Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 6 de abril de 2026

Cómo cambiar tu mentalidad sin motivación (cuando no tienes ganas de nada)



Cómo cambiar tu mentalidad sin motivación (cuando no tienes ganas de nada)

Una de las cosas de las que poco se habla en el mundo del desarrollo personal es de esos días en los que no tienes ganas de absolutamente nada. 


Nada de levantarte temprano. Nada de trabajar en tus metas. Nada de “dar lo mejor de ti”. 


Simplemente no quieres hacer nada. 


Y lo peor de todo es que sientes que deberías estar haciendo algo. 


Te sientes culpable. Te sientes atrasado. Te sientes como si estuvieras perdiendo el tiempo… y la vida. 


Pero déjame decirte algo que quizás no te va a gustar, pero necesitas escuchar: 


No estás desmotivado… estás esperando algo que nunca llega. 


Porque nos han vendido la idea de que primero viene la motivación y luego la acción. 


Que necesitas sentirte inspirado, con energía, con ganas… para empezar. 


Y eso es una completa mentira. 


Hace un tiempo me pasó algo curioso. 


Tenía varias cosas por hacer. Cosas importantes. Cosas que yo mismo había decidido. 


Pero no tenía ganas.Así de simple. 


No era pereza exactamente. Era más bien como un vacío… una desconexión. 


Me sentaba frente al computador… y nada. 


Abría un documento… y nada. 


Y mientras más lo intentaba, peor me sentía. 


Porque en mi cabeza había una voz diciendo: 


“Deberías estar aprovechando el tiempo”. 


“Así nunca vas a avanzar”. 


“Hay gente que sí lo está logrando… ¿y tú qué?” 


Y ahí estaba el problema. 


No era falta de motivación. 


Era exceso de presión. 


Mira, la motivación es traicionera. 


Un día está contigo… y al otro día desaparece sin avisar. 


Si dependes de ella, estás perdido. 


Porque tu vida va a avanzar solo los días en los que “tengas ganas”. 


Y siendo honestos… esos días no son la mayoría. 


Entonces, ¿qué haces cuando no tienes motivación? 


Haces algo muy simple… Pero muy incómodo: Actúas sin ganas. 


Suena absurdo, lo sé. Pero déjame explicarte.Tu mente siempre va a intentar protegerte. 


Evitar el esfuerzo. Evitar la incomodidad. Evitar el cambio. 


Por eso te dice: “No hoy… mañana sí”. Pero ese “mañana” nunca llega. 


Lo que cambió todo para mí fue entender algo muy sencillo: 


No necesito ganas… necesito movimiento. 


Ese día que te conté, hice algo ridículamente pequeño. 


Abrí el documento… y escribí una sola línea. Una. 


Ni siquiera era buena. Pero la escribí. 


Y pasó algo interesante. No sentí motivación de inmediato. Pero algo cambió. 


Como si una puerta interna se hubiera entreabierto. 


Entonces escribí otra línea. Y otra. 


No porque quisiera. Sino porque ya había empezado. 


Ahí entendí algo que no se me olvida hasta hoy: 


La motivación no viene antes de la acción. 


La motivación aparece después de empezar. 


Es como empujar un carro apagado. 


Al principio cuesta muchísimo. 


Pero una vez que agarra impulso… ya no es lo mismo. 


Ahora, no te voy a vender humo. 


Hay días en los que ni siquiera eso funciona del todo. 


Días en los que estás agotado mentalmente. 


Días en los que simplemente no puedes. Y está bien. 


Pero incluso en esos días… puedes hacer algo mínimo. 


Algo tan pequeño que tu mente no tenga excusas para rechazarlo. 


Leer una página. Escribir una idea. Organizar una cosa. 


Porque lo importante no es lo que haces… 


Es no romper el vínculo contigo mismo. 


Cuando dejas de hacer, empiezas a desconectarte. 


De tus metas. De tu disciplina. De la persona que quieres ser. 


Pero cuando haces algo, por pequeño que sea… le estás diciendo a tu mente: “Aquí sigo”. 


Y eso, aunque no lo parezca… lo cambia todo. 


