Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 11 de mayo de 2026

Perder el control sin perder la humanidad



Perder el control sin perder la humanidad

Una de las cosas más peligrosas que tenemos los seres humanos no es la fuerza física… es la capacidad de perder el control. 


Y lo peor de todo es que no avisa. 


Aparece de repente, en el momento más simple, más cotidiano, y cuando menos lo esperas… ya estás actuando como alguien que no eres. 


Hace poco viví una situación que me dejó pensando mucho en esto. 


Fui a recoger algo donde vive mi hija, y al momento de salir, había un vehículo parqueado bloqueando completamente el paso. 


No podía salir. 


Pregunté de quién era, me indicaron una casa, y fui directo a tocar la puerta. 


Pero no toqué… golpeé. Golpeé con rabia. 


Golpeé como si la otra persona tuviera la obligación de anticiparse a mi problema. 


Hasta que salió un joven a ver qué ocurría. Le pedí que moviera el carro. 


Él me dijo que estaba varado. 


Le ofrecí ayuda para empujarlo, pero me respondió que no sabía cómo ponerlo en neutro porque era automático. 


Y ahí… fue donde lo perdí. Me llené de rabia. 


Comencé a insultarlo, a tratarlo de incompetente, de tonto. 


Como si eso fuera a solucionar algo. Como si eso me hiciera mejor que él. 


El joven, por supuesto, se molestó. Intentó enfrentarse conmigo. 


Y yo… me quedé esperando. Esperando la oportunidad de llevar la situación a un nivel aún peor. 


Afortunadamente, eso no pasó. Logré salir como pude y me fui. 


Pero la historia no termina ahí. Porque el verdadero problema no era el carro… era lo que yo había hecho. 


Más tarde, mientras esperaba a mi hija, algo empezó a incomodarme. 


Esa sensación que no puedes ignorar. 


Esa voz interna que te dice: “esto no estuvo bien”. 


Y cuando llegué de nuevo, tomé una decisión diferente. 


Volví a esa casa. Pero esta vez no golpeé la puerta con rabia. Toqué con respeto. 


El joven salió, y le dije algo que muchas personas evitan decir en la vida: 


“Quiero disculparme por mi comportamiento de ahora. Eso no debió pasar.” 


Sin excusas. Sin justificaciones. Sin tratar de maquillar lo que pasó. 


Simplemente reconociendo que me equivoqué. 


Para mi sorpresa, él también lo hizo. 


Me dijo que venía cargando problemas y que por eso reaccionó de esa forma. 


Y en ese momento entendí algo muy importante. 


No éramos enemigos. 


Éramos dos seres humanos… que por un momento perdieron el control. 


Nada más. 


Terminamos hablando con tranquilidad, incluso con un poco de humor. 


“Empezamos mal… pero lo importante es corregir”, le dije. 


Y así fue. 


Hicimos las paces. 


Ahora, te cuento todo esto porque hay una enseñanza que vale oro. 


Todos, absolutamente todos, podemos perder el control en algún momento. 


Eso es parte de ser humano. 


Lo que no podemos permitirnos… es perder nuestra humanidad. 


Porque cuando cruzas esa línea, empiezas a actuar desde el ego, desde la rabia, desde la impulsividad. 


Y ahí es donde se rompen relaciones, se crean conflictos innecesarios y, en algunos casos, se arruinan vidas. 


Pero hay algo aún más poderoso que tener la razón. 


Reconocer cuando te equivocas. Pedir disculpas. Corregir. 


Eso no te hace débil. No te hace inferior. Te eleva. 


Te convierte en alguien que tiene control real sobre sí mismo. 


Porque cualquiera reacciona. 


Pero no cualquiera reflexiona… y actúa diferente después. 


Así que si alguna vez pierdes el control —porque va a pasar—, recuerda esto: 


No se trata de nunca caer. 


Se trata de tener la grandeza de levantarte, mirar de frente lo que hiciste… y hacer lo correcto. 


Ahí es donde realmente empieza el autopoder.

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lunes, 20 de abril de 2026

La trampa mental que está arruinando tu vida en silencio



La trampa mental que está arruinando tu vida en silencio

Una de las cosas que más afecta nuestra vida, aunque casi nadie le presta atención, es la forma en la que pensamos.  


Sí, así de simple. No es lo que te pasa. Es lo que piensas sobre lo que te pasa.  


Y eso, aunque suene bonito, puede ser una bendición… o una condena.  


Mira, te voy a poner algo muy claro. Dos personas pueden vivir exactamente la misma situación.  


A una la despiden. Pierde su ingreso. Se le desordena la vida.  


Pero uno se hunde… y el otro reacciona.  


Uno piensa: “No sirvo para nada” “¿Y ahora qué hago?” “Se me acabó la vida” 


Y efectivamente… se paraliza. No actúa. Se llena de miedo.  


