Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 28 de septiembre de 2026

El día que descubrí que llevaba años viviendo dormido



El día que descubrí que llevaba años viviendo dormido

Hay días que parecen exactamente iguales. 


Te levantas, haces lo que tienes que hacer, miras el teléfono, trabajas, comes, vuelves a mirar el teléfono, resuelves algunos problemas y, cuando llega la noche, te das cuenta de que otro día se fue. 


Lo extraño es que mientras todo eso ocurre, casi nunca nos preguntamos si realmente estamos viviendo como queremos. 


Simplemente seguimos. 


Durante años hice muchas cosas porque siempre las había hecho así. Tenía rutinas, costumbres, formas de reaccionar y hasta pensamientos que aparecían automáticamente ante determinadas situaciones. 


No me detenía a preguntarme de dónde venían. Pensaba que eran simplemente parte de mí. 


Y quizá ese sea uno de los problemas más grandes de vivir en piloto automático: terminas confundiendo tus patrones con tu personalidad. 


Si siempre has dejado las cosas para después, empiezas a pensar que eres una persona procrastinadora. 


Si abandonas lo que empiezas, piensas que te falta disciplina. 


Si ante cualquier dificultad buscas una distracción, crees que simplemente no tienes suficiente fuerza de voluntad. 


Pero hay una pregunta mucho más interesante: 


¿Y si no eres así? ¿Y si simplemente aprendiste a funcionar de esa manera? 


Nuestro cerebro busca caminos conocidos. Repetir resulta más fácil que cuestionar. Por eso podemos pasar años utilizando el mismo teléfono, consumiendo el mismo tipo de contenido, reaccionando de la misma forma ante los problemas y tomando decisiones parecidas sin detenernos a pensar hacia dónde nos están llevando. 


Y eso puede convertirse en una trampa. 


Porque no necesitas tomar una gran decisión equivocada para alejarte de la vida que quieres. 


A veces basta con repetir pequeñas decisiones que parecen insignificantes. 


Cinco minutos más en el teléfono. Mañana empiezo. Hoy estoy cansado. 


Después lo hago. Esta vez no importa. Una sola vez no cambia nada. 


Pero una decisión repetida cientos de veces termina construyendo una vida. 


Lo interesante es que el momento en que empiezas a darte cuenta de esto puede ser también el momento en que empiezas a recuperar el control. 


No necesitas cambiar toda tu rutina de un día para otro. 


Empieza por algo mucho más sencillo: presta atención a lo que haces cuando nadie te está diciendo qué hacer. 


Ahí aparecen muchas respuestas. 


¿Qué haces cuando tienes tiempo libre? ¿Qué buscas cuando estás aburrido? 


¿Qué haces cuando algo se vuelve difícil? ¿Dónde se va tu atención? 


¿En qué momentos abandonas lo que sabes que es importante? 


Las respuestas pueden resultar incómodas, pero también pueden mostrarte algo que antes no veías. 


Porque no puedes cambiar un patrón mientras sigas actuando dentro de él sin darte cuenta. 


Quizá llevas mucho tiempo intentando cambiar tus resultados cuando, en realidad, necesitas empezar a cambiar la forma en que estás funcionando todos los días. 


Y esto no significa vivir analizando cada pensamiento o controlar absolutamente todo lo que haces. 


Significa recuperar algo que el piloto automático va quitando poco a poco: 


la capacidad de decidir conscientemente. 


Decidir qué merece tu atención. Qué hábitos quieres conservar. 


Qué comportamientos ya no quieres seguir alimentando. 


Y, sobre todo, qué clase de persona quieres construir a través de tus acciones diarias. 


Porque al final, tu vida no se construye solamente con las grandes decisiones. 


También se construye con esas pequeñas acciones que repites cuando nadie está mirando. 


Y quizá ese fue el verdadero descubrimiento: no estaba perdido. 


Simplemente llevaba demasiado tiempo repitiendo una vida que nunca me había detenido a cuestionar. 


Y el día que empiezas a cuestionarla, algo cambia. 


Porque por primera vez dejas de reaccionar y empiezas a elegir.

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lunes, 9 de octubre de 2023

La razón por la que te AUTOSABOTEAS y evitas mejorar tu vida



La razón por la que te AUTOSABOTEAS y evitas mejorar tu vida

Estoy seguro de que, sin excepción, ningún ser humano desea vivir mal o en sufrimiento. 


Sin embargo, una cosa es lo que decimos respecto a esto y otra totalmente diferente es lo que hacemos. 


Hasta ahora no he visto al primero terrícola que me diga “es que yo quiero vivir sin dinero y aguantar hambre”. 