Así que la próxima vez que no tengas ganas de nada… no esperes a sentirte mejor. 


No esperes a que llegue la motivación. Porque puede que no llegue. 


Haz algo pequeño. Algo simple. Algo casi ridículo. Pero hazlo. 


Porque al final… no es la motivación la que cambia tu vida. 


Es lo que haces cuando no la tienes.

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lunes, 16 de marzo de 2026

El Autopoder no es fuerza de voluntad



El Autopoder no es fuerza de voluntad

Una de las cosas que más nos frustra es querer cambiar… y no poder. 


Queremos empezar a hacer ejercicio. 


Queremos leer más. 


Queremos dejar de perder tiempo. 


Y pasan los días. 


Y seguimos igual. 


Entonces empezamos a decir que nos falta disciplina. 


Que somos débiles. 


Que no tenemos carácter. 


Pero el problema no es la fuerza de voluntad. 


Es el diseño. 


Hace poco leía a James Clear en su libro Hábitos Atómicos y hay una idea que me pareció demasiado poderosa por lo simple que es: 


Si quieres crear un buen hábito, hazlo fácil. 

Si quieres eliminar uno malo, hazlo difícil. 


Nosotros hacemos lo contrario. 


Queremos leer, pero el libro está guardado. 

Queremos dejar el celular, pero dormimos con él en la mano. 

Queremos comer mejor, pero llenamos la casa de tentaciones. 


Y luego decimos que no podemos. 


No es que no puedas. 


Es que lo hiciste fácil. 


El entorno siempre gana. 


Si quieres hacer ejercicio, deja la ropa lista desde la noche anterior. 


Si quieres dejar redes sociales, elimina las apps. 


Si quieres ahorrar, automatiza el dinero antes de gastarlo. 


La mayoría de las personas ahorra así: 


Reciben el dinero → pagan cosas → gastan en lo que aparece → y si sobra algo… ahorran. 


El problema es que casi nunca sobra. 


Porque el cerebro siempre encuentra en qué gastar. 


Entonces dependes de tu fuerza de voluntad. 


Y la fuerza de voluntad se cansa. 


Ahora mira el mismo escenario, pero diseñado de forma inteligente: 


Recibes el dinero → automáticamente una parte se va a una cuenta de ahorro → el resto queda disponible para gastar. 


Eso cambia todo. 


Ya no estás decidiendo si ahorrar o no. 


Ya está hecho. 


No depende de tu estado de ánimo. 


No depende de si viste una oferta. 


No depende de si tuviste un día difícil. 


El sistema decide por ti. 


Y aquí está lo importante: 


No estás confiando en tu disciplina. 


Estás confiando en tu diseño. 


Haz que lo que te conviene sea sencillo. 


Haz que lo que te perjudica requiera esfuerzo. 


Eso es Autopoder. 


No es resistir todos los días. 


Es anticiparte. 


Es diseñar tu vida para que lo correcto sea lo cómodo. 


Porque cuando algo es fácil, lo repites. 


Y cuando lo repites, se convierte en parte de ti. 


Tal vez no eres débil. 


Tal vez solo estabas jugando en modo difícil. 


Cámbialo. 


Simplifica. 


Diseña. 


Y deja que el sistema trabaje a tu favor. 


El autopoder no es luchar contra ti todos los días. 

Es dejar de ponerte obstáculos y empezar a construir el camino.

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lunes, 9 de marzo de 2026

La mayoría de tus problemas se pueden evitar (y nadie te lo dice)



La mayoría de tus problemas se pueden evitar (y nadie te lo dice)

Hay algo que me parece curioso del ser humano. 


Muchas veces sabemos perfectamente qué nos conviene, qué deberíamos hacer o qué cambios podrían mejorar nuestra vida, pero aun así seguimos haciendo exactamente lo mismo de siempre. 


No es necesariamente falta de ganas ni de inteligencia. 


En gran parte es nuestro propio cerebro tratando de ahorrarse trabajo. 


El cerebro es un experto en optimizar energía. 


Todo lo que ya conoce le resulta más fácil, más seguro y menos costoso. 


Por eso muchas veces preferimos quedarnos donde estamos, incluso cuando en el fondo sabemos que podríamos estar mejor si cambiáramos algo. 


