Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 6 de julio de 2026

Lo que crees que te frena... en realidad te está empujando



Lo que crees que te frena... en realidad te está empujando

Hay algo curioso que pocas personas se detienen a pensar. 


Y es que muchas de las cosas que consideramos debilidades… en realidad podrían estar trabajando a nuestro favor. 


Pero como estamos tan acostumbrados a verlas como un problema, nunca nos damos la oportunidad de entenderlas. 


Por ejemplo, en mi caso hay dos cosas que podrían parecer una desventaja total. 


La primera es la belonefobia, es decir, el miedo a las agujas. 


Y la segunda es la ansiedad. 


Cualquiera diría que eso es una combinación terrible. 


Pero aquí es donde la cosa se pone interesante. 


Resulta que, gracias a ese miedo a las agujas, mi propio cerebro ha tomado una decisión bastante lógica. 


Es mejor mantenerse sano… que enfrentarse al pánico de una inyección. 


Y aunque yo no esté pensando en eso todos los días de forma consciente, mi comportamiento sí cambia. 


Termino cuidándome más. 


Evito enfermarme no por disciplina pura, sino porque en el fondo hay algo que me empuja a no querer llegar a ese punto. 


Es como si mi mente dijera: 


“haz lo que tengas que hacer, pero no lleguemos allá”. 


Y eso, aunque suene raro, termina siendo una ventaja. 


Ahora, con la ansiedad pasa algo parecido. La ansiedad es incómoda. Es pesada. 


Y el que la ha sentido sabe que no es algo con lo que quieras vivir todo el tiempo. 


Así que, buscando una forma de bajarle a eso, encontré en el ejercicio una salida. 


El gym no es solo por estética. Es más bien una necesidad. 


Porque cuando no voy… la ansiedad sube. Y cuando voy… todo se calma. 


Entonces mi cerebro vuelve a hacer lo suyo. Asocia el ejercicio con sentirse bien. 


Y sin darme cuenta, esa misma ansiedad se convierte en la razón por la que soy constante. 


No es motivación… es supervivencia emocional. 


Y ahí es donde uno empieza a entender algo importante. 


No todas las debilidades vienen a destruirte. 


Algunas vienen a empujarte en la dirección correcta. 


El problema es que casi nadie se detiene a observarlas con ese enfoque. 


Siempre queremos eliminarlas. Siempre queremos “arreglarnos”. 


Pero muy pocas veces pensamos en usarlas. 


Porque si te pones a ver bien, esto no solo aplica a mi caso. 


Aplica para muchas cosas. 


Hay gente que por miedo al fracaso se prepara más que cualquiera. 


Otros que por ser tímidos desarrollan una capacidad brutal de observar y entender a los demás. 


Y así hay un montón de ejemplos. 


La cuestión aquí no es negar que exista una debilidad. 


La cuestión es preguntarte qué puedes hacer con ella. 


Cómo puedes ponerla a trabajar para ti en lugar de que trabaje en tu contra. 


Porque al final del día, tu mente siempre está buscando protegerte. 


A su manera. A veces de formas raras. 


Pero si aprendes a entenderla, puedes sacarle ventaja. 


Así que la próxima vez que sientas que hay algo en ti que “no está bien”… 


En lugar de rechazarlo de inmediato, pregúntate algo muy simple. 


¿Cómo puedo usar esto a mi favor? 


Tal vez ahí esté escondida una de tus mayores fortalezas.

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lunes, 29 de junio de 2026

Pensar negativo no te protege. Te desgasta



Pensar negativo no te protege. Te desgasta

Pensar en lo peor no te hace más inteligente. Te hace vivir peor. 


Y lo más preocupante es que ese tipo de pensamiento ya viene por defecto en la mayoría de personas. 


Mucha gente cree que anticipar lo malo ayuda a estar preparado. 


Si algo sale mal, ya lo había pensado. 

Si algo dolía, no toma por sorpresa. 


Suena lógico… pero no lo es. 


En mi caso, ese patrón fue durante años una de las principales causas de mi ansiedad. 


No era lo que pasaba afuera… 

era todo lo que mi mente estaba anticipando todo el tiempo. 


Conocí a un muchacho que pensaba igual. Decía que prefería pensar en negativo porque así, si algo malo pasaba, no se desilusionaba. 


En teoría, tenía sentido. En la práctica, no. 


Siempre esperaba lo peor… y curiosamente, eso era lo que terminaba viviendo. 

Nunca tenía nada que celebrar. Nunca veía algo como suficiente. 


No porque su vida fuera peor que la de otros, sino porque su mente ya estaba entrenada para filtrar todo desde lo negativo. 


Ahí entendí algo importante: 


Pensar negativo no es ser realista. 

Es entrenar a tu mente para vivir en alerta todo el tiempo. Y vivir así tiene un costo. 


No tomas mejores decisiones. No evitas problemas. 