Empieza a tomar malas decisiones o simplemente no toma ninguna.  


El otro piensa: “Bueno… esto duele, pero algo haré” “No es el fin, es un cambio” “Voy a ver qué opciones tengo”  


Y aunque también siente miedo… se mueve.  


La diferencia no es la situación. La diferencia es el pensamiento.  


Y aquí viene lo más fuerte de todo. La mayoría de las personas no controla sus pensamientos.  


Los pensamientos los controlan a ellos.  


Te levantas y ya estás pensando en problemas.  


Vas por la calle y tu mente está llena de preocupaciones.  


Te pasa algo malo y automáticamente tu cabeza empieza a crear el peor escenario posible.  


Sin pedirte permiso. Sin avisarte. Eso se llama pensamiento automático.  


Y es uno de los mayores enemigos del ser humano.  


Porque esos pensamientos generan emociones.  


Y esas emociones generan decisiones. Y esas decisiones crean tu vida.  


Es decir… Piensas mal → te sientes mal → actúas mal → obtienes malos resultados.  


Y luego dices: “Es que la vida es dura” No. La vida es como es.  


Pero tu mente… es la que decide cómo la enfrentas.  


Y aquí está el error más grande que cometemos todos. Creer todo lo que pensamos.  


Si tu mente dice: “No eres capaz” Tú le crees.  


Si tu mente dice: “Te va a ir mal” Tú le crees.  


Si tu mente dice: “No lo intentes” Tú obedeces.  


Pero… ¿quién dijo que tu mente siempre tiene la razón?  


Tu mente está programada.  


Por lo que viviste. Por lo que te dijeron. Por lo que viste crecer. Por tus miedos.  


No es una fuente absoluta de verdad.  


Es un archivo lleno de experiencias… muchas veces mal interpretadas.  


Entonces, ¿qué puedes hacer?  


Porque aquí no se trata de pensar bonito y ya.  


Se trata de tomar el control.  


Primero. Empieza a darte cuenta de lo que estás pensando. Así, tal cual. Sin adornos.  


Cuando te sientas mal, pregúntate: “¿Qué estoy pensando en este momento?”  


Segundo. Cuestiona ese pensamiento. ¿Es 100% cierto? ¿O es una exageración de tu mente?  


Tercero. Cámbialo por uno más útil. No uno fantasioso. Uno que te sirva.  


No es: “Soy el mejor del mundo”  


Es: “No sé cómo hacerlo todavía… pero puedo intentarlo”  


Y por último. Actúa. Porque de nada sirve pensar diferente si haces lo mismo de siempre.  


Mira, algo que he aprendido con el tiempo… Es que la mente puede ser tu peor enemigo… O tu mejor aliado.  


Pero eso no ocurre por accidente.  


Eso ocurre cuando decides dejar de ser un espectador… Y empiezas a tomar el control. 


Porque al final del día… No puedes controlar todo lo que te pasa.  


Pero sí puedes controlar lo que haces con lo que te pasa.  


Y eso… Lo cambia absolutamente todo. 🔥

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lunes, 26 de enero de 2026

La ansiedad y el costo invisible de imaginar el futuro



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La ansiedad me ha acompañado desde que era niño. 


En ese entonces no sabía ponerle nombre, solo sentía esa presión interna que aparecía cuando tenía que entregar una tarea en el colegio. 


Días antes ya estaba imaginando que algo iba a salir mal: que no la iba a terminar, que me iba a equivocar, que el profesor me iba a llamar la atención. 


Muchas veces la tarea se entregaba, todo salía bien… pero el sufrimiento ya había ocurrido. 


Con el tiempo entendí que la ansiedad no espera a que las cosas pasen, se adelanta. 


Vive en el “y si…”, en escenarios que casi nunca se materializan, pero que la mente presenta como inevitables. 


De niño era una tarea; hoy, ya de adulto, esa misma sensación aparece cuando debo desarrollar un proyecto, cumplir una fecha, tomar una decisión importante. 


El contexto cambia, pero el mecanismo es el mismo. 


He notado que la ansiedad hace sufrir a las personas de forma innecesaria. 


No porque el problema sea real, sino porque la mente lo convierte en una amenaza antes de tiempo. 


El cuerpo reacciona como si estuviera frente a un peligro inmediato, cuando en realidad solo está anticipando una versión exagerada del futuro. 


Esa anticipación constante desgasta, agota y nos roba la tranquilidad incluso cuando todo va relativamente bien. 


Lo curioso es que muchas veces aquello que tanto tememos termina resolviéndose de una forma mucho más simple de lo que imaginábamos. 


Pero la ansiedad no se queda a comprobarlo; ella ya cobró su precio emocional por adelantado. 


Nos hace pagar hoy por problemas que quizá nunca existirán. 


