Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 12 de octubre de 2026

Cómo dejar de sobrepensar



Cómo dejar de sobrepensar

Hay noches en las que el problema no es lo que ocurrió durante el día. 


El problema es todo lo que empieza a ocurrir en nuestra cabeza cuando intentamos dormir. 


Recordamos una conversación. “¿Por qué dije eso?” “¿Será que se molestó?” 


“¿Y si hubiera respondido de otra manera?” Después aparece otro pensamiento. 


“¿Qué pasará mañana?” “¿Y si las cosas salen mal?” “¿Y si tomo la decisión equivocada?” 


Y cuando nos damos cuenta, llevamos una hora acostados intentando resolver problemas que todavía no existen. 


A mí también me ha pasado. 


Lo curioso es que muchas veces creemos que estamos solucionando algo porque estamos pensando mucho en ello. 


Pero pensar y sobrepensar no son lo mismo. 


Pensar nos ayuda a encontrar una respuesta. Sobrepensar nos hace dar vueltas alrededor de la misma pregunta sin llegar a ninguna parte. 


Es como intentar salir de un laberinto caminando en círculos. 


Nuestra mente puede tomar una posibilidad y convertirla rápidamente en una amenaza. 


Un “tal vez” se convierte en un “seguramente”. Un “¿y si?” termina pareciendo una certeza. 


Y empezamos a sufrir por algo que todavía no ha ocurrido. 


¿Por qué lo hacemos? Muchas veces porque queremos tener el control. 


Queremos saber qué va a pasar, qué piensa otra persona o si la decisión que estamos tomando será la correcta. 


Pero hay cosas que simplemente no podemos saber por anticipado. 


Puedes pensar durante horas antes de enviar un mensaje y aun así no puedes controlar la respuesta. 


Puedes analizar una decisión desde todos los ángulos y aun así no puedes conocer el resultado. 


Entonces… ¿cómo dejamos de sobrepensar? No intentando dejar la mente en blanco. 


La clave está en aprender a distinguir entre un problema que puedes resolver y una preocupación que solo estás imaginando. 


Cuando aparezca un pensamiento que no te deja tranquilo, pregúntate: 


¿Esto está ocurriendo ahora? ¿Puedo hacer algo al respecto? 


Si la respuesta es sí, hazlo. Si puedes enviar el mensaje, envíalo. 


Si puedes pedir disculpas, hazlo. Si puedes tomar una decisión, tómala. 


Pero si no puedes hacer nada en este momento, quizá seguir pensando no sea la solución. 


Puedes decirte: “Esto no está bajo mi control.” Y continuar. 


Hace poco entendí algo que me ha servido bastante: no todo pensamiento merece nuestra atención. 


Nuestra mente produce pensamientos constantemente. Algunos son útiles. Otros son recuerdos, miedos o simplemente posibilidades. 


No tienes que discutir con cada uno de ellos. 


Puedes dejar que un pensamiento aparezca sin convertirlo en una historia. 


Porque una cosa es pensar “¿y si todo sale mal?” y otra muy distinta es pasar los siguientes treinta minutos imaginando todas las formas en que podría suceder. 


La próxima vez que te descubras pensando demasiado en lo mismo, detente. Respira. 


Pregúntate qué puedes hacer realmente en este momento. Hazlo. 


Y si no puedes hacer nada, vuelve a tu vida. No necesitas resolver hoy todos los problemas de mañana. 


Hay respuestas que solo aparecerán cuando llegue el momento. 


Y quizá esa sea una de las cosas más difíciles de aceptar: no siempre necesitamos tener certeza para poder estar tranquilos. 


Pensar es una herramienta maravillosa. 


Pero una herramienta deja de ayudarnos cuando permitimos que ella nos controle. 


Dejar de sobrepensar no significa dejar de pensar. 


Significa aprender cuándo un pensamiento merece nuestra atención y cuándo debemos dejarlo pasar. 


Porque hay cosas que solo se pueden entender después de que ocurren. 


Y hay momentos en los que la mejor respuesta que puedes darle a tu mente es: 


“Ya pensé suficiente. Ahora voy a vivir.”

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lunes, 5 de octubre de 2026

El aburrimiento es el gimnasio de la creatividad



El aburrimiento es el gimnasio de la creatividad

¿Hace cuánto tiempo no te aburres? Pero de verdad. 


Hoy tenemos la costumbre de llenar cualquier espacio vacío con algo. 


Esperamos cinco minutos y sacamos el celular. 


Estamos comiendo y ponemos un video. 


Vamos caminando y escuchamos un podcast. 


Nos acostamos y buscamos algo que ver. 


Parece que tenemos miedo de quedarnos a solas con nuestros propios pensamientos. 


De acuerdo con mis observatorios y laboratorios sobre este tema, he visto con estos ojitos que tantas cositas han observado, que mucha gente acude al ruido para no quedarse con su “silencio” interior. 


