Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 5 de octubre de 2026

El aburrimiento es el gimnasio de la creatividad



El aburrimiento es el gimnasio de la creatividad

¿Hace cuánto tiempo no te aburres? Pero de verdad. 


Hoy tenemos la costumbre de llenar cualquier espacio vacío con algo. 


Esperamos cinco minutos y sacamos el celular. 


Estamos comiendo y ponemos un video. 


Vamos caminando y escuchamos un podcast. 


Nos acostamos y buscamos algo que ver. 


Parece que tenemos miedo de quedarnos a solas con nuestros propios pensamientos. 


De acuerdo con mis observatorios y laboratorios sobre este tema, he visto con estos ojitos que tantas cositas han observado, que mucha gente acude al ruido para no quedarse con su “silencio” interior. 


Conozco algunas personas que le suben el volumen a la música, al televisor, etc., especialmente cuando están solas. 


Recuerdo que un profesor de ética que tuve en la universidad nos decía que una de las cosas más difíciles que podemos hacer es escribir lo que estamos pensando o sintiendo. 


Porque en ese momento nos estamos enfrentando a nosotros mismos. 


De allí que muchas personas intenten escapar de sí mismas a través del entretenimiento. 


Lo más irónico es que muchas buenas ideas aparecen precisamente cuando no estamos haciendo nada. 


Mientras te bañas. Mientras caminas. Mientras miras por la ventana. 


Cuando dejas de recibir estímulos constantemente, tu mente empieza a hacer algo que hemos olvidado: pensar por sí misma. 


Conecta ideas, recuerda cosas, imagina posibilidades. 


El problema es que no le damos tiempo. 


Apenas aparece el aburrimiento, lo eliminamos. 


Y después nos preguntamos por qué nos cuesta concentrarnos, crear o simplemente pensar con claridad. 


No necesitamos más entretenimiento. 


Necesitamos un poco más de silencio. 


Así que la próxima vez que tengas unos minutos libres, prueba algo diferente. 


No saques el celular. No busques qué hacer. Abúrrete. 


Tal vez descubras que ese vacío que tanto intentabas llenar era precisamente el espacio que necesitabas para que apareciera una buena idea. 


El aburrimiento es el gimnasio de la creatividad.

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lunes, 21 de septiembre de 2026

No todo merece una respuesta



No todo merece una respuesta

Hay personas que tienen la extraña habilidad de hacernos perder la paciencia. 


Dicen algo que saben que nos va a molestar y nosotros, como si hubiéramos recibido una orden, inmediatamente respondemos. 


Y ahí comienza la discusión. Uno dice algo. El otro responde. 


Luego viene otra respuesta y cuando menos pensamos llevamos media hora discutiendo por algo que probablemente dentro de unos días ni siquiera vamos a recordar. 


¿Te ha pasado? 


A mí me parece curioso cómo algunas personas sienten que siempre tienen que responder. 


Si alguien los critica, responden. Si alguien los contradice, responden. 


Si alguien los provoca, responden. 


Si alguien publica algo en las redes sociales con lo que no están de acuerdo, allá van ellos a explicarle al mundo por qué están equivocados. 


Y yo me pregunto: ¿Realmente necesitamos responder a todo? 


La verdad es que no. Hay cosas que sencillamente no merecen nuestra atención. 


Y mucho menos nuestra tranquilidad. 


Porque cuando alguien consigue hacernos reaccionar, de alguna manera también consiguió controlar nuestro estado emocional. 


Imagina que alguien te dice algo con la intención de molestarte. 


Tú te enfadas. Le respondes. La otra persona vuelve a contestar. Y tú vuelves a responder. 


¿Quién está controlando a quién? 


Probablemente esa persona está haciendo su día tranquilamente mientras tú llevas veinte minutos pensando en qué decirle. 


Aquí aparece algo que considero muy importante para nuestra vida: el silencio también puede ser una respuesta. 


Y no estoy hablando de quedarse callado por miedo. 


Estoy hablando de tener la capacidad de decir: “Podría responder, pero no vale la pena”. Eso es autocontrol. 


No necesitas demostrarle a todo el mundo que tienes razón. 


Tampoco necesitas explicar cada decisión que tomas. 


Hay personas que no quieren entenderte, por más explicaciones que les des. 


Entonces, ¿para qué gastar tu energía? 


Hace algunos años probablemente habría pensado que quedarse callado era una señal de debilidad. 


