Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 23 de julio de 2018

Como aprovechar el tiempo



Como aprovechar el tiempo Cuando analizamos a fondo el tiempo, podríamos decir que es una fantasía en nuestras mentes. Por ejemplo, este instante que estás viendo el vídeo, es tu presente, pero para mí es mi pasado pues fue grabado hace un par de semanas o más.

Cuando somos niños el tiempo transcurre demasiado lento para nosotros. Si de niños nos dicen que dentro de 1 semana o más iremos de vacaciones, nos parece que es casi eterno.

Cuando somos adultos, el tiempo se nos pasa demasiado rápido y hasta llegamos a la conclusión de que los días están siendo acortados.

A pesar de que el tiempo es algo abstracto, es decir una concepción de nuestra mente, es un elemento que marca todos los aspectos de nuestra vida.

Los seres humanos hemos llegado a clasificar el tiempo en 3 estados que son: pasado, presente y futuro.

Gran parte de la humanidad vivimos en el pasado, anhelando lo que ya no existe o nunca pudimos hacer.

Pero también vivimos en el futuro sintiendo temor de lo que nos pueda ocurrir. Pero de estos 2 estados pudiéramos decir que el más peligroso es el pasado, pues no te deja avanzar para nada en la vida.

Podemos sacar por conclusión que el tiempo ideal o en donde está nuestro poder personal y la opción de cambiar el futuro es el tiempo presente.

Me atrevo a decir que el problema de concebir tan rápido el tiempo cuando somos adultos es precisamente que nunca estamos en el presente.

No somos conscientes de lo que pasa a cada instante en el presente y por eso cuando logramos reaccionar, sentimos que se nos fue el tiempo de las manos.

Tristemente a ninguno de nosotros se nos ha enseñado a vivir en dicho presente donde están ocurriendo las situaciones que nos permiten elegir que camino vamos a vivir en el futuro.

Será entonces que debemos vivir siempre en el presente sin preocuparnos por lo que vendrá en el futuro?

Aquí es donde radica el problema de los que al menos ya han logrado abandonar el apego a su pasado, y es vivir planificando con temor lo que será su destino.

Con esto me refiero que normalmente esperamos la consecución de nuestros planes y proyectos sin que vayan a ser alterados por alguna fuerza maligna.

Así pues el temor, que es como un acto de fe hacia lo malo, atrae como un imán situaciones desagradables a nuestra vida.

Reza un dicho que “aquel que no hace planes está programando su fracaso”. Entonces si no planeamos nuestro futuro concretamente, esto podría detener nuestro avance hacia lo que deseamos.

Aquí puede surgir una pregunta importante sobre lo que significa planear nuestro futuro o algunas personas le llaman el proyecto de vida.

Todo el mundo quiere tener éxito y triunfar. Todo el mundo quiere tener el suficiente dinero, estar junto a alguien maravilloso con quien compartir y tener mucha salud y vitalidad para disfrutar muchos años de estas cosas.

Pero en realidad qué es el éxito y más importante aún, que estás dispuesto a hacer para alcanzarlo?

Primero, el éxito es algo individual. Por ejemplo lo que para mí es éxito, no necesariamente lo es para ti. Para algunas personas éxito puede ser tener una carrera profesional y en cambio para mí es ganar dinero mediante ejercer dicha carrera.

Para otras personas tener éxito es realizar algo que le haga ganar fama y reconocimiento. Para otras no les importa eso, sino ayudar a los demás.

Teniendo en cuenta esto, viene la segunda parte y es sobre lo que estarías dispuesto a hacer para alcanzar eso?

Normalmente pudiéramos asociar esas palabras de “estar dispuesto a lo que sea” para alcanzar nuestro éxito con delinquir. Hacer esto más bien te lleva al fracaso, pues aquellos que van en contra de las leyes están condenados al desastre.

“Estar dispuesto a hacer lo que sea” más bien significa que tanto tiempo y empeño vas a emplear para obtener aquello que te gusta?

Recuerda que todo el mundo quiere tener éxito, pero porque no lo logran? Porque no están dispuestos a ser persistentes hasta lograrlo. No están dispuestos a pasar sueño, hambre, soledad, etc.

Decirlo de esta forma, puede hacer ver la vida como que está llena de obstáculos y que busca siempre a recompensar solo a los más fuertes.

En realidad esto ocurre en nuestra mente, por la educación que hemos tenido de sufrir para merecer.

Agrégale a esto los celos/envidia que puedan sentir las personas que te rodean cuando intentas cumplir tus metas. Es por eso que muchas veces te sentirás solo, peleando por tus sueños.

