Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 2 de marzo de 2026

No es mala suerte: es programación mental



No es mala suerte: es programación mental

Desde niños aprendemos muchas cosas sin que nadie nos las explique con palabras. 


Aprendemos observando. Aprendemos sintiendo. Aprendemos sobreviviendo. 


Un amigo muy cercano creció trabajando desde pequeño para su propio padre. 


No era ayuda ocasional. Era obligación. Responsabilidades de adulto en un cuerpo de niño. 


Sin descanso. Sin opción de decir que no. 


Con la idea muy clara de que su valor estaba en lo que producía. No en quién era. 


Pasaron los años y ese niño se convirtió en adulto. 


Juró muchas veces que nunca más permitiría que nadie lo explotara. 


Y por un tiempo lo cumplía. Se alejaba de personas abusivas. Ponía límites. 


Se prometía a sí mismo que ahora sí iba a respetarse. 


Pero, curiosamente, el patrón volvía. 


Nuevos jefes. Nuevos socios. Nuevas relaciones. Misma historia. 


Exigencias excesivas. Culpa al decir que no. Miedo a perder lo poco que tenía. 


Y otra vez aceptaba más de lo que debía. ¿Por qué pasa esto? 


No es falta de carácter. No es mala suerte. 


No es que “le guste sufrir”. Es programación mental. 


Cuando de niños aprendemos que el amor viene acompañado de sacrificio, abuso o explotación, el subconsciente lo normaliza. 


No lo cuestiona. Lo reconoce como “hogar”. 


Entonces, cuando de adultos encontramos situaciones similares, algo dentro de nosotros dice: “Esto ya lo conozco”. 


Y aunque conscientemente nos duela, inconscientemente nos resulta familiar. 


Por eso muchas personas se sacuden de esas situaciones… pero solo por un tiempo. 


Porque el verdadero conflicto no está afuera. Está grabado adentro. 


En creencias como: 


– Si no doy más de la cuenta, no valgo. 

– Si pongo límites, me van a abandonar. 

– Tengo que aguantar para merecer. 


El problema no es que la vida nos pruebe. 


El problema es repetir exámenes que no hemos estudiado. 


Hasta que no se reescribe esa programación interna, el patrón cambia de forma, pero no desaparece. 


No se trata de culpar a los padres. 


Muchos hicieron lo que pudieron con lo que sabían. 


Pero sí se trata de hacernos responsables de lo que hoy permitimos. 


Porque ser adulto no es solo pagar cuentas. 


Es cuestionar lo que nos enseñaron sin preguntarnos si era sano. 


Romper estos ciclos no es fácil. Genera miedo. Culpa. Sensación de traición. 


Pero también trae algo muy poderoso: libertad. 


La libertad de elegir relaciones donde no tengas que sangrar para pertenecer. 


Trabajos donde no tengas que destruirte para sobrevivir. 


Y personas que te valoren sin condiciones abusivas. 


Sanar no es volverse egoísta. 


Es dejar de ser el niño que tuvo que soportar todo en silencio. 


Y empezar a ser el adulto que se protege. 


Porque nadie debería ganarse el derecho a existir a punta de sacrificio. 


Tu valor no se mide por cuánto aguantas. 


Se mide por cuánto te respetas.

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lunes, 16 de febrero de 2026

El poder de crear seguridad interna



El poder de crear seguridad interna

A algunas personas los he escuchado decir a lo largo de mi corta existencia que la PNL, Reprogramación metal, o cualquier otra técnica no funcionan. 


Muchas técnicas fallan no porque el mensaje sea incorrecto, sino porque el subconsciente no escucha cuando se siente en alerta. 


A través de la respiración y el diálogo con el niño interior, esta práctica crea primero seguridad interna, permitiendo que las viejas creencias se relajen y que nuevas ideas puedan integrarse sin resistencia. 


Esta meditación que te propongo nace de algo muy simple: la respiración como primer punto de anclaje cuando la mente se siente amenazada. 


En primeros auxilios psicológicos, respirar no es solo oxígeno, es una señal directa al sistema nervioso de que el peligro pasó. 


A partir de ahí, aparece el espacio para hablar, sentir y reordenar. 


En esta práctica, ese diálogo no es con el exterior, sino con el niño interior, esa parte que aprendió a reaccionar, a defenderse y a sobrevivir cuando aún no tenía todas las herramientas. 


Muchas personas prueban audios subliminales y sienten que “no funcionan”, pero en realidad el problema no es el mensaje, sino el filtro. 


Escuchar algo una o dos veces no desmonta creencias que se formaron durante años. 


Además, existe un guardián interno: la lógica, la historia personal y las creencias aprendidas, que protegen el subconsciente como si fuera un castillo. 


No deja entrar nada que perciba como una amenaza, incluso si ese cambio es positivo. 


Esta meditación propone otro camino. 


