Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 27 de julio de 2026

Cuando creemos que podemos con todo


Cuando creemos que podemos con todo

Hay algo curioso que he observado a lo largo de los años. 


Cuando todo marcha bien, muchas personas —y me incluyo— creemos que somos los arquitectos absolutos de nuestra vida. 


Pensamos que todo lo hemos logrado gracias a nuestra inteligencia, nuestro esfuerzo, nuestra disciplina o nuestra capacidad para resolver problemas. 


Y claro, todo eso importa. 


Pero llega un momento en el que aparece un problema que no sabe de títulos universitarios, de dinero, de experiencia o de orgullo. 


Una enfermedad inesperada. La pérdida de un ser querido. Una crisis económica. 


Un hijo que sufre. Una ansiedad que no se puede explicar. Una puerta que parece cerrarse una y otra vez. 


Es entonces cuando ocurre algo interesante. 


Empezamos a buscar aquello que habíamos dejado de lado: la oración. 


O más bien esa conexión con lo divino. 


No importa si eres una persona muy religiosa o si simplemente crees que existe algo más grande que nosotros. 


En esos momentos, muchos levantamos la mirada y decimos, aunque sea en silencio: 


"Dios, ayúdame." Y no creo que eso sea casualidad. 


Vivimos en una época donde, de muchas formas, se nos comunica que la conexión con lo divino es innecesaria, ingenua o una pérdida de tiempo. 


A veces el mensaje es directo; otras veces es mucho más sutil. Poco a poco aprendemos a confiar únicamente en lo que podemos medir, controlar o explicar. 


De hecho, con estos ojitos que tantas cositas bonitas han visto, he observado como personas que dicen que estos temas no sirven para nada, tienen una vida “ejemplar” que al menos a mí no me gustaría vivir. 


Sin embargo, la vida nos recuerda constantemente que no todo está bajo nuestro control. 


Respiramos sin tener que pensarlo. Nuestro corazón late sin pedirnos permiso. 


La naturaleza sigue su curso. El universo funciona con una precisión que todavía nos asombra. 


Estamos aquí gracias a innumerables factores que muchas veces ni siquiera comprendemos. 


Por eso creo que la gratitud debería ser un punto de partida y no una reacción de último momento. 


Atención: NO estoy diciendo que la oración sustituya el esfuerzo. 


Tampoco que reemplace la medicina, el estudio o las decisiones responsables. 


Creo que la oración y la acción pueden caminar juntas. 


Una persona puede hacer todo lo que está a su alcance y, al mismo tiempo, reconocer humildemente que hay situaciones donde necesita ayuda, esperanza o fortaleza. 


Mira que esta semana tuve que entregar una tarea en mi trabajo que era un poco compleja. 


En teoría sabía cómo hacerla, pero a pesar de tener esa “seguridad” yo me encomendé a Dios para que todo saliera bien. 


Para serte honesto el despliegue de esto salió mejor de lo que yo esperaría. 


También he visto personas encontrar paz en medio del dolor después de una oración sincera. 


He visto familias unirse cuando todo parecía perdido. 


He visto gente recuperar la esperanza simplemente porque sintió que no estaba sola. 


¿Fue un milagro? ¿Fue un cambio interior? ¿Fue ambas cosas? Cada uno tendrá su respuesta. 


Lo que sí sé es que una oración hecha desde el corazón cambia, al menos, a quien la pronuncia. 


Y muchas veces, cuando cambia la persona, también cambia la manera de enfrentar el problema. 


Tal vez ese sea uno de los mayores poderes de la oración. 


No siempre cambia inmediatamente las circunstancias, pero con frecuencia transforma la actitud, fortalece el ánimo y devuelve la esperanza para seguir caminando. 


Y la esperanza tiene una fuerza enorme. 


Aunque no lo creas, este angelito lindo, ha dejado que el ego lo haga pensar: "yo puedo con todo". 


Que si las cosas salen bien es únicamente por mi capacidad. 


Hasta que la vida, con mucha humildad, me recuerda que no. 


Que necesito de los demás. Que necesito aprender. Que necesito agradecer. 


Y que también necesito hacer silencio de vez en cuando para hablar con Dios. 


No únicamente cuando todo está perdido. También cuando todo va bien. 


Porque quizás la verdadera oración no nace de la desesperación, sino del agradecimiento. 


Hoy quiero dejarte una invitación muy sencilla. 


Si estás atravesando un momento difícil, no subestimes el poder de una oración sincera. No tienes nada que perder y, quizá, mucho por descubrir. 


Y si hoy toda marcha bien, tampoco olvides dar gracias. 


A veces creemos que la fortaleza consiste en demostrar que no necesitamos a nadie. 