Conozco algunas personas que le suben el volumen a la música, al televisor, etc., especialmente cuando están solas. 


Recuerdo que un profesor de ética que tuve en la universidad nos decía que una de las cosas más difíciles que podemos hacer es escribir lo que estamos pensando o sintiendo. 


Porque en ese momento nos estamos enfrentando a nosotros mismos. 


De allí que muchas personas intenten escapar de sí mismas a través del entretenimiento. 


Lo más irónico es que muchas buenas ideas aparecen precisamente cuando no estamos haciendo nada. 


Mientras te bañas. Mientras caminas. Mientras miras por la ventana. 


Cuando dejas de recibir estímulos constantemente, tu mente empieza a hacer algo que hemos olvidado: pensar por sí misma. 


Conecta ideas, recuerda cosas, imagina posibilidades. 


El problema es que no le damos tiempo. 


Apenas aparece el aburrimiento, lo eliminamos. 


Y después nos preguntamos por qué nos cuesta concentrarnos, crear o simplemente pensar con claridad. 


No necesitamos más entretenimiento. 


Necesitamos un poco más de silencio. 


Así que la próxima vez que tengas unos minutos libres, prueba algo diferente. 


No saques el celular. No busques qué hacer. Abúrrete. 


Tal vez descubras que ese vacío que tanto intentabas llenar era precisamente el espacio que necesitabas para que apareciera una buena idea. 


El aburrimiento es el gimnasio de la creatividad.

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lunes, 28 de septiembre de 2026

El día que descubrí que llevaba años viviendo dormido



El día que descubrí que llevaba años viviendo dormido

Hay días que parecen exactamente iguales. 


Te levantas, haces lo que tienes que hacer, miras el teléfono, trabajas, comes, vuelves a mirar el teléfono, resuelves algunos problemas y, cuando llega la noche, te das cuenta de que otro día se fue. 


Lo extraño es que mientras todo eso ocurre, casi nunca nos preguntamos si realmente estamos viviendo como queremos. 


Simplemente seguimos. 


Durante años hice muchas cosas porque siempre las había hecho así. Tenía rutinas, costumbres, formas de reaccionar y hasta pensamientos que aparecían automáticamente ante determinadas situaciones. 


No me detenía a preguntarme de dónde venían. Pensaba que eran simplemente parte de mí. 


Y quizá ese sea uno de los problemas más grandes de vivir en piloto automático: terminas confundiendo tus patrones con tu personalidad. 


Si siempre has dejado las cosas para después, empiezas a pensar que eres una persona procrastinadora. 


Si abandonas lo que empiezas, piensas que te falta disciplina. 


Si ante cualquier dificultad buscas una distracción, crees que simplemente no tienes suficiente fuerza de voluntad. 


Pero hay una pregunta mucho más interesante: 


¿Y si no eres así? ¿Y si simplemente aprendiste a funcionar de esa manera? 


Nuestro cerebro busca caminos conocidos. Repetir resulta más fácil que cuestionar. Por eso podemos pasar años utilizando el mismo teléfono, consumiendo el mismo tipo de contenido, reaccionando de la misma forma ante los problemas y tomando decisiones parecidas sin detenernos a pensar hacia dónde nos están llevando. 


Y eso puede convertirse en una trampa. 


Porque no necesitas tomar una gran decisión equivocada para alejarte de la vida que quieres. 


A veces basta con repetir pequeñas decisiones que parecen insignificantes. 


Cinco minutos más en el teléfono. Mañana empiezo. Hoy estoy cansado. 


Después lo hago. Esta vez no importa. Una sola vez no cambia nada. 


Pero una decisión repetida cientos de veces termina construyendo una vida. 


Lo interesante es que el momento en que empiezas a darte cuenta de esto puede ser también el momento en que empiezas a recuperar el control. 


No necesitas cambiar toda tu rutina de un día para otro. 


Empieza por algo mucho más sencillo: presta atención a lo que haces cuando nadie te está diciendo qué hacer. 


Ahí aparecen muchas respuestas. 


¿Qué haces cuando tienes tiempo libre? ¿Qué buscas cuando estás aburrido? 


¿Qué haces cuando algo se vuelve difícil? ¿Dónde se va tu atención? 


¿En qué momentos abandonas lo que sabes que es importante? 


Las respuestas pueden resultar incómodas, pero también pueden mostrarte algo que antes no veías. 


Porque no puedes cambiar un patrón mientras sigas actuando dentro de él sin darte cuenta. 


Quizá llevas mucho tiempo intentando cambiar tus resultados cuando, en realidad, necesitas empezar a cambiar la forma en que estás funcionando todos los días. 


Y esto no significa vivir analizando cada pensamiento o controlar absolutamente todo lo que haces. 