En lugar de intentar entrar por la fuerza, se entra por la confianza. 


Respirando de forma consciente, se le habla mentalmente al niño interior con un lenguaje simple y seguro: todo está bien, ya no hay peligro, no tienes que sostener esas creencias antiguas. 


No se trata de pelear con la mente, sino de explicarle que ya no necesita defenderse de lo mismo. 


Cuando el niño se relaja, el guardián baja la guardia. 


Desde ese estado es posible implantar nuevas creencias, no como órdenes, sino como acuerdos. 


Decirle al niño interior que merece calma, abundancia y bienestar, que puede soltar viejos programas que antes fueron útiles, pero ahora ya no lo son. 


Dar permiso consciente para recibir, para que el universo —o la vida— actúe sin resistencia. 


No desde la urgencia, sino desde la coherencia interna. 


Esta práctica no busca reemplazar nada, sino ofrecer una alternativa cuando otras técnicas no conectan. 


Es un diálogo íntimo, repetible y honesto, que con el tiempo va reprogramando desde la raíz. 


Porque cuando el niño interior se siente seguro, la mente deja de luchar y el cambio ocurre de forma natural.

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lunes, 2 de febrero de 2026

Dinero y espiritualidad: un diálogo interno



Dinero y espiritualidad: un diálogo interno

Durante mucho tiempo tuve una relación rara con el dinero. 


No de odio abierto, sino algo más sutil: culpa, desconfianza, la sensación de que si me acercaba demasiado algo malo podía pasar. 


Y curiosamente, mientras más intentaba ser “espiritual”, más lejos parecía quedar. 


En mi caso sí hubo alguien que lo dijo de forma directa. 


Una persona cercana solía advertirme: “¿Para qué quieres tanto dinero, si al final vas a terminar lleno de tubos para respirar?”. El mensaje era claro: el dinero te enferma. 


Años después esa misma persona falleció, y murió precisamente llena de tubos. 


En su funeral pensé algo que nunca pude decirle en vida: “¿Te fijas? El dinero no tenía la culpa. 


No lo tuviste… e igual terminaste llena de tubos”. 


Ahí entendí que había cargado durante años una creencia que no era verdad, solo miedo heredado. 


Con el tiempo empecé a repetir ideas que sonaban profundas, pero en el fondo eran defensas: que el dinero corrompe, que buscarlo te vuelve superficial, que lo espiritual está peleado con lo material. 


Y aunque pueden tener algo de verdad, también pueden ser una jaula. 


Recordé entonces a un personaje que decía que el dinero era el estiércol del demonio. 


En su exageración había un símbolo claro: el dinero como ídolo. 


Y ahí cayó la ficha. El problema nunca fue el dinero, sino el lugar que le damos. 


El dinero no es espiritual ni anti-espiritual. 


Es una herramienta. 


Pero cuando empieza a definir quién eres o cuánto vales, deja de ser herramienta y se convierte en juez. En ídolo. 


Y rechazarlo tampoco te hace más consciente; a veces solo te vuelve más limitado y resentido. 


Sanar mi relación con el dinero no fue empezar a amarlo, sino quitarle identidad. 


Entender que no me hace mejor ni peor, solo amplifica lo que ya soy. 


Desde ahí empecé a observar mis gastos sin culpa, a cobrar por lo que sé hacer sin disculparme y a guardar dinero sin sentir que hacía algo mal. 


Hoy entiendo que la espiritualidad real no huye del mundo. 


Lo habita con conciencia. 


Y que el dinero no es el enemigo del alma, sino un espejo del ego. 


No por tenerlo, sino por cómo lo usas y qué crees que dice de ti. 


Si este tema incomoda un poco, está bien. 


A mí también me incomodó escribirlo. 


Porque casi siempre, detrás de la incomodidad, hay una verdad esperando ser integrada.

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lunes, 24 de noviembre de 2025

No fue tu culpa, pero sí es tu responsabilidad



No fue tu culpa, pero sí es tu responsabilidad

De pequeños, escuchábamos a los adultos decir cosas como: “la vida es dura”, “el dinero no crece en los árboles” o “hay que aguantarse porque así es la vida”. 


No lo sabíamos, pero esas frases se estaban quedando grabadas en nuestra mente, una a una, como si fueran verdades absolutas. 


Crecimos, y sin darnos cuenta, comenzamos a vivir en función de esas ideas. 


Si algo salía mal, pensábamos que era normal. 


Si no teníamos lo que queríamos, asumía que “así tocaba”. 


Y si algo nos daba miedo, simplemente lo evitábamos. 


Era como si una parte de nosotros siguiera siendo aquel niño, actuando en automático, sin cuestionar nada. 


Lamentablemente esto no solo es la historia de pocos sino de la humanidad. 


Todos, de alguna manera, fuimos programados por el entorno donde crecimos. 


