Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

Mostrando las entradas con la etiqueta Miedo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Miedo. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de febrero de 2026

El contrato que nadie lee



El contrato que nadie lee

La conocí sonriendo. Siempre impecable, siempre puntual, siempre con el vestido correcto para la ocasión correcta. 


Desde afuera, cualquiera diría que había ganado la lotería de la vida. 


Estaba casada con un hombre importante, un industrial respetado, de esos que no hacen fila, de esos a los que se les abren las puertas antes de tocar. 


Él le daba todo: casa, viajes, seguridad, estabilidad. 


Nada le faltaba. Nada material, al menos. 


Con el tiempo empecé a notar pequeños detalles. 


Nunca llegaba sola. Nunca se quedaba hasta tarde. 


Si hablaba por teléfono, bajaba la voz. Si reía demasiado, miraba de reojo. 


Cuando le proponían un plan, respondía con frases vagas: “tengo que ver”, “no sé si pueda”, “te aviso”. Y casi nunca avisaba. 


No era una mujer golpeada ni insultada. No vivía un infierno evidente. 


Su prisión era elegante, silenciosa, bien decorada. Una jaula de oro. 


Su esposo la amaba, decía. Y tal vez era cierto, pero era un amor mezclado con miedo. 


Miedo a perderla, miedo a que alguien más la mirara, miedo a no ser suficiente. 


Así que la vigilaba. No de forma grotesca, sino sutil. 


Controlando horarios, amistades, eventos. 


Acompañándola siempre. Decidiendo por ella casi todo, con la excusa de “cuidarla”. 


Ella cumplía. Iba a todas las cenas, a todas las reuniones, a todos los compromisos sociales que él necesitaba cubrir. 


Sonreía, asentía, era la pareja perfecta. 


El precio era su libertad. El precio era su espontaneidad. 


El precio era su vida interior, cada vez más pequeña. 


Un día me dijo algo que no se me olvida: “No sé quién sería si no tuviera esta vida”. 


No lo dijo con orgullo, lo dijo con miedo. 


Porque cuando el dinero resuelve todo afuera, uno puede olvidar que por dentro algo se está muriendo. 


Y cuando dependes completamente de esa comodidad, el miedo a perderla se vuelve más grande que el deseo de ser libre. 


Ahí entendí algo incómodo: muchas veces no nos encadenan, nosotros firmamos el contrato. 


Vendemos pedazos del alma a cambio de seguridad, estatus, aplausos o tranquilidad económica. 


No siempre es un matrimonio. 


A veces es un trabajo, una relación, una imagen, una vida que se ve bien en fotos pero se siente vacía cuando nadie mira. 


El dinero no es el problema. 


El problema es cuando lo convertimos en un dios. 


Cuando dejamos que determine con quién podemos estar, qué podemos decir, qué sueños son “razonables” y cuáles no. 


Cuando aceptamos una vida que no nos pertenece del todo porque renunciar a ella sería demasiado costoso. 


Pero tampoco se trata de demonizar el dinero ni romantizar la carencia. 


No es virtud pasar necesidades, ni sabiduría sufrir por falta de recursos. 


El dinero es una herramienta poderosa, necesaria, incluso noble cuando está al servicio de la vida y no al revés. 


El error está en vivir para él, en obedecerlo, en permitir que nos compre la voz, el tiempo o la dignidad. 


La verdadera pobreza no es no tener dinero, es no tener elección. 


Creo profundamente que la vida empieza a ordenarse cuando el centro no es el miedo ni la ambición, sino el amor propio. 


Cuando te respetas, cuando te escuchas, cuando decides no traicionarte, algo curioso ocurre: el dinero deja de ser un amo y se convierte en un aliado. 


No desaparece, no estorba, simplemente ocupa su lugar. 


He visto personas con mucho menos que ella, pero con una paz que no se compra. 


Y he visto personas rodeadas de lujos que viven pidiendo permiso para existir. 


Al final, no se trata de cuánto tienes, sino de cuánto de ti sigue siendo tuyo. 


Tal vez el verdadero éxito no sea vivir cómodos, sino vivir libres. 


Y entender que ninguna jaula, por más brillante que sea, deja de ser una jaula.

Comparte:

lunes, 2 de febrero de 2026

Dinero y espiritualidad: un diálogo interno



Dinero y espiritualidad: un diálogo interno

Durante mucho tiempo tuve una relación rara con el dinero. 


No de odio abierto, sino algo más sutil: culpa, desconfianza, la sensación de que si me acercaba demasiado algo malo podía pasar. 


Y curiosamente, mientras más intentaba ser “espiritual”, más lejos parecía quedar. 


En mi caso sí hubo alguien que lo dijo de forma directa. 


Una persona cercana solía advertirme: “¿Para qué quieres tanto dinero, si al final vas a terminar lleno de tubos para respirar?”. El mensaje era claro: el dinero te enferma. 


Años después esa misma persona falleció, y murió precisamente llena de tubos. 


