Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 17 de agosto de 2020

La posesión en el amor



La posesión en el amor Yo creo que todos soñamos con tener una relación donde nos sintamos no solamente felices sino completamente correspondidos.

Lamentablemente el ideal del amor lo hemos estado aprendiendo del cine, la televisión etc., y no necesariamente con ejemplos de relaciones sanas.

Entre más disfuncional sea una relación, es decir más enfermiza, llena de peleas, celos etc., más pasional será la reconciliación.

Pues esto es lo que aprendimos de las relaciones intensas.

A mayor “amor”, mayor intensidad y por lo tanto debemos exigirle o buscarle cualquier situación que nos demuestre que la otra persona en verdad nos ama.

Es por eso que formamos dramas innecesarios y hasta por cosas pequeñas que no tienen trascendencia en la vida.

Buscamos problemas imaginarios para sentirnos amados por nuestro compañero o compañera.

Este tipo situaciones viene siendo “normal” en las relaciones entre adultos.

Pues como dijo en una oportunidad el doctor Luis Fernando Hoyos Aristizábal, si al ser humano adulto le hacen un test de inteligencia emocional, no pasa de los 14 años de edad.

A título personal, yo paso ante una persona con estas características, es decir, que le guste el drama y ame las reconciliaciones.

¿Pero qué tan “normal” es sentirnos dueños de nuestro compañero o compañera sentimental?

Como vimos en el vídeo anterior, LA PERCEPCIÓN DEL ABANDONO, nuestra necesidad de poseer proviene de una herida de la ilusión de la separación.

Digamos que sentir la necesidad de poseer el amor es algo “normal” gracias a esto.

Y es también “normal” que sintamos apego por una persona con la cual hemos vivido tantas cosas bonitas.

Pero no es normal que sintamos ese desespero por tener la persona que sea al lado con tal de no sentirnos solos.

Y con tener una persona, me refiero no solo a compañía, sino al aspecto romántico.

Pues una persona bajo estas condiciones no acepta por decir, una relación de amistad con alguien que le interesa de forma romántica.

Una persona posesiva no solamente está llena de miedo, desconfianza e inseguridad, sino de una de las enfermedades progresivas más peligrosas como los celos.

Personalmente llegué a escuchar gente a mi alrededor decir, que un poco de celos era bueno para la relación.

A esto le llamaban celos “sanos” pues le daban picante a una relación para que esta no se volviera rutinaria.

Tristemente los celos siempre terminan socavando el amor que pueda existir en la otra persona.

Un ser posesivo comienza sistemáticamente a prohibir cosas en el día a día de la otra persona, básicamente con dos finalidades.

La primera es controlar a la otra persona para sentirse exclusivo. Que no existe nadie más que vaya a ocupar su lugar.

La segunda es sentir correspondencia del amor, pues al ser una persona temerosa e insegura, necesita de la confirmación constante de que vale y por eso se le quiere.

Este tipo de personas tienen la autoestima ni siquiera a nivel del mar.

Es por eso que aceptan en su vida cualquier persona, lo primero que se les aparezca, así esta, de indicios que en el futuro le va a hacer pasar un mal rato.

Como puedes ver abandonar esta condición no es tan fácil por los temores e inseguridades interiores.

Existen altas probabilidades que una persona así no pueda salir sola de esa condición, sino que requiere ayuda profesional.

Sin embargo, como primer paso, esto requiere aprender a soltar a las demás personas.

Sobre todo, las que te interesan de forma romántica y trabajar con tu autoestima.

Con esto me refiero que una persona posesiva sufre bastante cuando su pareja decide compartir con otras personas socialmente sin esta.

Las famosas noches de amigas o amigos suelen ser la angustia más grande que un posesivo pueda tener.

En estas situaciones existe una línea bastante delgada entre la infidelidad y la confianza.

Pues lamentablemente los posesivos casi siempre dan con personas infieles.

Es como si estuvieran buscando este tipo de personas para poder controlar su “infidelidad”.

Algunas personas me han preguntado qué hacer en esos casos, yo simplemente les respondo que, si no hay confianza, no es recomendable estar con esa persona.

No solo es malo porque te mortifica, sino también para la otra persona pues va a actuar coaccionada mientras la puedan observar.

En otras palabras, esa persona te va a morronguear como dicen en mi ciudad natal.

Adicionalmente cuando hay desconfianza, esto suele ser tu interior que te está avisando que algo anda mal.

