Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 27 de abril de 2020

La importancia de no apropiarnos de los problemas ajenos



La importancia de no apropiarnos de los problemas ajenos Como hemos visto en temas anteriores, una de las estructuras mentales básicas que tenemos los seres humanos es la empatía.

Esto es lo que nos ha permitido vivir en comunidad ya que nos permite ponernos en los zapatos de los demás.

Lamentablemente, así como nos dejamos llevar del Ego y que nos perjudica constantemente, ocurre lo mismo con nuestra empatía o como aquí le hemos llamado, el Noble.

Y quizás en este momento te preguntes, ¿cómo puede perjudicarnos el ser nobles con los demás y ayudarlo o preocuparnos por su bienestar?

¿No se supone que de eso trata todo esto y es lo que le da sentido a la Vida?

Respecto a esto, hace muchos años mi señor padre, hablando sobre este tema, me hizo una analogía que me ayudó a comprender perfectamente el peligro de todo esto.

Él me decía que en la Vida todos somos como una especie de barco.

Algunos son yates de lujo, otros transatlánticos y así diferentes clases de barcos grandes y pequeños que vendrían siendo los roles que cumplimos en la vida.

Por supuesto los yates de lujo irán rápidamente y ligeros.

Pero hay un grupo que vendrían siendo los buques de carga.

Estos especialmente son el grupo al cual estamos haciendo referencia en este tema, pues son personas que se llenan de cargas con los problemas de los demás.

Recuerda que por naturaleza somos empáticos y vamos a tratar de ayudar a otros que nos importan.

Pero siguiendo con la analogía, sabes ¿qué podría pasar con un buque de carga que está siendo llenado con muchas cosas?

Tiene altas probabilidades de terminar en el fondo con el resto de carga perdida.

Cuando nos llenamos con las cargas o los problemas de los demás, con el tiempo y debido a nuestra empatía, podemos terminar en depresión.

¿Quiere decir esto que debemos volvernos fríos y apáticos con los problemas de las personas que nos importan?

Una cosa es recrearnos con el dolor de nuestros seres queridos y otra cosa muy diferente ayudarlos, si esta en nuestras manos a solucionar sus problemas.

Sin embargo, te voy a contar un secreto que posiblemente no sepas y es que mucha gente sufre, luego se queja, para finalmente buscar recibir un apapacho.

Aunque no lo creas, esto es una necesidad de afecto bastante enfermiza que los seres humanos buscamos.

Para poder entenderlo mejor, intenta recordar como era tu infancia, asumiendo que tuviste un núcleo parental amoroso.

Te consentían, te mimaban y te celebraban todo.

Sin embargo, con el paso del tiempo esto fue cambiando y cada vez esta atención, mimos y cariño fue disminuyendo.

En nuestro sistema nervioso se almacenó esta información, ¿y adivina que estará buscando nuestro cerebro?

Yo le llamo a esto un regreso al útero materno, en donde teníamos todo lo necesario y sobre todo, teníamos la atención de nuestra madre sobre nosotros.

Lamentablemente los seres humanos ingresamos en el ciclo de error, queja y la búsqueda del apapacho para intentar recrear esa sensación de atención y amor por parte de terceros que tanta falta nos hace incluso ahora que somos adultos.

Si realmente quieres ayudar a las personas que amas, intenta tu vivir bien y darles ejemplo de bienestar.

Te aseguro que al verte feliz les darás el premiso de forma inconsciente que necesitan, pues se darán cuenta que si es posible estar bien.

Así que te animo mediante esta información a ayudar a las personas a solucionar y no a entrar en ese ciclo de sufrimiento que está acabando con nuestra paz.

Para finalizar te dejo con la siguiente frase: “Los barcos no se hunden por el agua que los rodea, se hunden por el agua que entra en ellos. No permitas que lo que sucede a tu alrededor se meta dentro de ti y tu hunda.”
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lunes, 6 de agosto de 2018

Cómo tratar con familiares o personas tóxicas



Cómo tratar con familiares o personas tóxicas Hace algunos días me di a la tarea de realizar una pequeña encuesta donde realicé dos preguntas. La primera era “cuál es la definición que entiendes por persona tóxica?” y la segunda “tienes a tu alrededor personas tóxicas?”

Para hacer un resumen de los datos de esta encuesta, una persona tóxica es mala gente, negativa y envidiosa. En otras palabras todo un angelito que nunca deseamos toparnos con él/ella.

