Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 23 de marzo de 2026

La mecánica de la vida



La mecánica de la vida

A veces creemos que la vida es algo contra lo que tenemos que luchar.  


Como si todo dependiera de empujar más fuerte, esforzarnos más y controlar cada detalle.  


Pero con el tiempo uno empieza a notar algo curioso.  


Mientras más peleas con la vida, más pesada se vuelve.  


Más obstáculos aparecen y más difícil parece avanzar.  


Durante mucho tiempo yo también pensé que todo era cuestión de insistir.  


De exigirle a la vida lo que creía merecer.  


Hasta que poco a poco entendí algo diferente.  


La vida tiene una mecánica muy particular.  


Cuando una persona vive enfocada en lo que le falta o en lo que salió mal, su mente queda atrapada en esa misma frecuencia.  


Solo ve problemas.  


Solo ve carencias.  


Pero cuando empiezas a reconocer lo que la vida ya te ha dado, algo cambia.  


Tal vez no tengas todo lo que deseas.  


Eso es normal.  


Pero seguramente tienes más cosas buenas de las que a veces te permites ver.  


Personas que te quieren.  


Experiencias que te han hecho crecer.  


Oportunidades que en algún momento aparecieron en tu camino.  


Cuando comienzas a agradecer eso, tu forma de ver el mundo cambia.  


Esto me recuerda una pequeña historia.  


Había un pájaro que estaba pasando por uno de los peores momentos de su vida.  


Había perdido sus plumas, tenía hambre y el lugar donde vivía era seco y sin vida.  


Un día se encontró con un ángel y le preguntó cuándo terminaría su sufrimiento.  


El ángel fue a preguntar y regresó con una respuesta difícil:  

todavía le esperaban siete años de dificultades.  


El pájaro quedó devastado.  


Pero antes de irse, el ángel le dio un consejo muy simple.  


Pasara lo que pasara, repitiera una frase:  


“Gracias Dios por todo”.  


Aunque no lo entendía, decidió hacerlo.  


Y poco a poco comenzaron a ocurrir cosas extrañas.  


Le crecieron nuevas plumas.  


Encontró alimento.  


Apareció agua cerca de donde vivía.  


El lugar empezó a llenarse de vida.  


Cuando el ángel volvió y vio aquello, preguntó qué había pasado si aún quedaban años de sufrimiento.  


La respuesta fue muy simple.  


Los siete años seguían ahí.  


Pero la gratitud había cambiado la forma en que la vida respondía.  


La gratitud no es conformismo.  


Es reconocimiento.  


Es una forma de decirle a la vida: veo lo que me has dado.  


Y muchas veces, cuando haces eso, la vida empieza a fluir con menos resistencia.  


Por eso, antes de pedirle más a la vida, tal vez valga la pena detenerse un momento.  


Mirar alrededor.  


Y simplemente agradecer.  


Porque cuando haces eso, muchas veces la vida empieza a moverse a tu favor.

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lunes, 9 de marzo de 2026

La mayoría de tus problemas se pueden evitar (y nadie te lo dice)



La mayoría de tus problemas se pueden evitar (y nadie te lo dice)

Hay algo que me parece curioso del ser humano. 


Muchas veces sabemos perfectamente qué nos conviene, qué deberíamos hacer o qué cambios podrían mejorar nuestra vida, pero aun así seguimos haciendo exactamente lo mismo de siempre. 


No es necesariamente falta de ganas ni de inteligencia. 


En gran parte es nuestro propio cerebro tratando de ahorrarse trabajo. 


El cerebro es un experto en optimizar energía. 


Todo lo que ya conoce le resulta más fácil, más seguro y menos costoso. 


Por eso muchas veces preferimos quedarnos donde estamos, incluso cuando en el fondo sabemos que podríamos estar mejor si cambiáramos algo. 


Lo conocido da una sensación de control, aunque a veces ese control sea solo una ilusión. 


Un empleo estable, una rutina fija, una forma de hacer las cosas que “siempre ha funcionado”. 


Todo eso tranquiliza, pero no necesariamente garantiza nada. 


La vida cambia constantemente, y cuando esos cambios llegan suelen hacerlo sin avisar. 


Ahí es cuando muchas personas se bloquean. 


No porque no tengan capacidades, sino porque nunca se plantearon seriamente la posibilidad de hacer las cosas desde otra perspectiva. 


Y cambiar la perspectiva, aunque no lo parezca, es un entrenamiento mental. 


Por ejemplo, hay algo que nos pasa todo el tiempo: cuando pensamos en una tarea completa, con todos sus pasos, nos desanimamos antes de empezar. 


Sabemos que tenemos que hacer algo, pero solo imaginar el proceso ya nos quita energía. 


Piensa en algo tan simple como pagar un servicio público. 