Lo conocido da una sensación de control, aunque a veces ese control sea solo una ilusión. 


Un empleo estable, una rutina fija, una forma de hacer las cosas que “siempre ha funcionado”. 


Todo eso tranquiliza, pero no necesariamente garantiza nada. 


La vida cambia constantemente, y cuando esos cambios llegan suelen hacerlo sin avisar. 


Ahí es cuando muchas personas se bloquean. 


No porque no tengan capacidades, sino porque nunca se plantearon seriamente la posibilidad de hacer las cosas desde otra perspectiva. 


Y cambiar la perspectiva, aunque no lo parezca, es un entrenamiento mental. 


Por ejemplo, hay algo que nos pasa todo el tiempo: cuando pensamos en una tarea completa, con todos sus pasos, nos desanimamos antes de empezar. 


Sabemos que tenemos que hacer algo, pero solo imaginar el proceso ya nos quita energía. 


Piensa en algo tan simple como pagar un servicio público. 


Si lo ves como “tengo que ir al banco, hacer fila, retirar dinero, luego ir a otra fila para pagar”, es muy probable que empieces a aplazarlo. 


No porque no puedas hacerlo, sino porque mentalmente ya lo sentiste pesado. 


Pero si automatizas ese pago desde tu cuenta, el problema prácticamente desaparece. 


No tienes que pensarlo cada mes, no gastas energía en decidir ni en organizarlo. 


Simplemente ocurre. Y sin darte cuenta te quitaste una carga. 


Ahora imagina aplicar esa lógica a más áreas de la vida. 


Muchas cosas que nos estresan no son problemas reales, son procesos mal organizados o decisiones que seguimos posponiendo. 


Ahí es donde cambiar la perspectiva vuelve a ser clave. 


No es lo mismo decir “tengo que hacer ejercicio” que facilitarte el camino para hacerlo. 


Si dejas la ropa deportiva lista desde la noche anterior, cuando te levantes ya eliminaste una fricción. 


No tienes que buscar qué ponerte, no tienes que decidir nada. Solo empiezas. 


Puede parecer algo pequeño, pero esas pequeñas optimizaciones reducen resistencia mental. 


Y cuando reduces resistencia, actuar se vuelve más natural. 


Yo cada vez estoy más convencido de que no se trata de vivir preocupado por el futuro, sino de ampliar la forma en la que vemos las cosas. 


A veces cambiar la perspectiva no significa hacer algo enorme, sino hacer más fácil lo que sabemos que nos conviene. 


Cuando amplías tu perspectiva, aparecen ideas, soluciones y oportunidades que antes ni siquiera considerabas. 


Incluso empiezas a sentir menos presión, porque sabes que estás construyendo caminos, no improvisando cuando ya no queda otra. 


Tal vez hoy todo esté bien en tu vida. 


Ojalá sea así. Pero aun así vale la pena preguntarse si estás haciendo solo lo que te resulta cómodo o también lo que realmente te conviene. 


A veces ese pequeño cambio en la forma de mirar las cosas termina simplificando más de lo que imaginabas. 


Y cuando empiezas a optimizar lo cotidiano, la vida deja de sentirse como una serie de problemas y empieza a parecerse un poco más a una dulce armonía. 


Porque cambiar la perspectiva no siempre cambia el mundo de inmediato… pero casi siempre cambia la manera en que lo enfrentas. 


Y eso, muchas veces, es lo que marca toda la diferencia entre el vivir en caos o el vivir en bienestar.

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lunes, 19 de enero de 2026

Vivir en piloto automático



Vivir en piloto automático

Hay momentos en la vida en los que todo parece estar en orden. 


No hay grandes crisis ni urgencias evidentes, pero algo dentro se siente apagado. 


Sigues levantándote cada día, cumples con lo que toca, avanzas. 


Sin embargo, ya no estás realmente ahí. 


La vida continúa, pero tú solo la acompañas. 


Eso es vivir en piloto automático. 


No sucede de golpe. El piloto automático se instala lentamente. 


Dejas de cuestionar decisiones, aceptas rutinas que no elegiste conscientemente y repites patrones solo porque siempre han estado ahí. 