No es la vida la que nos pode obstáculos. Son las decisiones que tomamos en el pasado y que traen consecuencias para nuestro presente.

Debido a que es tan difícil aceptar nuestros fallos, por eso culpamos a la vida, al destino, karma, suerte, familiares, etc.

Como podemos entonces cambiar a partir de este día? Simplemente aparta un tiempo para ti. De ser posible escribe lo que realmente quieres, para que haya un gran compromiso de tu parte.

Entiendo que hacer esto de comprometerse da temor, porque viene a nuestra mente la pregunta “y si no lo logramos?”. Recuerda que debes poner tu mente en el presente, y aunque no tengas la menor idea de cómo vas a realizar eso que te has propuesto, da el primer paso pues la vida se ira abriendo camino con cada avance que tengas.

Recuerda tener tu mente en el presente donde está tu poder personal para analizar si aquello que debes decidir en este momento te ayudará en tus metas o por el contrario te retrasará.

Apóyate en material de autoayuda. A título personal te recomiendo lo que me ha servido a mí. Visita la web del doctor Giordani. Incluso allí puedes descargar material gratuito de apoyo, pues el miedo es la principal barrera que te va a impedir planear tu futuro a consciencia.

Así que te animo mediante esta información a aprovechar tu tiempo en el presente, para que seas consciente de lo que estás viviendo cada instante y así puedas tomar decisiones que te convengan para tener un futuro mejor.
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lunes, 4 de junio de 2018

La mejor educación para nuestros hijos



La mejor educación para nuestros hijos Como hemos visto anteriormente, uno de los mejores regalos que les podemos hacer a nuestros hijos y en general a los niños que nos rodean, es el ejemplo.

El ser humano no procesa tan rápido las palabras como las acciones cuando se trata de educar. Por ejemplo si le decimos a un niño que no fume y nosotros lo hacemos, el niño cuando crezca va a realizar por lo general el mismo acto que observó, sobre todo si este viene de una figura importante en su núcleo parental.

Sin embargo respecto a la educación académica, solemos preguntarnos cuál sería la mejor opción para nuestros pequeños.

Algunos padres optan por ingresar a sus hijos a los colegios más exclusivos de la ciudad. Otros no le prestan mucha atención a esto y optan por dejar que su entorno social contribuya a la educación académica del infante.

Y por último algunos que ni siquiera saben que son padres y se olvidan totalmente de sus hijos sin importarles que va a ser de ellos en el futuro.

Si observamos el proceso de la vida, todos nos preparamos desde la infancia para enfrentarnos a la sociedad. Esta preparación está dedicada de forma explícita sobre cómo vamos a manejar nuestra economía.

Con esto me refiero a que el sistema educativo nos prepara para ganar dinero y valernos por nosotros mismos.

En algunos casos o más bien instituciones educativas se le enseña a nuestros hijos a optimizar las finanzas.

Si el objetivo de la educación al final es aprender a trabajar y a generar ganancias sobre nuestro trabajo, entonces cual es el mejor modelo educativo que les podemos dar a nuestros hijos?

Respecto a esto, cuando era niño, en algunas oportunidades hablaba con mi padre sobre la importancia de la educación. Recuerdo que él me llegó a mencionar que mi trabajo por ahora era el de ser estudiante.

Yo le preguntaba por qué siendo mi trabajo, no estaba ganando dinero como él, pues al fin y al cabo ambos estábamos “trabajando”. No recuerdo mucho las respuestas que me daba sobre esto, pero decidí aplicarlo con mi hija.

Honestamente desde que era una bebé he intentado darle gusto a mi hija en todo. Incluso mi esposa me dijo muchas veces que hacer eso no estaba bien. Y en varias oportunidades le escuché decir a ella que los hijos deben ganarse las cosas.

La verdad esta expresión hacía que algo en mí se removiera pues en esos momentos pensaba que al darle todo a mi hija le estaría creando una consciencia de prosperidad.

Se puede decir que una característica buena que tengo es que a pesar del rechazo que tenga sobre alguna idea o creencia, tiempo después, tengo la costumbre de analizarla con cabeza fría en sus pros y contras que pueda representar para mí.

Así pues, pude racionalizar de nuevo la expresión que escuché de mi esposa sobre ganarse las cosas y me di cuenta del gran error que estaba cometiendo con la educación de mi hija.

Afortunadamente me di cuenta a tiempo, y decidí hacer un trato con ella.

En el colegio donde ella ha estudiado desde transición siempre se ha premiado los 5 primeros lugares, respecto al rendimiento académico general, así que le propuse que el 5to puesto le haría a ella ganar un juguete, el 4to puesto dos juguetes, y así hasta llegar al 1er puesto con cinco juguetes.