Si quiere conocer una información más detallada sobre este tema te invito a mirar APRENDIENDO A SEGUIR LA INTUICIÓN.

Así pues, quiero animarte a través de esta información a prestar mucha atención a las exigencias que haces hacia otras personas.

Recuerda que nadie está obligado a corresponder tus sentimientos, ni tampoco estás obligado a cumplir los caprichos emocionales de otras personas.
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lunes, 23 de marzo de 2020

Qué es lo que le ocurre al amor



Qué es lo que le ocurre al amor Así lo aceptemos o no, el amor en pareja es tan necesario como el dinero.

Es una necesidad en nuestras vidas ya que somos seres sociables por naturaleza.

Ninguna persona es capaz de estar mucho tiempo en soledad.

Y si logra estarlo, con el tiempo va a tener la tendencia a deprimirse o sufrir un sentimiento de dolor, amargura y derrotismo.

He tenido la oportunidad de conocer personas bastante espirituales, pero de la misma forma solitarias.

Me he dado cuenta que estas personas intentan ser agresivas con todo y todos los que los rodean.

Se sienten “autosuficientes” y siempre “tienen” la razón en todo lo que enfoquen su mente.

Sin embargo, son capaces de hablarte con mucha dulzura y mirarte con compasión debido a su alto gran de espiritualidad y conexión con la vida.

Lamentablemente carecen de algo tan importante como es el amor de una pareja.

Recuerdo que cuando era un niño el romanticismo era muy común en aquellos años.

Las personas no solo se regalaban flores o chocolates, sino que también se escribían cartas.

Las parejas se casaban muy pronto y los matrimonios duraban mucho más de lo que hoy podemos ver en los que logran casarse.

Con el auge de la tecnología entraron las redes sociales.

Dejamos de escribir en papel y comenzamos a escribir en medios digitales.

Nos hemos vuelto tan desconfiados que hasta reclamamos que nuestra pareja indique que le gusta una foto de otra persona.

En otras palabras, cambiamos el romanticismo por la inseguridad.

Primero nos da pánico expresar nuestros sentimientos a alguien pues no queremos caer en la friendzone.

Queremos escuchar un te quiero de regreso si es que nos atrevemos a expresarlo.
Y si lo llegamos a escuchar de inmediato entra en nuestro corazón un nuevo miedo y es por cuanto tiempo durará ese amor.

Y así nos la pasamos en relaciones llenos de desconfianza, inseguridad, celos, enojo, tristeza y amargura.

En realidad, volvemos una experiencia tan maravillosa como lo es el amor, en una lucha constante por no ser engañado o abandonado por nuestra pareja.

A muchas personas las he escuchado decir que entre más frio el corazón viven más “felices” y tranquilos.

Pero en realidad lo único que le da sentido a la Vida es el amor en todas sus manifestaciones, especialmente el amor de pareja.

Pero en vista que todos hemos pasado por experiencias amargas en este sentido, elegimos ser fríos y calculadores a la hora de “amar” a un desconocido(a) que dejamos entrar en nuestra vida.

Otros por el contrario eligen no comprometerse con ninguna persona y en cambio “disfrutan” del cariño de múltiples besos y abrazos.

En ambos casos, nos estamos engañando pues con la mano en el corazón, ¿quién no desea estar al lado de esa persona especial que se ama y sentir que eres amado(a)?

Es por eso que podríamos concluir que las personas más “frías”, en realidad son las más necesitadas de amor.

Lo único que ocurre es que han sido lastimadas y por eso forman una coraza de protección, mostrando que son inalcanzables.

Así pues, tenemos dos caminos a seguir que son “vivir” el amor de forma sistemática para sentirnos seguros en caso de que nos intenten hacer daño.

O podemos vivir el amor sin miedo a dar ni recibir nada a cambio.

Lamentablemente el amor de pareja lo vemos como una especie de trueque donde tú me das y yo te regreso, ya sean cosas positivas o negativas.

Si me das una caricia, yo te doy otra o si me engañas, yo también te engaño.

Y puede que en este momento te estés preguntando ¿cómo dar amor sin esperar nada a cambio?

Si observas la Vida, Dios, el Universo o como quieras llamar esa presencia Divina, para todos hace salir el sol.

Lo mismo la lluvia, el alimento, el aire, etc. No se detiene a ver si le dan las gracias, o si le dan amor, etc.

Simplemente da con todo el amor pues eso es la felicidad.

El amor es buscar la felicidad y el bien de la persona amada.

¿Que cómo se podría llegar a un estado de amor tan desprendido con nuestra pareja?