Yo cada vez estoy más convencido de que la verdadera fortaleza también consiste en reconocer, con humildad, que hay una fuerza más grande que nosotros acompañándonos en el camino.

 

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lunes, 30 de marzo de 2026

Querer controlarlo todo me estaba frenando



Querer controlarlo todo me estaba frenando

Una de las cosas que más nos cuesta aceptar como seres humanos es que no tenemos el control absoluto de nuestra vida. 


Nos gusta pensar que todo depende de nosotros. 


Que, si nos esforzamos lo suficiente, si planeamos bien, si hacemos todo “correcto”, entonces todo va a salir como esperamos. 


Pero la realidad es otra. 


Por más que intentemos controlar cada detalle, siempre habrá cosas que se nos escapan de las manos. 


Situaciones inesperadas. 


Resultados que no dependen de nosotros. 


Puertas que se cierran sin explicación. 


Y ahí es donde empieza el conflicto interno. 


Porque el ego quiere tener el control. 


Quiere decidir, quiere imponer, quiere asegurarse de que todo salga como él dice. 


Pero últimamente he entendido algo diferente. 


He comenzado a soltar. 


A darle el control a Dios. 


Y no te hablo de palabras bonitas o frases que suenan bien. 


Te hablo de un cambio real en la forma de pensar y vivir. 


Dejar de preguntarme “¿qué quiero yo?” 


Y empezar a preguntarme “¿qué quiere Dios para mí?” 


Parece sencillo, pero no lo es. 


Porque implica confiar. 


Confiar incluso cuando no entiendes lo que está pasando. 


Confiar cuando las cosas no salen como esperabas. 


Confiar cuando sientes que vas perdiendo. 


Y ahí es donde entra algo clave: la gratitud. 


Dar gracias todo el tiempo. 


No solo cuando todo va bien. 


También cuando las cosas no tienen sentido. 


Porque cuando agradeces, cambias tu enfoque. 


Dejas de ver problemas y empiezas a ver propósito. 


Dejas de ver pérdidas y empiezas a ver dirección. 


En mi caso, he empezado a notar cosas pequeñas… pero significativas. 


Situaciones que antes me estresaban, ahora fluyen diferente. 


Decisiones que antes me confundían, ahora se aclaran. 


Momentos donde no sabía qué hacer… y de alguna forma aparece la respuesta. 


Y no, no creo que sea casualidad. 


Es como si, al soltar el control, todo empezara a acomodarse de una manera distinta. 


Como si alguien más estuviera guiando el camino. 


Antes pensaba que yo tenía que resolver todo. 


Que todo dependía de mi inteligencia, de mi esfuerzo, de mi capacidad. 


Ahora entiendo que no es así. 


Yo hago mi parte, claro. 


Pero no soy el que dirige la historia. 


Y eso, lejos de dar miedo… da paz. 


Porque ya no cargo con el peso de tener que controlarlo todo. 


Ahora camino, pero confiando. 


Decido, pero consultando. 


Actúo, pero soltando el resultado. 


Y sobre todo… agradeciendo. 


Porque incluso lo que no entiendo hoy, puede tener sentido mañana. 


Así que si hay algo que puedo decirte con esto es lo siguiente: 


No todo tiene que depender de ti. 


A veces, lo mejor que puedes hacer… 


es soltar el control y dejar que Dios haga su parte.

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lunes, 30 de junio de 2025

El poder de vivir con merecimiento



El poder de vivir con merecimiento

Creo que, a todos de alguna u otra forma, se nos ha enseñado desde pequeños que todo lo que vemos no es casualidad. 


Al menos en mi caso, me enseñaron que todo esto tan bonito que me rodea proviene de un ser que llamamos Dios. 


Ya sea que tú le llames así, o si prefieres llamarle Vida, Universo, en fin, es el responsable de nuestra existencia. 


Bueno, también soy consciente de que existen personas que piensan que esto no es cierto. 


Que Dios es el amigo imaginario de los adultos. 


Pero como a mí no me gusta discutir, ya sabes que siempre voy a responder ante esto “usted tiene TODA la razón”. 


En definitiva, yo tampoco tengo pruebas tangibles de la existencia de esta inteligencia o ser. 


Aquí no venimos a discutir este tema, sino más bien como se nos manipula a través de esta creencia. 


Con esto quiero decir que este ser tan “amoroso” que creo esto tan bonito, tiene condiciones y que si no las seguimos no somos bien amados por él. 


Y que vamos a vivir por siempre jamás (amén) en un castigo eterno, quemándonos, por no hacerle caso. 


Pues créeme que estoy en problemas porque yo soy bien desobediente. 