Esto la motivó tanto, que a partir de allí comenzó a mantenerse entre los 2 primeros puestos.

Sin embargo la niña fue creciendo y como es lógico los juguetes ya van siendo algo normal en su vida. Así que decidí hacer algo más avanzado con ella y fue cambiarle el plan de premios y a su vez subirle la dificultad a los premios.

Para este caso le dije que los juguetes ya no iban más, sino que le iba a dar dinero, a lo cual ella aceptó con más entusiasmo.

Sólo le iba a dar el premio siempre y cuando mínimo estuviera en el segundo puesto (unos $20 USD aproximadamente) y pues le doblaría el valor en el primer puesto.

Bueno a partir de allí ha sido tanto su entusiasmo que su nivel académico no ha bajado y siempre se gana el dinero. Y aproveché la oportunidad para enseñarle 2 importantes cosas básicas para su vida.

La primera es que su cerebro, junto con su esfuerzo y disciplina son los que le dan el dinero. Y segundo que siempre que reciba dinero ahorre una parte de él. Que no se lo gaste todo sino que aprenda a programarse para comprar lo que desea.

Posteriormente mi hija me confesó que en el colegió ganaba dinero extra haciendo dibujos y vendiéndole a compañeros, hasta que esta práctica se prohibió en su colegio.

Sin embargo lo que más me admira es que a pesar de ser aún una niña cercana a la pubertad, es que se reúne con una compañera a planear negocios sobre las plataformas tecnológicas que hay en la actualidad.

Quizás en este momento te estés preguntando si es buena idea hacer esto del dinero con nuestros hijos?

Para responderte a esto te hago una pregunta que tiene que ver con lo que mencionamos al inicio sobre el objetivo de la educación académica en nuestra infancia.

A que se enfrentarán tus hijos en el futuro? No es acaso con el dinero y las decisiones de gastarlo, ahorrarlo e invertirlo?

Estando en edades muy tiernas es lógico que ellos no comprendan mucho el tema del dinero, pero a partir de los 8 o 9 años en adelante ellos ya se encuentran en capacidad de hacer transacciones con el dinero, tales como recibir vueltas, pagar, prestar y cobrar.

Así que te animo mediante esta información a que comiences a planear el futuro de tus hijos y de los pequeños en tu entorno, pues recuerda que dando es como recibes.
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sábado, 13 de noviembre de 2010

Consciencia de nuestro legado

Hemos estado viendo como nuestra información pasada, ha estado creando un mapa mental que dirige nuestras acciones actuales. De allí que nos enojamos con facilidad o permanecemos en malestar aunque digamos que no nos gusta pero lo aceptamos sin más remedio.

Quiero en esta entrada tratar una cosa, quizás una de las pocas, que aún me preocupa y es el bienestar de los niños, nuestros hijos a los cuales le estamos dejando un legado de bienestar o malestar.

Recuerdo que a la edad de 5 años mi hermano mayor que tenía en ese momento 7 me “invitó” a ver una película que estaban presentando en la escuela en la que estudiábamos. Era mi primera salida fuera con mi hermano que yo siempre he admirado, de hecho el influyó mucho en que yo también me graduara como Ingeniero de Sistemas al igual que él. Yo me encontraba muy entusiasmado. Cuando pagamos 1 peso que era la entrada por los dos en un salón de clases adecuado para la película, apagaron las luces y comenzó la proyección. Recuerdo que era una película de vaqueros en la cual al final casi nos matan a los espectadores con tanto disparo.

Fue simplemente asombroso ver los cuerpos, sangre, caballos, caídas, armas, indios que implantaron en mi pequeño cerebro de 5 años emociones tan destructivas que quizás hasta el día de hoy me han afectado. Siendo ya adultos, hace varios años, mi hermano y yo recordábamos ese evento. Pensamos que era una idea muy estúpida que niños tan pequeños vieran ese tipo de información pues eso crearía una percepción destructiva de la vida. Llegamos a una conclusión que muchos de esos niños crecimos pensando que estábamos en guerra y que la vida era solo violencia y defender y atacar a lo que nos estén haciendo daño.

Fue devastador ver como ahora que somos adultos vemos las consecuencias actuales en nuestro medio de sicarios, asesinos, violadores, personas que siguen maltratando sus esposas y peor aún, a sus pequeños hijos perpetuando una condición que quizás nació en esa época cuando yo era niño.