Si lo ves como “tengo que ir al banco, hacer fila, retirar dinero, luego ir a otra fila para pagar”, es muy probable que empieces a aplazarlo. 


No porque no puedas hacerlo, sino porque mentalmente ya lo sentiste pesado. 


Pero si automatizas ese pago desde tu cuenta, el problema prácticamente desaparece. 


No tienes que pensarlo cada mes, no gastas energía en decidir ni en organizarlo. 


Simplemente ocurre. Y sin darte cuenta te quitaste una carga. 


Ahora imagina aplicar esa lógica a más áreas de la vida. 


Muchas cosas que nos estresan no son problemas reales, son procesos mal organizados o decisiones que seguimos posponiendo. 


Ahí es donde cambiar la perspectiva vuelve a ser clave. 


No es lo mismo decir “tengo que hacer ejercicio” que facilitarte el camino para hacerlo. 


Si dejas la ropa deportiva lista desde la noche anterior, cuando te levantes ya eliminaste una fricción. 


No tienes que buscar qué ponerte, no tienes que decidir nada. Solo empiezas. 


Puede parecer algo pequeño, pero esas pequeñas optimizaciones reducen resistencia mental. 


Y cuando reduces resistencia, actuar se vuelve más natural. 


Yo cada vez estoy más convencido de que no se trata de vivir preocupado por el futuro, sino de ampliar la forma en la que vemos las cosas. 


A veces cambiar la perspectiva no significa hacer algo enorme, sino hacer más fácil lo que sabemos que nos conviene. 


Cuando amplías tu perspectiva, aparecen ideas, soluciones y oportunidades que antes ni siquiera considerabas. 


Incluso empiezas a sentir menos presión, porque sabes que estás construyendo caminos, no improvisando cuando ya no queda otra. 


Tal vez hoy todo esté bien en tu vida. 


Ojalá sea así. Pero aun así vale la pena preguntarse si estás haciendo solo lo que te resulta cómodo o también lo que realmente te conviene. 


A veces ese pequeño cambio en la forma de mirar las cosas termina simplificando más de lo que imaginabas. 


Y cuando empiezas a optimizar lo cotidiano, la vida deja de sentirse como una serie de problemas y empieza a parecerse un poco más a una dulce armonía. 


Porque cambiar la perspectiva no siempre cambia el mundo de inmediato… pero casi siempre cambia la manera en que lo enfrentas. 


Y eso, muchas veces, es lo que marca toda la diferencia entre el vivir en caos o el vivir en bienestar.

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lunes, 29 de diciembre de 2025

El poder silencioso del entorno



El poder silencioso del entorno

Una de las cosas que más nos afecta, aunque no lo notemos, es el entorno en el que vivimos. 


Las personas con las que compartimos el día a día terminan influyendo en lo que pensamos, en lo que creemos posible y hasta en nuestro nivel de ambición. 


Y no porque seamos débiles, sino porque así funciona la mente humana: se adapta al grupo para sobrevivir. 


Por eso siempre me acuerdo de una amiga de la universidad. 


Ella tenía un sueño grande, pero cometió un error muy común: se rodeó del grupo equivocado. 


En vez de juntarse con quienes avanzaban, decidió quedarse con los que todos llamaban “los fracasados”. 


Y lo hizo por una razón que en su momento sonaba noble: “Cuando alguno de ellos triunfe, les vamos a callar la boca a todos esos que se creen mejores”. 


Ella esperaba verlos cambiar. 


Pero mientras esperaba… fue ella la que cambió. Para abajo. 


Empezó a perder el interés por las clases, se atrasaba en todo, se conformaba con menos. 


Al final el entorno le ganó, porque cuando te rodeas de personas sin dirección, lo normal es que tú también pierdas la tuya. 


El día que no pasó un examen y ni siquiera le dolió, entendió que estaba tocando fondo. 


Y ese mismo día tomó la decisión que le salvó la carrera: alejarse. 


Empezó a juntarse con gente enfocada, disciplinada, ambiciosa. 


Y fue como si se encendiera de nuevo. No porque ellos fueran mágicos, sino porque ese ambiente la empujaba hacia arriba. 


La verdad es simple: tu vida cambia cuando cambias de entorno. 


No se trata de creerte más que otros, sino de cuidar tu mente. 


De estar donde puedas crecer y no donde te apaguen. 


Tú eres valioso y tienes un potencial enorme, pero necesitas estar cerca de personas que alimenten ese potencial, no que lo drenen. 


Así que no permitas que el entorno decida por ti. 


Rodéate de quienes te eleven. 


Aléjate de quienes te hundan. 


Y si a alguien le molesta, justamente por eso debías alejarte. 


La vida es tuya. El entorno lo eliges tú. Y ahí comienza todo.