Solo llegas más desgastado a ellos. 


Pensar positivo tampoco es magia. 


No cambia la realidad. No elimina los problemas. 


Pero sí cambia desde dónde los enfrentas. 


Te permite ver lo que sí está funcionando. 

Te da espacio para reaccionar mejor. 


Porque al final no eliges lo que pasa. 

Pero sí eliges desde qué enfoque lo interpretas. 


Y si entrenas tu mente para ver solo lo malo… no es que la vida sea peor, 

es que te vuelves incapaz de ver cuando es buena. 


Y yo ya no quiero vivir así. 


No porque todo vaya a salir bien, 

sino porque ya entendí que pensar peor tampoco lo evita. 


Si mi mente va a imaginar escenarios… 

prefiero que no todos estén en mi contra.

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lunes, 15 de junio de 2026

El peso invisible de las palabras



El peso invisible de las palabras

Hay palabras que decimos sin darnos cuenta de lo que cargan. 


No pesan en la boca… pero sí en el alma. 


Hace años conocí a alguien que me enseñó esto de la forma más dura posible. 


Era una mujer increíble. De esas personas que no solo hablan de empatía, sino que la practican. 


Rescataba animales de la calle, los cuidaba, los recuperaba y luego buscaba familias que realmente los amaran. 


No era un hobby. Era su forma de vivir. 


Pero también estaba cansada. 


Cansada de ver crueldad. Cansada de sentir que luchaba sola. 


Un día, en medio de esa frustración, me dijo algo que en su momento sonó como una simple descarga emocional: 


“Estoy cansada de vivir en este mundo cruel.” 


Recuerdo que le respondí casi por instinto. Le dije que no hablara así. Que no era la única persona que hacía el bien. 


Que el mundo también tenía gente valiosa, como ella. 


La conversación terminó ahí. Como tantas otras. 


Pero el tiempo… no. Meses después, sufrió un asalto. La herida fue grave. Estuvo una semana en el hospital. 


Y en esos días, según alguien cercano a ella, dijo algo que me marcó aún más que lo anterior: 


Se arrepentía de haber hablado así de la vida. 


No se quería ir. 


Quizás fue una coincidencia. Quizás no. 


No se trata de pensar que nuestras palabras “crean” literalmente lo que nos pasa. 


Pero sí hay algo innegable: lo que decimos, repetidamente y con emoción, moldea la forma en que vemos el mundo… y la forma en que habitamos nuestra propia vida. 


Las palabras no solo describen la realidad. 


También la interpretan. Y, en silencio, la condicionan. 


Cuando decimos que todo es cruel, empezamos a ver solo crueldad. 


Cuando sentimos que estamos solos, dejamos de notar quién sí está. 


Cuando nos cansamos de vivir… algo dentro de nosotros empieza a apagarse. 


No fue su culpa. Fue dolor hablando. Pero eso no le quita importancia. 


Porque si el dolor puede hablar… también nosotros podemos elegir qué dejamos que se quede. 


Hoy pienso más en lo que digo. No desde el miedo, sino desde la conciencia. 


Porque hay frases que parecen inofensivas… hasta que se convierten en la forma en la que entendemos la vida. 


Y la vida, incluso cuando duele, merece algo mejor que ser definida en un momento de rabia. 


A veces, lo más poderoso que podemos hacer… es cuidar nuestras palabras como si fueran semillas. 


Porque, de alguna forma, lo son.

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lunes, 1 de junio de 2026

Todo salió bien… excepto en mi cabeza



Todo salió bien… excepto en mi cabeza

Una de las cosas que más afecta a una persona, aunque no lo diga, es la ansiedad. 


Y no me refiero a esa ansiedad que mencionan por ahí como algo ligero. 


Me refiero a esa que te aprieta el pecho. 


A esa que no te deja pensar con claridad. 


A esa que te hace ver problemas donde todavía no existen. 


Hace poco me cambié de lugar. 


Algo que en teoría es normal. 


Algo que miles de personas hacen todos los días sin problema. 


Pero en mi cabeza… no era algo normal. 


Era un caos. 


Tenía que coordinar el trasteo. 


Tenía que hablar con las personas que me iban a ayudar. 


Tenía que dejar el lugar donde estaba completamente limpio. 


Incluso pintarlo. 


Tenía que organizar el nuevo sitio. 


Ver dónde iba cada cosa. 


Asegurarme de que todo saliera bien. 


Y mientras todo eso pasaba… mi mente comenzó a hacer lo suyo. 


“¿Y si no alcanza el tiempo?” 


“¿Y si algo sale mal?” 


“¿Y si nadie me ayuda?” 


“¿Y si no logro organizar todo?” 


Es impresionante como la mente puede construir un desastre completo… 


Sin que todavía haya pasado nada. 


Yo ya estaba cansado… sin haber empezado. 


Ya estaba estresado… sin haber movido una sola caja. 