Palabras, actitudes, miedos o silencios… todo eso se nos pegó sin querer. 


Y aunque de niños no teníamos opción, de adultos sí la tenemos. 


Porque llega un momento en el que uno ya no puede seguir culpando al pasado. 


Ni a los padres, ni a la infancia, ni a nadie. 


Nuestros padres hicieron lo que sabían, con lo que tenían. 


Algunos nos enseñaron desde el amor, otros desde el miedo, pero todos —a su manera— intentaron hacerlo bien. 


De hecho, si tienes hijos en esta época, vas a “educarlos” de la mejor forma que crees que puedes hacerlo. 


¿Y adivina? En el futuro ellos te van a reclamar por que te equivocaste en algo. 


Y no lo hiciste con intento de dañarlos. 


Simplemente les diste lo mejor que puedes, con lo que tienes. 


El problema es que muchos seguimos viviendo como si aún estuviéramos bajo esas reglas antiguas. 


Queremos avanzar, pero el subconsciente sigue repitiendo: 


“no se puede”, “no merezco tanto”, “mejor no intento”. 


Y así, año tras año, seguimos esperando que la vida cambie… sin darnos cuenta de que la vida cambia cuando nosotros cambiamos. 


Una buena forma de romper este ciclo es mediante la gratitud. 


Agradecer lo que vivimos no significa quedarnos allí. 


Significa mirar hacia atrás con compasión, aprender lo que haya que aprender y seguir caminando. 


El pasado puede explicar por qué somos como somos, pero no puede decidir quién vamos a ser. 


Si algo te limita hoy, probablemente no es el presente… es una creencia vieja disfrazada de realidad. 


Así que la próxima vez que sientas miedo, duda o resistencia, detente un momento y pregúntate: 


“¿Esto lo está diciendo el adulto que soy o el niño que fui?” 


Porque ese niño ya hizo su parte. 


Ahora te toca a ti cuidar de él, guiarlo, enseñarle que ya no necesita repetir las viejas historias. 


No fue tu culpa lo que aprendiste, pero sí es tu responsabilidad transformarlo. 


Y cuando asumes eso, sin culpas ni resentimientos, empieza tu verdadera libertad. 


El auto poder no nace del pasado. 


Nace del momento en que decides reescribirlo.

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lunes, 22 de septiembre de 2025

Por qué algunos nunca se preocupan por el dinero



Por qué algunos nunca se preocupan por el dinero

Todo el mundo quisiera tener el suficiente dinero para poder disfrutar de la vida. 


Sin embargo, no todo el mundo lo logra. 


Por lo menos se considera que el 50% de la población mundial tiene problemas de dinero. 


Esto nos hace pensar que existe algún truco y no tiene nada que ver con lo que deseamos. 


Pregúntate, que hace una persona que no tiene problemas de dinero que este fluya en su vida sin esfuerzo. 


Por ejemplo, yo tengo un amigo que, aunque no tiene un trabajo estable, tiene más dinero que el promedio de los habitantes de esta localidad. 


De hecho, hablando con él le dije que me llamaba mucho la atención su caso. 


Decía que el dinero era lo que menos le preocupaba de la vida. 


Pues de cierta forma, para él, es muy fácil tenerlo. 


Esto nos podría llevar a una conclusión y es que nuestras actitudes influyen en lo que la vida nos concede. 


Por ejemplo, el solo hecho de buscar dinero o hacer cosas para atraerlo significa que estás sub comunicándole al Universo que no lo tienes, y por lo tanto vas a seguir experimentando ese no tener. 


Piensa por un momento que ocurre cuando llega una factura de algún servicio que tengas que pagar. 


¿Cómo te sientes y en que parte de tu cuerpo sientes eso? 


¿Pensar en dinero te produce tensión o tal vez estrés? 


Bueno, si la respuesta ante esto es positiva, ya sabes por qué, a pesar de querer tener mucho dinero, se te da muy bien lo contrario. 


Y entiendo perfectamente que controlar esa sensación es muy difícil. 


Yo mismo la he experimentado. 


Entonces si nuestra actitud es de rigidez frente al dinero, y la gente que no sufre de esto siente todo lo contrario, lo más inteligente es copiarlos. 


Un buen ejercicio es imaginar, constantemente, que en tu cuanta bancaria o debajo de tu colchón tienes una X gran cantidad de dinero. 


¿Como sería tu actitud? 


¿Estarías tenso al momento de pagar tus cuentas? 


Yo creo que no. Por el contrario, las pagarías con gusto, pues tienes con qué. 


Sentirías agradecimiento por tu situación. 


Si logras replicar ese estado, ¿qué crees que le estaría sub comunicando al universo y qué crees que este te daría? 


¡Hasta respirarías más profundo! 


Respecto a esto, nosotros subestimamos mucho la respiración. 