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lunes, 25 de agosto de 2025

Atrapados en el Mismo Pensamiento



Atrapados en el Mismo Pensamiento

Hace muchos años, a comienzos de los 2000, conocí a una persona que vivía quejándose de su situación.  


Tenía una visión de la vida muy cerrada, casi siempre pesimista. 


Hablaba de lo difícil que era todo, de cómo nada salía bien, de lo mal que estaban las cosas… y así, una queja tras otra. 


Hace poco, más de dos décadas después, volví a encontrármelo. 


Y me sorprendió algo: seguía diciendo exactamente lo mismo. 


Las mismas quejas, las mismas frases, la misma actitud, etc. 


Incluso escuchando la misma música y entretenimiento por décadas. 


Como si el tiempo no hubiera pasado por dentro de él. 


Como si estuviera atrapado en un ciclo eterno, repitiendo el mismo guion una y otra vez. 


Y me puse a pensar: ¿Por qué algunas personas no cambian con los años? 


¿Por qué no evolucionan? 


¿Por qué no amplían su perspectiva? 


Porque si te soy honesto, el Gabriel del año 2021 no es el mismo que hoy te dice esto. 


Ni siquiera soy igual al del año pasado. 


He cambiado, he aprendido, he reconfigurado mi forma de ver el mundo. 


Y estoy seguro de que el Gabriel del próximo año también será distinto. 


Entonces, ¿qué hace que unas personas cambien y otras no? 


Creo que una de las razones más profundas es la falta de lectura. 


Los libros nos abren la mente. 


Nos enfrentan a nuevas ideas, a otras formas de pensar, a realidades diferentes. 


Nos sacuden, nos cuestionan, nos siembran dudas necesarias para crecer. 


Leer es como sentarse a conversar con miles de mentes brillantes de todas las épocas. 


Cada página es una ventana a otra forma de vivir y de ver el mundo. 


Cuando no leemos, cuando no nos nutrimos de nuevas ideas, es fácil quedarnos estancados, repitiendo el mismo discurso, las mismas excusas, las mismas quejas. 


Como si estuviéramos atrapados en una versión antigua de nosotros mismos.  


No digo que leer sea la única solución, pero sin duda es una puerta. 


Una puerta que muchos prefieren no abrir. 


Y luego se preguntan por qué su vida no cambia. 


Mira lo que pasó en 2020, cuando todos estuvimos encerrados por la pandemia. 


La gente “descubrió” que tenía tiempo. 


Muchos comenzaron a explorar la tecnología. 


Conozco personas mayores que antes la rechazaban por completo. 


Hoy no pueden vivir sin ella. 


Se atreven a hacer más cosas, comprenden mejor el mundo, incluso se familiarizan con otros idiomas. 


La tecnología les dio una nueva perspectiva. 


Entonces surge una pregunta: 


¿Quiere decir esto que ya no necesitamos los libros? 


No necesariamente. 


Hay quienes usan el celular para leer documentos, y eso está bien. 


Pero, desde mi punto de vista, nada reemplaza la experiencia de leer un buen libro. 


En los dispositivos hay mucha información útil, sí, pero también una gran cantidad de ruido, distracción y contenido basura que no aporta nada a tu evolución personal. 


Por eso, hoy quiero invitarte a leer más cada día. 


No para alardear de cuántos libros terminas al año, sino para preguntarte sinceramente: 


¿Qué estás aprendiendo con cada libro que lees? 


¿Qué nuevas puertas estás abriendo en tu mente? 


No te quedes siendo la misma versión de ti, año tras año. 


Tienes el poder de cambiar, de crecer, de expandir tu perspectiva. 


Y tal vez, solo tal vez, todo empiece con una página.

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lunes, 28 de julio de 2025

¿Pobre porque quiere? No: pobre por falta de información



¿Pobre porque quiere? No: pobre por falta de información

Hace algunos años en este país, un personaje que desconozco dijo una frase que levantó bastantes ronchas en el público general. 


Lo que dijo ardió tanto a la gente que hasta yo que no veo noticias ni TV me llegue a dar cuenta. 


Mencionaba algo así como que la persona que es pobre es pobre porque quiere. 


Mejor dicho, se le fueron con uñas y dientes a la yugular por haber dicho algo tan sacrílego. 


Bueno, sí soltamos un poco las pasiones, yo creería que lo que dijo esta persona no está muy lejos de la realidad. 


Lo que más bien se equivocó fue en la expresión que utilizó. 


Yo diría que la frase correcta que debió utilizar es que la personas son pobres no por que quieran sino por ignorancia. 


No estoy diciendo que sean brutos o que cuenten con alguna discapacidad mental. 


Ignorancia se refiere más bien a la falta de información. 


¿Qué es lo que hace que una persona gane más dinero que otra? 


Quizás me puedas decir en este momento que la diferencia la hace el grado de escolaridad. 