Aquí es donde entra el amor propio.

Todos buscamos que nos den seguridad, felicidad y amor mediante nuestras relaciones.

Es por eso que hemos convertido el amor en un negocio o trueque donde siempre esperamos algo a cambio.

Todo eso que buscamos en otra persona nos lo podemos dar nosotros mismos.

Te aseguro que cuando lo hagas, vas a ser tan feliz que con tu pareja solo buscarás compartir ese sentimiento buscando que se sienta de la misma forma.

Así que te animo mediante esta información a retomar el camino del amor propio para expresarlo con tu pareja.

El amor, el respeto y la lealtad solo se logran cuando han sido experimentados desde tu interior.
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lunes, 31 de diciembre de 2018

La culpa y sus nexos con la manipulación



La culpa y sus nexos con la manipulación Según el RAE, la culpa es la acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado.

Dicho en otras palabras, la culpa es un estado de conflicto entre la persona que somos y la idea que tenemos de cómo deberíamos ser y actuar.

En definitiva, todos al menos en alguna ocasión, hemos llegado a sentir esta extraña sensación que podríamos describir como un malestar general, el cual llega a opacar cualquier otra emoción que tengamos.

Entonces podríamos afirmar que la culpa es una emoción natural?

Yo me atrevería a decir que sí. Pues está asociada a una de las estructuras mentales que hemos visto anteriormente y que son parte de nuestra supervivencia.

Con esto me refiero a lo que hemos denominado “el noble”.

Si quieres conocer una información más detallada de esto te invito a leer la entrada que publiqué en el año 2011 titulada DEFECTOS QUE NO ME PERMITEN RECIBIR LA ABUNDANCIA DEL UNIVERSO.

En resumen el noble es esa estructura mental que nos indica la empatía hacia los demás.

Gracias a esta parte emocional, llegamos a descubrir que no somos los únicos y que otros también tienen derecho a estar aquí.

Esto impide que no lleguemos a ser únicamente egoístas, sino que comencemos a expresar empatía hacia los demás.

De aquí es donde se desprende la frase que no importa quien seas. Para alguien eres especial, pues otra(s) persona te siente empatía.

Aquí es donde existe un nexo con la culpa, pues cuando haces algo “incorrecto”, tu empatía comienza a generar dicho malestar general que hablamos hace un momento.

Respecto a esto, hace ya varios años conocí a una persona bastante inquietante. Yo diría que es una de las personas más inteligentes que he conocido.

En cierta oportunidad lo vi llegar con su pareja. Ella se comportaba de una manera muy extraña como si evitara en todo momento el contacto visual con cualquier hombre, a excepción de mi amigo.

Normalmente cuando uno observa una mujer o un grupo de mujeres y ven un hombre atractivo, estas dicen sus comentarios respectivos.

En cambio esta chica para nada se atrevía a decir alguna expresión de admiración por otro hombre que no fuera su acompañante.

Tiempo después tuve la oportunidad de hablar con mi amigo y le pregunté porque su chica actuaba de esa forma.

Él me confesó que años atrás, ella le había sido infiel, y después de ese evento hizo algo para asegurarse que eso nunca volviera a pasar.

Como me sentí curioso, él me dijo que era algo que no compartía con nadie pues eso se podría utilizar con fines oscuros.

Con el paso de los años y mediante mis propios observatorios pude descubrir qué fue exactamente eso que hizo este amigo con su pareja.

Efectivamente cuando su chica lo engañó, él comenzó a recordarle por algún tiempo aquella falla intentando usar la culpa para programar una nueva reacción ante esto, y era el rechazo.

Recordé que él llamaba a esto “rayar neuronas”, haciendo referencia al proceso de dejar una marca en su mente, asociando la culpa a la infidelidad.

Si observas cuidadosamente esto mismo se hace en los ámbitos laborales, o en cualquier otro entorno que te puedas imaginar.

Debo advertirte en este punto que esta información NO DEBES utilizarla para intentar cambiar el comportamiento de terceros a tu favor.

Si has pasado por una situación de estás y no eres capaz de perdonarte a ti mismo por permitir ciertas cosas, es mejor que cortes con dichas relaciones y te alejes por tu bien.

Recuerda que todo lo que haces a otros, tarde o temprano te lo harán a ti mismo. Es una ley de la Vida.

Más bien esta información debes utilizara para saber cómo te pueden manipular e implantar comportamientos que no nacen de tu corazón.