Hoy pienso todo lo contrario. 


En muchas ocasiones se necesita más fortaleza para guardar silencio que para responder. 


Porque responder es fácil. Lo difícil es controlar ese impulso que te dice: “¡Respóndele!” “¡No te dejes!” “¡Dile lo que se merece!” 


Pero no todo merece una batalla. 


Hay discusiones que no van a cambiar nada. 


Hay personas que no van a cambiar de opinión. 


Por más argumentos que le des a una persona si cree lo contrario no lo vas a cambiar. 


Hay provocaciones que solo buscan una reacción. 


Por lo menos yo soy ejerzo mi maldad provocando a las personas de mi entorno. 


Años atrás lo hacía más. Hoy en día casi no porque mis tareas no me lo permiten. 


Es algo que siempre he disfrutado. Ver la reacción de una persona a la provocación. 


Es por eso que hay momentos en los que lo más inteligente que puedes hacer es simplemente continuar con tu vida. 


Esto tampoco significa permitir que los demás abusen de ti. 


Hay momentos en los que debemos hablar. 


Debemos poner límites. Debemos defendernos. 


Pero una cosa es defenderte y otra muy diferente es reaccionar impulsivamente ante cada situación. 


La próxima vez que alguien diga algo que te moleste, prueba algo diferente. 


No respondas inmediatamente. Espera unos minutos. 


Respira. Piensa. Pregúntate si realmente vale la pena. 


Tal vez descubras que aquello que parecía tan importante hace unos minutos realmente no merece ni cinco minutos de tu tiempo. 


Y si finalmente decides responder, hazlo desde la tranquilidad y no desde la rabia. 


Porque cuando aprendes a controlar tus emociones, comienzas a recuperar algo que muchas personas entregan sin darse cuenta: el control sobre sí mismas. 


Recuerda: No todo merece una respuesta. Algunas cosas simplemente merecen silencio... y que sigas adelante.

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lunes, 15 de abril de 2024

La lucha contra el silencio y la soledad. La escritura y lectura como antidepresivo



La lucha contra el silencio y la soledad. La escritura y lectura como antidepresivo

Salvo contadas excepciones, por naturaleza los seres humanos somos sociales. 


Por lo que una de las cosas más aterradoras en la vida es el silencio y la soledad. 


Y esto me hace recordar las palabras de un profesor en la universidad que decía que una de las cosas más difíciles que podemos hacer es escribir nuestros pensamientos. 


Sería encararnos a nosotros mismos. 


Y como tenemos tantas cositas por allí guardadas, pues eso nos da miedito. 


Si observas, una persona sola en su casa no se queda en silencio “nipuel”, por nada del mundo. 


Prenden el televisor a todo volumen o escuchan música con la misma intensidad. 


En mi entorno, respecto a esto, he escuchado decir que les gusta el alto volumen en la música porque así se disfruta más. 


Cuando les dices que lo que intentan hacer es que los demás escuchen ese ruido, lo niegan rotundamente. 


Que es su música y así les gusta sentirla. 


Se supone que eso lo hacen personas “felices”. 


Cuando una persona es feliz no necesita demostrárselo a nadie. 


Bueno, esto es lo mismo que cuando una persona se toma muchas fotos sugestivas y dice que se las toma para ella. 


Si fueran para ella, no las publicaría en una red social. 


Lo que quiere es llamar la atención de otros y esto ocurre con alguien que hace ruido desde su casa. 


Está intentando llamar la atención de los demás. 


Como quien dice: “mírenme, no me ignoren. ¡Yo existo! Una limosnita de atención por favor”. 


La pregunta que nos interesa en este momento es: ¿qué hay detrás de todo esto? 


Anteriormente vimos en el tema sobre los actos fallidos, que las cosas que nos “gustan” o “hacemos”, no son de casualidad. 


Detrás de toca acción nuestra existe algo que no queremos confrontar de forma directa. 


Generalmente ese tipo de acciones están muy relacionados con la depresión. 


Mira nosotros inconscientemente sabemos que deberíamos trabajar en nosotros para solucionar todos nuestros problemas. 


Pero la pereza nos gana, pues nuestro cerebro siempre busca hacer nido donde estamos. 


Por eso nos aguantamos relaciones de pareja que no nos hacen felices, trabajos que odiamos o mal pagos, etc. 