En su funeral pensé algo que nunca pude decirle en vida: “¿Te fijas? El dinero no tenía la culpa. 


No lo tuviste… e igual terminaste llena de tubos”. 


Ahí entendí que había cargado durante años una creencia que no era verdad, solo miedo heredado. 


Con el tiempo empecé a repetir ideas que sonaban profundas, pero en el fondo eran defensas: que el dinero corrompe, que buscarlo te vuelve superficial, que lo espiritual está peleado con lo material. 


Y aunque pueden tener algo de verdad, también pueden ser una jaula. 


Recordé entonces a un personaje que decía que el dinero era el estiércol del demonio. 


En su exageración había un símbolo claro: el dinero como ídolo. 


Y ahí cayó la ficha. El problema nunca fue el dinero, sino el lugar que le damos. 


El dinero no es espiritual ni anti-espiritual. 


Es una herramienta. 


Pero cuando empieza a definir quién eres o cuánto vales, deja de ser herramienta y se convierte en juez. En ídolo. 


Y rechazarlo tampoco te hace más consciente; a veces solo te vuelve más limitado y resentido. 


Sanar mi relación con el dinero no fue empezar a amarlo, sino quitarle identidad. 


Entender que no me hace mejor ni peor, solo amplifica lo que ya soy. 


Desde ahí empecé a observar mis gastos sin culpa, a cobrar por lo que sé hacer sin disculparme y a guardar dinero sin sentir que hacía algo mal. 


Hoy entiendo que la espiritualidad real no huye del mundo. 


Lo habita con conciencia. 


Y que el dinero no es el enemigo del alma, sino un espejo del ego. 


No por tenerlo, sino por cómo lo usas y qué crees que dice de ti. 


Si este tema incomoda un poco, está bien. 


A mí también me incomodó escribirlo. 


Porque casi siempre, detrás de la incomodidad, hay una verdad esperando ser integrada.

Comparte:

lunes, 26 de enero de 2026

La ansiedad y el costo invisible de imaginar el futuro



TITULO

La ansiedad me ha acompañado desde que era niño. 


En ese entonces no sabía ponerle nombre, solo sentía esa presión interna que aparecía cuando tenía que entregar una tarea en el colegio. 


Días antes ya estaba imaginando que algo iba a salir mal: que no la iba a terminar, que me iba a equivocar, que el profesor me iba a llamar la atención. 


Muchas veces la tarea se entregaba, todo salía bien… pero el sufrimiento ya había ocurrido. 


Con el tiempo entendí que la ansiedad no espera a que las cosas pasen, se adelanta. 


Vive en el “y si…”, en escenarios que casi nunca se materializan, pero que la mente presenta como inevitables. 


De niño era una tarea; hoy, ya de adulto, esa misma sensación aparece cuando debo desarrollar un proyecto, cumplir una fecha, tomar una decisión importante. 


El contexto cambia, pero el mecanismo es el mismo. 


He notado que la ansiedad hace sufrir a las personas de forma innecesaria. 


No porque el problema sea real, sino porque la mente lo convierte en una amenaza antes de tiempo. 


El cuerpo reacciona como si estuviera frente a un peligro inmediato, cuando en realidad solo está anticipando una versión exagerada del futuro. 


Esa anticipación constante desgasta, agota y nos roba la tranquilidad incluso cuando todo va relativamente bien. 


Lo curioso es que muchas veces aquello que tanto tememos termina resolviéndose de una forma mucho más simple de lo que imaginábamos. 


Pero la ansiedad no se queda a comprobarlo; ella ya cobró su precio emocional por adelantado. 


Nos hace pagar hoy por problemas que quizá nunca existirán. 


Con los años he aprendido que la ansiedad no desaparece solo por entenderla, pero sí cambia cuando uno la reconoce. 


Saber que es una respuesta automática, que no siempre dice la verdad y que no define quién soy, ayuda a tomar un poco de distancia. 


Aun así, hay momentos en los que se intensifica y se necesita apoyo inmediato. 


En esos casos, los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) pueden ser una herramienta útil. 


Existen aplicaciones gratuitas de PAP pensadas para momentos de crisis emocional, como episodios de ansiedad o angustia intensa. 


No reemplazan la terapia, pero ofrecen orientación y contención en el momento exacto en que más se necesita. 


A veces, tener ese apoyo a la mano marca la diferencia entre quedar atrapado en la ansiedad o poder atravesarla con un poco más de calma.

Comparte:

lunes, 13 de octubre de 2025

Cuando el miedo al desamor nos sabotea



Cuando el miedo al desamor nos sabotea

Todos hemos tenido malas experiencias en el amor. 


A muchos nos han engañado. 


A otros tal vez nos han mandado a la “friendzone”. 


En fin, aquí nadie se ha salvado de sufrir por amor. 


Así pues, a partir de estas experiencias, pensamos que todo el planeta está en nuestra contra. 


Y que todas las personas lo único que quieren es hacernos daño y jugar con nuestros sentimientos. 