Ya estaba abrumado… sin que existiera un problema real. 


Y luego comenzó todo. 


Paso a paso. 


Sin afán. 


Sin caos. 


La gente ayudó. 


El tiempo alcanzó. 


Las cosas salieron. 


Incluso más fácil de lo que esperaba. 


Y fue ahí donde me di cuenta de algo. 


Nada fue como mi ansiedad decía. 


Nada. 


Todo ese sufrimiento… 


Fue adelantado. 


Fue innecesario. 


Fue creado. 


Porque la ansiedad no te muestra la realidad. 


Te muestra una versión exagerada de todo. 


Una versión donde todo sale mal. 


Donde todo es urgente. 


Donde todo es un problema gigante. 


Pero la vida real… no funciona así. 


La vida real se resuelve paso a paso. 


No toda al tiempo. 


No como la mente quiere hacerte creer. 


Pensar demasiado no me ayudó. 


No me dio soluciones. 


No hizo nada más fácil. 


Al contrario. 


Me desgastó antes de empezar. 


Pero actuar… 


Eso sí cambió todo. 


Mover una cosa. 


Resolver otra. 


Y luego otra. 


Y sin darme cuenta… todo estaba hecho. 


Tal vez la vida no es tan complicada como parece. 


Tal vez no es tan pesada como la sentimos. 


Tal vez… el verdadero problema es la historia que nos contamos antes de que las cosas pasen. 


Porque a veces… 


La ansiedad no viene de la realidad. 


Viene de lo que creemos que va a pasar.

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lunes, 20 de abril de 2026

La trampa mental que está arruinando tu vida en silencio



La trampa mental que está arruinando tu vida en silencio

Una de las cosas que más afecta nuestra vida, aunque casi nadie le presta atención, es la forma en la que pensamos.  


Sí, así de simple. No es lo que te pasa. Es lo que piensas sobre lo que te pasa.  


Y eso, aunque suene bonito, puede ser una bendición… o una condena.  


Mira, te voy a poner algo muy claro. Dos personas pueden vivir exactamente la misma situación.  


A una la despiden. Pierde su ingreso. Se le desordena la vida.  


Pero uno se hunde… y el otro reacciona.  


Uno piensa: “No sirvo para nada” “¿Y ahora qué hago?” “Se me acabó la vida” 


Y efectivamente… se paraliza. No actúa. Se llena de miedo.  


Empieza a tomar malas decisiones o simplemente no toma ninguna.  


El otro piensa: “Bueno… esto duele, pero algo haré” “No es el fin, es un cambio” “Voy a ver qué opciones tengo”  


Y aunque también siente miedo… se mueve.  


La diferencia no es la situación. La diferencia es el pensamiento.  


Y aquí viene lo más fuerte de todo. La mayoría de las personas no controla sus pensamientos.  


Los pensamientos los controlan a ellos.  


Te levantas y ya estás pensando en problemas.  


Vas por la calle y tu mente está llena de preocupaciones.  


Te pasa algo malo y automáticamente tu cabeza empieza a crear el peor escenario posible.  


Sin pedirte permiso. Sin avisarte. Eso se llama pensamiento automático.  


Y es uno de los mayores enemigos del ser humano.  


Porque esos pensamientos generan emociones.  


Y esas emociones generan decisiones. Y esas decisiones crean tu vida.  


Es decir… Piensas mal → te sientes mal → actúas mal → obtienes malos resultados.  


Y luego dices: “Es que la vida es dura” No. La vida es como es.  


Pero tu mente… es la que decide cómo la enfrentas.  


Y aquí está el error más grande que cometemos todos. Creer todo lo que pensamos.  


Si tu mente dice: “No eres capaz” Tú le crees.  


Si tu mente dice: “Te va a ir mal” Tú le crees.  


Si tu mente dice: “No lo intentes” Tú obedeces.  


Pero… ¿quién dijo que tu mente siempre tiene la razón?  


Tu mente está programada.  


Por lo que viviste. Por lo que te dijeron. Por lo que viste crecer. Por tus miedos.  


No es una fuente absoluta de verdad.  


Es un archivo lleno de experiencias… muchas veces mal interpretadas.  


Entonces, ¿qué puedes hacer?  


Porque aquí no se trata de pensar bonito y ya.  


Se trata de tomar el control.  


Primero. Empieza a darte cuenta de lo que estás pensando. Así, tal cual. Sin adornos.  


Cuando te sientas mal, pregúntate: “¿Qué estoy pensando en este momento?”  


Segundo. Cuestiona ese pensamiento. ¿Es 100% cierto? ¿O es una exageración de tu mente?  


Tercero. Cámbialo por uno más útil. No uno fantasioso. Uno que te sirva.  


No es: “Soy el mejor del mundo”  


Es: “No sé cómo hacerlo todavía… pero puedo intentarlo”  


Y por último. Actúa. Porque de nada sirve pensar diferente si haces lo mismo de siempre.  