Yo pienso que si eres madre o padre, JAMÁS dejarías jugar a tus hijos o asociarse con drogadictos, ladrones, mentirosos, egoístas, hipócritas, chismosos, y cualquiera de esos defectos de carácter que tanto daño nos hace a diario. Pero te has puesto a pensar ¿qué clase de asociación eres tú para tus hijos?

Tú me puedes argumentar “Pero si yo soy una persona que se preocupa por sus hijos y quiere lo mejor para ellos”. Yo te puedo argumentar: “¿Cuándo te enojas, les gritas? ¿Los insultas? ¿Los castigas con palabras diciendo eres feo/fea, malo/mala, Dios te va a castigar?”

¿Cómo reaccionas delante de tus hijos o niños pequeños cuándo alguien por ejemplo te ofende? ¿Si algo no te sale bien, gritas y maldices la vida o las cosas? ¿Qué clase de emociones les enseñas a tus hijos? ¿Cómo les estás enseñando a reaccionar en la vida ante los problemas?

Nuevamente te pregunto, ¿Qué clase de asociación eres para tus hijos?

Mira yo conozco una persona que tiene un niño pequeño. Esta persona desde niño cuando se enojaba salía gritando y golpeando todo lo que veía a su paso, incluyendo personas. El pequeño hijo de esta persona que va a cumplir 4 años tiene comportamientos neuróticos de un adulto de 30. Este niño ha perdido su auto referencia, es decir que su valor ya no es él mismo, sino las cosas externas o lo que tiene.

Cuando un niño nace hasta los 8 años aproximadamente tiene una referencia que es “YO SOY EL QUE TENGO EL VALOR”. Ese es su pensamiento. El vale porque es él. Tiene claro su papel en el mundo. Por eso cuando tú le preguntas a cualquier niño, ¿qué vas a hacer tú cuándo seas grande? El niño o niña jamás te va a decir “yo quiero vivir en pobreza” o “yo quiero trabajar 12 o más horas en una empresa donde me exploten y ganar el salario mínimo” o “yo quiero sufrir y buscar personas neuróticas para sufrir”. Tampoco te va a decir yo valgo porque estudio en x institución educativa o porque tengo x marca de ropa o vivo en y barrio de la ciudad.

Después de los 8 años cuando ya se ha formado su inteligencia emocional, la que le permitirá tomar decisiones de cuánto dinero tener, o cuáles serán sus hábitos de salud o peso y con quién compartir su vida sentimental y como vivirla, entra en una etapa de referencia externa, es decir él vale porque es hijo de x o y persona. Dice “Mi padre o madre hacen esto o aquello”.


Después de esta etapa cuando deja la pubertad, comienza algo muy complicado que se mezcla con el cambio hormonal. La personita, como tiene una referencia externa de su valor en un objeto por ejemplo “yo valgo porque vivo en el barrio Y”, y si las personas a su alrededor no le alaban el hecho de vivir en el barrio Y, entonces sufre y comienza a tener una referencia equivocada de la vida. Comienza a comprender que la vida es dura, que la vida es difícil que solo otros pueden y todo ese tipo de sentimientos que provienen de una educación deficiente.

He llegado a recibir correos Spam o ese tipo de cadenas en los cuales personajes famosos y ricos hablan sobre la educación de los hijos y como debe ser. Allí se expresa que dichos personajes (lo cual yo opino que es especulación) dicen que le digamos a nuestros hijos que la vida es dura. Que hay que sufrir para merecer, etc.

Mira la vida no es dura. La vida es maravillosa y es una maravillosa aventura. Si tú intentas recordar como vivías de niño, sabrás a lo que me refiero. Te levantabas con entusiasmo para compartir con tus amiguitos y volverlos a ver. Para tomar de la mano al amiguito o amiguita que te gustaba. ¿Recuerdas? Eso es la vida y la vida es el tesoro inenarrable. Una serie de regalos que obtienes todos los días pero por estar tan acostumbrado al malestar y al sufrimiento has olvidado y no sientes ya.

Si piensas que la vida es dura, es porque has tomado decisiones que te han llevado hasta donde te encuentras en este momento. Tú no puedes hacer nada por tu pasado y tu presente. Pero si puedes desde este presente hacer algo por tu futuro, pero lo más importante puedes hacer algo por tus hijos y los niños que te rodean. Ellos son el futuro de nuestro mundo, nuestro legado. ¿Qué programación mental les estás dejando para qué vivan su vida?

Recuerda que lo que te decían a ti de niño ahora es una ley en tu consciencia que mueve tus emociones y al final por estás, tomarás acciones y decisiones. Comienza a crear en tus niños una conciencia de bienestar pues ellos te lo agradecerán y te lo retornarán.
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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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