Lamentablemente la segunda pregunta confirma que las personas tóxicas no están solo en literatura o en la vida de otras personas, sino que están más cerca de lo que pensamos.

Oficialmente, una persona tóxica se define como alguien que de forma sistemática busca perturbar a un objetivo e impedir su bienestar. Sin embargo los profesionales en psicología no avalan un 100% esta definición, pues esto puede aceptar muchas interpretaciones y marcos de referencia.

Este término en realidad no es nuevo en su definición. Años atrás se le llegó a conocer con el término de hiperactivo. Y también se le llegó a conocer por variados nombres, pero a la final es mismo principio de personas que no deseamos en nuestro camino.

Este término en la actualidad está siendo sobre-utilizado y más bien hacemos referencia a este cuando chocamos con una persona que posiblemente no haga lo que nosotros deseamos.

Es por esta razón que vemos constantemente personas cercanas quejándose o manifestando indirectas en redes sociales por la toxicidad de algunos que quieren robarle su paz y felicidad.

En otras palabras tóxico es todo aquel cercano a mí con el que no estoy de acuerdo.

Respecto a esto hemos escuchado que debemos apartarnos lo máximo posible de dichas personas tóxicas, pero qué ocurre cuando una de esas personas es un pariente cercano?

Bueno, teniendo en cuenta la sobre-utilización del término y como lo aplicamos a aquellos que están en contra de nuestra voluntad, debemos plantearnos seriamente, “no será en realidad que nosotros somos los tóxicos para ellos?”.

Por lo general, para no hacer referencia al 100% de las veces y respetando el precepto que toda regla tiene una excepción, los problemas o choques personales que tenemos con parientes se deben a que intentamos cambiar o manejar sus vidas según lo que nosotros consideramos correcto.

Desde que llegamos al mundo hemos aprendido que es muy encomiable ayudar a otros y sobre todo a nuestros parientes.

Sin embargo hay una gran diferencia entre ayudar a un pariente e intentar cambiar su comportamiento “por su bien”.

De hecho esto representa una delgada línea entre el amor que despertemos en ellos o el desprecio que recibiremos por meternos en sus vidas.

Debemos comenzar a analizar nuestras vidas para detectar que no somos tóxicos para otras personas con nuestra intención de “ayudarles”.

Durante estos años he aprendido que la mejor forma de ayudar a las personas que amas es mediante tu ejemplo de vivir en bienestar.

Cuando haces esto, automáticamente les da permiso al inconsciente de estas personas para que sigan tu camino, ya que se darán cuenta que se puede vivir con calidad.

Pero qué debemos hacer cuando nos somos los tóxicos sino que esa persona cercana que amamos los es para nosotros?

En uno de los principales textos sagrados de la humanidad podemos leer la frase “ama a tus enemigos, pues qué merito tiene responder con amor a los que te aman?”.

Hasta hace algunos años creía firmemente que uno debía responder de la misma forma como te tratan. Al que da amor, se le responde con amor y al que da odio, de la misma forma.

Sin embargo, toda la crisis que viví en el pasado me hizo entender que esa misma persona que tanto desprecias es exactamente igual a ti. Con los mismo miedos, culpas, anhelos, frustraciones, etc.

Personalmente he conocido gente que podríamos llamar tóxica, prepotente, envidiosa, etc. y descubrí que al no entrar en su juego de respuesta, según como recibía, pronto me gané el respeto y la confianza de dichas personas.

Al conocerlos a fondo me di cuenta que estaban llenos de miedos e inseguridades que los llevaban a actuar con prejuicio sobre mí. Y lo más importante crecí mucho interiormente porque aprendí cosas que no podía ver por discriminarlos de la misma manera.

Para esto tuve que emplear el carisma, del cual hablé el vídeo anterior sobre este tema.

No existe ninguna virtud en responder a tus emociones de ira o desprecio hacia las personas dejándoles enviando indirectas en redes sociales. Eso lo hace cualquiera.

Solo los poderosos son capaces de controlar sus emociones y expresar su amor a aquellos que los rodean, sin importar la respuesta que reciban de estos.

De hecho así trabaja la Vida, Dios o como prefieras llamarle. Simplemente da con abundancia y amor sin esperar nada a cambio.

Así que te animo mediante esta información a abandonar los pre-juicios personales que tengas hacia la gente que amas y que consideras tóxica, pues podrían ser estos los que en un futuro te ayudaran a dar un paso más hacia el cumplimiento de tus metas.
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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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