Si uno le pregunta a una persona con estas características, cuantos libros se ha leído este año, es posible que te responda: ninguno. 


Los libros son la mejor forma de adquirir conocimiento y el conocimiento es poder. 


Adicionalmente lo que tú sabes más que otros, produce dinero. 


Entonces podemos concluir que tenemos 2 herramientas para combatir la depresión que nos producen esas cositas por allí guardadas y que no hemos querido enfrentar. 


La primera es la escritura y como segunda herramienta es la lectura. 


Y entiendo perfectamente que, entre estas dos, la más difícil es escribir. 


En ese caso podrías comenzar por la lectura. 


Y si en este momento me estás preguntan sobre que sería bueno comenzar a leer, eso depende de tus preferencias. 


Por ejemplo, en mi caso a mí me gustan los temas que tienen que ver con la ciencia. 


En la actualidad estoy leyendo uno muy diferente a esta temática titulado “Fiebre de Guerrero” que me prestó mi hija Isabellita. 


A pesar de ser un libro sobre una historia de amor entre un soldado y una enfermera en la Segunda Guerra mundial, toca temas muy interesantes sobre la crudeza de este evento. 


En tu caso siempre puedes buscar temas de tu interés, pero no te cierres a otros, pues la lectura te abre la mente a nuevas perspectivas. 


Te permite encontrar oportunidades donde antes no existían, pero estaban frente a tu nariz. 


Así que quiero animarte mediante esta información a no seguir el camino de la mayoría, que es ocultar sus verdaderas emociones con la música o el entretenimiento. 


Los seres humanos van derechito, cogiditos de la mano, camino a su propia ruina. 


Y lo peor es que luego le van a estar echando la culpa a los demás, a Dios, la Gobierno, o al que sea, menos ellos.

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lunes, 7 de febrero de 2022

La mecánica de la existencia



La mecánica de la existencia

La mayoría de nosotros hemos percibido la vida como una especie de montaña rusa donde tenemos altibajos emocionales. 


Es decir que, así como podemos llegar a alcanzar la plenitud y felicidad un día, al otro podemos estar en la más oscura depresión porque las cosas nos cambiaron al siguiente día. 


Para poder comprender esto, debemos entender el balance que tiene la vida. 


Algunas personas le llaman a esto Ley del Karma. 


Y si colocamos esta definición en términos más profanos, podríamos decir que todo lo que hagas en la vida, tiene una consecuencia equivalente a tus actos. 


Si actúas bien con tu entorno, la Vida te va a pasar una factura a tu favor. 


Y si por el contrario tus actos no son muy honorables que digamos, vas a recibir una factura equivalente al daño causado. 


Muchas veces esto no nos ocurre de inmediato o a nosotros mismos. 


Respecto a esto, la Vida puede llegar a ser bastante irónica cuando se trata de estos cobros. 


Mira, he visto como gente por X motivo ha hecho daño a otros, y pasado mucho tiempo, personas que ahora son muy importantes para ellos, reciben ese mismo daño y a veces hasta peor. 


Y puede que tú me estés diciendo en este momento, “pero Gabrielito lindo, yo soy un ángel, no le hago mal a nadie y de todas formas siento que la Vida me está castigando”. 


Respecto a esto, hace unos días tuve la oportunidad de dialogar con el tío de una gran amiga. 


Él me estaba comentando sobre un gremio económico de personas muy correctas. 


Yo le decía que mientras un gremio, grupo o cualquier otra cosa que tuviera que ver con el dinero, indefectiblemente no me atrevería a llamarlos puros y santos. 


Tristemente cuando se trata de dinero, este es el dios todopoderoso que da órdenes a la mayoría de la gente. 


Él me decía que eso era cierto, pero que dentro de dicho gremio conocía a una persona sin mancha, pero que no tenía mucha fortuna que digamos por su vida “impecabilidad”. 


Y he aquí el problema de la honestidad. 


Quiero decir que por muy honesto que tú seas, si estás participando en los “iliciticos” de terceros, eres un deshonesto más. 


Para que me puedas entender un poco mejor, imagina que yo estoy realizando alguna actividad fraudulenta. 


Digamos que tu no quieres participar de esto, pero cierras la boquita y no dices nada. 


¿Sabías que por el hecho de saber que yo estoy haciendo algo malo y no decirlo, eso te convierte en mi cómplice? 