Mira, algo que he aprendido con el tiempo… Es que la mente puede ser tu peor enemigo… O tu mejor aliado.  


Pero eso no ocurre por accidente.  


Eso ocurre cuando decides dejar de ser un espectador… Y empiezas a tomar el control. 


Porque al final del día… No puedes controlar todo lo que te pasa.  


Pero sí puedes controlar lo que haces con lo que te pasa.  


Y eso… Lo cambia absolutamente todo. 🔥

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lunes, 23 de febrero de 2026

La higiene del sueño también es una forma de poder personal



La higiene del sueño también es una forma de poder personal

Una de las cosas que menos valoramos en la vida es el sueño. 


No porque no sea importante, sino porque creemos que siempre va a estar ahí. 


Pensamos que dormir es automático, que basta con acostarse y cerrar los ojos. 


Pero la realidad es muy diferente. 


Hay personas que duermen poco, otras duermen mal y otras creen que ya se acostumbraron a vivir cansadas. 


El problema es que el cuerpo no se acostumbra, solo se adapta… y esa adaptación siempre tiene un costo. 


Dormir mal afecta tu humor, tu energía, tu capacidad de pensar y la forma en que enfrentas los problemas diarios. 


Muchas personas buscan motivación, disciplina o respuestas externas, cuando en realidad lo que necesitan es descansar mejor. 


La higiene del sueño no es una moda ni una exageración. 


Es una forma básica de respeto hacia tu mente y tu cuerpo. 


Dormir no es perder el tiempo. 


Es el momento en el que tu cerebro se reorganiza, tu sistema nervioso se calma y tu subconsciente hace el trabajo que durante el día no puede hacer. 


Cuando no duermes bien, tu mente no descansa, solo se apaga por agotamiento. 


Y eso se nota. 


Pensamientos repetitivos, irritabilidad, ansiedad sin causa clara y decisiones impulsivas. 


No se trata de ser perfecto ni de tener una rutina rígida. 


Se trata de crear pequeños hábitos que le indiquen a tu cerebro que es momento de bajar el ritmo. 


Mira por ejemplo en mi caso siempre me tomo una pequeña siesta antes de iniciar mis labores en la mañana. 


Y lo mismo hago antes de iniciar mis labores en la tarde. 


Este es un pequeño truco que hago para mejorar mi rendimiento laboral. 


Dormir esa pequeña siesta “reinicia” el cerebro y permite abordar mejor los desafios en mis tareas. 


Dormir bien no va a resolver todos tus problemas. 


Pero dormir mal casi siempre los empeora. 


Así que no subestimes el poder de una buena noche de sueño. 


No es un lujo, no es debilidad y no es pérdida de tiempo. 


Es una inversión silenciosa en tu claridad mental y en tu capacidad para enfrentar la vida.

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lunes, 26 de enero de 2026

La ansiedad y el costo invisible de imaginar el futuro



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La ansiedad me ha acompañado desde que era niño. 


En ese entonces no sabía ponerle nombre, solo sentía esa presión interna que aparecía cuando tenía que entregar una tarea en el colegio. 


Días antes ya estaba imaginando que algo iba a salir mal: que no la iba a terminar, que me iba a equivocar, que el profesor me iba a llamar la atención. 


Muchas veces la tarea se entregaba, todo salía bien… pero el sufrimiento ya había ocurrido. 


Con el tiempo entendí que la ansiedad no espera a que las cosas pasen, se adelanta. 


Vive en el “y si…”, en escenarios que casi nunca se materializan, pero que la mente presenta como inevitables. 


De niño era una tarea; hoy, ya de adulto, esa misma sensación aparece cuando debo desarrollar un proyecto, cumplir una fecha, tomar una decisión importante. 


El contexto cambia, pero el mecanismo es el mismo. 


He notado que la ansiedad hace sufrir a las personas de forma innecesaria. 


No porque el problema sea real, sino porque la mente lo convierte en una amenaza antes de tiempo. 


El cuerpo reacciona como si estuviera frente a un peligro inmediato, cuando en realidad solo está anticipando una versión exagerada del futuro. 


Esa anticipación constante desgasta, agota y nos roba la tranquilidad incluso cuando todo va relativamente bien. 


Lo curioso es que muchas veces aquello que tanto tememos termina resolviéndose de una forma mucho más simple de lo que imaginábamos. 


Pero la ansiedad no se queda a comprobarlo; ella ya cobró su precio emocional por adelantado. 


Nos hace pagar hoy por problemas que quizá nunca existirán. 


Con los años he aprendido que la ansiedad no desaparece solo por entenderla, pero sí cambia cuando uno la reconoce. 


Saber que es una respuesta automática, que no siempre dice la verdad y que no define quién soy, ayuda a tomar un poco de distancia. 


Aun así, hay momentos en los que se intensifica y se necesita apoyo inmediato. 