Significa recuperar algo que el piloto automático va quitando poco a poco: 


la capacidad de decidir conscientemente. 


Decidir qué merece tu atención. Qué hábitos quieres conservar. 


Qué comportamientos ya no quieres seguir alimentando. 


Y, sobre todo, qué clase de persona quieres construir a través de tus acciones diarias. 


Porque al final, tu vida no se construye solamente con las grandes decisiones. 


También se construye con esas pequeñas acciones que repites cuando nadie está mirando. 


Y quizá ese fue el verdadero descubrimiento: no estaba perdido. 


Simplemente llevaba demasiado tiempo repitiendo una vida que nunca me había detenido a cuestionar. 


Y el día que empiezas a cuestionarla, algo cambia. 


Porque por primera vez dejas de reaccionar y empiezas a elegir.

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lunes, 1 de junio de 2026

Todo salió bien… excepto en mi cabeza



Todo salió bien… excepto en mi cabeza

Una de las cosas que más afecta a una persona, aunque no lo diga, es la ansiedad. 


Y no me refiero a esa ansiedad que mencionan por ahí como algo ligero. 


Me refiero a esa que te aprieta el pecho. 


A esa que no te deja pensar con claridad. 


A esa que te hace ver problemas donde todavía no existen. 


Hace poco me cambié de lugar. 


Algo que en teoría es normal. 


Algo que miles de personas hacen todos los días sin problema. 


Pero en mi cabeza… no era algo normal. 


Era un caos. 


Tenía que coordinar el trasteo. 


Tenía que hablar con las personas que me iban a ayudar. 


Tenía que dejar el lugar donde estaba completamente limpio. 


Incluso pintarlo. 


Tenía que organizar el nuevo sitio. 


Ver dónde iba cada cosa. 


Asegurarme de que todo saliera bien. 


Y mientras todo eso pasaba… mi mente comenzó a hacer lo suyo. 


“¿Y si no alcanza el tiempo?” 


“¿Y si algo sale mal?” 


“¿Y si nadie me ayuda?” 


“¿Y si no logro organizar todo?” 


Es impresionante como la mente puede construir un desastre completo… 


Sin que todavía haya pasado nada. 


Yo ya estaba cansado… sin haber empezado. 


Ya estaba estresado… sin haber movido una sola caja. 


Ya estaba abrumado… sin que existiera un problema real. 


Y luego comenzó todo. 


Paso a paso. 


Sin afán. 


Sin caos. 


La gente ayudó. 


El tiempo alcanzó. 


Las cosas salieron. 


Incluso más fácil de lo que esperaba. 


Y fue ahí donde me di cuenta de algo. 


Nada fue como mi ansiedad decía. 


Nada. 


Todo ese sufrimiento… 


Fue adelantado. 


Fue innecesario. 


Fue creado. 


Porque la ansiedad no te muestra la realidad. 


Te muestra una versión exagerada de todo. 


Una versión donde todo sale mal. 


Donde todo es urgente. 


Donde todo es un problema gigante. 


Pero la vida real… no funciona así. 


La vida real se resuelve paso a paso. 


No toda al tiempo. 


No como la mente quiere hacerte creer. 


Pensar demasiado no me ayudó. 


No me dio soluciones. 


No hizo nada más fácil. 


Al contrario. 


Me desgastó antes de empezar. 


Pero actuar… 


Eso sí cambió todo. 


Mover una cosa. 


Resolver otra. 


Y luego otra. 


Y sin darme cuenta… todo estaba hecho. 


Tal vez la vida no es tan complicada como parece. 


Tal vez no es tan pesada como la sentimos. 


Tal vez… el verdadero problema es la historia que nos contamos antes de que las cosas pasen. 


Porque a veces… 


La ansiedad no viene de la realidad. 


Viene de lo que creemos que va a pasar.

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lunes, 20 de abril de 2026

La trampa mental que está arruinando tu vida en silencio



La trampa mental que está arruinando tu vida en silencio

Una de las cosas que más afecta nuestra vida, aunque casi nadie le presta atención, es la forma en la que pensamos.  


Sí, así de simple. No es lo que te pasa. Es lo que piensas sobre lo que te pasa.  


Y eso, aunque suene bonito, puede ser una bendición… o una condena.  


Mira, te voy a poner algo muy claro. Dos personas pueden vivir exactamente la misma situación.  


A una la despiden. Pierde su ingreso. Se le desordena la vida.  


Pero uno se hunde… y el otro reacciona.  


Uno piensa: “No sirvo para nada” “¿Y ahora qué hago?” “Se me acabó la vida” 


Y efectivamente… se paraliza. No actúa. Se llena de miedo.  


Empieza a tomar malas decisiones o simplemente no toma ninguna.  


El otro piensa: “Bueno… esto duele, pero algo haré” “No es el fin, es un cambio” “Voy a ver qué opciones tengo”  


Y aunque también siente miedo… se mueve.  