El caso es que gracias a la “creencia” de que Dios exige devoción exclusiva, obediencia ciega y bla bla, vivimos como pidiendo permiso para ser felices y triunfar. 


Por ejemplo, en el social media, yo tengo un contacto que todos los días publica amenazas para que ingreses en su religión y puedas salvarte del fin del mundo. 


Porque su religión es la única verdadera, a pesar de que en el mundo existen unas 10.000 religiones que afirman lo mismo. 


Y no me vas a creer pues yo conozco a esta persona hace muchos años y para nada en su juventud fue un ejemplo de fidelidad y obediencia a Dios. 


Como dice mi señora madre, “no existe nada más implacable que un pecador arrepentido”. 


Bueno, ¿y será qué, en medio tanta “verdad”, podremos encontrar el camino como para al menos darle las gracias a ese creador por nuestra vida? 


Pues eso si va a depender de ti y de lo que tu consideres que te conviene. 


Como decía la doctora Luise Hay, “si tu religión dice que eres un gusano y un pecador, pues cambia de religión”. 


Recuerda que todas dicen que tienen la verdad. 


Debes buscar la creencia que más se acerque con tu plan de vida. 


Por ejemplo, si tu objetivo es convertirte en una persona rica, no creo que te convenga mucho estar en una creencia que condena el dinero. 


Bueno al menos el dinero en tus manos, pues por lo general te lo piden, muy seguramente para ellos santificarlo en las suyas. 


Y tal vez en este momento me digas: “pero Gabrielito lindo, en este canal promueves mucho la creencia en un ser superior, pues así se vive una mejor vida”. 


Es correcto, eso es lo que exactamente he dicho en temas anteriores. 


Lo que intento decirte con esta información es que comiences a vivir como el dueño de tu vida. 


Sin pedirle permiso a nadie para cumplir tus metas o sueños. 


La mayoría de nosotros cuando le pedimos algo a ese ser, es como si quisiéramos despertar su lástima por nosotros. 


Algo así como Dios dame, aunque sea una limosnita para poder comer hoy. 


O dame, aunque sea un carrito o una casita para poder vivir dignamente. 


Piensa por un momento como te sientes cuando estás comiendo cómodamente en un restaurante y llega alguien a pedirte dinero o, aunque sea que le des un pancito para comer. 


Honestamente eso da rabia. 


¿Qué crees que siente Dios, el Universo, la Vida o como prefieras llamarte cuando empiezas con tu rogadera lastimera? 


¿Vas comprendiendo porque no te responden tus oraciones? 


Mira yo tengo un gran amigo que él no pide, le exige al Universo las cosas. 


¿Y me creerías si te digo que es casi de inmediato que las cosas se le dan? 


Y para más ironía, este personaje no cree en Dios de la forma convencional como lo esperaríamos. 


Y con esto no te quiero decir que te comportes como un patán frente a la Vida. 


Pero si tienes que tener una actitud arrogante frente a ella. 


De lo contrario esa fórmula de mendicidad que has estado utilizando te va a seguir produciendo más carencia. 


Tú eres un hijo del Universo y eres amado ahora y para siempre. 


Imagínate que la sustancia más preciada del Universo es el aire. 


Nosotros podemos vivir sin comida unos 40 días, si agua unos 10 y sin dinero mucho más. 


En cambio, sin aire, ni siquiera 5 minutos. 


Y nunca te veo preocupado por que los demás no te consuman tu oxígeno al rededor. 


Al contrario, siempre confías en que el aire estará allí para ti. 


Entonces porque no puedes confiar en que el resto de las cosas que necesitas te las proveerá esa inteligencia que nos puso aquí.

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lunes, 5 de diciembre de 2022

El verdadero significado de la Vida



El verdadero significado de la Vida

Aunque no lo creas, por muchos años que lleve el ser humano viviendo en este planeta, estas preguntas aún permanecen sin respuesta. 


Mucha gente decide darle el significado con la creencia en un Dios. Seguramente con el fin de darle sentido a todo, pues esto no salió de la nada, ni apareció repentinamente esparciendo polvitos mágicos. 


Otras personas deciden no creer en Dios y esto es muy respetable, aunque la mayoría de creyentes ya sea que lo digan o lo estén pensando siempre condenan a aquellos que no compran su ideología. 


Finalmente, la “divinidad” no es una experiencia estándar que todos vivamos de igual forma. 


Cada uno es cada uno y cada uno vive sus “cadaunadas”, o en palabras más serias, cada uno vive su experiencia a su ritmo. 


En mi caso, cuando caminé por el valle de las sombras, esa oscuridad me hizo sentir absolutamente solo y con la sensación de un total abandono por la Vida. 