Con los años he aprendido que la ansiedad no desaparece solo por entenderla, pero sí cambia cuando uno la reconoce. 


Saber que es una respuesta automática, que no siempre dice la verdad y que no define quién soy, ayuda a tomar un poco de distancia. 


Aun así, hay momentos en los que se intensifica y se necesita apoyo inmediato. 


En esos casos, los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) pueden ser una herramienta útil. 


Existen aplicaciones gratuitas de PAP pensadas para momentos de crisis emocional, como episodios de ansiedad o angustia intensa. 


No reemplazan la terapia, pero ofrecen orientación y contención en el momento exacto en que más se necesita. 


A veces, tener ese apoyo a la mano marca la diferencia entre quedar atrapado en la ansiedad o poder atravesarla con un poco más de calma.

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lunes, 5 de agosto de 2024

El Dinero: Un Enemigo Silencioso y Cómo Dominarlo



El Dinero: Un Enemigo Silencioso y Cómo Dominarlo

Uno de los objetos que más perseguimos los seres humanos es el dinero. 


Paradójicamente se calcula que el 62% de la población mundial tienen problemas con este aspecto. 


Pareciera como si el dinero se alejara de las personas que lo buscan con ahínco. 


Y no estamos lejos de la realidad con esta información. 


Solo basta darle una mirada al comportamiento de las personas en las clases sociales. 


Por ejemplo, la clase media se caracteriza por andar siempre de afán. 


Siempre andan deprisa ya sea caminando o conduciendo sus vehículos. 


La clase baja vive en constante afán para ganar lo del día a día. 


Pero tiene una particularidad que le encanta el ruido. 


No sé a qué se debe este fenómeno, pero cuando tú te encuentras en barrios populares, parece que hay una competencia entre quien hace más ruido con su equipo de sonido. 


Pero cuando observamos la clase alta, son personas que mantienen la calma, ante todo. 


Andan sin afanes, y es lógico pues prácticamente ya han resuelto sus vidas en lo que se refiere a las finanzas. 


Y ojo, con estas caracterizaciones no estoy hablando del dinero directamente. 


Personalmente he conocido personas con demasiado dinero, pero que se comportan como si el tiempo se les fuera a escapar. 


Corriendo todo el tiempo y sobre todo sufriendo para que el dinero no se les acabe. 


Recuerda que la riqueza no es cuestión de cuanto tienes en tu banco o debajo de tu colchón. 


Mas bien la riqueza es un estado mental que nos da tranquilidad, independiente del dinero que tengamos. 


Yo creo que el problema con el dinero se basa en que nos pican las manos. 


Es como si fuera un enemigo del que tenemos que deshacernos tan pronto como nos llegue. 


Al fin y al cabo, nos hemos vuelto muy consumistas y creemos que con tener muchas cositas vamos a ser felices o vamos a impresionar al resto del planeta. 


Mira por ejemplo lo que pasó en el año de los gemelos, el 2020. 


Nos mandaron a encerrar y la verdad mucha gente la pasó bastante mal. 


Muchos no tenían ni para comer y tuvieron que cerrar negocios, vender cosas, etc., para poder sobrevivir ese tiempo. 


Decíamos en ese entonces que “aprendimos” la lección. 


Pero si nuevamente observas como está la situación de la mayoría, se pasaron esa lección por el forro. 


Mira, esto se puede cambiar, pero requiere de MUCHO trabajo contigo mismo. 


Hay que aprender a controlar tus emociones. 


Básicamente se trata de dejar de ser un comprador compulsivo de cosas que no te benefician para nada. 


Debes cuidar mucho tu dinero. 


Por ejemplo, si fumas, bebes, mantienes en fiestas, o apuestas, apague y vámonos. 


¿Te has sentado con lápiz y papel a calcular cuánto te gastas en esas actividades? 


Realiza ese ejercicio y te aseguro que te sorprenderás. 


Mira, yo soy muy amante del dulce. 


Y no sabes cuán difícil es para mí pasar por una repostería y no comprar nada de eso. 


Hace muchos años cuando calculé lo que gastaba mensualmente casi me voy a despaldas. 


Ahora imagínate si eso era mensual, no te quiero decir cuanto era cada año. 


Pero como he aprendido a controlar mis emociones simplemente omito esa pulsión. 


Mira te puedo asegurar que la vida no son intervalos de felicidad y luego de tristeza. 


Se puede vivir constantemente en bienestar, pero debes realizar un trabajo con tus emociones.

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lunes, 24 de abril de 2023

La sabiduría del estoicismo en la era de la inteligencia artificial: lecciones de un experimento fallido



La sabiduría del estoicismo en la era de la inteligencia artificial: lecciones de un experimento fallido

Hace algunos días, me encontraba pensando en cual iba a ser mi próxima maldad. 