La diferencia no es la situación. La diferencia es el pensamiento.  


Y aquí viene lo más fuerte de todo. La mayoría de las personas no controla sus pensamientos.  


Los pensamientos los controlan a ellos.  


Te levantas y ya estás pensando en problemas.  


Vas por la calle y tu mente está llena de preocupaciones.  


Te pasa algo malo y automáticamente tu cabeza empieza a crear el peor escenario posible.  


Sin pedirte permiso. Sin avisarte. Eso se llama pensamiento automático.  


Y es uno de los mayores enemigos del ser humano.  


Porque esos pensamientos generan emociones.  


Y esas emociones generan decisiones. Y esas decisiones crean tu vida.  


Es decir… Piensas mal → te sientes mal → actúas mal → obtienes malos resultados.  


Y luego dices: “Es que la vida es dura” No. La vida es como es.  


Pero tu mente… es la que decide cómo la enfrentas.  


Y aquí está el error más grande que cometemos todos. Creer todo lo que pensamos.  


Si tu mente dice: “No eres capaz” Tú le crees.  


Si tu mente dice: “Te va a ir mal” Tú le crees.  


Si tu mente dice: “No lo intentes” Tú obedeces.  


Pero… ¿quién dijo que tu mente siempre tiene la razón?  


Tu mente está programada.  


Por lo que viviste. Por lo que te dijeron. Por lo que viste crecer. Por tus miedos.  


No es una fuente absoluta de verdad.  


Es un archivo lleno de experiencias… muchas veces mal interpretadas.  


Entonces, ¿qué puedes hacer?  


Porque aquí no se trata de pensar bonito y ya.  


Se trata de tomar el control.  


Primero. Empieza a darte cuenta de lo que estás pensando. Así, tal cual. Sin adornos.  


Cuando te sientas mal, pregúntate: “¿Qué estoy pensando en este momento?”  


Segundo. Cuestiona ese pensamiento. ¿Es 100% cierto? ¿O es una exageración de tu mente?  


Tercero. Cámbialo por uno más útil. No uno fantasioso. Uno que te sirva.  


No es: “Soy el mejor del mundo”  


Es: “No sé cómo hacerlo todavía… pero puedo intentarlo”  


Y por último. Actúa. Porque de nada sirve pensar diferente si haces lo mismo de siempre.  


Mira, algo que he aprendido con el tiempo… Es que la mente puede ser tu peor enemigo… O tu mejor aliado.  


Pero eso no ocurre por accidente.  


Eso ocurre cuando decides dejar de ser un espectador… Y empiezas a tomar el control. 


Porque al final del día… No puedes controlar todo lo que te pasa.  


Pero sí puedes controlar lo que haces con lo que te pasa.  


Y eso… Lo cambia absolutamente todo. 🔥

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lunes, 17 de marzo de 2025

El Poder de Enfocarse en el Proceso



El Poder de Enfocarse en el Proceso

Cuando tenemos una meta, una de las cosas más inquietantes es si la vamos a cumplir o finalmente vamos a fracasar. 


Pues lamentablemente, y en promedio, solo llegamos a cumplir el 40% de las metas que nos proponemos. 


Y eso que en algunos casos se puede llegar a cumplir solo el 10% de las metas, dependiendo de la complejidad de estas. 


Técnicamente podemos decir que las metas se dividen en 3 partes. 


El inicio, el camino y la llegada a la meta. 


Normalmente cuando iniciamos, junto con toda la ilusión y la felicidad de llegar al objetivo, también nos llegan los “y si”. 


Y si fracaso, y si se interpone x situación, y si esto o lo otro, etc. 


Imagínate, ni siquiera hemos dado el primer paso y ya estamos considerando la posibilidad del fracaso. 


Increíblemente y aunque no me lo creas, es en estos “y si” donde la mayor parte de los proyectos fracasan, sin haber empezado. 


No es casualidad que de todas las metas que nos proponemos solo cumplimos entre el 10 y el 40 porciento de estas. 


El pensar en esto hace que nos produzca estrés y la famosa ansiedad. 


¿Ahora comprendes por qué has estado renunciando a tus sueños antes de haber comenzado? 


Nuestro cerebro está diseñado para protegernos. 


Si este calcula que algo es un peligro, ten la completa seguridad que se va a poner a trabajar de forma prioritaria en protegerte. 


Es por eso que sientes desanimo, miedo, imposibilidad y finalmente desistes. 


Dices: “nuuuu, eso no es para mí”. 


Y no puedes culpar a tu cerebro porque está haciendo muy bien su trabajo. 


Tú te has puesto a alimentar pensamientos de miedo con los “y si” y siempre vas a ser protegido de peligros. 


Es por eso que inmediatamente te vengan esos cálculos mentales de posibilidades negativas debes apartarte de ellos. 