Es por eso por lo que cuando conocemos a alguien que quiere en realidad compartir con nosotros su amor, le damos una patada y sin compasión. 


Pensamos que es otro más del montón que viene a hacernos daño tal como lo hizo ese tipo (o tipa) anterior. 


Es entonces cuando colocamos muros, barreras y todo ese tipo de cositas, simplemente para alejar a las personas. 


Pero detrás de todo eso, existe es terror a que nos vuelva a hacer daño. 


O mejor, a no sentir esa sensación tan dolorosa del desamor. 


Hoy en día, por ejemplo, existente muchas personas que piensan que, si alguien se les arrima, es para sanar o calmar su “jodidez” emocional. 


En otras palabras, quien se acerca a ti es porque tiene su raye y quiere sanar contigo y bla bla. 


Cuando lo único que quiere el otro (u otra) es simplemente compartir una compañía y disfrutar de la conexión. 


Aunque hay que reconocer que en muchos casos si hay gente jodida que quiere sanar con uno. 


De todo se ve en la viña del Señor. 


Pero bueno, no seamos tan pesimistas y demos el beneficio de la duda. 


¿Sabes que es lo que hay detrás de todo esto? 


En realidad, estamos ocultado el pensamiento de que no tenemos derecho a amar y ser amados. 


Y esto es muy normal, pues si alguien nos hizo daño también nos dejó nuestra rayadura en el subconsciente. 


Sin quererlo, al ser heridos por otros, pensamos que hicimos algo “malo”. 


Has notado que cuando te han engañado, la primera sensación que tienes es de ¿qué hice yo para que esto pasara? 


Inicialmente uno tiene la tendencia a sentirse culpable. 


Es por eso por lo que vemos personas que, aunque vean a la otra persona, con los pantalones abajo haciendo de las suyas, sienten que deben hablar o reconciliarse con la otra persona. 


Mira, con estos ojitos que tantas cositas lindas han visto, he observado como victimas engañadas, terminan en la cama con el infiel, intentando reconciliarse. 


Si observas, en este momento no es que la persona sea un tonto o un cornudo y que gusta “comer embolado” como dicen en mi ciudad natal. 


Simplemente es su forma de intentar reparar lo que “hizo” mal para que el otro u otra fueran infieles o los quieran fuera de sus vidas. 


Vas comprendiendo por qué, mucha gente a pesar de que llegan a su vida otros que pueden mejorarla, los espantan de inmediato. 


La pregunta importante que debemos hacernos es, ¿si el amor romántico es malo, porque la naturaleza insiste con esas emociones en nosotros? 


Para serte sincero no tengo la menor idea de porque esto ocurre. 


Muchos dicen que en realidad ese “amor” romántico es la forma en que la naturaleza nos obliga a reproducirnos para perpetuar la especie. 


Puede que tengan razón, pero para que insista la naturaleza con esas emociones bonitas, románticas si simplemente podemos sentir la excitación como los animales, y a lo que vinimos. 


¿Si la vida nos da la oportunidad, por qué simplemente no aprovecharla y disfrutarla mientras dure? 


No te estoy diciendo ahora que salgas corriendo a casarte, pero cuestiónate lo que ocurre en tu vida. 


Finalmente, la Naturaleza nos ha demostrado que es muy sabia y que todo lo que ha creado en nosotros tiene un propósito.

Comparte:

lunes, 8 de septiembre de 2025

Cuando el miedo se convierte en motor



Cuando el miedo se convierte en motor

El miedo es una de las emociones más básicas que nos ha acompañado siempre. 


Por ejemplo, gracias a este, estamos contando el cuento en la actualidad. 


El miedo ayudó a nuestros ancestros a sobrevivir a los peligros. 


He incluso, hoy en día también nos ayuda, pues si vamos por la calle y nos encontramos un callejón vacío y oscuro, no creo que vayas a seguir por ese sendero. 


A no ser que te guste el maltrato, pues no sabemos con qué animal o potencial ladrón nos encontremos. 


Así que el miedo nos dice con ese vacío en el estómago o ese mal presentimiento para que nos sirven las paticas y en este caso es para correr. 


Pero si comparamos los peligros que tenían que enfrentar nuestros ancestros a los que tenemos nosotros en la actualidad, concluiríamos que muchas veces esta emoción es absurda. 


Imagínate por ejemplo que nosotros le tenemos miedo hasta el amor. 


¿Le dices a las personas que amas, padres, hermanos, tíos, etc., que los amas, mirándolos a los ojos, sin miedo, de frente y por el centro? 


¿O se te hace muy difícil hacerlo? 


Intenta hacerlo y me cuentas como te sientes. 


Qué sentiste exactamente y en que parte de tu cuerpo. 


Sin embargo, ¿sabías que todo el tiempo no puedes sentir miedo? 


Y esto es porque el sistema nervioso simpático se activa. 


Se aumenta el ritmo cardiaco, la respiración y nuestros músculos se ponen tensos. 


