Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 7 de agosto de 2017

Búsqueda y reencuentro con el niño interior


Búsqueda y reencuentro con el niño interior

Durante mi proceso de búsqueda de información sobre control emocional, me di cuenta que interiormente me encontraba devastado. Hoy en día veo personas a mi alrededor que honestamente no sé cómo hacen para soportarse ellos mismos. Con esto me refiero a que su calidad de vida es demasiado pobre emocionalmente. Viven constantemente sufriendo y quejándose del destino que les tocó y sobre todo intentando olvidar dichas penas en diferentes adicciones.

Con adicciones no solo me refiero a las conocidas como alcohol, cigarrillo, drogas, sino a entretenimiento, trabajo, deporte, sexo, etc. Por eso, los seres humanos, debido a nuestro descontrol emocional buscamos como disipar la mente de nuestros demonios interiores. Es por eso que si estamos solos, entramos en pánico y debemos prender la TV o escuchar música, normalmente a alto volumen. Pero siendo honestos, y haciendo el ejercicio, nos atreveríamos a quedarnos solos sin estas cosas y únicamente con nuestros pensamientos?

En mi caso, tuve la oportunidad de conversar con mi amigo y mentor Victor Giordani sobre estos temas y me comentó que en cierta ocasión mediante Skype le hizo una hipnosis a una amiga en Italia. Ella con los días comenzó a llamarlo para agradecerle lo bien que se sentía y los cambios que había tenido en su vida.

Pues de igual forma yo me atreví a pedirle a Victor que me ayudar en esto pues quería probarlo. Así que una noche nos pusimos de acuerdo por Skype, ya que no estamos en la misma localidad, nos dimos a la tarea de realizar este procedimiento. Como no quería ser interrumpido, abrí en mi laptop un documento con tipo de letra al máximo tamaño explicando que no me interrumpieran pues me encontraba en proceso de hipnosis.

Recuerdo que Victor me dijo que no forzara ningún pensamiento sino que dejara mi mente fluir y que fuera narrando lo que visualizaba. Te soy honesto, yo pensaba que uno se quedaba dormido y que el profesional inducia en la mente del paciente ideas nuevas. No, definitivamente eso se hace conscientemente.

Estuve recordando una casa en la que viví en mi infancia, a la edad de 5 a 6 años. Vi los muebles, las escaleras hacia el segundo piso. El patio, cocina, sala, etc. También recuerdo detalles como cuadros, reloj de pared, jarrones, que supongo mi imaginación tal vez estaría construyendo o improvisando en ese momento.

Finalmente Victor me pregunto con quién estaba y vi a mi señora madre y me pregunto que me decía. Yo recordé algunas palabras de mi madre como por ejemplo que en la calle no había nada bueno sino problemas. Y en eso me preguntó que donde estaba mi padre. Y adivina? En la calle trabajando. Así que fui descubriendo poco a poco ciertos conflictos como que la calle es mala y me está robando a mi padre.

Increíblemente, este tipo de temas, olvidados por nosotros y jamás dialogados o confrontados, nos pueden perjudicar durante toda la vida. Después de terminado el proceso le comentaba a Victor que me sentía como ese niño en esa casa, pero muy fuerte emocionalmente, como libre de todo. Él me explicaba que cuando uno es niño nada es imposible. Lamentablemente crecemos y olvidamos todos esos sueños, metas y nos dedicamos a sobrevivir y a ganar el “pan de cada día”.

A partir de ese día, comencé a sentir más ganas de vivir, de hacer cosas. Me sentí muy cercano a mí mismo y comencé a recordar aquella alegría de los años de la infancia. Quizás por eso escucho a muchos decir que la mejor época de sus vidas fue esa. Donde todo era juego y no tenían responsabilidades. Yo creo que uno no recuerda esta época por eso. Más bien creo que uno tiene buenos recuerdos por los sentimientos de poder, grandeza, pasión, amor y ganas de realizar todo, ya que para un niño la palabra imposible no existe.

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martes, 12 de octubre de 2010

Enfrentando el Enojo

Según el RAE el enojo es un movimiento del estado de ánimo que suscita ira contra un semejante. Normalmente dicho semejante es ajeno a la causa del enojo. ¿Por qué sentimos enojo? ¿Es normal sentir enojo? ¿Se puede eliminar o controlar el enojo de nuestras vidas? ¿Es algo grave o es algo con lo que puedo vivir a diario?

Para llegar a las respuestas de estas preguntas, analicemos lo que ocurre en nuestra llegada a este mundo. Ningún ser humano llega con enojo, pues todos somos como una hoja en blanco, dispuestos a recibir información que nos permite adaptarnos a un medio y sentirnos parte de un grupo. El secreto está en la aprobación. Buscamos aprobación y por eso imitamos emociones, pues la emoción es el lenguaje de comunicación de nuestra alma, nuestra esencia con el mundo físico.

Si tienes la oportunidad de observar niños pequeños, notarás que estos no hacen lo que se les dice, sino lo que ven a los adultos hacer. Siempre les estamos inculcando cuando vemos destellos de independencia palabras tales como “tú no puedes hacer eso”, “deja que un adulto lo haga”, etc., y ellos pronto se dan cuenta que los adultos son el modelo a seguir. ¿Recuerdas cuando eras un niño o niña y deseabas crecer para hacer todo lo que no podías por ser niña o niño?

Ese sentimiento fue una creencia en su momento en ti, en la cual anhelabas ser “grande” para salir y disfrutar el mundo. Y ahora que eres grande ¿disfrutas el mundo? Ahora comienzas a mirar el pasado y recuerdas que de niño todo era más simple y te divertías más. Alguien te dijo que debías ser responsable, dejar de jugar, dejar de divertirte y poner cara larga y también preocuparte muchísimo pues eso era “ser responsable”.