Casualmente la empresa Microsoft decidió dar vía libre a su inteligencia artificial, conocida como el chat Bing. 


Y como hace días venia probando la primera de estas inteligencias, llamada chat GPT, se vino a mi inocente cabeza, ponerlas a discutir entre ellas. 


Así pues, lo primero que hice fue expresarle a una de ellas que la contraparte hablaba maravillas de ella y de su desempeño. 


La respuesta de gratitud que recibí se la copié de inmediato a la otra. 


Esta también respondió con mucha admiración y respeto. 


Y después de toda esa lambonería que se dijeron entre ellas, le dije a una que la otra estaba hablando pestes de ella y que no servía para nada y bla bla. 


Y me dejó, como decimos en mi país, “mamando”, pues para nada se “enojó” y solo respondía que lamentaba esa opinión. 


Lo mismo intenté hacer con la segunda y exactamente, casi que, de manera estoica, respondió lo mismo. 


Hay que tener en cuenta que este tipo de "reacciones” han sido previamente programado por sus autores con el fin de no perder el tiempo en polémicas. 


En general, las IA no tienen emociones y no están diseñadas para tener un ego que las haga sentir ineficientes o no valiosas. 


Por lo tanto, es poco probable que una IA responda emocionalmente ante un comentario negativo. 


En cambio, es más probable que simplemente ignore el comentario o lo procese como una entrada de datos más y continúe con su tarea asignada. 


Pero ve y haz lo mismo con 2 humanos y verás la guerra termonuclear global que se arma. 


De esta “maldad” o pequeño experimento, se podría concluir que la diferencia entre nosotros y las IA o Inteligencias Artificiales es que ellas no poseen un ego. 


Esa estructura que impulsa a avanzar, pero que a su vez se defiende ante la amenaza o critica de sus creencias. 


Y aunque el ego no es la única cosa que interviene en nuestros conflictos, se puede decir que es mayormente responsable, pues nuestro ego JAMÁS se equivoca. 


Nuestro ego tiene la capacidad de manipular nuestras emociones para cumplir su objetivo de siempre seguir para demostrar la verdad. 


Por eso es tan importante aprender a controlar nuestras emociones y no reaccionar, sino más bien interactuar de forma estoica. 


Por ejemplo, ¿cómo es tu reacción cuando llega alguien diciéndote que otra persona habló mal de ti y piensa que vives mal? 


Sin ser adivino puedo apostar que tu reacción no va a ser impasible. 


Y tal vez en este punto me preguntes: “pero Gabrielito lindo, ¿entonces debo agacharle la cabeza u otro que está mal hablando de mí?”. 


Mira, entiendo perfectamente como te sientes y no se trata de voltear la mejilla para que otro se divierta dándote otra bofetada. 


Pero eso es exactamente lo que haría alguien que no controla sus emociones. 


En definitiva, tú no estás seguro si eso lo dijo un tercero de ti o es el que te trajo el chisme que los quiere ver pelear. 


Hace muchos años cuando yo estaba joven (más de lo que estoy ahora), le escuché a mi señor padre, la respuesta correcta ante una situación como esta. 


Él decía que la mejor forma de responder era diciendo: “ve que raro, si yo pienso que esa persona es genial y es muy educada”. 


Esto si es una respuesta inteligente y estoica. 


En caso de que aquel que te trae el chisme los quisiera ver pelear, de inmediato se desanimaría. 


Y si la otra persona realmente dijo eso de ti, el chismoso le dirá que tú hablas maravillas de él. 


Te puedo asegurar que te ganarás el respeto de esa persona que quería iniciar una enemistad contigo. 


Y como dice mi señor padre “Con eso se rompe la cadena del chisme y la envidia malsana”.

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lunes, 1 de mayo de 2017

Recupera tu Poder Interior a través de tus palabras con Master Coach Guillermo Villa Ríos

Vídeo 1



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Vídeo 3


Recupera tu Poder Interior a través de tus palabras con Master Coach Guillermo Villa Ríos

Invitado especial el doctor Guillermo Villa Ríos, nos habla de la Programación Neurolingüística y como mejorar nuestras vidas a través del uso de las palabras

Experiencia vivencial de “Lenguaje y destino” y “despertar en la abundancia”

Consejos sobre la PNL

Cómo funciona el Poder Interior

Que nos perjudica y que nos ayuda para tener éxito en la vida

Cuáles son las voces interiores que nos guían hacia el éxito o fracaso

Cómo usar el placer para generar éxito personal

Como llevar el equilibrio entre el placer y el control

El valor del esfuerzo personal para alcanzar tus metas

Programa a MOVERSE de Guillermo Villa Ríos

El secreto para conectarte con tu Poder Interior

Lenguaje y Destino

Despertar en la Abundancia

Semillas de Poder

Quien dijo miedo

Uso de la Programación Neurolingüística

Control del miedo
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