Nuestro cuerpo libera hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol. 


En este “estado” de alerta máxima se consume mucha energía. 


Así pues, si esta emoción durara por mucho tiempo, nuestro cuerpo se agotaría, se dañarían tejidos y muy seguramente colapsaríamos. 


La buena noticia es que después de un rato, cuando sentimos que no podemos protegernos del miedo, el sistema nervioso activa otra emoción. 


Es lo que conocemos como la rabia o ira y esto moviliza nuestra energía para enfrentar, atacar o poner límites. 


Hace muchos años conocí el caso de una señorita que estaba demasiado presionada en su trabajo. 


Ella decía que sentía como intentaban hacerle la vida imposible. 


Bueno, llegó el momento en que los mandó a todos a recoger café. 


No le importó que iba a pasar con su vida, sino que simplemente dijo hasta aquí, presentó su renuncia inmediata, y veremos que hacemos después. 


Eso es en lo que termina el miedo, a movernos a tomar acción. 


Es por eso por lo que a nivel de neuroquímica el miedo y la rabia están conectado por la amígdala y el hipotálamo. 


Ambos liberan adrenalina y cortisol. 


La diferencia es que en el caso del miedo la energía se dirige a retraerse o protegerse. 


En el caso de la rabia se redirige a expandirse o enfrentar. 


Ambos son mecanismos de supervivencia. 


O huimos o enfrentamos. Pero que salimos de esa, salimos. 


Ahora viene lo interesante y es ¿qué pasaría si usamos estos mecanismos para nuestro beneficio? 


Porque actualmente nosotros sentimos miedo hasta para tener éxito. 


Por ejemplo, si tienes una idea en tu mente que puede llegar a convertirte en una persona rica, es muy probable que tengas pensamientos de miedo. 


Aquí es cuando vienen los “y si”. 


Y si fracaso, y si no funciona, y si tengo éxito y me secuestran o tengo que pagar dinero al fisco, y bla bla. 


Desafortunadamente este tipo de “y sis” nos impiden avanzar en la vida, pues cuantos proyectos o ideas hemos dejado de construir simplemente por estos miedos. 


En realidad, esos miedos provienen de las creencias fundamentales en tu infancia tales como los ricos son malos, los ricos tienen mala salud. 


El amor no es para mí, cuando estaba niño me enfermaba mucho y bla bla. 


Todo esto tipo de tonterías son las que se disfrazan en la actualidad como los “y si”. 


¿Bueno “y si” usamos la rabia para lanzarnos y desarrollar esos proyectos? 


Eso sí, con precaución, pues no se trata de poner “toda la carne en el asador”. 


Hay que tener valiente, no estúpido. 


En mi caso, hace poco realicé algo que en verdad le estaba sacando el cuerpo, pero por miedo. 


No tuve los resultados ideales inicialmente, pero lo bueno fue que no me lancé con uñas y dientes a cometer errores. 


Sin embargo, perdí el miedo al fracaso en eso y ahora me siento más confiado y sé que puedo ir ganando terreno en mis proyectos.

Comparte:

lunes, 17 de marzo de 2025

El Poder de Enfocarse en el Proceso



El Poder de Enfocarse en el Proceso

Cuando tenemos una meta, una de las cosas más inquietantes es si la vamos a cumplir o finalmente vamos a fracasar. 


Pues lamentablemente, y en promedio, solo llegamos a cumplir el 40% de las metas que nos proponemos. 


Y eso que en algunos casos se puede llegar a cumplir solo el 10% de las metas, dependiendo de la complejidad de estas. 


Técnicamente podemos decir que las metas se dividen en 3 partes. 


El inicio, el camino y la llegada a la meta. 


Normalmente cuando iniciamos, junto con toda la ilusión y la felicidad de llegar al objetivo, también nos llegan los “y si”. 


Y si fracaso, y si se interpone x situación, y si esto o lo otro, etc. 


Imagínate, ni siquiera hemos dado el primer paso y ya estamos considerando la posibilidad del fracaso. 


Increíblemente y aunque no me lo creas, es en estos “y si” donde la mayor parte de los proyectos fracasan, sin haber empezado. 


No es casualidad que de todas las metas que nos proponemos solo cumplimos entre el 10 y el 40 porciento de estas. 


El pensar en esto hace que nos produzca estrés y la famosa ansiedad. 


¿Ahora comprendes por qué has estado renunciando a tus sueños antes de haber comenzado? 


Nuestro cerebro está diseñado para protegernos. 


Si este calcula que algo es un peligro, ten la completa seguridad que se va a poner a trabajar de forma prioritaria en protegerte. 


Es por eso que sientes desanimo, miedo, imposibilidad y finalmente desistes. 


Dices: “nuuuu, eso no es para mí”. 


Y no puedes culpar a tu cerebro porque está haciendo muy bien su trabajo. 


Tú te has puesto a alimentar pensamientos de miedo con los “y si” y siempre vas a ser protegido de peligros. 