Por más apoyo que recibiera de la gente que me rodeaba, los sentía lejanos, como si a la distancia me estuvieran animando. 


Y aunque no me lo creas, llegó el instante en que sentía que no tenía nada que perder. 


Se cansa uno de ver como todo el mundo se ve feliz y tiene lo suficiente para vivir en bienestar. 


Y hace que uno mismo se cuestione y bueno que pasa conmigo, ¿será que estoy sobrando en el mundo y quieren sacarme del paseo? 


Y allí fue cuando vertí toda mi ira sobre esa Presencia Divina, o el ser que generalmente conocemos como Dios. 


Yo dormía en el suelo y recuerdo que sentí tanta rabia que me senté y lo putié. 


Le dije hasta de que se iba a morir. Y esto con el fin de que acabara de una vez conmigo pues yo había perdido toda esperanza de salir de mis problemas. 


Y quizás en este momento me digas: “Gabrielito lindo pero esos problemas los lograste superar, ¿no estabas exagerando en ese momento?”. 


Mira en eso tienes total razón. Cuando uno ha salido del problema que sea, hablar de ello es muy divertido. 


Pero cuando uno está en medio del “huracán”, eso no parece tan divertido e incluso se puede perder la esperanza como me sucedió a mí. 


Yo ese día tenía tanto rencor hacia la Vida que me saqué todo ese veneno que llevaba por dentro. 


Ni siquiera estaba llorando y cuando por fin me quedé en silenció esperando el “castigo” divino, me llegó a mi cabeza la pregunta “¿cómo hice para llegar a esa situación tan crítica?”. 


Aunque no me lo creas, a partir de ese momento fue que comencé a sentir mi conexón con la Vida, Dios, el Universo o como tu prefieras llamar a esa Presencia. 


Me dije “!Claro, yo estoy mal es por mí mismo y mis malas decisiones!”. 


E inmediatamente entendí que esas decisiones son influenciadas por las emociones. 


A su vez fui atando cabos y llegué al origen de las emociones, donde todo lo que has vivido en tu infancia va a influir indefectiblemente en tu vida. 


La buena noticia de todo esto es que esas emociones y pensamientos se pueden cambiar. 


No va a ser fácil, pero se puede trabajar en ello con mucho amor y paciencia por uno mismo. 


Una de las lecturas que más ha influenciado en mi vida fue la del libro CCD del autor Neale Donald Walsch. 


En ese libro se menciona que el sentimiento es el lenguaje del alma. 


Uno esperaría que un dialogo con Dios o la Vida fuera tal como estás viéndome en este momento, donde yo estoy emitiendo un mensaje y tú eres el receptor. 


Pero si a través de los sentimientos con los que se comunica el alma, debes prestarles mucha atención a estos, pues así es como hablas con Dios. 


Así pues, cosas como tus sentimientos, corazonadas, incluso letreros y música en la calle te da información que te puede ayudar a enderezar tu vida. 


¿Cuántas veces no te ha pasado que la Vida te advierte con ejemplos o palabras de terceros y hasta desconocidos y tú te pasas esto por el forro? 


Así que quiero animarte mediante esta información a que estés alerta sobre la información que estás recibiendo en tu entorno, sobre todo de parte de tus emociones. 


Pregúntate: “¿que hay en mi interior que está creando esto en mi vida que no me gusta?”. 


Si la Vida te puso aquí es porque tiene un propósito para ti y tú deber es escuchar atentamente las señales que te encuentres para seguir ese camino. 


Si lo logras te aseguro que la Vida te va proporcionar el bienestar que estás buscando a través de aquello que hasta ahora te ha estado arruinando.

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lunes, 18 de julio de 2022

El problema de las verdades y creencias absolutas



El problema de las verdades y creencias absolutas

Una de las cosas que más preocupa al ser humano es no ser engañado. 


Esto lo podemos evidenciar en la preocupación como maneja sus relaciones de pareja, sus relaciones económicas y hasta sus relaciones familiares. 


Así pues, para evitar ser “engañados”, nuestro cerebro usa puntos de referencia. 


Estos puntos de referencia son nuestras creencias. 


Aquellas que aprendimos desde nuestra infancia. 


Es por eso que la doctora Louise Lynn Hay afirmaba en sus estudios, que los padres son los dioses de nuestro universo. 


Y si observas, un niño es lo que sus padres le dan mediante su lenguaje hablado y también no verbal. 


Y esto es tan poderoso que incluso nuestros pequeños pueden aprender hasta nuestras fobias, debido a que copian todos nuestros pasos, “buenos y malos”. 


Hay que aclarar que en esta situación siempre tendrá más peso las acciones que las palabras. 


