Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

Mostrando las entradas con la etiqueta percepcion. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta percepcion. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de junio de 2026

El peso invisible de las palabras



El peso invisible de las palabras

Hay palabras que decimos sin darnos cuenta de lo que cargan. 


No pesan en la boca… pero sí en el alma. 


Hace años conocí a alguien que me enseñó esto de la forma más dura posible. 


Era una mujer increíble. De esas personas que no solo hablan de empatía, sino que la practican. 


Rescataba animales de la calle, los cuidaba, los recuperaba y luego buscaba familias que realmente los amaran. 


No era un hobby. Era su forma de vivir. 


Pero también estaba cansada. 


Cansada de ver crueldad. Cansada de sentir que luchaba sola. 


Un día, en medio de esa frustración, me dijo algo que en su momento sonó como una simple descarga emocional: 


“Estoy cansada de vivir en este mundo cruel.” 


Recuerdo que le respondí casi por instinto. Le dije que no hablara así. Que no era la única persona que hacía el bien. 


Que el mundo también tenía gente valiosa, como ella. 


La conversación terminó ahí. Como tantas otras. 


Pero el tiempo… no. Meses después, sufrió un asalto. La herida fue grave. Estuvo una semana en el hospital. 


Y en esos días, según alguien cercano a ella, dijo algo que me marcó aún más que lo anterior: 


Se arrepentía de haber hablado así de la vida. 


No se quería ir. 


Quizás fue una coincidencia. Quizás no. 


No se trata de pensar que nuestras palabras “crean” literalmente lo que nos pasa. 


Pero sí hay algo innegable: lo que decimos, repetidamente y con emoción, moldea la forma en que vemos el mundo… y la forma en que habitamos nuestra propia vida. 


Las palabras no solo describen la realidad. 


También la interpretan. Y, en silencio, la condicionan. 


Cuando decimos que todo es cruel, empezamos a ver solo crueldad. 


Cuando sentimos que estamos solos, dejamos de notar quién sí está. 


Cuando nos cansamos de vivir… algo dentro de nosotros empieza a apagarse. 


No fue su culpa. Fue dolor hablando. Pero eso no le quita importancia. 


Porque si el dolor puede hablar… también nosotros podemos elegir qué dejamos que se quede. 


Hoy pienso más en lo que digo. No desde el miedo, sino desde la conciencia. 


Porque hay frases que parecen inofensivas… hasta que se convierten en la forma en la que entendemos la vida. 


Y la vida, incluso cuando duele, merece algo mejor que ser definida en un momento de rabia. 


A veces, lo más poderoso que podemos hacer… es cuidar nuestras palabras como si fueran semillas. 


Porque, de alguna forma, lo son.

Comparte:

lunes, 20 de abril de 2026

La trampa mental que está arruinando tu vida en silencio



La trampa mental que está arruinando tu vida en silencio

Una de las cosas que más afecta nuestra vida, aunque casi nadie le presta atención, es la forma en la que pensamos.  


Sí, así de simple. No es lo que te pasa. Es lo que piensas sobre lo que te pasa.  


Y eso, aunque suene bonito, puede ser una bendición… o una condena.  


Mira, te voy a poner algo muy claro. Dos personas pueden vivir exactamente la misma situación.  


A una la despiden. Pierde su ingreso. Se le desordena la vida.  


Pero uno se hunde… y el otro reacciona.  


Uno piensa: “No sirvo para nada” “¿Y ahora qué hago?” “Se me acabó la vida” 


Y efectivamente… se paraliza. No actúa. Se llena de miedo.  


Empieza a tomar malas decisiones o simplemente no toma ninguna.  


El otro piensa: “Bueno… esto duele, pero algo haré” “No es el fin, es un cambio” “Voy a ver qué opciones tengo”  


Y aunque también siente miedo… se mueve.  


La diferencia no es la situación. La diferencia es el pensamiento.  


Y aquí viene lo más fuerte de todo. La mayoría de las personas no controla sus pensamientos.  


Los pensamientos los controlan a ellos.  


Te levantas y ya estás pensando en problemas.  


Vas por la calle y tu mente está llena de preocupaciones.  


Te pasa algo malo y automáticamente tu cabeza empieza a crear el peor escenario posible.  


Sin pedirte permiso. Sin avisarte. Eso se llama pensamiento automático.  


Y es uno de los mayores enemigos del ser humano.  


Porque esos pensamientos generan emociones.  


Y esas emociones generan decisiones. Y esas decisiones crean tu vida.  


Es decir… Piensas mal → te sientes mal → actúas mal → obtienes malos resultados.  


Y luego dices: “Es que la vida es dura” No. La vida es como es.  


Pero tu mente… es la que decide cómo la enfrentas.  