Tal vez tu digas, pero eso no es problema mío, yo simplemente me aparto de todo ese daño. 


Pues te tengo malas noticias y si es problema tuyo. 


Tal vez tu intentes hacer uso de la disonancia cognitiva, intentando comprar tus creencias. 


Pero tu interior sabe la verdad de lo que estás haciendo. 


Inconscientemente sabes que estás “incurriendo” en algo que no está bien. 


Y por lo tanto tu propio sistema de creencias es el que te estaría generando un castigo. 


De hecho, esto es en realidad lo que pasa con la famosa Ley del Karma. 


Somos nosotros mismos disciplinándonos e intentando poner un equilibrio o justicia en nuestros actos. 


Esta es la razón por la cual hay personas que nosotros consideramos malos y nunca reciben castigo. 


Su sistema de creencias les estaría indicando que están actuando correctamente. 


Y esta es la razón por la cual pareciera que antes les va mejor. 


¿Quiere decir todo esto que así estén haciendo mal a otros, jamás van a recibir castigo por sus actos, sino más bien una recompensa? 


Aquí es donde entra el balance de la Vida. 


Digamos que por eso las consecuencias de nuestros actos muchas veces tardan años en verse reflejadas. 


Si tú quieres que la Vida sea justa contigo, entonces se lo mas justo posible con la Vida.

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lunes, 29 de marzo de 2010

¿Qué hacer cuando los pensamientos negativos predominan sobre los positivos?

Esta fue una importante e interesante pregunta que me hizo una apreciada amiga hace 2 semanas. Me pareció tan importante que quise compartirla con todos pues conscientemente sabemos que para mejorar nuestra vida hay que tener pensamientos positivos pero parece que siempre luchamos contra lo negativo.

El asunto es que no poseemos mucho dominio mental sobre nuestras propias emociones. Es como si algo o alguien externo a nosotros estuviera controlando lo que sentimos, como por ejemplo esos ataques de pánico frente a eventos próximos a tratar, tales como deudas, solicitudes de aumentos, de rebajas, de solicitar más respeto, de enfrentar la ley, entre muchos otros. Sentimos que nuestro interior se revuelve y hay una especie de vacío que hasta baja nuestra temperatura y que no permite que actuemos. Es como si ese negativismo nos paralizara y no dejara que procediéramos a ejecutar lo planeado durante varios días.

Todo eso que acabo de describir en realidad es miedo y para poder tomar el control sobre nuestras emociones y por lo tanto tomar mejores acciones para mejorar nuestra vida, debemos entender que es en realidad ese pensamiento pesimista que llega a perturbarnos.

Estos pensamientos no ocurren por azar. Hablándolo técnicamente es un grupo de neuronas que se ha “separado” de nuestro control y es denominado en la psicología Gestalt como Subpersonalidad.

Todo ser humano posee varias subpersonalidades. La persona “normal” socialmente posee entre 15 a 20 subpersonalidades. Algunos tienen menos y otros poseen más, pero todos poseemos estas estructuras mentales que hemos adquirido con el paso del tiempo y la interacción con nuestros Padres, Profesores, Amigos, Compañeros, líderes religiosos, etc.

Existe un ejercicio mental para descubrir estas subpersonalidades y es estar en silencio, sin escuchar esa voz mental o dialogo interno. Este ejercicio permitirá que integres esas subpersonalidades a ti nuevamente, porque son parte tuya, pero están descontroladas, cumpliendo una función. Pues todo lo que existe es para tu beneficio aunque por el momento no lo comprendas muy bien.

Por favor practica estar sin pensar en cosas que no sean del momento, es decir, estar en el Aquí y en él Ahora. Nada de pensar en el pasado o lo que vendrá. Solo el presente. Por ejemplo inicia con 30 segundos. Durante esos 30 segundos solo piensa en tus manos. Míralas y solo observa tus manos. Si no puedes con 30 segundos intenta con 10 segundos. Pero inicia con un tiempo que puedas controlar. Luego ve aumentando hasta que puedas sentir que durante 10 minutos o mas no piensas en nada que no tenga que ver con el momento. Esto es enfocar tu atención a voluntad. También puedes pensar en tu respiración, en tu corazón, en cómo están tus pies, etc.

En una semana que hagas este ejercicio te estaré enseñando como “dialogar” con tus subpersonalidades para que puedas integrarlas a ti e ir recuperando tu Autopoder.
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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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