Es por eso que inmediatamente te vengan esos cálculos mentales de posibilidades negativas debes apartarte de ellos. 


Pues esto va a aumentar tus posibilidades de fracaso. 


Mira lo que podemos hacer en estos casos es disfrutar del proceso. 


No mirarlo como un paso nada más hacia tu meta, sino hacer lo que tienes que hacer con todo tu amor. 


Mira que aproximadamente cada día mueren 50 millones de células en nuestro cuerpo, y estás dan paso a otras nuevas. 


Este ciclo se ha estado repitiendo cada día desde que llegaste al mundo. 


Tus células no se ponen a “pensar” en que si van a logar lo que tienen que hacer. 


Simplemente lo hacen y punto. 


Y su trabajo está hecho con tanto amor y gozo que mira, estás vivo y recibiendo esta información en este momento. 


Y eso que tú las mantienes bombardeando con estrés, preocupaciones y otras cositas más. 


¿Quieres llegar a cumplir todo lo que te has propuesto? 


Entonces hay que dejar de alimentar la negatividad de tus cálculos mentales y comenzar a disfrutar del proceso. 


Esa es la única manera de poder llegar a nuestra meta. 


De lo contrario te vas a paralizar y sólo observar como otros que no tienen miedo, logran lo que tu simplemente has soñado.

Comparte:

lunes, 3 de marzo de 2025

El Mayor Pecado: Rendirse Antes de Intentarlo



El Mayor Pecado: Rendirse Antes de Intentarlo

Todos hemos tenido metas y deseos por cumplir. 


Sin embargo, también muchos de esos planes que teníamos, tuvieron su fecha de caducidad. 


La mayoría no fueron por temas de imposibilidades, sino más bien porque nos olvidamos de cumplirlos. 


Tal vez nos dio miedo, pues frente a la primera dificultad, creímos que se trataba de algo imposible. 


Y cuando vemos a alguien hacer eso que pensábamos imposible, es donde sacamos cualquier tipo de excusa para disimular nuestra falta de competencia. 


A nivel personal conozco el caso de un joven que admiraba mucho por su sabiduría y poder personal. 


Tristemente su vida cambió de un momento a otro. 


Quizás por su soberbia se sintió el dueño del mundo y cometió algunos errores que incluso lo llevaron a problemas judiciales. 


Este muchacho en la actualidad siente que no se puede levantar y regresar a lo que algún día consideró su mejor versión. 


Es como si hubiera perdido totalmente su voluntad y sus ganas de luchar. 


Y se ha puesto a esperar a que venga algún ser espiritual a salvarlo de su malestar actual. 


Y con esto no te estoy diciendo que uno no debe creer en un poder superior. 


Al contrario, si eres seguidor de este canal desde hace un buen tiempo, habrás notado que siempre he dicho que se vive una mejor vida si tienes la creencia de que algo más grande te está ayudando. 


Es más, yo siempre he creído que, si no fuera por algo más grande o extraordinario, yo nunca hubiera salido de mi crisis financiera. 


Si fuera por mí, yo todavía estaría durmiendo en el suelo y viviendo de la caridad de mis parientes. 


Y te lo digo no porque yo estuviera con las manos cruzadas esperando al angelito trajeado con la maleta y el millón de dólares a solucionarme la vida. 


Sino porque a pesar de todos mis esfuerzos por salir de esa situación, parecía que cualquier puerta que intentara abrir se cerrara. 


Es por eso que llegué a la conclusión de que algo más allá de mi comprensión definitivamente me ayudó. 


O me quieren mucho o es que valoraron todo ese esfuerzo que hacía para salir de la situación. 


Y si tú estás en este momento en una situación similar, créeme que entiendo perfectamente la frustración que se siente de luchar con el cuchillo entre los dientes y no ver resultados. 


Pero como lo mencioné en un tema pasado sobre la historia de los 2 náufragos, no dejes de orar, ni de remar. 


En algún punto las cosas te van a cambiar si persistes. 


Aunque a veces es bueno mirar si lo que estás haciendo, está bien. 


Si haces algo y no funciona, hay que observar si se puede hacer de otra y mejor forma. 


Recuerda que locura es hacer miles de veces la misma cosa y esperar un resultado diferente. 


Y puede que en este momento me preguntes: “pero Gabrielito lindo, ¿y si lucho con todas mis fuerzas y finalmente me voy de este planeta sin cumplir mis sueños?”. 


Lamentablemente eso es una posibilidad. 


Pero si no luchas por lo que quieres, te aseguro que al final de tus días te vas a lamentar. 


Mira, en mi caso hay metas que aún me faltan por cumplir. 


Y en algún momento me hice esa pregunta y llegué a tener miedo de irme de este planeta sin cumplirlas. 


Pero al menos no me voy a ir sin pelear. 


Uno debe irse con la satisfacción de haberlo intentado. 


Es decir, irse sin remordimientos de que pudo haberlo hecho y nunca lo hizo. 