Todo eso que has estado evitando enfrentar ha ido acumulando una serie de emociones conocida como Enojo. Esta emoción hace parte de nuestra neurosis. El Enojo llega a tal grado que nos irritamos por cosas que aparentemente no tienen importancia. Por ejemplo si realizamos una tarea en un computador y esta toma más tiempo del que estamos acostumbrados, toda nuestra frustración cargada de años, nos invade con emociones destructivas que disparan el Enojo. Entonces nuestra reacción es maldecir un aparato electrónico que ni siquiera es consciente de su existencia.

Mira he visto personas pelear con los semáforos, con el calor, con la lluvia, con el gobierno, con los políticos, con sus hijos, con sus parejas, con sus padres y hermanos, con la Biblia, con el Corán, con el Diablo, con Dios (como me pasaba a mí anteriormente).

Una vez iba en un taxi entre norte a sur de la ciudad. Subiéndome al taxi, una persona se atravesó al iniciar la marcha el conductor y este frenó de inmediato. Se levantó de su asiento y comenzó a amenazar al peatón. Espere 1 minuto, pues también sentí Enojo, pues pensaba “como dos estúpidos que nada les pasó se ponen a discutir y hacerme perder el tiempo” pero también disfrutaba el “chisme” y me quedé hasta que le hable al conductor “¿señor, cuánto tiempo más espero? ¿O elijo otro medio?”

Como era obvio el taxista no quería perder su carrera, se subió al vehículo nuevamente y TODO el trayecto se fue hablando del evento diciendo que la gente era muy desgraciada, que eran dormidos, que tenían la culpa y bla bla bla.

Otro caso similar me lo contó una buena amiga mía. Ella tiene varias hermanas y vino una de las menores diciéndole que jamás le perdonaría a la mayor que la hubiera dejado en la calle, pues le cerró con seguro la puerta de su casa ¡hace 24 años!

Los grados de Enojo son tan altos que no permiten a las personas ver la ridiculez de sus acciones. Si racionalizamos las situaciones comenzaremos a despertar nuestra inteligencia emocional. En el caso de la mujer que no le iba a perdonar a su hermana un evento de hace más de 20 años, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

Cuanto tiempo duro la señora en la calle. Supongamos que 6 horas. Digamos que 10 para ser “bondadosos”. ¿Cuánto tiempo ha durado la señora re-sentida por el evento? 20 años o más. Entonces ¿qué le ha hecho más daño a la señora algo que ocurrió 10 horas o lo que ha estado ocurriendo hace más de 20 años?

Es evidente que los más de 20 años que lleva dicha persona resentida hacen que su vida sea una desgracia. ¿Pero quien tiene la culpa? Mira, todos en este planeta hemos vivido situaciones lamentables, pero seguimos yendo al baño, seguimos comiendo, seguimos jugando, etc. es decir que nuestras funciones vitales y corporales no se han interrumpido por estos eventos.

Después de aprender a racionalizar los eventos con los que estaba resentido en el pasado, llegué a una conclusión muy importante que quizás te va a ayudar a ser muy feliz. De niño si uno sufre, no es culpa de uno, no tenemos poder de elección sino de sometimiento. Pero un adulto sufre por P__DEJO.

Lamentablemente nosotros no conocemos la gravedad de nuestra neurosis. Como lo mencioné en entradas anteriores, el odio, el enojo y el resentimiento, son disparadores de enfermedades terminales. Están no ocurren por casualidad sino que es el resultado de nuestro bombardeo emocional a nuestra células.

¿Por qué sufres? ¿Qué intentas demostrar con él sufrimiento? ¿Por qué sigues castigándote y castigando a los demás?

Mira, cuando yo estaba tan metido en mi neurosis crónica, y me enojaba por ejemplo con algún amigo o compañero, dejaba de almorzar ¿Te imaginas? ¿Qué culpa tiene mi estómago por un evento que no cumplía mis expectativas sobre la realidad? ¿Te ha pasado alguna vez que te enojes con una persona que para “castigarla” dejas de comer?

Eso se observa en las mentes infantiles de niños de 2 a 8 años donde “castigan” a sus padres con pucheros o tirándose en el suelo haciendo pataletas. Y así seguimos actuando después de adultos, como niños atrapados en un cuerpo grande.

Incluso mi neurosis llegó a “matarme”. Me enviaban a hacer algo en la tienda. Salía enojado y pensaba en cómo me atropellaba un vehículo y los que me enviaron les dolería por haberme enviado a hacer la diligencia. ¿Te ha pasado lo mismo o algo similar en que tu mente te suicide por enojo? ¿O eso solo ocurre en Europa, una de las lunas que tiene el planeta Júpiter? ¿Supongo que a ti no te pasa, cierto?

Como podemos ver, el Enojo es una enfermedad progresiva y degenerativa a nivel celular. Si tú quieres vivir una vida optima, tendrás que aprender a dominar tus emociones destructivas. Te sugiero que repases una entrada en la cual propongo un ejercicio de control para este padecimiento en la entrada ¿PENSAMOS O REACCIONAMOS?

No te pases la vida alimentando el Enojo. En realidad según el Investigador del Pensamiento Humano Víctor Giordani, el Enojo es el viejo miedo de siempre disfrazado. Es algo que si no enfrentas te perseguirá por el resto de tu vida. Dirás, puedo vivir con miedo o enojo y seguir normal. Eso es tu problema, pero en la próxima entrada trataré el tema sobre la conciencia de la existencia y espero puedas conocer lo importante que es tomar acción aquí y ahora.
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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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