O tal vez me digas que eso tiene que ver mucho con los contactos, carisma, etc. 


En cualquier caso, si observas se trata de información. 


Por ejemplo, si una persona ignora que para ganar dinero tiene que mejorar su carisma, pues ya sabes porque mantiene en su estado financiero actual. 


Mira, yo muchas veces me llegué a preguntar como ganar más dinero. 


Porque para serte sincero trabajando no es mucho lo que se gane. 


Y si lo hace no es mucho el tiempo con el que cuenta para disfrutarlo. 


Así que, si piensas que trabajando en una fábrica vas a volverte rico o al menos mejorar tu economía, mejor piénsalo de nuevo. 


Prácticamente eso es lo que hacen la mayoría de las personas y ya sabemos sus resultados. 


Si buscamos información en libros sobre educación financiera, la mayoría nos dicen que debemos incrementar nuestros ingresos pasivos. 


Por si no lo sabes, un ingreso pasivo es simplemente una inversión que haces y que te produce dinero este presente o no. 


No importa si duermes o estas de vacaciones, un ingreso pasivo te produce dinero. 


Un ejemplo de esto es un local o apartamento que tengas alquilado, o si cuentas con la suerte de ser músico y componer un éxito musical, eso te estaría dando rendimiento de forma automática. 


Pero, para hacer este tipo de cositas, hay que tener dinero. 


Y si ya sabemos que no lo tenemos, ¿entonces ahí qué? 


Nuevamente los que “iluminan” nuestra ignorancia nos dice que debemos ahorrar. 


Pero esto también es utópico, pues ¿cuánto dinero debemos ahorra para comprar así sea un pequeño local? 


Y digamos que conseguimos el dinero prestado, tampoco hacemos nada pues prácticamente nos vamos a pasar mucho tiempo sin ganancia alguna. 


Es por eso por lo que algunos prefieren delinquir o tomar caminos más “fáciles”. 


Y tal vez me digas en este momento: “bueno Gabrielito lindo, tú que sabes tantas cositas, ¿qué se podría hacer en estos casos?” 


Bueno de acuerdo con mi “humilde opinión como científico”, una cosa que podría ayudarte es la inversión en divisas. 


Cosa que no te puedo explicar aquí pues aún no soy experto en el tema. 


Pero lo que si te puedo decir es que, con una pequeña cantidad, mucha información y disciplina, puedes llegar a mejorar tus estados financieros. 


Así pues, es mi intención mediante esta información animarte a estudiar nuevas posibilidades de ingresos. 


Para serte honesto, estos temas de inversiones de divisas a mi producían mucha pereza. 


Pero por cosas del destino o de pura casualidad llegué a tener contacto con este mundo y créeme que no solo es interesante sino muy apasionante. 


Mientras tú sigues esperando a que vengan el angelito vestido de traje con la maletita llena de un millón de dólares a solucionarte la vida, otros están invirtiendo tiempo y energía en capacitarse para traer bienestar a sus vidas.

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lunes, 21 de julio de 2025

La Trampa del Esfuerzo: Por Qué Producir Dinero No Es Suficiente



La Trampa del Esfuerzo: Por Qué Producir Dinero No Es Suficiente

Vivimos en un mundo donde, desde pequeños, nos enseñan a producir dinero. 


A estudiar, a conseguir un trabajo estable, a ganar un salario y—si nos va bien—ahorrar un poco. 


Y aunque todo eso suena responsable, es solo una parte de la historia. 


Lo que rara vez nos enseñan es a pensar como creadores de riqueza. 


Cuando tu mentalidad está enfocada en producir dinero, el dinero se convierte en el objeto de deseo. 


Todo gira en torno a él.  


Te levantas, trabajas, te esfuerzas… y al final del mes, esperas con ansiedad la recompensa. 


Pero ¿qué pasa? Que muchas veces, no alcanza. 


O si alcanza, te exige tanto tiempo y energía que apenas puedes disfrutarlo. 


 Y así, el dinero se convierte en una especie de zanahoria que te cuelgan delante. 


Siempre parece estar a unos pasos de ti, obligándote a correr más rápido, trabajar más horas, y vivir con la sensación de que nunca es suficiente. 


Pero existe otra forma de pensar. Una mentalidad muy diferente: la de hacer que el dinero trabaje para ti. 


Aquí el dinero deja de ser el fin… y se convierte en un medio. 


Ya no lo persigues. Lo utilizas. 


Lo pones a trabajar, como si fuera un empleado silencioso que genera valor mientras tú vives tu vida. 


En teoría todos sabemos que hay que ahorrar para comenzar a generar riqueza. 


Pero hay una gran diferencia entre ahorrar e invertir. 


Ahorrar es prácticamente dejar el dinero quieto en tu cuenta o donde lo tengas. 