Por más que un padre le diga a su hijo que algo es incorrecto, pero este lo hace, el hijo imitará sus acciones. 


Por ejemplo, si yo le digo a mi hija que pasar mucho tiempo en videos juegos es algo negativo, ella al verme jugar se pasará por el forro mi recomendación. 


Y esta es la forma en cómo se van desarrollando las creencias en nosotros. 


Cuando somos adultos comparamos esa información almacenada durante años con la información que vemos o nos presentan. 


Y esto, hasta cierto punto está bien. 


Pero la parte negativa de esto es que al ser una creencia que proviene de nuestros “dioses”, vamos a tener la tendencia al fanatismo ideológico. 


Y tal vez me digas en este momento, “pero Gabrielito lindo, yo no le veo nada de malo en defender las creencias que obtuve de mis padres”. 


“Finalmente ellos siempre han querido el bienestar para mí”. 


Mira, eso está muy bien, pero ¿has considerado la posibilidad que dichas creencias sean incorrectas o más bien te estén perjudicando en tu éxito personal? 


¿Verdad que el solo hecho de responder a esta pregunta te general malestar? 


Y eso es porque definitivamente estarías cuestionando algo muy sagrado para ti. 


Mira por ejemplo el caso de una chica que afirma hablar en lenguaje alienígena y que se ha vuelto muy viral últimamente. 


TODOS, incluyendo a este inocente y tierno angelito, se ha burlado de ella o a compartido memes sobre este tema. 


De buenas a primeras hacemos esto y nunca nos detenemos a indagar por qué esta señorita realmente hace eso. 


Y tal vez me estés diciendo en este momento, “Gabrielito lindo, no seas tan drástico”. 


“Esto lo hacemos solo para divertirnos. Además, esa señora es una payasa y es un chiste”. 


¿Sabías que eso mismo le ocurrió al primero que dijo que la Tierra no era el centro del universo? 


Y atención, con esto no quiero decir que la señora esté en lo correcto. 


Existen altas probabilidades que ella esté haciendo esto con el fin de obtener ganancias económicas. 


También podemos darle el beneficio de la duda y que esté en lo correcto. 


Mira, el problema con nosotros es que tenemos unas posturas bastante absolutas, respecto a lo que creemos. 


¿Has notado todo el malestar que te generas por creer que tu equipo de futbol es el mejor? 


¿O que tu candidato político es el bueno y los demás son los malos? 


Y ni hablamos de tu religión “verdadera”. 


¿Ves cómo te puedes estar entorpeciendo tu camino hacia el bienestar con estas cosas? 


“Pero Gabrielito lindo, es que uno no puede andar de tibio por la vida, ¡sin definir un bando!” 


Pues eso también es una postura absolutista, la cual te han vendido como una creencia infalible. 


Recuerdo que, en mis épocas, cuando éramos tan inocentes, la gente o creía en Dios o no creía. 


De aquí vienen los famosos creyentes y ateos. 


Y de un momento a otro salió una corriente que me pareció muy inteligente llamada los agnósticos. 


Ellos sin necesidad de pelear y generarse malestar con otros no niegan ni tampoco aceptan la creencia en un Dios. 


Es algo como si Dios existe, lo felicito, si no existe, también. 


¿Sabes cuantos dolores de cabeza y hasta ulceras estomacales se evita una persona con esta postura? 


Y tal vez me digas “pero Gabrielito lindo, yo he visto que en este blog tú hablas mucho de Dios y de la importancia de creer en un poder superior, no creo que seas agnóstico”. 


Si, efectivamente si me vas a medir desde una postura absoluta, yo soy creyente en Dios. 


Pero no me gusta ir por allí de casa en casa tocando, diciéndole a la gente que creo en Dios. 


Eso a la gente no le va a importar, no les interesa. 


Y menos a mí me interesa convencer a nadie de la existencia de un ser supremo. 


Lo único que me interesa es transmitirte, mediante esta información, que si quieres vivir en bienestar, abandona las posturas y creencias absolutas en tu vida. 


No trates de convencer a nadie de tus ideas pues hay multitud de pensamientos y no necesariamente van a encajar con los tuyos.

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lunes, 21 de junio de 2021

El origen del egoísmo



El origen del egoísmo

Los seres humanos somos capaces de las más grandes hazañas y cambios en pro de la raza. 


Pero también tenemos la capacidad de cometer los más terroríficos crímenes en contra de nuestro prójimo. 


Esto ha hecho inevitable la pregunta si los seres humanos somos buenos o malos por naturaleza. 


Personalmente pienso que esto se resuelve con la leyenda Cherokee de los dos lobos. 


En resumen, esta leyenda cuenta sobre un anciano que le habla a su nieto que cada persona tiene en su interior 2 lobos. 