Desde mi punto de vista, el mayor pecado, que existe (si podemos llamarlo de esa forma) es la omisión. 


Eso es prácticamente dejar de vivir lo que uno realmente siente en su corazón. 


Si no vives bajo tu verdad, realmente estás viviendo una vida que alguien más te ha impuesto. 


Y definitivamente bajo esas condiciones, podemos decir que nunca vas a alcanzar el bienestar.

Comparte:

lunes, 14 de octubre de 2024

Las cadenas invisibles que no te permiten avanzar en la Vida



Las cadenas invisibles que no te permiten avanzar en la Vida

Se supone que las experiencias nos ayudan a ser mejores personas y adicionalmente nos ayudan a no volver a cometer los mismos errores. 


Sin embargo, en la práctica, no siempre funciona de esta misma forma. 


Por ejemplo, si hablamos de malas experiencias en el amor tenemos la tendencia a creer que la siguiente persona con la que estemos, nos vaya a hacer daño. 


Esto viene siendo injusto para una persona, pues nuestro temor a sentir nuevamente dolor, nos impide darle el 100% de nuestro amor. 


Así pues, se lo vamos dando de forma mezquina y haciendo que la persona de desanime con nosotros. 


De esta forma “confirmamos” nuestra teoría que esa persona también nos iba a hacer daño, concluyendo que no nacimos para el amor. 


Y ni que decir si hemos fracasado en los negocios. 


El temor a volver a caer nos puede frenar de avanzar, ya que perdemos nuevas y buenas oportunidades financieras. 


Y de forma similar concluyendo que no “nacimos” para ser ricos. 


Respecto a esto, con estos ojitos que tantas cositas bonitas han visto, pude observar el caso de una señorita que a pesar de no tener una infancia fácil siempre ha tomado riesgos en su vida. 


Nunca se dejó vencer por el miedo al fracaso. 


Y eso que ha tenido muchos en su vida. 


La mayoría de nosotros con el primer fracaso nos paralizamos y preferimos quedarnos donde estamos. 


Esta señorita a pesar de haber perdido dinero en negocios, nunca se rinde y con miedo y todo, se lanza nuevamente a intentarlo. 


Y puede que nos preguntemos en este momento, como es posible que una persona después de haber fracasado saque el valor para seguir adelante. 


Desde mi punto de vista, el miedo se basa en nuestra “lógica”. 


Esa “lógica” constantemente nos dice que algo no nos conviene. 


Si observas, para nuestro cerebro hoy en día todo es amenaza. 


Allí es cuando vienen los “¿y sí?”. 


Y si me equivoco, y si me vuelven a hacer daño, y si me estafan. 


La “lógica” no sirve sino para detenernos junto con el miedo. 


Porque al final por ese miedo no vamos a actuar y no va a pasar nada interesante en nuestras vidas. 


Vamos a seguir en el mismo sitio. 


Y con esto no te estoy diciendo que salgas corriendo a prestarle atención al primer embaucador que veas en la calle. 


De estafadores está lleno el mundo. 


Por ejemplo, si se trata de arriesgar mucho dinero en un negocio y la intuición te está diciendo que mejor no, escúchala. 


Mas bien se trata de confiar con cosas simples o cantidades de dinero pequeñas. 


Recuerda siempre el dicho popular que reza: “la avaricia rompe el saco”. 


Precisamente los grandes fracasos en el pasado te han ocurrido ya sea por confiado o por avaricioso.

Comparte:

lunes, 2 de mayo de 2022

La importancia de soltar emociones del pasado



La importancia de soltar emociones del pasado

Como dice mi señora madre “el que no cojea de un lado, cojea del otro, pero nadie camina derecho”. 


Es por eso que en ningún aspecto de la vida existe una persona 10 puntos de 10 en todo. 


Siempre estamos fallando en algo, sobre todo en el ámbito emocional. 


Y una de las cosas que más nos perjudican, son las emociones que sentimos acerca del pasado. 


Puede que nos hagamos los “saludables” emocionales y no hagamos caso a estas emociones. 


Pero cuando menos pensamos, estas salen a flote y prácticamente nos sabotean ya sea en la salud, dinero o en algo tan importante como el amor. 


Es por eso que si ves personas que les va bien en el amor, pueden llegar a tener problemas económicos. 


O como pasa en la mayoría, no solo tienen jodida la salud, sino el dinero y están en la más absoluta soledad. 


Y tal vez me estés preguntando en este momento, “pero Gabrielito lindo, ¿qué tienen que ver las emociones con que nos vaya bien o mal en la vida?” 


Bueno, las emociones son tan importantes que se puede decir que el 98% de las cosas que hacemos, dependen de ellas. 


Digamos que vas al supermercado a comprar un detergente. 


Un sitio de estos está estratégicamente distribuido para que no solamente compres ese artículo. 


Es por eso que cuando sales, terminas comprando no solo ese artículo, sino que te “acordaste” que te faltaba algo más. 