La inversión es hacer que el dinero mantenga en movimiento mientras crece. 


Y para eso existe una herramienta poderosa: el interés compuesto. 


El interés compuesto es la capacidad que tiene el dinero de multiplicarse por sí mismo con el tiempo. 


Es como sembrar una semilla que no solo da fruto… sino que cada fruto da nuevas semillas. 


Y esas semillas, más árboles. Con el tiempo, lo que empezó como algo pequeño, puede convertirse en un bosque. 


Este principio no aplica solo al dinero. 


También aplica al conocimiento, a los hábitos, a las acciones pequeñas pero consistentes. 


Pero cuando lo aplicas en tus finanzas, ocurre algo mágico: dejas de depender solo de tu esfuerzo diario para generar ingresos. 


Creas sistemas, inviertes, automatizas, construyes.  


El cambio comienza en tu mente. 


Porque si sigues pensando como alguien que solo quiere producir dinero, vas a estar atrapado en un ciclo eterno. 


Pero si cambias tu mentalidad y empiezas a preguntarte: ¿Cómo hago para que el dinero trabaje por mí?… entonces estás en camino a la libertad. 


La libertad no está en ganar mucho. Está en dejar de cambiar tu tiempo por dinero. 


Y atención, hacer esto no es que ocurra el milagro y mañana ya eres millonario. 


Si así fuera, nadie en este planeta tendría problemas financieros. 


Esto es una disciplina, un camino que hay que construir gota a gota, paso a paso. 


Y también es una cuestión que requiere mucho del manejo de las emociones. 


¿Has notado que cuando tienes algo de dinero, es como si algo en ti quisiera darlo a conocer al público? 


Es como si estuvieras intentando demostrar tu valía mediante las cosas que tienes o puedes comprar. 


Gracias a esto es que ocurren las fugas de capital y es lo que nos mantiene atados cada día más en la deuda. 


Y ese es el mejor método para trabajar duro y hacer a otros ricos. 


No te estoy prometiendo que te vas a volver millonario si haces que el dinero trabaje para ti. 


Pero al menos vas a dejar de comerte las uñas cada que te acercas a fin de mes.

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lunes, 23 de junio de 2025

Quejarse o Resolver: Una Decisión que Define tu Vida



Quejarse o Resolver: Una Decisión que Define tu Vida

Creo que no existe nada más frustrante que estar escuchando a nuestro lado a una persona quejarse constantemente. 


Lamentablemente esta vida no es un lugar lleno de ositos cariñositos dispuestos a darnos su amor. 


Ahora imagínate tú, con tus propios problemas por resolver y estar escuchando a un paciente (o pecienta) quejarse por tonterías. 


Y si observas, esta condición es el “deporte” nacional de casi todo el planeta. 


¿Podríamos concluir que la queja es algo que viene en nuestro ADN? 


Bueno, esta conclusión es totalmente correcta. 


Durante la mayor parte de la historia humana, sobrevivir era difícil. 


Los seres humanos que prestaban atención a los peligros (y se quejaban o se preocupaban por ellos) eran los que sobrevivían. 


Esto se conoce como sesgo de negatividad. 


Nuestro cerebro está más atento a lo malo que a lo bueno, porque ignorar un peligro podía ser mortal. 


Por ejemplo, un ruido en la selva puede ser un tigre. 


Mejor preocuparse y huir, aunque el 99% de las veces no sea nada. 


Vaya herencia la que tenemos de nuestros antepasados. 


Como que mejor hubiera sido que nos heredaran una fortuna. 


Ahora bien, a este “ADN” súmale que nuestra mente compara nuestra situación con la de los demás o con un ideal que hemos creado. 


Esto puede hacernos sentir que "nos falta algo", incluso cuando tenemos más que suficiente. 


Antes solo nos comparábamos con nuestro entorno. Ahora, con el social media, nos comparamos con miles de personas que parecen tener una vida “perfecta”. 


Esto ayuda que pequemos de mal agradecidos. 


La gratitud no es automática. 


Hay que entrenar la mente para enfocarse en lo bueno, pues, recuerda, la mente tiende naturalmente a enfocarse en lo malo. 


Eso fue lo que heredamos para sobrevivir ante los peligros. 


Y, por último, cuando logramos algo que deseamos mucho, esa satisfacción es temporal. 


Luego nos adaptamos y empezamos a buscar el siguiente objetivo. Es lo que se llama la treadmill hedónica (cinta sin fin de felicidad). 


Desde mi punto de vista, esto tiene que ver mucho con el ego, pues este constantemente nos dicta que debemos ser más y tener más. 


Finalmente nos ayuda a avanzar en la vida, pero en otros momentos nos perjudica. 


Tristemente el ser humano tiene una gran tendencia a quejarse por cosas que el mismo ha causado. 