Así que te animo mediante esta información a estar alerta a cualquier intento de usar tu empatía para favorecer los intereses de terceros.

Eres libre de elegir cómo vivir tu vida y con quien vivirla. Lo más importante es que tu guía siempre sea el amor.
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jueves, 21 de abril de 2011

Haciéndome cargo de mí mismo con responsabilidad y amor

Autopoder.com
Como te prometí en la entrada anterior, vamos a tocar un tema que sutilmente ocurre en nuestras vidas, pero que nos mantiene en una actitud de inmerecimiento por las cosas buenas que tiene la vida. Me refiero a la responsabilidad de hacerme cargo de mis necesidades y de mis emociones.

Si somos personas “normales”, es decir que vemos noticias negativas en nuestra TV todo el tiempo y participamos de conversaciones en la cuales otros son el tema, nos encontramos en un estado que pudiéramos llamar “límbico” (pero no del Sistema Límbico, sino del Limbo). Con esto me refiero a una condición mental donde la persona es como un pez, que no sabe que está dentro del agua. La vida pasa y no participa. Solo repite lo que escucha decir a terceros sobre la vida y si estas terceras personas odian la vida, pues este personaje termina teniendo las mismas emociones y luego culpando a otros por su modo de vida.

La pregunta que viene a la mente es ¿si se sabe que vivir de esa manera es tan nocivo, por qué la gran mayoría insiste en vivir como personas “normales”? Bueno, es muy simple. Porque si dejamos de mirar a otros y sus defectos para culparlos por nuestra “pendejez” entonces tendremos que hacernos cargo de nuestros defectos y nuestras emociones, pues desde niños nos enseñaron a ocultar y a no entrar en contacto con nuestros sentimientos.

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Por ejemplo, ¿recuerdas o has escuchado que le dice una madre/padre a un niño/niña cuando está haciendo pataleta? El padre/madre evalúa si el comportamiento del niño es justificado, y como nunca lo es a los ojos de él, entonces lo amenaza diciéndole que le pegará para que ahora si llore por algo que valga la pena. En otras palabras le está diciendo a su hijo/hija “tus sentimientos no valen nada. Yo te voy a dar un motivo para que llores”.

Luego cuando vamos creciendo, hemos aprendido a “controlar” (léase reprimir) nuestras emociones y si nos golpeamos corriendo, por ejemplo, entonces viene nuestra madre/padre y nos dice “levántate que no pasó nada”. Y así vamos siendo adoctrinados en negar y reprimir nuestras emociones. Este es un entrenamiento que realizan a diario millones de personas con sus hijos, perpetuando así una condición neurótica que también transmitirán a su vez los futuros niños de sus hijos.

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Conociendo esto, ahora podemos entender por qué es tan difícil mirar adentro de nosotros y comenzar a buscar las soluciones. Eso cuesta y ¡mucho! Pues muchas veces hacernos cargo de nosotros requiere abandonar relaciones que nos dañan emocionalmente. Hábitos que nos destruyen la salud y deterioran la calidad de vida, pues como no aprendimos a reconocer, aceptar y atender nuestras emociones, entonces comenzamos a hacer responsables a otro guey (como dicen mis hermanos mexicanos) de nuestra felicidad o infelicidad. Por eso es muy común escuchar frases tales como “me hizo daño”, “me hizo sufrir”, ¡ah! Y lo olvidaba. Agrégale a estas emociones la música “yo me mato” que fomenta aún más la auto compasión y la auto lástima.

No seas “guey”. Nadie te hace daño o te hace sufrir. Nadie tiene el control de tu mente para ingresar en ella y hacerte sentir emociones dolorosas. Eso eres tú mismo(a) con tu descontrol emocional y que solo piensas y piensas y piensas en lo que “te hicieron”. Cuando en realidad ¿quién fue el pendejo que lo permitió?

Los maltratos psicológicos no ocurren en un instante. Por ejemplo un jefe no les grita a sus empleados cuando llevan un día de trabajo. Y si así lo hace, te aseguro que el empleado no le dejará sus dientes completos. Eso es un proceso donde se comienza a faltar al respeto poco a poco y la persona va cediendo terreno cada vez más pues piensa que no puede conseguir otro trabajo mejor.