Uno es malvado y está relacionado a todas las emociones negativas como la envidia, celos, odio, etc. 


El otro es benevolente y está relacionado a las emociones de amor, compasión, ternura, etc. 


Después de pensarlo un rato el nieto le pregunta, “¿abuelo entonces que lobo ganará?” 


El anciano responde “gana aquel que tu más alimentes”. 


Esto nos muestra claramente que tenemos la capacidad de seleccionar nuestro camino. 


Y puede que tú me estés preguntando, pero Gabrielito lindo, ¿qué pasa con las personas que son psicópatas o también con los asesinos seriales? 


¡Ellos están en función de hacerle mal a la sociedad! 


Bueno no vamos a juzgar porque una persona llegó a esa instancia. 


Existen muchas variables como puede ser el maltrato durante su infancia, la información que recibió, etc. 


Lo único cierto es que sabemos cuál de los dos lobos ha estado alimentando esa persona. 


Esto hace que nos surja la pregunta más importante y es de donde viene el Egoísmo. 


¿Cuál es su origen y sobre todo para que nos sirve esto? 


El estado inicial de toda persona es el egoísmo. 


En temas pasados hemos explicado que todos nacemos con una estructura mental llamada Ego. 


El ego es parte de nuestra supervivencia, es lo que nos dice nosotros valemos y merecemos. 


Sin esto, existen pocas probabilidades de seguir con vida. 


Si observas, un recién nacido no trae ninguna lógica en su pensamiento. 


No sabe cómo es la mecánica de la vida en este planeta y por lo tanto sus posibilidades de continuar con vida dependen del ego. 


¿Cómo sabe este recién nacido que debe llorar cuando tiene hambre, sueño, esta mojado por su orina, etc.? 


Aquí es donde entra a actuar esta estructura mental que ayuda a hacerse notar. 


A que otros a su lado lo puedan auxiliar para continuar con su existencia. 


Es por eso que en este blog hemos definido al Ego como una estructura mental que nos ayuda en el merecimiento. 


Sin embargo, con el paso del tiempo, esta estructura va evolucionando. 


Nos acostumbramos a ser merecedores y es por eso que vamos adquiriendo un intenso sentimiento de pertenencia y de miedo a perder lo que poseemos. 


De aquí es que nacen los celos. 


Imagínate que tus padres han estado atendiendo a todas tus necesidades desde que llegaste a este planeta. 


¿Ahora puedes visualizar lo que siente un niño que ve como sus padres tratan cariñosamente a otro niño en la calle? 


Es por eso que los grandes pensadores de la humanidad afirman que todas las emociones negativas como los celos, envidias, etc, tienen como origen el miedo a la perdida. 


En cambio, las emociones positivas como la compasión, ternura, etc, provienen del amor. 


El escritor Neale Donald Walsch en su libro Conversaciones con Dios, dice que el amor es todo lo que existe. 


Por decirlo de alguna forma, el temor es el mismo amor, pero con baja frecuencia de este. 


El temor es miedo a la perdida de algo. 


El amor es completo, no necesita de nada pues se tiene a sí mismo, así que no tiene miedo a la perdida. 


Un claro ejemplo de temor es la carencia en las finanzas. 


Existen personas que tienen dinero para gastar en unas 20 vidas por lo menos, y aun así tienen miedo que se les acabe. 


Pueden llegar a hacer locuras por obtenerlo. 


A nivel personal he tenido que batallar mucho con esto. 


Yo he tenido un sentimiento de no querer compartir con nadie mis cosas. 


Imagínate que me sentía mal hasta compartiendo la comida con alguien. 


Hasta ese extremo he llegado. 


Yo creo que desde que Isabellita nació, muchas de esas cosas comenzaron a desaparecer de inmediato en mi vida. 


Por ejemplo, si estoy comiendo algo o mi hija quiere algo, prefiero dárselo a ella. 


Lo extraño de esto es que no fueron procesos paulatinos, sino el compartir hacia ella fue de inmediato. 


A partir de estos sucesos es que he podido aplicarlos a otras personas. 


Lógicamente esto no ha sido con la misma velocidad que con mi hija, pero al menos voy en el proceso. 


Y aquí me podrías estar diciendo, pero Gabrielito lindo, tú no eres egoísta porque compartes esta información y tus investigaciones con los demás. 


Puede que así sea, pero soy consciente que mi naturaleza desde que tengo uso de razón ha sido el no compartir. 


El que publique esta información, tiene que ver más con la empatía que comencé a sentir, cuando experimenté cosas que no me gustaron en el pasado. 