Esa “necesidad” de comprar fueron tus emociones que jugaron junto con la estrategia del supermercado para que consumas. 


Y añádele a esto, que no hayas comido nada durante horas. 


Terminas consumiendo el segundo almuerzo en ese local. 


Así pues, las emociones nos traicionan para hacernos caer, o también nos apoyan para levantarnos. 


Porque si estas emociones son positivas, te van a ayudar a conseguir lo que deseas. 


No obstante, la pregunta importante en este tema seria, ¿cómo cambiar esas emociones o aprender a soltarlas, si todo el tiempo me controlan? 


Yo creo que el consejo más sabio, respecto a esto, se lo podemos aprender al señor Hermes Trimegisto, “como es adentro es afuera”, en su famosa ley de correspondencia. 


Si llevamos esta información al campo emocional, podemos darnos cuenta que el reflejo de nuestro mundo exterior, es lo que llevamos por dentro. 


¿Te has preguntado qué pasaría con nuestras emociones al afectar nuestro mundo externo, es decir el proceso contrario? 


Bueno, según mi experiencia personal todos estos años de pruebas y laboratorios con la gente, porque yo si no experimento con los animalitos, si se cambia. 


Mira nosotros somos acumuladores por naturaleza. 


Exactamente eso mismo estamos haciendo con nuestras emociones. 


Te recomiendo que para empezar depura tu casa de objetos que no sirven para nada, salvo estorbar. 


Si me haces caso, vas a notar que tus emociones te indicarán que no debes hacer eso. 


Y esto es porque tu mundo exterior, está muy conectado al interior, al de las emociones. 


Los expertos en Feng Shui recomiendan que si tienes un objeto que hace más de un año no utilizas, véndelo, regálalo, alquílalo o lo que sea, pero deshazte de él. 


Con solo pensar en hacer eso, verdad que de inmediato algo te dice que mejor no, pues tal vez, en el futuro, ¿lo vas a utilizar? 


Sientes miedo y pesar de salir de eso. 


¿y qué te hace pensar que vas a volver a utilizarlo después de tantos años allí guardado solo estorbando? 


Esas son tus emociones dañinas que te tienen aferrado al pasado. 


A eso que ocurrió y que no puedes ya hacer nada. 


O a eso que te gusto pero que nunca más volverá a ser. 


Ese tipo de emociones no dejan que prosperes o que entre algo nuevo y mejor a tu vida. 


Si realmente quieres tomar el control de tu vida, te recomiendo primero sacar objetos que tengas en casa. 


Estas cosas representan en tu entorno físico aquello que te tiene atado emocionalmente, sufriendo innecesariamente en la vida. 


Cuantas veces le pedimos a Dios, al Universo, a la Vida o como prefieras llamarlo que queremos cambios y ser felices. 


Pues si sigues conservando desorden físico en tu entorno, seguirás experimentando caos emocional.

Comparte:

lunes, 21 de marzo de 2022

El problema de la desconfianza con la Vida



El problema de la desconfianza con la Vida

Decía el finado científico Albert Einstein que la decisión más importante que tomamos es si creemos que vivimos en un universo amistoso u hostil. 


Y esta decisión es algo que se toma cada día y en cada instante, en cualquier cosa que hacemos. 


No es lo mismo levantarte de madrugada, abandonar el calor de la cama e incluso con mucho sueño para hacer tus labores y ganarte el sustento. 


A levantarte con mucho entusiasmo pensando que este día va a ser mucho mejor que el anterior, donde tendrás la oportunidad con tu trabajo de ayudar a las personas. 


En el primer caso, esa actitud no generará la energía para cumplir tus objetivos. 


En el segundo el evidente que no importa como sea el día de esa persona, algo va a cambiar en su destino. 


A pesar de estos puntos de vista diferentes, las personas tienen algo en común y es la creencia en un poder superior. 


Y aquí puede que me digas “Gabrielito lindo, allí si estás completamente equivocado porque yo no soy creyente en nada.” 


Mira, independiente del concepto que tengas sobre esos temas tan polémicos, tú siempre creerás que hay algo más grande que tú. 


No importa el nombre que le des, ya sea Universo, Vida (como en mi caso), Dios, Ángeles. 


Divina Providencia, el Futuro, las estrellas, tú mismo o lo que sea. 


Siempre acudimos a ese algo especial cuando estamos en problemas. 


A nivel general todo el mundo habla de Dios o “mi Diosito” como se escucha popularmente. 


La mayoría de personas gritan a los 4 vientos que sin él no son nada, que los bendice más que el resto de los mortales, y bla bla bla. 


Pero un pequeñísimo porcentaje de esas personas, realmente colocan su confianza en ese poder superior. 


Lo acabamos de ver en el año de “los Gemelos”, con el visitante que nos llegó de “improviso”. 


Espero que me estés entendiendo porque hay temas que en estos medios está prohibido tratar porque te llevan a la hoguera. 