¿Sabías que saber respirar tiene el beneficio de relajar mucho tu cuerpo? 


Cuando estás relajado sub comunicas que todo está bien. 


Y mágicamente la Vida te comienza a dar todas las cosas que necesitas para vivir en bienestar. 


Lamentablemente nosotros tenemos la creencia de que, si producimos lástima en Dios, el Universo o como prefieras llamarle, este automáticamente nos va a decir “que le pasa papito, venga le doy lo que quiere”. 


Te tengo una mala noticia, la Vida no funciona de esa manera. 


Si tú comunicas sufrimiento, sufrimiento vas a seguir experimentando. 


Si tú transmites confianza, amor, felicidad, eso es exactamente lo que la vida te va a seguir entregando. 


Mira, nadie sobra en el mundo. Absolutamente todos somos deseados y por eso estamos aquí contando el cuento. 


La Vida quiere favorecernos, pero no nos va a obligar. 


Y si tú estás todo el tiempo rígido, realmente estás rechazando ese favor y protección divinos. 


Ahora que ya conoces esto, tienes la decisión en tus manos ¿Qué vas a hacer?

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lunes, 15 de septiembre de 2025

Cuando una decisión lo cambia todo



Cuando una decisión lo cambia todo

Un buen amigo de esta localidad me contó que hace algunos años tuvo un problema legal. 


Resulta que este muchacho le dio por comprar un teléfono celular en uno de esos tantos puestos donde reparan estos aparatitos. 


Este amigo salió contento con su teléfono, pero no contaba con que a los días lo parara la policía en un retén. 


Lo hicieron bajar de su camioneta y le pidieron el IMEI del teléfono. 


El policía le dijo: “mire señor, este celular está reportado como robado, así que debe acompañarnos”. 


Bueno, los policías lo escoltaron hasta la estación. 


Ante esto lo “encanastaron” como dice él en una pequeña celda y él por supuesto les dijo que eso no era para tanto. 


Uno de los suboficiales de la policía le dijo que eso era necesario pues ellos tenían que investigar si debido al robo de ese celular no existía una persona muerta. 


Así que, en caso de que eso fuera cierto, las cosas se le complicarían a mi amigo. 


Él me contó que cuando escuchó esto, allí si comenzó a sentir el verdadero terror. 


Pensaba que como era posible que hace unos 10 minutos andaba libre y feliz por el mundo y que ahora estaba rodeado de puros maleantes. 


De esos que la policía captura en la noche, cuando se han metido en peleas, hurtos, etc. 


Para no hacerte más largo el cuento, mi amigo le tocó contratar un abogado para poder salir de allí. 


Aunque él dice que el abogado resultó ser peor que los ladrones con los que lo tenían “encanastado”. 


Al final, este amigo la sacó “barata” y pudo salir sin problema, pues confirmaron la dirección de su casa, de su empresa y sus antecedentes. 


Sin embargo, le especificaron que de ser requerido nuevamente debía presentarse de inmediato. 


A veces una inocente y simple decisión puede meternos en problemas. 


Por ejemplo, en el caso de los animales, ellos tienen una “voz” que les dice: “ve a la izquierda que eso está bien”. 


En cambio, en los seres humanos no ocurre eso de forma tan específica. 


Nuestra “voz” nos dice “ve a la derecha que eso está bien”. 


También nos dice “ve a la izquierda que esto está bien”. 


Mejor dicho, todo lo que hagamos, aunque potencialmente nos pueda perjudicar nuestro cerebro nos dice que estaría bien si lo hacemos. 


Por ejemplo, estudia esta carrera que te va a ir muy bien. 


Pero cuando terminas tu carrera, te das cuenta de que las cosas cambiaron y ahora eso no “sirve” para nada. 


O si tu cerebro te dice “no te juntes con esa persona porque es mala”, resulta que esa persona te hubiera podido haber ayudado en la vida a explayar tu mejor versión. 


¿La pregunta en este caso sería entonces cual es el mejor camino para tomar? 


Finalmente, nuestro cerebro nos dice que todos son buenos, hasta que vemos si efectiva lo son o no. 


Desde mi punto de vista, aquí solo te pueden ayudar la experiencia junto con la intuición. 


Lamentablemente nosotros tenemos un sistema de creencias que nos hace más difícil estar estas. 


Por ejemplo, si estás frente a un negocio, y ves la inocencia y santidad de la persona con la que vas a negociar, es muy probable que te vayan a estafar. 


A mí me pasó eso hace muchos años. 


Confíe en una persona y puedo decir que a partir de ese momento comenzó mi crisis financiera. 


Me llegó la mufa. 


Y la “intuición” me decía que esa persona era buena, era cristiana y bla bla. 


Al final resultó más ladrón que el abogado del amigo de la historia inicial. 


El papá de los ladrones. 