Y aquí está el error más grande que cometemos todos. Creer todo lo que pensamos.  


Si tu mente dice: “No eres capaz” Tú le crees.  


Si tu mente dice: “Te va a ir mal” Tú le crees.  


Si tu mente dice: “No lo intentes” Tú obedeces.  


Pero… ¿quién dijo que tu mente siempre tiene la razón?  


Tu mente está programada.  


Por lo que viviste. Por lo que te dijeron. Por lo que viste crecer. Por tus miedos.  


No es una fuente absoluta de verdad.  


Es un archivo lleno de experiencias… muchas veces mal interpretadas.  


Entonces, ¿qué puedes hacer?  


Porque aquí no se trata de pensar bonito y ya.  


Se trata de tomar el control.  


Primero. Empieza a darte cuenta de lo que estás pensando. Así, tal cual. Sin adornos.  


Cuando te sientas mal, pregúntate: “¿Qué estoy pensando en este momento?”  


Segundo. Cuestiona ese pensamiento. ¿Es 100% cierto? ¿O es una exageración de tu mente?  


Tercero. Cámbialo por uno más útil. No uno fantasioso. Uno que te sirva.  


No es: “Soy el mejor del mundo”  


Es: “No sé cómo hacerlo todavía… pero puedo intentarlo”  


Y por último. Actúa. Porque de nada sirve pensar diferente si haces lo mismo de siempre.  


Mira, algo que he aprendido con el tiempo… Es que la mente puede ser tu peor enemigo… O tu mejor aliado.  


Pero eso no ocurre por accidente.  


Eso ocurre cuando decides dejar de ser un espectador… Y empiezas a tomar el control. 


Porque al final del día… No puedes controlar todo lo que te pasa.  


Pero sí puedes controlar lo que haces con lo que te pasa.  


Y eso… Lo cambia absolutamente todo. 🔥

Comparte:

lunes, 10 de agosto de 2020

La herida emocional de la percepción del abandono



La herida emocional de la percepción del abandono Detrás de todo el sufrimiento humano, existe una herida tan profunda, que podríamos considerarla la madre de las heridas.

De cierta forma este sufrimiento “original” tiene que ver mucho con el sentido de separación que tenemos de todos.

Muchos hemos escuchado decir que todos somos uno.

Pero también te has preguntado, ¿cómo puedo ser uno con las demás personas si las puedo ver a distancia?

Y, sobre todo, ¿cómo puedo ser uno con esa persona que me lastimó o que habló mal a mis espaldas?

A título personal creo que esto se puede explicar con la Ley de la Unidad Universal.

A manera de resumen, se deduce que en algún punto de nuestra historia la totalidad de la energía y la materia se concentraban en un único punto.

De aquí es donde vienen las teorías diferentes de la creación o también la que afirma que hubo una gran explosión conocida como el Big Bang.

No es de nuestra incumbencia determinar cuál teoría es la correcta pues es un poco difícil hablar de estos temas.

De hecho, esta es la razón por la cual se consideran teorías.

Así pues, después de este “nacimiento”, “creación” o punto inicial, algo nos sigue uniendo.

Como si fuera una energía que nos conecta a todos y a todo.

Incluso, las habilidades más allá de lo normal, tales como precognición, intuición, etc. podrían ser explicadas mediante esta situación.

Sobre todo, en la intuición, cuando los lazos emocionales entre dos personas, podrían ser una excelente prueba que somos en realidad uno con otros.

O mira el caso cuando las madres sienten cuando a alguno de sus hijos les pasa algo o viceversa.

El hecho es que esta “expansión” inicial hace que sintamos una especie de ilusión que nos hace sentirnos separadas del Todo.

Y esta no es la única ilusión que nace a través de esto.

Podemos llegar a experimentar ilusiones de juicio, condenación, superioridad, fracaso, necesidad, etc.

A esto agrégale tu nacimiento, pues, aunque no lo creas, todo lo que viviste en ese momento quedó grabado en tu sistema nervioso fielmente.

Si observas aquí hay de nuevo una reafirmación de la separación.

Adicionalmente a medida que vas creciendo, en tu casa te van enseñando que la “familia” es solamente aquellos que viven en tu hogar.

Nadie jamás te enseña que tus vecinos, o gente que nunca has visto es parte de ti.

Simplemente son desconocidos que no quitan ni ponen a tu vida, por decirlo en términos honorables.

Así pues, va naciendo la herida más profunda que tiene el ser humano y que por su sutileza va creando los diferentes conflictos de la vida entre sus relaciones y emociones.

Es exactamente esta ilusión de separación la que nos hace sentir un abandono en todos los sentidos.

Por eso constantemente estamos exigiendo protección, atención, cuidado, amor, etc.