El punto fue que lo primero que les dieron como solución, la gente salió corriendo y en fila para “salvarse”. 


Y sin tener la certeza de que benditos rayos trae eso. 


O como puede afectar mi vida en el futuro, etc. 


A punta de fe ciega, con absoluta obediencia y sin cuestionar las posibles de las intenciones de terceros. 


Y la pregunta interesante de esta situación es, ¿bueno y entonces ese Diosito sirvió de adorno? 


Porque yo no vi a ninguno o al menos muy pocos decir “mi Diosito me va a proteger”. 


De hecho, una vez hablando con un señor que me transportó, sobre estos temas, me dijo que él, por necesidad nunca se quedó en casa, sino que tenía que salir a trabajar. 


Todos los días hasta la fecha se encomendaba a su Diosito para protección y que le iba muy bien. 


Mira, tal vez no te va a gustar lo que vas a escuchar de mi linda boquita, pero a la gente ese Diosito no le sirve ni para un C. 


Sirven más las tetillas en los hombres. 


Si yo mantengo predicándole a los demás de mi Diosito, es porque tengo plena confianza en él y no en las primeras palabras de otro igual que yo o hasta peor. 


Mira la vida te quiere dar lo que pides, pero tu actitud debe soportar tus palabras. 


Una cosa es decir quiero esto o voy a hacer esto, y otra la actitud con la que encaras los desafíos para lograrlo. 


Respecto a esto, hace menos de una semana me encontraba de trasteo. 


Asumo que ya te habrá tocado y no hay cosa más aburridora y cansona que trastear tus cosas para otro sitio. 


Y eso que no tengo muchos porque me gusta el estilo minimalista. 


Por mi yo sólo tendría una cama, mi cepillo de dientes y un vaso para tomar agua. 


El caso es que en mi imaginación calenturienta yo dije “nuuuuuu, yo ese paseo no me lo hecho al hombro nunca”. 


Me fui al centro de mi localidad y contraté a dos ayudantes, con los cuales acordé iniciar a las 3 de la tarde. 


Bueno esos berracos nunca aparecieron y el camión de la mudanza ya estaba parqueado y listo. 


Lo primero que pensé fue en las 2 opciones que tenía. 


Ponerme a llorar y aplazar el trasteo. 


O enfrentar la responsabilidad y hacerlo solo, así me tarde varios días. 


Como soy bastante valiente me fui por la opción 2 y comencé a subir al camión las cosas menos pesadas. 


Encima de eso comenzó a lloviznar, pero en mi mente yo me repetía, esto no me va a detener. 


La Vida me tiene que dar una solución así que adelante sin miedo y de frente hacia mi objetivo. 


Cuando ya casi había terminado con las cosas pequeñas vi que estaba pasando en frente mío un joven con una carreta de madera haciendo reciclaje. 


Yo de una lo saludé y le dije “joven ¿quiere ganar dinero?”. 


Él me dijo que si y le expliqué que era para ayudarme a trastear cosa pesadas. 


El venía tomándose una sopa en un recipiente, la dejó en la carreta y se puso de inmediato a ayudarme. 


El caso es que ese día terminé de trastear todo a las 10pm. 


Claro está que desde el fin de semana estoy bastante cansado y con dolor en todos los músculos. 


Me siento como si nunca hubiera hecho ejercicio en toda mi vida. 


De hecho, los entrenos que he realizado estos días en la madrugada han sido bastante incómodos por el dolor. 


Y lo más importante, esto me reconfirmo y entrenó a mi cerebro a no darme por vencido sino seguir adelante con fe y el propósito de las metas que uno tenga. 


A mí no me quita nadie de la cabeza que ese joven fue un enviado de la Vida. 


Y te puedo garantizar que todo en la vida es similar a lo que viví en esta pequeña aventura. 


Todo proyecto que quieras llevar a cabo, va a tener sus momentos de dificultad. 


Porque requiere cambios y ajustes en tu vida. 


Todo cambio es traumático, pero de nosotros depende hacerlo más complicado. 


O peor, desistir de él simplemente porque obtuvimos una pequeña resistencia. 


Así que quiero animarte, mediante esta información a confiar más en los procesos de la Vida. 


Tu poder superior quiere lo mejor para ti, pero debes tener carácter y abandonar el miedo venga lo que venga y que se quiera interponer.

Comparte:

Comprar PBA

Compra BPA

Contáctame

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Donaciones

Acerca de mí

Mi foto
Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

Notificaciones Telegram

Telegram
Canal Ingeniero Gabriel Salazar / AUTOPODER Recupera tu Poder Interior

Para recibir el vídeo de cada lunes en tu Telegram:

Ingresa a:
t.me/autopoder1
t.me/IngenieroGabrielSalazar
Grupo Telegram:
t.me/+Z7ZMi8tw4WdjYTcx

Vídeo Bienvenida

YouTube

Copyright © Ritmo Positivo 2009 - 2026. Con tecnología de Blogger.