En esos casos, los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) pueden ser una herramienta útil. 


Existen aplicaciones gratuitas de PAP pensadas para momentos de crisis emocional, como episodios de ansiedad o angustia intensa. 


No reemplazan la terapia, pero ofrecen orientación y contención en el momento exacto en que más se necesita. 


A veces, tener ese apoyo a la mano marca la diferencia entre quedar atrapado en la ansiedad o poder atravesarla con un poco más de calma.

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lunes, 20 de octubre de 2025

El verdadero mapa de tu mente hacia la abundancia



El verdadero mapa de tu mente hacia la abundancia

Cuantas veces las preocupaciones por el dinero, no solo nos quitan el sueño, sino que hasta el cabello. 


Y te lo digo yo que hasta el pelo se me cayó de tanto preocuparme por dinero durante toda mi vida. 


Sin embargo, ¿sabías que nosotros en realidad no estamos buscando el dinero? 


Yo diría que el dinero es la parte superficial de lo que realmente queremos en la vida. 


En realidad, el verdadero objetivo de este es lo que queremos experimentar con él. 


Para que me puedas comprender un poco mejor, tengo una amiga que desde que nació no la pasó nada bien la vida. 


Vivió en una pobreza que hasta asusta. 


En realidad, cuando ella me contó su historia, en mis adentros me decía que yo no sabría cómo vivir de esa forma. 


Y aunque ella era consciente que el dinero era el monstruo que todo lo negaba, había algo muy curioso en su imaginación. 


Siempre se imaginaba que estaba en un sitio con una ventana grande viendo pasar autos. 


Mira, la vida es tan increíble, que esta señorita a la fecha vive en un sitio similar al que imaginaba cuando era niña. 


Con una ventana grande donde puede ver pasar automóviles. 


Y como mencioné anteriormente, a pesar de sus limitaciones y experiencias negativas que vivó en ciertos momentos de su vida, respecto al dinero, nunca se desesperó por ir detrás de él. 


De cierta forma siempre confió en que el dinero iba y venía. 


Esto me hace recordar un tema anterior, en el cual un amigo de esta localidad me dijo sobre la confianza en la vida y el dinero. 


Lamentablemente la mayoría vemos el dinero como un objetivo. 


No lo vemos como una herramienta para experimentar cosas. 


Siempre lo andamos persiguiendo hasta el grado que muchos venden su dignidad por él o hasta hace peores cosas. 


Ahora bien, no te estoy diciendo que te sientes a esperar a que te llueva del cielo. 


Simplemente tu labor es definir qué es lo que quieres de tu vida. 


Qué es exactamente lo que quieres que pase con ella. 


Entre más tiempo pases visualizando eso que quieres y le pongas tus sentidos y atención, hay más posibilidades de que eso ocurra. 


Le estarás dando a tu mente un “mapa” para que vaya por ese camino de bienestar. 


Mira lo que has estado haciendo toda tu vida. 


Visualizando desastres, carencias, enfermedad, vejez y por último la muerte. 


Y adivina que clase de mapa le estás dando a tu cerebro y en donde vas a terminar si sigues con esa metodología.

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lunes, 18 de agosto de 2025

Despierta el Milagro: El Método Subliminal que Funciona



Despierta el Milagro: El Método Subliminal que Funciona

Sabemos que la tecnología subliminal ha sido implementada desde tiempos antiguos. 


Se podría decir que desde el inicio de los medios de comunicación masiva se ha hecho uso de esto. 


Hoy en día lo vemos en los comerciales, en las películas de cine, en las imágenes que vemos en redes sociales, etc. 


Sin embargo, a todos nos surge la pregunta si realmente esto es efectivo o no. 


A través de estos años, analizando este tema, he podido observar como un porcentaje de personas dicen que esto no es más que otra linda forma de perder tu tiempo. 


Pero también he conocido personas que afirman lo contrario. 


Y no solo eso, con estos ojitos que tantas cositas bonitas han visto, he observado como obtienen resultados asombrosos. 


Así que, respecto a este tema, podríamos mencionar el famoso dicho popular que reza: “cada uno habla de la corrida de toros según como le haya ido”. 


Digamos que, en mi caso, esto ha funcionado, pero después de mucho tiempo. 


Teóricamente una persona construye su vida basándose en la información que ha adquirido desde su nacimiento hasta la actualidad. 


Si una persona tiene 30 años, la información que lleva acumulando durante ese tiempo es lo que dirige su vida. 


¿Quiere decir esto que necesita otros 30 años para contrarrestar esa información? 


Afortunadamente la mente humana es muy maleable. 


La podemos reprogramar y eso dependerá de tu sistema de creencias. 


Digamos que si tu entorno fue muy religioso y creciste en medio de cositas tales como que el dinero es malo, los ricos no entrarán en el reino de los cielos y bla bla, vas a tomar más tiempo del que piensas. 