Si analizamos en qué figura del núcleo parental se manifiestan más estas exigencias, podemos llegar a la conclusión que es el padre.

Aunque nuestra madre está más tiempo con nosotros, la figura paterna nos referencia más protección, más cuidado, más atención, etc.

Hay que aclarar que existen familias donde a la madre le tocó cumplir no solo con su rol, sino que también le tocó mantener a la familia por el abandono del padre.

En estos casos siempre el niño va a buscar entre los parientes esta figura de protección, atención y cuidado, pues de la madre ya tiene su cariño.

Es por eso que aquí nunca hablamos de padre o madre, sino de figura materna o paterna.

Cuando ya somos grandes, tristemente seguimos con esta información en nuestro inconsciente, es decir esperando protección, cariño y atención.

Esto lo esperamos de jefes, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc. los cuales siempre esperamos que nos protejan y provean todo.

Es como si nos dijéramos “no puedo ser responsable de mi vida. No soy capaz de generar mi propia abundancia o felicidad”, etc.

En otras palabras, te estás tratando como un cobarde, inútil o dependiente de un tercero.

Lógicamente esto no se hace de forma consciente, sino inconscientemente.

¿Has notado por ejemplo cuando alguien te hace algo malo, o las cosas no te salen bien, que llega a ti un sentimiento bastante desagradable pero también muy familiar?

Ese sentimiento es el abandono y puede llegar a ser uno de los frenos más grandes que te están deteniendo.

Pues esperar que te den protección, cariño o atención, es decirnos a nosotros mismos en todos los niveles, que somos como niños incapaces avanzar sin la ayuda de sus padres.

Aquí le estamos delegando la responsabilidad no solo de nuestra protección sino de nuestra felicidad.

Si puedes notar, esto también origina los apegos a las cosas y a las personas.

Ahora bien, conociendo todo esto, ¿puedes comprender la magnitud en el caso de una mujer que no solo tiene que lidiar con esto sino con un abandono de su padre biológico?

Y no solo eso, ¿te imaginas que también su pareja la cambie o abandone por otra mujer?

Es como estar peleando la misma guerra tres veces al mismo tiempo.

Y si estamos hablando de una mujer heterosexual, tiene sentimientos encontrados entre su impulso natural y las emociones anteriores.

Como ya hemos visto en temas anteriores, los seres humanos tenemos la tendencia a somatizar nuestros conflictos emocionales.

En estos casos existen grandes probabilidades que estas emociones almacenadas puedan desencadenar en enfermedades físicas terminales.

Esta es la razón por la cual una mujer, bajo estas condiciones siente bastante desprecio, de forma inconsciente por cualquier figura que represente la paternidad.

Esto incluye la figura paternal de Dios, si su concepto es que la divinidad es un varón.

Y debido a su enfoque en la “maldad” masculina, tendrá la tendencia a asociarse con personas que le puedan confirmar una y otra vez que los hombres son malos.

Esto ocurre porque si una persona está predispuesta a algo, así le estén dando amor, encontrará lo que quiere confirmar, para validar sus creencias.

Puede que en este punto llegues a la pregunta ¿cómo sanar esto?

La respuesta no es precisamente fácil, ni mucho menos que pase rápido.

Se trata de aceptación y amor a tus debilidades. Hay que trabajar con uno mismo en este aspecto.

Normalmente cuando nos damos cuenta de nuestros fallos, lo primero que hacemos es rechazarlos y criticarnos o hasta despreciarnos.

Esto nos vuelve más disfuncionales de lo que somos y complica más la situación.

Así que el primer paso es aceptar lo que somos y lo que sentimos.

Lo segundo es ver las ilusiones como lo que son, simplemente ilusiones.

Como te mencioné anteriormente esto solamente se logra con practica y tiempo.

No es fácil y rápido, pero tampoco imposible, pero se debe ser paciente.

Así que te animo mediante esta información a sanar la herida principal que es la ilusión del abandono.

Te aseguro que nada en esta vida está para perjudicarte, sino para ayudarte.

Tu trabajo es descubrir el mensaje que la Vida quiere darte para llevarte por el camino de bienestar.
Comparte:

Comprar PBA

Compra BPA

Contáctame

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Donaciones

Acerca de mí

Mi foto
Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

Notificaciones Telegram

Telegram
Canal Ingeniero Gabriel Salazar / AUTOPODER Recupera tu Poder Interior

Para recibir el vídeo de cada lunes en tu Telegram:

Ingresa a:
t.me/autopoder1
t.me/IngenieroGabrielSalazar
Grupo Telegram:
t.me/+Z7ZMi8tw4WdjYTcx

Vídeo Bienvenida

YouTube

Copyright © Ritmo Positivo 2009 - 2026. Con tecnología de Blogger.

Popular Posts