Y es por eso que creo fielmente que una persona que no ha pasado por dificultades, difícilmente entenderá el dolor humano. 


Así que quiero animarte, mediante esta información a soltar el egoísmo que hemos estado alimentando por años. 


No hay mayor sensación de libertad en un ser humano que soltar esa emoción y hacer las cosas de corazón.

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lunes, 30 de marzo de 2020

Enséñale a tu mente a aceptar la salud que proviene de Dios



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lunes, 26 de agosto de 2019

El objetivo del dolor



El objetivo del dolor Cuando hablamos del dolor, debemos tener en cuenta que existen dos diferentes tipos.

El primero es el físico, el cual junto con el sistema nervioso lo podemos experimentar en nuestro cuerpo.

Tal es el caso de una fractura, un parto, heridas, etc.

El segundo es dolor emocional que junto con nuestro sistema de creencias e imaginación podemos llegar a experimentarlo en el alma.

Por ejemplo, la pérdida de un ser querido, una desilusión amorosa, miedo al fracaso económico, etc.

Podemos concluir que entre estos dos anteriores el que más podemos controlar sería el primer caso, es decir el dolor físico.

Y esto porque al menos en su gran mayoría los humanos huimos de este.

Aunque no ha de faltar el que le encanta que lo flagelen, pero esto ya es otro tema.

Lamentablemente todos tenemos la sensación, debido a nuestra poca educación emocional que sobre el dolor emocional no tenemos control.

Con esto me refiero a que llega inesperadamente y no podemos hacer nada salvo llorar sobre la “leche derramada”, como afirma el dicho popular.

A pesar de todo y por increíble que parezca, ¿sabías que el dolor emocional también lo podemos evitar?

¿Y cómo?, tal vez te estarás preguntando en este momento.

Hay dos formas de hacerlo. La primera es mediante nuestra experiencia personal.

Con esto me refiero a la experiencia adquirida en pérdidas anteriores.

La segunda forma es mediante la experiencia de terceros.

Tristemente esta última parece que no es de la simpatía de los seres humanos.

En ambos casos, solo es posible evitar el dolor emocional cuando hacemos conciencia de este.

Por ejemplo, la pérdida de un ser amado es difícil.

Aunque esto es inevitable, jamás hacemos conciencia de que llegará su momento.

A pesar de que no hay nada seguro en las relaciones interpersonales, nunca nos concientizamos que la otra persona o puede llegar a faltar o nos puede abandonar por el motivo que sea.

Es como si negáramos toda posibilidad de que esto fuera a ocurrir.

En cambio, ¿logras observar que en el caso del dolor físico definitivamente tomamos medidas para que al máximo esto no nos vuelva a pasar?

Es exactamente esto lo que debemos hacer para evitar el dolor emocional. Tomar medidas.

Por lo general siempre optamos por cometer nuestros propios errores y hasta repetirlos, así veamos los de la gente que nos rodea.

Y peor aún, así nos estén diciendo “vea, tenga cuidado con esto o aquello”, a nosotros al parecer nos encanta demostrar que eso no nos va a pasar a nosotros.

Respecto a esto, este año tuve que observar el lamentable fracaso económico de unos amigos.

A pesar de que ya habían pasado por una situación muy parecida en años anteriores, increíblemente volvieron a caer en lo mismo.

Y lo peor no fue eso. Cuando intentaba sugerirles que vieran la información publicada en este blog que hablaba sobre las medidas a tomar en crisis financieras, simplemente ignoraron esto.

Como decían ellos, eso es basura y Dios, que siempre está con ellos los bendice para que todas sus metas les salgan con Su ayuda.

Bueno, yo hice lo que tenía que hacer y confiar en que todo les saliera bien.

Sin embargo, las cosas se les salieron de control y terminaron en una situación similar a la que yo padecí hace algunos años.

En la ruina total y viviendo de la caridad de personas cercanas.

Y atención, con esto no quiero decir que uno no deba confiar en Dios para la consecución de los objetivos.

Al contrario, y como hemos visto en temas anteriores, siempre es buena idea tener como aliado un Poder Superior que te pueda inspirar en tu camino.

Dios, la Vida, el Universo o como prefieras llamarlo te da la inspiración para hacer las cosas, pero tú debes estar atento y seguir esa voz interior por medio de la cual te habla y seguirla.

A veces nos obsesionamos tanto con nuestra meta que no prestamos atención a las advertencias que otros nos dicen.

En realidad, en dichos momentos cuando solo ves hacia adelante ignorando todo a tu paso, está actuando tu ego.

Es decir, esa parte que te dice que le demuestres a los demás que eres el mejor y bla bla bla.

Aunque el dolor sea inevitable en nuestras vidas, no podemos permitir que el ego nos lleva al sufrimiento.