Por ejemplo, en mi caso yo que recibí este tipo de instrucciones, diría que he visto resultados después de más de 10 años. 


Y cuando comencé a usar contenido subliminal contaría con aproximadamente 37 años. 


Sin embargo, nuevamente te digo que he visto gente que, con menos tiempo, hasta días las cosas les cambias “mágicamente”. 


Te invio a observar el video que tengo en mi canal llamado LA GENTE ME DA DINERO y observes los comentarios. 


Hay mucha gente que le ha funcionado demasiado rápido. 


Algo que si te puedo confirmar es que existe un método muy poderoso y que pienso que me ha funcionado mejor que todo lo que he probado. 


Este método consiste en grabar con tu propia voz los mensajes que deseas ingresar en tu cabeza. 


Por ejemplo, yo encontré una frase muy interesante que dice “UNIVERSO, ESTOY LISTO. ABRO TODAS LAS PUERTAS PARA QUE CONSPIRES A MI FAVOR. DAME UNA SEÑAL CLARA HOY MISMO DE QUE MIS SUEÑOS ESTÁN EN CAMINO. ESTOY ABIERTO. ESTOY PREPARADO. LO RECIBO. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS”. 


Grabé esa frase con mi celular y la guardé en la lista de canciones. 


La puse a repetir todas las noches en bucle y te puedo decir francamente que a los días comenzaron a ocurrir cosas muy extrañas que me han llevado a nuevos conocimientos. 


De la nada se presentaron eventos y personas que me llevaron a nuevas ideas de cumplir mis deseos. 


Y a los días estuve leyendo que grabar tu propia voz y escucharla constantemente es una de las cosas más poderosas que existen, pues tu voz es ley en tu interior. 


Lo que tú te repites constantemente es una orden para el Universo que cumple de inmediato. 


Así que desde hoy mismo comienza a buscar frases que te interesan y quieres vivir en tu vida. 


Grábalas y reprodúcelas todos los días. 


Ojalá te duermas escuchándolas y quizás muy pronto, más de lo que tu piensas se pueden abrir caminos que antes creías imposibles.

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lunes, 16 de junio de 2025

Manipulación, emociones y dinero: El lenguaje que te manipula y no percibes



Manipulación, emociones y dinero: El lenguaje que te manipula y no percibes

Una de las herramientas más importantes y asombrosas que tiene el ser humano es la capacidad de hablar. 


Este nos permite poder comunicar nuestras ideas y unirlas a las de otros para construir cosas. 


De hecho, eso es lo que nos ha permitido llegar hasta este punto en la historia. 


Anteriormente se veían muchos inventos que provenían de una sola persona. 


Hoy en día los grandes avances los hemos logrado gracias al lenguaje. 


Sin embargo, esto no es lo único que nos permite el lenguaje. 


Con este también podemos manipular a otros. 


Por ejemplo, cuando una persona se hace la indefensa para que la protejan y/o cuiden de ella. 


Mediante su lenguaje puede expresar esa sensación de “pobrecito” para que le ayudemos. 


La mendicidad funciona mediante esta manipulación. 


Y tú muchas veces sales corriendo a regalar tu dinero a personas que se burlan a tus espaldas por tus “buenas” acciones. 


Otra forma muy común de manipulación es el enojo. 


¿Cuántas veces no hemos visto personas que mantienen expresando su enojo porque se dan cuenta que esto les funciona para que los demás hagan su voluntad? 


En la milicia se suele ver mucho esto. 


Por eso es por lo que no permiten el ingreso a personas mayores, ya que los jóvenes son muy maleables ante esto. 


Pero existe una parte muy importante del lenguaje que pocos hablas y la mayoría desconocen. 


Siempre se nos ha enseñado que la comunicación es externa. 


Con esto quiero decir que se usa con otros solamente. 


Pero esto no es cierto, pues la comunicación intrapersonal, la que sostenemos con nosotros mismos, es más poderosa de lo que piensas. 


Y esto es porque se trata de lo que te dices a ti mismo, constantemente, y por muchos años. 


Esto es lo que determina la calidad de tu salud, como te relacionas con los demás y por supuesto cuanta cantidad de dinero tienes en este momento a tu disposición. 


Para que puedas entenderme un poco mejor, intenta ser consciente de que estás sintiendo en este momento. 


Sientes frio, temor, malestar, rabia, felicidad, tristeza, ¿o exactamente qué? 


Pues todas esas emociones, ya sean positivas o negativas provienen de tu dialogo interno. 


Digamos que tenías que pagar la factura del Internet y lo olvidaste. 


Te cortaron el servicio y en ese momento, ¿qué te dices a ti mismo? 


En general, te llenas de rabia y te repites palabras como “que tonto”, “dormido”, “estúpido”. 


Y todas esas cositas bonitas que decimos cuando nos enojamos por un error que cometimos. 


O te dices: “ánimo triunfador, que esto fue solo una pequeña falla y ya vamos a solucionarlo”. 