Por ejemplo, yo conocí una pareja que tenían 2 niños. 


Cuando el señor recibía el pago por su trabajo, salían corriendo, junto con los niños a comprar cuanta cosa se les atravesara por el camino. 


Desde dulces, hasta cosas que no iban a utilizar, simplemente porque se veían bonitas. 


Yo no creo que pasaran ni siquiera 2 semanas y esta pareja ya comenzaba a hacer “maromas” para poder cumplir con las obligaciones del hogar. 


Luego se escuchaban diciendo que el dinero no les alcazaba, que el gobierno era una porquería, que la gente no les ayudaba y bla bla. 


Mejor dicho, no sé cómo le hacían para llegar a fin de mes, solo para repetir este ciclo por años. 


Error financiero, deudas y quejas. 


Si nos quejamos y no hacemos nada, seguiremos en el mismo malestar por siempre jamás, ¡amén! 


Debemos actuar pues cuando solucionamos algo, es una de las cosas que más satisfacción nos puede producir. 


Mira, yo entiendo perfectamente que es querer cambiar algo y no tener ni la más mínima idea de cómo hacerlo o por donde empezar. 


A mí me ha pasado muchas veces y si te soy honesto, me he demorado mucho tiempo en lograr lo que quería. 


No sabía ni que hacer o como empezar, entonces hice lo que pude con lo que tenía o sabia en ese momento. 


Pero te puedo asegurar algo y es que, si tu insistes en solucionar algo o corregirlo, las “casualidades” de la vida se unen para que llegues a tu meta. 


Es como si existieran fuerzas desconocidas que se unen para que logremos eso que buscamos. 


Pero si te quedas esperando al angelito de traje, que baje del cielo con una maleta llena de un millón de dólares a solucionarte la vida, te vas a envejecer allí sentado. 


Esas cosas no pasan, ni en el cine. 


Nadie va a venir a darte nada ni a salvarte de nada. 


Eres tú solito con tus decisiones asertivas que puede crear la vida que ha soñado.

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lunes, 28 de abril de 2025

¿Infierno o paraíso? Tú eliges, como siempre lo hiciste



¿Infierno o paraíso? Tú eliges, como siempre lo hiciste

Uno de los “deportes” favoritos del ser humano es preocuparse por tonterías. 


Y la verdad cuando logramos deshacernos de una preocupación, inmediatamente nos buscamos otra para tener que hacer. 


De hecho, si dividimos la palabra en pre-ocupar, en teoría estaríamos ocupándonos de algo antes de que pase. 


Eso sería solucionar antes de que ocurran las cosas, pero lastimosamente no hacemos eso. 


Lo que realmente ocupamos es nuestra mente para realizar cálculos de cosas, que, en su gran mayoría, nunca van a pasar. 


¿Cuánta gente no se pasa la noche sin dormir por estar preocupado? 


Y añádele que esas preocupaciones vienen normalmente de la gente que nos rodea. 


Sobre todo, cuando escuchamos sus preocupaciones sobre el futuro, los acontecimientos mundiales y bla bla. 


Mira, hay gente que en este momento se está comiendo las uñas porque el fin del mundo se acerca. 


Y no te estoy diciendo esto para mofarme de nadie. 


Simplemente pregúntate, si eso va a pasar, ¿acaso con “preocuparte” o comerte las uñas vas a detener ese final? 


Es a esto a lo que se refiere ese famoso dicho popular que reza: “si el problema tiene solución, para que te preocupas. Y si no lo tiene, para que te preocupas”. 


Y tengo que aclarar que no estoy diciendo con esto que el mundo sea un lugar tierno, lleno de ositos cariñositos. 


Hay personas que la pasan muy mal, todos los días, solo para poder comerse un tostado con café y sin leche, a lo mucho con azúcar. 


Pero si observas, a pesar de que el mundo no es “amable”, hay otras personas que la pasan muy bien. 


Sobre esto podemos decir las N-mil excusas, que son personas deshonestas, suertudas, que se aprovechan de otros y bla bla. 


En mi entorno conozco muchas personas que viven demasiado bien y no tienen nada que ver con cosas negativas. 


Esto me hace recordar una época en que me encontraba en un estado de depresión. 


Uno de los tantos momentos en los que me he rendido. 


Y eso que estaba jovencito y con toda la “energía”. 


Bueno el caso es que una vez mi señor padre se dio cuenta de aquello y me llamó. 


Yo apenas tomé el teléfono dije en mi interior: “ah, ya va a empezar este señor con sus sermones”. 


Así que cerré mi mente y mis oídos mientras escuchaba su bla bla. 


Entre todas las cosas que me dijo, hubo algo que definitivamente llamó mi atención y fue: “Gabrielito lindo, cada uno puede hacer de esto un cielo o un infierno”. 