De hecho, esa decisión que tomé me llevó a consecuencias que a mí por lo menos no me gustaron. 


Pero irónicamente sin eso puede que este blog nunca haya existido y tú no te estarías beneficiando de esta información. 


Y sabes otra cosa, esta persona se dedicó a ponerme en contra de mi mejor amigo. 


No solo le bastaba con estafarnos sino, quería indisponerme contra un amigo de toda la vida. 


Afortunadamente mi mejor amigo, no sé cómo lo supo, pero finalmente se enteró y allí seguimos con nuestra amistad de toda la vida. 


En conclusión, no sabemos en como terminarán nuestras decisiones con certeza. 


Pero si podemos pronosticar nuestros resultados basándonos puramente en experiencias previas y en lo que nos dice realmente nuestro corazón. 


Lo mejor para no cometer errores es la prudencia y paciencia. 


Y no salir corriendo a lanzarte por ejemplo en un negocio con todos tus recursos. 


O entregarte en alma, vida y sombrero al amor de una persona que apenas acabas de conocer. 


Tiempo, experiencia e intuición van a ser las mejores aliadas de tus buenas decisiones.

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lunes, 8 de septiembre de 2025

Cuando el miedo se convierte en motor



Cuando el miedo se convierte en motor

El miedo es una de las emociones más básicas que nos ha acompañado siempre. 


Por ejemplo, gracias a este, estamos contando el cuento en la actualidad. 


El miedo ayudó a nuestros ancestros a sobrevivir a los peligros. 


He incluso, hoy en día también nos ayuda, pues si vamos por la calle y nos encontramos un callejón vacío y oscuro, no creo que vayas a seguir por ese sendero. 


A no ser que te guste el maltrato, pues no sabemos con qué animal o potencial ladrón nos encontremos. 


Así que el miedo nos dice con ese vacío en el estómago o ese mal presentimiento para que nos sirven las paticas y en este caso es para correr. 


Pero si comparamos los peligros que tenían que enfrentar nuestros ancestros a los que tenemos nosotros en la actualidad, concluiríamos que muchas veces esta emoción es absurda. 


Imagínate por ejemplo que nosotros le tenemos miedo hasta el amor. 


¿Le dices a las personas que amas, padres, hermanos, tíos, etc., que los amas, mirándolos a los ojos, sin miedo, de frente y por el centro? 


¿O se te hace muy difícil hacerlo? 


Intenta hacerlo y me cuentas como te sientes. 


Qué sentiste exactamente y en que parte de tu cuerpo. 


Sin embargo, ¿sabías que todo el tiempo no puedes sentir miedo? 


Y esto es porque el sistema nervioso simpático se activa. 


Se aumenta el ritmo cardiaco, la respiración y nuestros músculos se ponen tensos. 


Nuestro cuerpo libera hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol. 


En este “estado” de alerta máxima se consume mucha energía. 


Así pues, si esta emoción durara por mucho tiempo, nuestro cuerpo se agotaría, se dañarían tejidos y muy seguramente colapsaríamos. 


La buena noticia es que después de un rato, cuando sentimos que no podemos protegernos del miedo, el sistema nervioso activa otra emoción. 


Es lo que conocemos como la rabia o ira y esto moviliza nuestra energía para enfrentar, atacar o poner límites. 


Hace muchos años conocí el caso de una señorita que estaba demasiado presionada en su trabajo. 


Ella decía que sentía como intentaban hacerle la vida imposible. 


Bueno, llegó el momento en que los mandó a todos a recoger café. 


No le importó que iba a pasar con su vida, sino que simplemente dijo hasta aquí, presentó su renuncia inmediata, y veremos que hacemos después. 


Eso es en lo que termina el miedo, a movernos a tomar acción. 


Es por eso por lo que a nivel de neuroquímica el miedo y la rabia están conectado por la amígdala y el hipotálamo. 


Ambos liberan adrenalina y cortisol. 


La diferencia es que en el caso del miedo la energía se dirige a retraerse o protegerse. 


En el caso de la rabia se redirige a expandirse o enfrentar. 


Ambos son mecanismos de supervivencia. 


O huimos o enfrentamos. Pero que salimos de esa, salimos. 


Ahora viene lo interesante y es ¿qué pasaría si usamos estos mecanismos para nuestro beneficio? 


Porque actualmente nosotros sentimos miedo hasta para tener éxito. 


Por ejemplo, si tienes una idea en tu mente que puede llegar a convertirte en una persona rica, es muy probable que tengas pensamientos de miedo. 


Aquí es cuando vienen los “y si”. 


Y si fracaso, y si no funciona, y si tengo éxito y me secuestran o tengo que pagar dinero al fisco, y bla bla. 


Desafortunadamente este tipo de “y sis” nos impiden avanzar en la vida, pues cuantos proyectos o ideas hemos dejado de construir simplemente por estos miedos. 