Podemos omitir este último si y solo si actuamos con sabiduría. La sabiduría es la capacidad para actuar con prudencia.

No actuar de forma precipitada, ni lo primero que se nos ocurra, sino considerar todas las variables posibles.

Así que te animo mediante esta información a usar cualquier debilidad que tengas como fortaleza mediante el aprendizaje.

Jamás permitas que tu dolor sea en vano. O mejor aún se sabio y evítalo aprendiendo del dolor ajeno.
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lunes, 29 de abril de 2019

Por qué valoramos tanto al dinero



Por qué valoramos tanto al dinero Como hemos visto anteriormente el Dinero es una representación del tiempo, intelecto y energía que invertimos en una actividad que alguien necesita.

La mayor parte de los seres humanos ven el dinero como simplemente como un objeto para adquirir bienes.

Con esto no quiere decir que este último concepto este errado.

Es precisamente desde nuestra infancia que aprendemos a conectar emocionalmente con el dinero como una muestra de libertad.

Desde que somos muy pequeños, vemos como nuestros padres adquieren cosas mediante objetos de papel y metal circular el cual llaman dinero.

Pronto aprendemos que que dichos objetos se les llama Dinero, plata, billetes, monedas, etc.

Sin embargo lo más interesante comienza cuando nuestros padres o parientes cercanos nos dan unas cuantas monedas y comenzamos a comprar nuestros dulces o golosinas.

Es en este preciso momento cuando comenzamos a experimentar una nueva sensación de alegría y sobre todo una libertad muy sutil cuando hacemos nuestras primeras transacciones.

Lamentablemente también vemos como los adultos que nos rodean se quejan del dinero o sufren por “culpa” de este y de esta forma también vamos creando nuestro dialogo interno acerca del dinero.

Es por estas razones que cuando somos adultos se nos dificulta en muchas ocasiones el ganar dinero y conservarlo.

Por eso es muy importante que si tienes niños pequeños les enseñes a ganarlo y no simplemente a recibirlo.

Te recomiendo ver el vídeo titulado LA MEJOR EDUCACIÓN PARA NUESTROS HIJOS.

Cuando ellos sean adultos no van a tener las estrategias mentales necesarias para conseguirlo y siempre estarán esperando que de la nada aparezca.

A medida que vamos creciendo, y comenzamos a trabajar, nos comienza a dar cierta independencia sobre nuestra vida.

Es por eso que nos gusta y lo buscamos tanto, pues recordamos sensación de la infancia de alegría y libertad.

Vas comprendiendo el conflicto que se forma en la mente de una persona que no adquirió la educación financiera correcta?

Es como si un hijo es maltratado por su padre o madre. Por naturaleza el hijo lo amará, pero hay algo en su corazón que le indica lo contrario.

El problema en realidad se agrava por el sistema consumista en que vivimos.

Personalmente no pienso que consumir sea malo, pues en realidad necesitamos cosas para vivir e incrementar nuestra vida en todo sentido.

Sin embargo muchos nos hemos vuelto adoradores literales del dinero.

Lo consideramos un dios y hasta somos capaces de pasar por encima de personas amadas con tal de obtenerlo.

Respecto a esto existe una frase que escuche hace muchos años “El dinero es un buen sirviente, pero un mal amo”.

Esto no quiere decir que el dinero le haga mal a las personas.

Al contrario, sin dinero no podemos avanzar en la vida ni tampoco dar un incremento en la vida de los que nos rodean.

Puede que en este momento tú me digas, “pero yo conozco a X persona que era humilde antes de tener dinero y ahora es una ...”

Mira en realidad esa persona ya era así. Solo que el dinero fue su instrumento para expresar lo que realmente tenía en su corazón.

Yo he conocido personas que vivieron toda su vida en la ruina y hoy día tienen dinero.

Algunos de ellos son seres humanos maravillosos que sirven a los demás.

Otros por el contrario siguen siendo pobres en su mente y corazón a tal grado que necesitan sentirse superiores mediante el dinero.

Una persona sin dinero no puede servir a Dios ni a la humanidad. Está siendo una carga muy pesada para el mundo.

Y sino analiza por qué la gente con o sin estudios se vuelve rica? Lo mismo para enfermos y sanos, mujeres y hombres, altos y bajos etc.

No importa dónde vivas, ni cuál sea tu profesión, cualquiera puede adquirir dinero si se lo propone.

Así que te animo mediante esta información a abandonar todo prejuicio sobre el Dinero.

Nuestra responsabilidad aprender a ganarlo y administrarlo de forma sabia para poder cumplir nuestro objetivo en la vida cualquiera que este fuese.
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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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