Pues esto va a aumentar tus posibilidades de fracaso. 


Mira lo que podemos hacer en estos casos es disfrutar del proceso. 


No mirarlo como un paso nada más hacia tu meta, sino hacer lo que tienes que hacer con todo tu amor. 


Mira que aproximadamente cada día mueren 50 millones de células en nuestro cuerpo, y estás dan paso a otras nuevas. 


Este ciclo se ha estado repitiendo cada día desde que llegaste al mundo. 


Tus células no se ponen a “pensar” en que si van a logar lo que tienen que hacer. 


Simplemente lo hacen y punto. 


Y su trabajo está hecho con tanto amor y gozo que mira, estás vivo y recibiendo esta información en este momento. 


Y eso que tú las mantienes bombardeando con estrés, preocupaciones y otras cositas más. 


¿Quieres llegar a cumplir todo lo que te has propuesto? 


Entonces hay que dejar de alimentar la negatividad de tus cálculos mentales y comenzar a disfrutar del proceso. 


Esa es la única manera de poder llegar a nuestra meta. 


De lo contrario te vas a paralizar y sólo observar como otros que no tienen miedo, logran lo que tu simplemente has soñado.

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lunes, 11 de noviembre de 2024

El Poder Oculto de Tus Pensamientos: Cómo Transformar Tu Realidad a Nivel Molecular



El Poder Oculto de Tus Pensamientos: Cómo Transformar Tu Realidad a Nivel Molecular

Una de las cosas que más nos sorprenden cuando comenzamos a entender la mecánica de nuestros pensamientos, es como estos afectan nuestra realidad. 


Es por eso que, si deseamos tener una vida de X forma, esta nunca la vemos por dichos pensamientos. 


Por ejemplo, tu vives en constante carencia económica y deudas. 


Pero puedes observar que por más pensamiento positivo que tengas, parece que esas deudas o carencias no desparecen. 


Mira yo no te voy a engañar diciéndote que cambiar eso es fácil y bla bla. 


Precisamente no es fácil porque detrás de ese deseo existe un pensamiento promotor. 


Y este pensamiento es que deseas dinero, porque no quieres vivir en carencia. 


Ya estás hasta la corona de pasar necesidades. 


Y para que vayas comprendiendo esa emoción de odio, cansancio, saciedad, etc., sobre este tema, es lo que va a seguir produciendo los mismos resultados. 


Por eso nuestra vida nunca va a funcionar por nuestros deseos, sino por nuestras creencias. 


Pregúntate por ejemplo que es más real entre ser enfermo o estar sano. 


Tal vez me digas, depende de cómo es tu estado de salud en el momento de la pregunta. 


Y estás en lo correcto. 


Ahora realiza una pregunta similar con el dinero. 


Si es más real ser carente de él o tenerlo en abundancia. 


¿Puedes percibir en este momento lo que intenta decirte tu cuerpo frente a este cuestionamiento? 


¿Ahora comprendes por qué te digo que cambiar esos pensamientos es la cosa más difícil del mundo? 


¿Quiere decir esto que no podemos hacer nada y simplemente aceptar ese destino que nos tocó? 


Mira que, en la década de los años 90, un científico japonés dio una luz de esperanza para nosotros. 


Esto lo explicó en su libro titulado “Los mensajes del agua”. 


Aunque sus métodos y conclusiones han tenido sus detractores, mucha gente replicó sus experimentos con arroz. 


Por si nunca habías escuchado hablar de esto, es simplemente etiquetar unas muestras de agua con palabras positivas y negativas. 


Luego congelar estas muestras y observar el cristal que formó bajo un microscopio. 


El experimento intenta demostrar que las intenciones y observaciones que tenemos sobre las cosas, tienen la capacidad de modificar las moléculas de la realidad. 


¿Suena genial no? 


Bueno, resulta que por allá en el año 2012 le escuché a una persona, en esta plataforma, decir que nosotros estamos conformados por un 70% de agua. 


Este porcentaje va a depender mucho de la edad, el sexo y uno que otro factor. 


Pero a nivel general, podríamos decir que somo 70% agua. 


¿Qué pasaría si en vez de poner etiquetas positivas al agua, lo hacemos con nosotros? 


Finalmente somos como una especie de envase para tanta agua. 


Mira por ejemplo hace algunas semanas mandé a imprimir en esta placa palabras que pueden afectar esas moléculas. 


Y atención, no te estoy diciendo que esto es 100% efectivo, pues llevo poco tiempo probándolo. 


Puede ser una buena herramienta para cambiar ese destino que nos tocó. 


Pues como pudiste ver al principio, cambiar creencia no es una tarea tan fácil, y a veces puede ser hasta dolorosa.