En realidad, esos miedos provienen de las creencias fundamentales en tu infancia tales como los ricos son malos, los ricos tienen mala salud. 


El amor no es para mí, cuando estaba niño me enfermaba mucho y bla bla. 


Todo esto tipo de tonterías son las que se disfrazan en la actualidad como los “y si”. 


¿Bueno “y si” usamos la rabia para lanzarnos y desarrollar esos proyectos? 


Eso sí, con precaución, pues no se trata de poner “toda la carne en el asador”. 


Hay que tener valiente, no estúpido. 


En mi caso, hace poco realicé algo que en verdad le estaba sacando el cuerpo, pero por miedo. 


No tuve los resultados ideales inicialmente, pero lo bueno fue que no me lancé con uñas y dientes a cometer errores. 


Sin embargo, perdí el miedo al fracaso en eso y ahora me siento más confiado y sé que puedo ir ganando terreno en mis proyectos.

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lunes, 18 de agosto de 2025

Despierta el Milagro: El Método Subliminal que Funciona



Despierta el Milagro: El Método Subliminal que Funciona

Sabemos que la tecnología subliminal ha sido implementada desde tiempos antiguos. 


Se podría decir que desde el inicio de los medios de comunicación masiva se ha hecho uso de esto. 


Hoy en día lo vemos en los comerciales, en las películas de cine, en las imágenes que vemos en redes sociales, etc. 


Sin embargo, a todos nos surge la pregunta si realmente esto es efectivo o no. 


A través de estos años, analizando este tema, he podido observar como un porcentaje de personas dicen que esto no es más que otra linda forma de perder tu tiempo. 


Pero también he conocido personas que afirman lo contrario. 


Y no solo eso, con estos ojitos que tantas cositas bonitas han visto, he observado como obtienen resultados asombrosos. 


Así que, respecto a este tema, podríamos mencionar el famoso dicho popular que reza: “cada uno habla de la corrida de toros según como le haya ido”. 


Digamos que, en mi caso, esto ha funcionado, pero después de mucho tiempo. 


Teóricamente una persona construye su vida basándose en la información que ha adquirido desde su nacimiento hasta la actualidad. 


Si una persona tiene 30 años, la información que lleva acumulando durante ese tiempo es lo que dirige su vida. 


¿Quiere decir esto que necesita otros 30 años para contrarrestar esa información? 


Afortunadamente la mente humana es muy maleable. 


La podemos reprogramar y eso dependerá de tu sistema de creencias. 


Digamos que si tu entorno fue muy religioso y creciste en medio de cositas tales como que el dinero es malo, los ricos no entrarán en el reino de los cielos y bla bla, vas a tomar más tiempo del que piensas. 


Por ejemplo, en mi caso yo que recibí este tipo de instrucciones, diría que he visto resultados después de más de 10 años. 


Y cuando comencé a usar contenido subliminal contaría con aproximadamente 37 años. 


Sin embargo, nuevamente te digo que he visto gente que, con menos tiempo, hasta días las cosas les cambias “mágicamente”. 


Te invio a observar el video que tengo en mi canal llamado LA GENTE ME DA DINERO y observes los comentarios. 


Hay mucha gente que le ha funcionado demasiado rápido. 


Algo que si te puedo confirmar es que existe un método muy poderoso y que pienso que me ha funcionado mejor que todo lo que he probado. 


Este método consiste en grabar con tu propia voz los mensajes que deseas ingresar en tu cabeza. 


Por ejemplo, yo encontré una frase muy interesante que dice “UNIVERSO, ESTOY LISTO. ABRO TODAS LAS PUERTAS PARA QUE CONSPIRES A MI FAVOR. DAME UNA SEÑAL CLARA HOY MISMO DE QUE MIS SUEÑOS ESTÁN EN CAMINO. ESTOY ABIERTO. ESTOY PREPARADO. LO RECIBO. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS”. 


Grabé esa frase con mi celular y la guardé en la lista de canciones. 


La puse a repetir todas las noches en bucle y te puedo decir francamente que a los días comenzaron a ocurrir cosas muy extrañas que me han llevado a nuevos conocimientos. 


De la nada se presentaron eventos y personas que me llevaron a nuevas ideas de cumplir mis deseos. 


Y a los días estuve leyendo que grabar tu propia voz y escucharla constantemente es una de las cosas más poderosas que existen, pues tu voz es ley en tu interior. 


Lo que tú te repites constantemente es una orden para el Universo que cumple de inmediato. 


Así que desde hoy mismo comienza a buscar frases que te interesan y quieres vivir en tu vida. 


Grábalas y reprodúcelas todos los días. 


Ojalá te duermas escuchándolas y quizás muy pronto, más de lo que tu piensas se pueden abrir caminos que antes creías imposibles.