Bueno, aunque no ha de faltar el pendejo, pero al menos yo no lo he visto con estos ojitos. 


Pero el punto que nos interesa descubrir es porque reaccionamos de esta forma a las cosas que nos pueden ayudar. 


Una entre las muchas que existen es la bendita procrastinación. 


Sobre todo, con las tareas o actividades que consideramos más sencillas de realizar. 


Como las vemos tan simples, nuestra tendencia es a pensar que eso prácticamente se hace solo y lo dejamos mejor para después. 


Incluso en mi país, existe un dicho popular, pero irresponsable que reza: “no dejes para mañana, lo que puedas hacer pasado mañana”. 


A esta dilación de tareas añádele las dificultades emocionales que podamos tener. 


Como por ejemplo la falta de motivación y la impulsividad. 


Enfatizando esta última porque al ser tan impulsivos, buscamos tomar decisiones que nos lleven a la gratificación instantánea. 


En fin, podríamos quedarnos dos o más horas listando todas las posibles causas que nos llevan a evitar acciones de las cosas que nos convienen. 


Pero desde el punto de vista de mis observatorios durante estos años sobre el tema, me inclino a pensar que esto tiene un origen en la autoestima. 


Por ejemplo, hace algunos días estaba hablando con una persona que ya conozco hace un par de años. 


En cierta oportunidad lo vi caminando cojo y le pregunté que le pasaba. 


Él me dijo que cuando estaba joven, se dedicaba a cargar cosas muy pesadas en su trabajo. 


Incluso un señor de edad avanzada y con mucha experiencia en ese trabajo le recomendaba que no hiciera eso. 


Que, con los años, la vida pasaba factura a todo y su espalda iba a sufrir las consecuencias. 


Bueno, cuando uno esta joven, siempre es picado a varón y se pasó la recomendación del señor por el forro. 


Así pues, ahora que ya no es un muchacho, tiene una linda lumbalgia, sumada al insoportable dolor que periódicamente le produce el nervio ciático. 


Y eso no es todo. 


Recientemente estaba hablando con él y me contó que debe ir a odontología porque tiene una caries. 


Me contó que el solo pasar el hilo dental por esa zona donde tiene la caries es una tortura. 


¿Y adivina que está esperando para ir al odontólogo? 


Para los que no estamos en esos “zapatos”, nos puede parecer algo gracioso y hasta decir “que personaje tan bobo”. 


Le gusta sufrir por gusto. 


Pero yo creo que todos hemos hecho en nuestra vida este tipo de cosas, aun sabiendo las consecuencias que nos esperan. 


Por ejemplo, este angelito lindo, hace unos 11 años apropiadamente, realizaba sentadilla frontal con 120 kg. 


Cuando me agarró un dolor en los ligamentos de las rodillas yo decía: “tan raro”. 


Incluso entrenaba con analgésicos. 


Mejor dicho, allí es cuando uno se da cuenta que Dios existe y estoy caminando de milagro. 


Tiempo después decidí ir descartando ejercicios para saber cuál era el que me estaba provocando ese dolor y comencé por la sentadilla frontal. 


“Mágicamente” se me quitó el dolor desde el primer día y comencé a cuidarme más. 


Allí fue cuando me di cuenta de que uno atenta contra uno mismo en nombre de la “superación”. 


En ese momento yo estaba llegando a los 40 años de edad y no era buena idea cargar tanto peso que ni siquiera es recomendable para un joven. 


Finalmente, el cuerpo humano no está diseñado para esos extremos. 


Por eso es que hay tanta gente joven en la actualidad con problemas en las articulaciones. 


Nosotros “sentimos” que, si hacemos cosas de este tipo, es decir asombrosas, vamos a ganarnos la admiración de terceros. 


Que es eso sino busca la validación de otros debido a nuestra baja autoestima. 


De hecho, un joven que conocí hace años en el gimnasio siempre decía que nosotros debemos entrenar el cuerpo y no el ego. 


Y tal vez me estés preguntando en este momento: “pero Gabrielito lindo, como la autoestima afecta en que una persona desee tener más dinero y no haga nada por ello”. 


Precisamente el no hacer nada por mejorar tu economía, sabiendo que es algo que te va a beneficiar, está indicando baja autoestima. 


Eso que te está frenando son las voces interiores que te dicen que no mereces vivir en abundancia. 


Y esas mimas voces son las que te dicen constantemente que no te cuides. 


Que bebas, fumes, o comas en exceso, porque te lo “mereces”. 


Lo que se puede hacer ante esto es auto evaluarse si eso que estás haciendo o dejando de hacer, realmente te conviene. 


Y cancelar de inmediato sino te conviene o por el contrario no permitir que te venza la pereza de hacer las cosas.

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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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