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lunes, 26 de agosto de 2024

¿Por Qué Atraes Lo Que No Quieres? Descubre El Poder Secreto de Tus Creencias



¿Por Qué Atraes Lo Que No Quieres? Descubre El Poder Secreto de Tus Creencias

Muchas veces nos preguntamos porque nos ocurre lo contrario a lo que deseamos. 


Por ejemplo, buscamos una pareja con X características y resulta que damos con personas que no tienen nada que ver con eso. 


Y como no hay más pues nos toca meternos con lo que hay. 


Así pues, pasamos nuestra vida en los famosos “altibajos” que pensamos que son normales. 


Cuando la Vida ha sido diseñada para que la vivamos plenamente. 


Solo basta dar una mirada al sistema nervioso que tenemos y todo lo que la vida nos da para que la disfrutemos. 


Respecto a esto, hace más de 20 años tuve la oportunidad de conocer a una señorita en el gimnasio al cual asistía. 


La primera impresión que daba ella, era que tenía mucho dinero. 


Y vaya que así era, pues con solo ver el auto en el que llegaba a ese sitio, así la delataba. 


Bueno, esta señorita con el tiempo me confesó que tenía un problema con los hombres. 


Y no sabía si era ella la que no contaba con suerte, pues todo hombre que se le arrimaba era para sacar dinero de ella. 


Y si te estás preguntando por su aspecto físico, ella no estaba nada mal. 


Era una mujer muy atractiva. 


En ese momento cuando ella me preguntó acerca de su dilema, no pude ayudarla mucho pues no conocía las cositas que sé ahora. 


Pero recordando las actitudes que ella tenía, era exactamente lo que le estaba vendiendo al resto del planeta. 


En otras palabras, su autovalor no se lo daba por ser la persona que era, sino por lo que tenía o ganaba. 


Mira el inconsciente y nuestras creencias juegan un papel muy importante en nuestros actos. 


Lo que yo crea, eso está muy relacionado con lo que yo vivo. 


Hablemos por ejemplo de la carencia de dinero que vive gran parte de la población mundial. 


Y esto es válido también para la salud que tenemos y el amor. 


¿Cuándo piensas en dinero qué es lo que se te vienen a la mente? 


¿Temor, dolor, billetes, deudas o que cosa? 


Bueno, el dinero no tiene nada que ver con eso. 


Quiero que comiences a pensar en el dinero como una persona invisible. 


Sabes que está allí a tu alrededor, pero no la puedes ver. 


Digamos que esa “persona” puede leer tus pensamientos y sentir lo que tu sientes. 


Y digamos que esa persona eres tú. 


¿Qué haces normalmente cuando ves que otros están mal hablando de ti o rechazándote? 


Lo que normalmente haríamos todos es alejarnos de esas personas. 


Exactamente eso es lo que ocurre con el dinero. 


El dinero es una energía, no es papel con un número marcado al cual tú le das un valor de importancia. 


Y exactamente esto era lo que le ocurría a mí amiga con la pareja que esperaba. 


Su actitud hacia el amor era que los hombres solo son unos interesados y que estarían con ella por lo que pudieran sacarle. 


Y esa era exactamente su experiencia en la vida. 


La verdad no sé cómo es su vida en este momento respecto a ese tema, pues yo dejé de verla hace muchos años. 


Pero de esto debemos aprender que aquello que deseamos, debe estar en comunión con lo que pensamos. 


Deseas tener dinero para salir de la angustia de las deudas. 


Quieres tener una pareja para salir del horrible vacío de la soledad. 


O quieres tener una salud óptima para dejar de sentir tus males. 


Por lo tanto, es de suma importancia prestar mucha atención a lo que ingresamos en nuestras cabezas. 


Esto es primordial pues la información que vemos día a día es lo que refuerza nuestras creencias y acciones.

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lunes, 4 de marzo de 2024

El Poder de la Persistencia y la Reprogramación Mental



El Poder de la Persistencia y la Reprogramación Mental

Todos tenemos deseos en nuestra vida que queremos que se cumplan al pie de la letra. 


Durante nuestra vida, no todos estos deseos se pueden cumplir. 


Lamentablemente muchos se quedan en el camino o los vamos cambiando por otros nuevos. 


La pregunta que nos interesa responder en este caso es, si todos nuestros deseos se cumplen o eso simplemente es una fantasía. 


Bueno, eso solo los puedes responder tú. 


Pero de acuerdo a mi experiencia en este planeta, te puedo confirmar que los deseos si se cumplen. 


Y tal vez me digas en este momento que algunos deseos tuyos no se cumplieron tal como esperabas. 


Observa lo que mencioné al principio sobre los deseos que se quedan en el camino o los vamos cambiando por otros nuevos. 


Aquí podemos ver un detalle que te mostrará que ocurrió con esos deseos que no se cumplieron. 


¿Por qué se fueron quedando en el camino? 


Finalmente les perdimos interés y poco a poco los cambiamos por unos nuevos deseos. 