La verdad muy poquita gente en este planeta se dicen ese tipo de cosas positivas. 


¿Vas comprendiendo la importancia de la comunicación intrapersonal? 


Y tal vez en este momento me digas: “bueno Gabrielito lindo, soy muy mayor y llevo años teniendo estás lindas conversaciones conmigo, ¿se puede hacer algo?”. 


La respuesta a esto es un SI enorme. 


Simplemente es comenzar a analizar tus sentimientos cuando ocurren eventos en tu vida. 


Si te sientes mal, ¿adivina que te estás diciendo a ti mismo? 


Comienza a prestar atención a tus sentimientos pues estos contienen más información sobre ti de lo que piensas. 


Es solo cuestión de practicar esto durante un tiempo para que te vuelvas experto en cambiar tu dialogo interior a tu antojo.

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lunes, 16 de diciembre de 2024

El Poder Oculto de tus Palabras: ¿Estás Creando tu Propia Realidad?



El Poder Oculto de tus Palabras: ¿Estás Creando tu Propia Realidad?

Yo creo que todos en nuestro entorno hemos tenido esa clase de personas que siempre se quejan por todo. 


Pero también existen personas que, aunque no estén mal, se les escucha decir que las cosas no les están saliendo bien. 


Por lo general la gente hace esto para no tener que compartir sus recursos o alejar gente que tienen intenciones de pedirles algo. 


Respecto a esto, he conocido muchos casos donde las cosas terminan mal para quien mantiene empleando el poder de sus palabras en esta práctica. 


Por ejemplo, una buena amiga me contó ya hace años que comenzó a trabajar en una empresa muy importante. 


Ella ingresó a ese trabajo con la promesa de que con los meses le aumentarían su salario. 


Cosa que no nunca ocurrió y por el contrario la comenzaron a “enredar” con que no le podían aumentar por ahora, porque las cosas estaban mal y bla bla. 


Bueno, al parecer, el dueño de esta empresa ha pecado por ignorante en estos temas y no solo le repetía a ella esto sino al resto del equipo este mantra. 


Lo curioso es que el señor se la pasaba viajando al exterior, mientras sus colaboradores no la pasaban muy bien en el aspecto económico. 


Pero eso sí, tenía todo el trabajo que hacer, para que se entretuvieran en algo. 


La gente pues preocupada porque las cosas no “salían”, daban el 101% de su esfuerzo. 


Y el muy malagradecido, para seguir con su jueguito, les decía que ellos no hacían nada, que no servían para nada y todas esas “cositas lindas” que suelen decir las personas mezquinas. 


Y un buen tiempo después, como las palabras tienen poder, adivina que ocurrió. 


Efectivamente y de la nada, la empresa comenzó a experimentar falta de ventas en los servicios que prestaba. 


Ahora el señor se la pasa comiéndose las uñas, sin saber que hacer, pues la realidad que tanto llegó a invocar, ahora la está comenzado a experimentar. 


Y podemos llegar a pensar que este señor simplemente ha tenido mala suerte. 


Pero lamento informarte que no es así. 


Mas bien el señor se ha labrado su propia suerte. 


Recuerdo que cuando yo estaba en mi crisis financiera, llegué a escuchar a un par de personas de mi entorno decir esto. 


Quizás con esa cara de mal comido que tenía en ese momento, esperaban que no fuera a pedirles ayuda. 


Mira no hay que disfrazar esto, pero cuando nosotros vemos una persona mal, lo que menos queremos es que venga a pedirnos ayuda. 


A este angelito tierno, dulce, puro y casto también le ha pasado este fenómeno. 


Pero una cosa es experimentar esto y otra muy diferente expresar las palabras mágicas de estoy mal (Anulo Mufa). 


¿Adivina como esas personitas les ha ido después de pronunciar ese mantra tan poderoso? 


Es por eso por lo que mediante esta información quiero animarte a usar algo tan poderoso como lo son tus palabras a tu favor. 


Mira, no es obligación tuya ayudar a nadie, sino lo quieres hacer. 


Pero es mejor ir sin miedo, de frente y por el centro con las personas, si no las quieres ayudar. 


Nada malo te va a pasar, salvo que copies el “mantra” de este tema. 


Estés pasando lo que sea en tu vida, siempre usa las palabras a tu favor. 


Tu cerebro automático no entiende la diferencia entre una broma o lo que dices en serio. 


Simplemente vuelve una realidad para ti, lo que, con el paso del tiempo mantienes repitiendo.

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lunes, 11 de diciembre de 2023

Cómo el sistema límbico puede convertir tus desafíos en oportunidades



Cómo el sistema límbico puede convertir tus desafíos en oportunidades

A quien no le habrá pasado que detesta alguna cosa y pareciera que esto lo persigue. 


Es como si la Vida conspirara contra uno, de forma burlesca, para divertirse con nuestro sufrimiento. 


