Cuando tenemos una meta, una de las cosas más inquietantes es si la vamos a cumplir o finalmente vamos a fracasar.
Pues lamentablemente, y en promedio, solo llegamos a cumplir el 40% de las metas que nos proponemos.
Y eso que en algunos casos se puede llegar a cumplir solo el 10% de las metas, dependiendo de la complejidad de estas.
Técnicamente podemos decir que las metas se dividen en 3 partes.
El inicio, el camino y la llegada a la meta.
Normalmente cuando iniciamos, junto con toda la ilusión y la felicidad de llegar al objetivo, también nos llegan los “y si”.
Y si fracaso, y si se interpone x situación, y si esto o lo otro, etc.
Imagínate, ni siquiera hemos dado el primer paso y ya estamos considerando la posibilidad del fracaso.
Increíblemente y aunque no me lo creas, es en estos “y si” donde la mayor parte de los proyectos fracasan, sin haber empezado.
No es casualidad que de todas las metas que nos proponemos solo cumplimos entre el 10 y el 40 porciento de estas.
El pensar en esto hace que nos produzca estrés y la famosa ansiedad.
¿Ahora comprendes por qué has estado renunciando a tus sueños antes de haber comenzado?
Nuestro cerebro está diseñado para protegernos.
Si este calcula que algo es un peligro, ten la completa seguridad que se va a poner a trabajar de forma prioritaria en protegerte.
Es por eso que sientes desanimo, miedo, imposibilidad y finalmente desistes.
Dices: “nuuuu, eso no es para mí”.
Y no puedes culpar a tu cerebro porque está haciendo muy bien su trabajo.
Tú te has puesto a alimentar pensamientos de miedo con los “y si” y siempre vas a ser protegido de peligros.
Es por eso que inmediatamente te vengan esos cálculos mentales de posibilidades negativas debes apartarte de ellos.
Pues esto va a aumentar tus posibilidades de fracaso.
Mira lo que podemos hacer en estos casos es disfrutar del proceso.
No mirarlo como un paso nada más hacia tu meta, sino hacer lo que tienes que hacer con todo tu amor.
Mira que aproximadamente cada día mueren 50 millones de células en nuestro cuerpo, y estás dan paso a otras nuevas.
Este ciclo se ha estado repitiendo cada día desde que llegaste al mundo.
Tus células no se ponen a “pensar” en que si van a logar lo que tienen que hacer.
Simplemente lo hacen y punto.
Y su trabajo está hecho con tanto amor y gozo que mira, estás vivo y recibiendo esta información en este momento.
Y eso que tú las mantienes bombardeando con estrés, preocupaciones y otras cositas más.
¿Quieres llegar a cumplir todo lo que te has propuesto?
Entonces hay que dejar de alimentar la negatividad de tus cálculos mentales y comenzar a disfrutar del proceso.
Esa es la única manera de poder llegar a nuestra meta.
De lo contrario te vas a paralizar y sólo observar como otros que no tienen miedo, logran lo que tu simplemente has soñado.
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