Así que el “truco” es la persistencia en los deseos. 


Digamos que tu deseas un objetivo u objeto con todas tus fuerzas. 


Lo que permite que este llegue a nuestra vida, son los pensamientos y emociones. 


Estos vendrían siendo el combustible para “atraer” aquello que nos interesa. 


Dicho de una forma más exacta, los pensamientos y emociones son el combustible que nos permite seguir trabajando para conseguir lo que deseamos. 


Pero a veces tenemos una lucha interior entre lo que creemos y lo que deseamos. 


Esto suele pasar mucho por ejemplo cuando una persona ha crecido en medio de la pobreza. 


Su deseo vehemente es tener dinero para disfrutar y celebrar la vida. 


Pero sus creencias aprendidas en su entorno desde la infancia le indican que eso es imposible o que eso no es para él. 


Así que esta discrepancia, con el tiempo puede llevar a la persona a obtener su deseo a medias e incluso a costa de su salud. 


Por ejemplo, hace algunos meses un jovencito se me acercó en el gimnasio a preguntarme que podía hacer para mejorar su condición física. 


El deseaba con todo su corazón tener el abdomen marcado y en general que su aspecto físico mejorara. 


Bueno, yo le expliqué que en ese caso me alimentaba de una forma determinada y cada 2 semanas utilizaba un plan de entrenamiento diferente. 


Pues en mi caso, si yo hago siempre lo mismo, mi cuerpo siempre permanece lo mismo. 


Esto es algo que a la mayoría de las personas nos ocurre con el ejercicio. 


Y es la queja más común de las personas que llevan mucho tiempo en un gimnasio. 


Así que este joven entusiasta comenzó su plan de entrenamiento que le compartí. 


Pero pasando los días, comencé a observar que este muchachito mezclaba la información que le di con otra que veía en redes sociales. 


Yo abrí mi gran bocota y le pregunté qué era lo que estaba haciendo. 


Él me dijo que quería acortar camino. 


Le pregunté que si pensaba competir y me dijo que no. 


Solamente quería verse bien. 


Normalmente nunca discuto con las personas sobre lo que a mí me funciona. 


Como decía el doctor Luis Fernando Hoyos Aristizábal: “cada uno es cada uno y cada uno tiene sus cada unadas”. 


Solo le dije que todo toma tiempo y que uno debe tener paciencia con los procesos. 


Bueno, ese consejo se lo pasó por el forro y siguió adelante con su metodología. 


Recuerda que cuando uno está joven, tiene la tendencia a picárselas de varón. 


Y a él no le pasará nada. Tal vez a otros, pero a él no. 


Bueno, dejé de verlo por varios días e imaginé que estaba asistiendo en otro horario. 


Pero esta semana que me lo volví a encontrar había bajado 7 kilogramos. 


Estaba bastante demacrado y con los ojos amarillos. 


Típico síntoma de una mal función hepática. 


Se me acercó y en forma jocosa me dijo: “Gabrielito mire lo que hacen el bazuco”. 


Me contó que estuvo durante 12 días en una clínica bajo observación. 


Le hicieron durante ese tiempo muchos exámenes y los médicos no le encontraron nada negativo en su cuerpo. 


Finalmente, el salió de allí decidió comenzar a entrenar de nuevo. 


Existen altas probabilidades que su cerebro somatizó esa obsesión que tenía por su deseo de tener un abdomen marcado. 


Porque eso sí, este muchacho quedó con una cintura bien pequeñita y se le nota el six pack. 


Puede que, inconsciente, cree que no merece un cuerpo sano y perfecto. 


Pero su deseo vehemente dice que lo quiere, su cerebro tomó un camino peligroso para lograr ese objetivo. 


Y tal vez me preguntes: “Gabrielito lindo, que podemos hacer frente a esa dualidad de pensamientos y deseos”. 


Aquí entra la reprogramación mental. 


Existe una herramienta gratuita que es la PNL o Programación Neurolingüística. 


Simplemente se trata de estarte repitiendo constantemente, todos los días, palabras positivas sobre lo que quieres. 


Por ejemplo, repetirte que tú tienes un cuerpo sano, fuerte, atractivo y perfecto. 


Al inicio ese cuento no se lo compra tu mente por nada. 


Pero poco a poco, lo irá aceptando hasta volverlo una realidad. 


Si visualizas tus deseos ya cumplidos y das gracias por ellos, tu mente te conducirá directamente hacia eso. 


Nunca tomará caminos que puedan ser peligrosos para ti, pues tu mente solo deseas que cumplas tus objetivos.

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lunes, 20 de junio de 2022

Aprendiendo a controlar la ansiedad



Aprendiendo a controlar la ansiedad

Desde que era un niño vengo escuchando la palabra ansiedad. 