Lo curioso es que TODOS padecemos de este tipo de situaciones, y a veces por temporadas. 


Esto hace que sospechemos que no es una pequeña casualidad, sino que detrás de esto existe algo más complejo. 


Bueno resulta que los seres humanos, hablando en términos técnicos, tenemos un “dispositivo instalado” el cual es responsable de esta situación. 


Este es conocido como el sistema Límbico. 


Se encuentra en la parte central del cerebro y está formado por varias estructuras interconectadas. 


Como el Hipotálamo, la Amígdala, el Hipocampo y la Corteza cingulada. 


Dicho en forma resumida, el sistema límbico desempeña un papel fundamental en la experiencia emocional, la memoria y la regulación del comportamiento. 


Pero algo bien importante que realiza el sistema Líbico es traducir las palabras que decimos y escuchamos en emociones. 


Digamos que te has esforzado por realizar una tarea y al terminar te sientes orgulloso de tu trabajo. 


La persona que te asignó dicha tarea la ve y te dice: “esto le quedó muy mal. Mejor dedíquese a otra cosa”. 


Esas simples palabras que acabas de escuchas son traducidas por tu sistema Líbico en forma de emociones. 


Lo que resulta en sentimientos de frustración por tu esfuerzo y rabia hacia esa persona que te menosprecia. 


Estamos hablando de lo que ocurre inicialmente, porque en esta situación también se va a mezclar tu Ego y recuerdos inconsciente de tu infancia. 


Otra capacidad que tiene nuestro sistema Líbico es que está encargado de nuestra atención. 


Y aquí es donde vamos a encontrar la respuesta al por qué nos ocurren, con frecuencia, cosas que detestamos. 


Al doctor Carl Gustav Jung se le atribuye la frase: “lo que resistes, persiste”. 


Y es muy simple, pues estás centrando tu atención a eso que te desagrada, dándole mayor potencia con emociones como odio o desagrado. 


Mira, en mi caso yo detesto el ruido. 


Me gusta el silencio y siempre he buscado vivir en localidades tranquilas. 


Cuando recién llegué a mi localidad actual, no conocía muy bien y me fui a vivir al barrio más escandaloso del planeta. 


Tenía unas vecinas al frente, eran 3 hermanas que se la pasaban todo el día escuchando música “agropecuaria”. 


Yo “cariñosamente” les llamaba las despechadas. 


Al lado de ellas vivían los “negros salseros”, que mantenían en competencia con las despechadas a ver quién escuchaba a más alto volumen su música. 


Y en la esquina vivían los “reguetoneros”. 


Estos eran unos jóvenes que vivían en la peor casa del barrio. 


Una casita de madera, pero tenían el mejor equipo de sonido de la ciudad. 


Como te imaginarás yo no viví mucho tiempo en esa zona. 


Me fui a vivir a un barrio más tranquilo y callado. 


¿Y adivina que pasó al otro día de haberme trasteado? 


Efectivamente me recibieron los vecinos del frente con su música a alto volumen. 


Yo llamé a la encargada de ese apartamento y le dije “vea señorita, ¿usted que fue lo que me alquiló?”. 


En medio de risas ella me dijo que era muy extraño pues la gente de este barrio es muy callada. 


En ese momento fue que entendí que el problema era yo. 


Mi atención y emociones estaban muy centradas en algo que quería evitar. 


Así pues, mi sistema Líbico, al estar centrado en eso, lo magnifica. 


Es por eso que se dice que uno “atrae” las cosas. 


No se trata de magia o algo extraordinario, sino que se trata simplemente de nuestra atención enfocada. 


Mira por ejemplo cuando estás interesado en comprar algo. 


A partir de ese momento comienzas a verlo en todas partes. 


Es por eso que “atraemos” tanto cosas agradables como las desagradables. 


Mira el caso de una amiga que detesta que le tomen fotos o vídeos en reuniones sociales. 


Ya te podrás imaginar que cosa persigue de forma insistente a esta muchachita. 


Y quizás en este punto ya me estés diciendo: “bueno Gabrielito lindo, y a todas estas, ¿se puede solucionar esto?”. 


Claro que sí, pero te va a costar porque si detestas algo, es porque tienes emociones muy fuertes hacia eso. 


Esto requiere de tiempo y esfuerzo hacerlo. 


Simplemente aprender a ignorar, que te valga esa situación que tanto te molesta. 


Quizás es momento de aprender a “disfrutarla” o verla desde otro punto de vista. 


Al menos eso fue lo que hice con el ruido. 


Me compré mis buenos audífonos y me pongo a escuchar lo que a mí me interesa. 


Al restar tu atención poco a poco va desapareciendo eso que te mortifica. 


Pues tu sistema Líbico se va a centrar en otras cosas. 


Y te recomiendo entonces que aproveches esa “herramienta” para enfocarte en aquello que sí deseas vivir.

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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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