“La pregunta es ¿cuál va a ser tu decisión?”. 


Y recuerdo que desde ese día mi decisión es que todo lo que haga va a ser enfocado en hacer de mi vida un cielo, un paraíso. 


Así que ahora te pregunto, ¿qué vas a hacer? 


¿Te vas a seguir quejando de tu vida, sin hacer ningún cambio? 


¿Es eso a lo que viniste a este mundo? 


¿A quejarte y maldecir por tu “destino”, resignándote a que venga el angelito trajeado con la maleta y el millón de dólares a llevarte al paraíso prometido? 


Por donde tú mires, siempre hay gente haciendo eso. 


Esperan que papá Gobierno les ayude a solucionar sus problemas de dinero, cuando ni siquiera se atreven a ahorrar. 


Mira, conozco gente que trabaja muy duro, toda la semana, y el fin de semana ¿sabes que hacen? 


Ese dinerito que les costó sangre, sudor y hasta lágrimas se lo llevan al “pastor” de la iglesia del licor. 


Todo se lo beben o se lo malgastan con las amiguitas. 


Y luego están mirando al cielo con las manos empuñadas diciendo: “Dios mío, por qué me tocó este destino”. 


Piensa por un momento que sientes al lado de una persona quejumbrosa. 


¿Verdad que sientes desprecio por esa persona y quieres salir corriendo? 


Bueno, ahora imagínate que siente el Universo, Dios, la Vida, o como prefieras llamarlo, ¿cuándo ve a uno de sus “hijitos” haciendo eso? 


Por eso es por lo que la gente sigue experimentando lo mismo que pide con sus actitudes. 


Así digan que no quieren esa vida de sufrimiento, pero con su actitud está diciendo que sí. 


Entonces es mi intención, mediante esta información, que dejes de quedarte de las cosas que no te gustan en tu vida. 


Si tienes problemas económicos, entonces comienza a invertir en tu educación financiera. 


Hoy en día no hay excusa para ser ignorante de cualquier tema. 


Para eso tienes una poderosa herramienta como lo es el internet. 


Lamentablemente la mayoría solo lo usa para ver chismes o tonterías de farándula.

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lunes, 16 de diciembre de 2024

El Poder Oculto de tus Palabras: ¿Estás Creando tu Propia Realidad?



El Poder Oculto de tus Palabras: ¿Estás Creando tu Propia Realidad?

Yo creo que todos en nuestro entorno hemos tenido esa clase de personas que siempre se quejan por todo. 


Pero también existen personas que, aunque no estén mal, se les escucha decir que las cosas no les están saliendo bien. 


Por lo general la gente hace esto para no tener que compartir sus recursos o alejar gente que tienen intenciones de pedirles algo. 


Respecto a esto, he conocido muchos casos donde las cosas terminan mal para quien mantiene empleando el poder de sus palabras en esta práctica. 


Por ejemplo, una buena amiga me contó ya hace años que comenzó a trabajar en una empresa muy importante. 


Ella ingresó a ese trabajo con la promesa de que con los meses le aumentarían su salario. 


Cosa que no nunca ocurrió y por el contrario la comenzaron a “enredar” con que no le podían aumentar por ahora, porque las cosas estaban mal y bla bla. 


Bueno, al parecer, el dueño de esta empresa ha pecado por ignorante en estos temas y no solo le repetía a ella esto sino al resto del equipo este mantra. 


Lo curioso es que el señor se la pasaba viajando al exterior, mientras sus colaboradores no la pasaban muy bien en el aspecto económico. 


Pero eso sí, tenía todo el trabajo que hacer, para que se entretuvieran en algo. 


La gente pues preocupada porque las cosas no “salían”, daban el 101% de su esfuerzo. 


Y el muy malagradecido, para seguir con su jueguito, les decía que ellos no hacían nada, que no servían para nada y todas esas “cositas lindas” que suelen decir las personas mezquinas. 


Y un buen tiempo después, como las palabras tienen poder, adivina que ocurrió. 


Efectivamente y de la nada, la empresa comenzó a experimentar falta de ventas en los servicios que prestaba. 


Ahora el señor se la pasa comiéndose las uñas, sin saber que hacer, pues la realidad que tanto llegó a invocar, ahora la está comenzado a experimentar. 


Y podemos llegar a pensar que este señor simplemente ha tenido mala suerte. 


Pero lamento informarte que no es así. 


Mas bien el señor se ha labrado su propia suerte. 


Recuerdo que cuando yo estaba en mi crisis financiera, llegué a escuchar a un par de personas de mi entorno decir esto. 


Quizás con esa cara de mal comido que tenía en ese momento, esperaban que no fuera a pedirles ayuda. 


Mira no hay que disfrazar esto, pero cuando nosotros vemos una persona mal, lo que menos queremos es que venga a pedirnos ayuda. 