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Lo mismo ocurre con las relaciones amorosas. Un esposo o esposa no maltrata a su cónyuge el primer día de casados. Van pasando los años y la persona permite poco a poco las faltas de respeto hasta que se hacen tan comunes que pasan desapercibidas y solo las personas alrededor aconsejan al pendej… digo a la “víctima” que no permita eso y esta persona solo justifica el comportamiento diciendo que eso no es nada o que después se desquita, etc. pero en realidad lo que está ocurriendo es un terror que recorre su cuerpo paralizándolo pues su cerebro le “dice” con emociones que no va a encontrar a otra persona y para no quedarse solo/sola se aguanta a su verdugo psicológico.

Bueno ya sabemos cuál es una de nuestras mayores fallas del descontrol emocional y por consecuencia lógica de las actitudes de inmerecimiento e infelicidad, entonces ¿qué podemos hacer? Muy simple. Haz el mismo proceso de la entrada anterior. Un entrenamiento comenzando con pequeñas cosas para ir poco a poco dominando mayores situaciones.

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La idea es que sigas haciendo el ejercicio propuesto en la entrada anterior para activar tu voluntad. Si no lo recuerdas o no lo has leído, repasa la entrada. Y al seguir simultáneamente realizando el ejercicio anterior comienza a entrar en contacto con tus emociones. Reconócelas, siéntelas, no las excuses o disculpes. No digas, yo soy así y ya. Tú no llegaste al mundo con esos problemas. Cuando eras un bebé solo sabías disfrutar la vida, entonces no eres así. Eso te lo implantaron a base de repetición y con el mismo método vamos a cambiar esas condiciones internas para vivir en bienestar.

Si estás viendo una película y esta te produce llanto, déjalo salir. Llora y entra en contacto con esas emociones. Deja de hacer juicios enfermos de “yo pienso que tú piensas que estás pensando” en que me veo ridículo llorando. Eso es tu cerebro generando esa clase de sentimientos pues desde niño te adoctrinaron a negar tus emociones y a llorar por “algo que si valga la pena”. Si alguien hace algo y eso no te hace sentir cómodo exprésalo. No con ira o enojo. No necesitas pelear como los animales para defender tu territorio emocional.

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Por ejemplo si tu pareja sale con amigos y eso no te gusta, no le impongas las cosas. Solo exprésale lo que sientes al respecto. No te quedes callado/callada y luego hagas lo mismo para “desquitarte”. El otro o la otra quizás ni sepa que te estás desquitando sino que se siente bien pues tú también estas compartiendo espacio libre con terceras personas.

Lamentablemente esa situación que describo en el ejemplo es muy tormentosa para la mayor parte de la gente latina. En estos países del sur, la persona que se casa o se ennovia, automáticamente deja de tener amigos. Y si los tiene, en caso de ser mujer, es tratada de prostituta para arriba. Y en caso de ser hombre le es prohibido por su mujer y lo tiene que hacer al escondido. Mira, por más que cuides a tu pareja y la celes, solo basta con parpadear para que el otro o la otra te sea infiel.

Conocí un caso de un hombre que todo el tiempo juraba que el día que su mujer lo engañara la mataría. Este hombre mantenía pendiente de con quien hablaba, con quien se saludaba, que ropa se colocaba, etc. Efectivamente cuando un día se descuidó, la encontró con su amante en su casa. Bueno se enojó por una semana y luego volvió con ella y hasta el día de hoy es “feliz” y hasta tuvieron más hijos.

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¿De qué le sirvió a este hombre todo ese estrés, preocupación, angustia y hasta úlcera de sufrir un engaño? ¿Si no crees o confías en tu pareja, que haces con ella? ¿Para qué pierdes tu tiempo en una persona poco seria y que no está interesada/interesado en estar contigo? ¿Crees qué si tu pareja no te amara estaría perdiendo el tiempo contigo? ¿Acaso si quiere estar con otra persona no es mejor que te deje y se acabó el asunto de una vez?

Pero ¿sabes por qué recorren ese tipo de emociones a tu sistema nervioso? Por favor, “sigue viendo” tele novelas. Eso es el mejor tratamiento para desvirtuar la vida. O sigue escuchando música “yo me mato”. Todo lo que leas, veas, produce en ti emociones. Y si estas se repiten una y otra vez, ¿adivina quién se está entrenando para sufrir por amor o por dinero o por salud? Recuerda que entre más dolor conozca tu cerebro, este más dolor te producirá.

Entonces rompe con toda lógica que te enseñaron de la vida. La vida no es para sufrir. Deja de pensar que eres el salvador de la humanidad. Abandona por completo el síndrome de “semana santa”. Estos serán temas de la próxima entrada donde analizaremos el por qué de la auto compasión y la auto lástima.
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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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