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lunes, 30 de junio de 2025

El poder de vivir con merecimiento



El poder de vivir con merecimiento

Creo que, a todos de alguna u otra forma, se nos ha enseñado desde pequeños que todo lo que vemos no es casualidad. 


Al menos en mi caso, me enseñaron que todo esto tan bonito que me rodea proviene de un ser que llamamos Dios. 


Ya sea que tú le llames así, o si prefieres llamarle Vida, Universo, en fin, es el responsable de nuestra existencia. 


Bueno, también soy consciente de que existen personas que piensan que esto no es cierto. 


Que Dios es el amigo imaginario de los adultos. 


Pero como a mí no me gusta discutir, ya sabes que siempre voy a responder ante esto “usted tiene TODA la razón”. 


En definitiva, yo tampoco tengo pruebas tangibles de la existencia de esta inteligencia o ser. 


Aquí no venimos a discutir este tema, sino más bien como se nos manipula a través de esta creencia. 


Con esto quiero decir que este ser tan “amoroso” que creo esto tan bonito, tiene condiciones y que si no las seguimos no somos bien amados por él. 


Y que vamos a vivir por siempre jamás (amén) en un castigo eterno, quemándonos, por no hacerle caso. 


Pues créeme que estoy en problemas porque yo soy bien desobediente. 


El caso es que gracias a la “creencia” de que Dios exige devoción exclusiva, obediencia ciega y bla bla, vivimos como pidiendo permiso para ser felices y triunfar. 


Por ejemplo, en el social media, yo tengo un contacto que todos los días publica amenazas para que ingreses en su religión y puedas salvarte del fin del mundo. 


Porque su religión es la única verdadera, a pesar de que en el mundo existen unas 10.000 religiones que afirman lo mismo. 


Y no me vas a creer pues yo conozco a esta persona hace muchos años y para nada en su juventud fue un ejemplo de fidelidad y obediencia a Dios. 


Como dice mi señora madre, “no existe nada más implacable que un pecador arrepentido”. 


Bueno, ¿y será qué, en medio tanta “verdad”, podremos encontrar el camino como para al menos darle las gracias a ese creador por nuestra vida? 


Pues eso si va a depender de ti y de lo que tu consideres que te conviene. 


Como decía la doctora Luise Hay, “si tu religión dice que eres un gusano y un pecador, pues cambia de religión”. 


Recuerda que todas dicen que tienen la verdad. 


Debes buscar la creencia que más se acerque con tu plan de vida. 


Por ejemplo, si tu objetivo es convertirte en una persona rica, no creo que te convenga mucho estar en una creencia que condena el dinero. 


Bueno al menos el dinero en tus manos, pues por lo general te lo piden, muy seguramente para ellos santificarlo en las suyas. 


Y tal vez en este momento me digas: “pero Gabrielito lindo, en este canal promueves mucho la creencia en un ser superior, pues así se vive una mejor vida”. 


Es correcto, eso es lo que exactamente he dicho en temas anteriores. 


Lo que intento decirte con esta información es que comiences a vivir como el dueño de tu vida. 


Sin pedirle permiso a nadie para cumplir tus metas o sueños. 


La mayoría de nosotros cuando le pedimos algo a ese ser, es como si quisiéramos despertar su lástima por nosotros. 


Algo así como Dios dame, aunque sea una limosnita para poder comer hoy. 


O dame, aunque sea un carrito o una casita para poder vivir dignamente. 


Piensa por un momento como te sientes cuando estás comiendo cómodamente en un restaurante y llega alguien a pedirte dinero o, aunque sea que le des un pancito para comer. 


Honestamente eso da rabia. 


¿Qué crees que siente Dios, el Universo, la Vida o como prefieras llamarte cuando empiezas con tu rogadera lastimera? 


¿Vas comprendiendo porque no te responden tus oraciones? 


Mira yo tengo un gran amigo que él no pide, le exige al Universo las cosas. 


¿Y me creerías si te digo que es casi de inmediato que las cosas se le dan? 


Y para más ironía, este personaje no cree en Dios de la forma convencional como lo esperaríamos. 


Y con esto no te quiero decir que te comportes como un patán frente a la Vida. 


Pero si tienes que tener una actitud arrogante frente a ella. 


De lo contrario esa fórmula de mendicidad que has estado utilizando te va a seguir produciendo más carencia. 


Tú eres un hijo del Universo y eres amado ahora y para siempre. 


Imagínate que la sustancia más preciada del Universo es el aire. 


Nosotros podemos vivir sin comida unos 40 días, si agua unos 10 y sin dinero mucho más. 


En cambio, sin aire, ni siquiera 5 minutos. 


Y nunca te veo preocupado por que los demás no te consuman tu oxígeno al rededor. 


Al contrario, siempre confías en que el aire estará allí para ti. 


Entonces porque no puedes confiar en que el resto de las cosas que necesitas te las proveerá esa inteligencia que nos puso aquí.