A este angelito tierno, dulce, puro y casto también le ha pasado este fenómeno. 


Pero una cosa es experimentar esto y otra muy diferente expresar las palabras mágicas de estoy mal (Anulo Mufa). 


¿Adivina como esas personitas les ha ido después de pronunciar ese mantra tan poderoso? 


Es por eso por lo que mediante esta información quiero animarte a usar algo tan poderoso como lo son tus palabras a tu favor. 


Mira, no es obligación tuya ayudar a nadie, sino lo quieres hacer. 


Pero es mejor ir sin miedo, de frente y por el centro con las personas, si no las quieres ayudar. 


Nada malo te va a pasar, salvo que copies el “mantra” de este tema. 


Estés pasando lo que sea en tu vida, siempre usa las palabras a tu favor. 


Tu cerebro automático no entiende la diferencia entre una broma o lo que dices en serio. 


Simplemente vuelve una realidad para ti, lo que, con el paso del tiempo mantienes repitiendo.

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lunes, 26 de agosto de 2024

¿Por Qué Atraes Lo Que No Quieres? Descubre El Poder Secreto de Tus Creencias



¿Por Qué Atraes Lo Que No Quieres? Descubre El Poder Secreto de Tus Creencias

Muchas veces nos preguntamos porque nos ocurre lo contrario a lo que deseamos. 


Por ejemplo, buscamos una pareja con X características y resulta que damos con personas que no tienen nada que ver con eso. 


Y como no hay más pues nos toca meternos con lo que hay. 


Así pues, pasamos nuestra vida en los famosos “altibajos” que pensamos que son normales. 


Cuando la Vida ha sido diseñada para que la vivamos plenamente. 


Solo basta dar una mirada al sistema nervioso que tenemos y todo lo que la vida nos da para que la disfrutemos. 


Respecto a esto, hace más de 20 años tuve la oportunidad de conocer a una señorita en el gimnasio al cual asistía. 


La primera impresión que daba ella, era que tenía mucho dinero. 


Y vaya que así era, pues con solo ver el auto en el que llegaba a ese sitio, así la delataba. 


Bueno, esta señorita con el tiempo me confesó que tenía un problema con los hombres. 


Y no sabía si era ella la que no contaba con suerte, pues todo hombre que se le arrimaba era para sacar dinero de ella. 


Y si te estás preguntando por su aspecto físico, ella no estaba nada mal. 


Era una mujer muy atractiva. 


En ese momento cuando ella me preguntó acerca de su dilema, no pude ayudarla mucho pues no conocía las cositas que sé ahora. 


Pero recordando las actitudes que ella tenía, era exactamente lo que le estaba vendiendo al resto del planeta. 


En otras palabras, su autovalor no se lo daba por ser la persona que era, sino por lo que tenía o ganaba. 


Mira el inconsciente y nuestras creencias juegan un papel muy importante en nuestros actos. 


Lo que yo crea, eso está muy relacionado con lo que yo vivo. 


Hablemos por ejemplo de la carencia de dinero que vive gran parte de la población mundial. 


Y esto es válido también para la salud que tenemos y el amor. 


¿Cuándo piensas en dinero qué es lo que se te vienen a la mente? 


¿Temor, dolor, billetes, deudas o que cosa? 


Bueno, el dinero no tiene nada que ver con eso. 


Quiero que comiences a pensar en el dinero como una persona invisible. 


Sabes que está allí a tu alrededor, pero no la puedes ver. 


Digamos que esa “persona” puede leer tus pensamientos y sentir lo que tu sientes. 


Y digamos que esa persona eres tú. 


¿Qué haces normalmente cuando ves que otros están mal hablando de ti o rechazándote? 


Lo que normalmente haríamos todos es alejarnos de esas personas. 


Exactamente eso es lo que ocurre con el dinero. 


El dinero es una energía, no es papel con un número marcado al cual tú le das un valor de importancia. 


Y exactamente esto era lo que le ocurría a mí amiga con la pareja que esperaba. 


Su actitud hacia el amor era que los hombres solo son unos interesados y que estarían con ella por lo que pudieran sacarle. 


Y esa era exactamente su experiencia en la vida. 


La verdad no sé cómo es su vida en este momento respecto a ese tema, pues yo dejé de verla hace muchos años. 


Pero de esto debemos aprender que aquello que deseamos, debe estar en comunión con lo que pensamos. 


Deseas tener dinero para salir de la angustia de las deudas. 


Quieres tener una pareja para salir del horrible vacío de la soledad. 


O quieres tener una salud óptima para dejar de sentir tus males. 


Por lo tanto, es de suma importancia prestar mucha atención a lo que ingresamos en nuestras cabezas. 


Esto es primordial pues la información que vemos día a día es lo que refuerza nuestras creencias y acciones.

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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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