Y según recuerdo en mis épocas, cuando éramos tan inocentes, no se le llamaba de esta forma. 


Mas bien se utilizaba la palabra angustia. 


Mucha gente afirmaba tener “angustia”, por esto o lo otro. 


Sobre todo, se veía en las madres, pues el trabajo de hogar, aunque no lo parezca es bastante latoso. 


Te lo puedo decir yo, que me gusta mantener todo limpio y ordenado. 


El caso es que, con los años, descubrí que este angelito había estado padeciendo de ansiedad desde muy niño. 


Por ejemplo, me tocaba presentar una tarea en el colegio dentro de 15 días. 


Esos 15 días no podía vivir en paz, hasta no tener terminada esa tarea. 


Y cuando la terminaba por ejemplo en una semana o menos, tenía que lidia con una nueva ansiedad que era esperar a que llegará el día acordado. 


Y parece ser que esta ansiedad la resolvía con el tradicional consumo de uñas. 


Yo era de los que literalmente mantenía con los dedos sangrando. 


Y digamos que por cosas del “destino”, abandoné la antropofagia. 


Algunos expertos afirman que sí se puede curar la ansiedad. 


Desde mi punto de vista y de acuerdo a mis laboratorios y observatorios sobre este tema, esta afirmación no es correcta. 


Pero si se puede controlar o al menos disminuir sus efectos. 


Y esto se debe principalmente porque en tu cerebro se crearon anclajes emocionales que disparan la ansiedad. 


Cuando vuelves y presencias eventos que disparan esto, lo más probable es que la ansiedad vuelva. 


Pero si has estado trabajando con tus emociones, lo más seguro es que no seas presa de la ansiedad. 


A esto es lo que me refiero que se puede controlar o disminuir sus efectos. 


Y aquí es donde probablemente me estés preguntando, “Gabrielito lindo ¿qué se puede hacer para controlar la ansiedad?” 


Básicamente la ansiedad se produce cuando tienes tus pensamientos en el futuro. 


En lo que va a pasar o en lo tienes que hacer. 


De hecho, la ansiedad no te deja disfrutar el presente. 


Por ejemplo, hace muchos años invité a comer una amiga algo que ella nunca había probado. 


Por aquel tiempo ella se encontraba bastante deprimida por una situación que ella estaba pasando. 


Ella deseaba comer algo que no vendía en su localidad y ¿tú crees que supo a que sabía eso? 


Mientras comía su mirada estaba perdida, pensando en algo que tenía que enfrentar. 


Esto es lo que nos hace la ansiedad. 


Tenemos que dejar de ser esclavos de nuestros pensamientos y vivir en este instante, donde está ocurriendo la vida. 


La vida se nos pasa por estar planeando y visualizando tonterías, que en su gran mayoría nunca vamos a hacer. 


¿Tú por qué crees que la mayoría de seres humanos no se acuestan temprano, o no duermen más de 4 horas en su noche de “descanso”? 


Porque literalmente están dejando que sus pensamientos tomen el control de sus vidas. 


Esto hace que vayamos por donde las imágenes mentales nos vayan indicando. 


¿Y adivina cuantos errores vamos a cometer por causa de esto? 


Prácticamente aquí es donde los seres humanos culpamos a terceros o peor, al destino, mala suerte de lo que estamos viviendo. 


Y quizás en este punto me preguntes, “Gabrielito lindo, ¿si te comías las uñas por la ansiedad y ya no lo haces, eso quiere decir que te ‘curaste’?” 


“¿O cómo estás manejando esa situación?” 


Bueno la ansiedad todos los días tengo que enfrentarla. 


Lo que hago precisamente cuando siento ese tipo de emociones, es enfocar todos mis recursos en lo que estoy haciendo en ese momento. 


Digamos que voy conduciendo un vehículo. 


Cuando uno está haciendo una actividad tan rutinaria como esta, la mente consciente tiende a divagar y allí es cuando mediante los planes a futuro, se dispara. 


Entonces lo que hice fue decirme, “¿ah sí? ¡Pongamos entonces atención en lo que estoy haciendo!” 


Es como si hubiera formado un anclaje positivo de tener mi mente presente, cuando se dispara un evento que me produzca ansiedad. 


Obviamente esto lo he hecho con la práctica. 


En un abrir y cerrar de ojos no vas a poder controlar esto. 


Mira, para ser experto en algo, lo que sea, uno tiene que pasar por miles de fracasos. 


Pero si tu no empiezas desde este momento, e insistes con persistencia, como pretendes ser dueño de tu vida. 


Recuerda siempre que si tú te dominas, automáticamente vas a poder dominar a los demás. 


Así pues, quiero animarte mediante esta información a no permitir que tus pensamientos y emociones te traten como un vasallo servil. 


Como dice el doctor Guillermo Villa Ríos, el mundo es de aquellos que piensan claro y sienten fuerte.

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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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