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lunes, 12 de mayo de 2025

El caos mental no es casualidad



El caos mental no es casualidad

No sé si habrás notado, pero últimamente hay demasiada gente sabia. 


Saben de todo y, sobre todo, se tiene la tendencia a afirmar que todo es malo. 


El agua es mala, el sol es malo, el arroz es malo, la grasa es mala, el ejercicio es malo, el sedentarismo es malo, el pan es malo, el azúcar, comer mucho, comer poco, etc. 


Mejor dicho, estamos vivos es por obra y gracia del Espíritu Santo. 


No te puedo asegurar si esto es un plan elaborado para fomentar el miedo a nivel general 


O si es una programación mental para dispersar a la gente, o lo que sea. 


Pero es algo que actualmente está de “moda”. 


Como si todos se pusieran de acuerdo, agarraditos de la mano. 


Y lo peor de esto es que mucha gente lo cree, porque lo dicen los “expertos”. 


Ah, o también la vieja frase confiable: “según un estudio”. 


El caso es que esto es una de las mayores fuentes de malestar que podemos llegar a tener en nuestras vidas. 


Lamentablemente, los seres humanos somos muy maleables. 


Nos dejamos llevar con mucha facilidad en ideas que en apariencia nos parecen lógicas. 


Luego escuchamos la contraria y nos confundimos, pues al final no sabemos quién tiene la razón. 


Así pues, en nuestro cerebro entra en un estado que se conoce como disonancia cognitiva. 


Esto vendría siendo una tensión o incomodidad mental que ocurre cuando una persona tiene dos creencias o valores contradictorios al mismo tiempo. 


Como una de las funciones principales del cerebro es mantener la coherencia, busca una forma de resolver o disminuir ese conflicto. 


En algunos casos lo resuelve dándole más peso a la información que ya creía. 


Esto es lo que se conoce como sesgo de información. 


En otros casos reinterpreta las informaciones, intentando integrarlas. 


Algo así como la frase: “sí pero no”. 


Aunque interiormente seguimos con la duda. 


O finalmente la persona puede cambiar de creencia si la “nueva” idea que recibió tiene mayor peso. 


Aunque es muy poco probable que esto último ocurra, pues recuerda que nuestro ego siempre desea tener la razón. 


Finalmente, mientras tu cerebro resuelve esto, has estado generando mucho malestar en tu vida. 


Y ahora la pregunta importante es, ¿si una sola contradicción genera tanto malestar, que puede pasar con una persona que está sometida todos los dias a diferentes contradicciones? 


Como nuestro cerebro tiene que trabajar más se va a enfrentar a la fatiga mental. 


Donde puedes llegar a experimentar cansancio mental, dificultad para concentrarte, estrés, ansiedad y sensación de confusión o saturación. 


Una de las cosas que más llama mi atención sobre esto es que al estar expuesto constantemente a ideas contradictorias genera un ambiente mental caótico. 


¿Y sabes que ocurre si durante mucho tiempo estás expuesto a esto? 


Tu cerebro genera mayor dependencia de autoridades externas para decidir qué pensar o creer. 


Esto es lo que me hace dudar que este tipo de “modas” no sean casualidad. 


El cerebro necesita coherencia, y si no la encuentra, entra en conflicto. 


Si ese conflicto se vuelve constante y sin resolución, puede producir: ansiedad, confusión, apatía y vulnerabilidad a la manipulación. 


Y tal vez me digas en este momento: “bueno Gabrielito lindo, ¿cómo podemos protegernos si estamos expuestos a esto?”. 


Pregúntate, ¿de dónde viene esa información que tanto te confunde? 


Bueno, si ya sabes que proviene de ese aparatito que tienes en tus manos, comienza a controlar lo que ves, y donde colocas tu atención. 


Como mencioné anteriormente, mucha gente repite lo que ve en el social media. 


Por ejemplo, en mi entorno escucho que X cosa es buena/mala. 


Y como yo soy demasiado desobediente, adivina que hago. 


Mira, soy muy dado a pasarme las opiniones de los demás por el forro y hacer mi gran bendita voluntad. 


Así que la mejor forma de evitar que termines haciendo lo que otros desean es: 


#1 controla lo que estás ingresando en tu mente. 


#2 has tu sagrada y gran bendita voluntad. 


Si algo te gusta, no dejes de hacerlo porque alguien te dice que es malo, pecaminoso, etc. 


Ahora tampoco te vayas a los extremos. 


Recuerda que todo con mesura es beneficioso. 


Y si no sabes que hacer frente a algo, escucha tu intuición. 


Absolutamente todos tenemos en nuestro interior un “guía” que nos dice si algo nos conviene o no. 


Solo debes escucharlo y preguntarte si eso que vas a hacer te produce alegría, verdad y amor.

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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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