Cuando te das cuenta, tu vida avanza, pero tu presencia se ha quedado atrás. 


Tengo una amiga que un día me dijo que, al despertarse, se preguntaba por qué todos los días parecían iguales. 


No era tristeza, era una sensación de repetición constante, de estar viviendo “otro día más”. 


No tenía pareja y se quejaba de que los hombres que se le acercaban lo hacían únicamente por el dinero que tenía. 


Su vida funcionaba, pero no fluía. Sin notarlo, estaba viviendo en piloto automático. 


En ese estado reaccionas más de lo que eliges. 


Respondes al trabajo, a las expectativas de otros, a las mismas decepciones. 


No porque quieras, sino porque nunca te detuviste a elegir diferente. 


Y así, poco a poco, vas cediendo partes de tu poder personal. 


Aparece entonces un cansancio que no se explica con descanso. 


No es físico, es interno. Es la señal de que algo dejó de conectar contigo. 


Vivir en piloto automático no es pereza ni falta de capacidad; es desconexión. 


El cambio no empieza con grandes decisiones, sino con una pregunta honesta: 


¿Esto que estoy viviendo lo sigo eligiendo o solo lo mantengo por costumbre? 


Cuando te haces esa pregunta, la conciencia despierta. 


Tal vez no estás perdido. Tal vez solo te desconectaste de ti. 


Y cuando recuperas la conciencia, recuperas el poder. 


Ese poder que siempre estuvo ahí, esperando a que vuelvas a habitar tu propia vida. 


Salir del piloto automático comienza con tomar conciencia de que estás viviendo desconectado. 


No implica cambios radicales, sino pausar, observarte y hacerte preguntas honestas. 


Revisar rutinas, introducir pequeños cambios y escucharte sin juzgarte ayuda a recuperar presencia. 


Asumir responsabilidad sobre cómo respondes a la vida devuelve la sensación de elección. 


Despertar no es un momento puntual, sino una práctica constante de volver a ti.

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lunes, 5 de enero de 2026

Decirlo para Creerlo: Cómo Hacer Realidad lo que Nos Prometemos



Decirlo para Creerlo: Cómo Hacer Realidad lo que Nos Prometemos

Cada año, cuando empieza un nuevo ciclo, muchos de nosotros hacemos propósitos: “este año voy a leer más”, “voy a estudiar”, “voy a ahorrar”. 


Y casi sin darnos cuenta, al tiempo empezamos a incumplirlos. 


Es como si esos compromisos que salen de nuestra mente no lograran anclarse en la realidad. 


Pero hay una parte del libro Hábitos Atómicos que nos da una pista poderosa de por qué sucede esto — y qué podemos hacer diferente. 


Esto es, Volver lo Invisible en Audible 


En nuestra vida, muchos hábitos ocurren sin que siquiera pensemos: nos dejamos llevar por la rutina, por el piloto automático. 


Eso hace que muchas veces nuestros propósitos se queden en pensamientos vagos. 


El autor sugiere una práctica muy simple, pero con un fondo profundo: decir en voz alta la acción que vas a hacer y, si es posible, incluso señalarla. 


Esta técnica no es algo sacado de la nada. 


En los sistemas ferroviarios japoneses —y también en algunos metros de países orientales— los operadores utilizan lo que llaman Pointing-and-Calling: 


Señalan con el dedo un elemento crítico y lo verbalizan en voz alta. 


Señalan la señal, la velocidad, la hora; lo dicen a viva voz. 


Aunque a primera vista parece algo “tonto”, funciona — reduce errores y aumenta la atención en cada paso. 


¿Por Qué Funciona? 


Porque cuando verbalizas y señalas, lo que era una idea vaga se convierte en algo concreto y consciente. 


No es lo mismo decir “debería estudiar más” en tu mente que decir “voy a estudiar 30 minutos a las 7 pm” mientras miras tu reloj y lo pronuncias en voz alta. 


Al decirlo y señalar el momento o el objeto de tu propósito: Tu cerebro lo registra con más claridad y no lo trata como rutina invisible. 


Te vuelves más consciente de lo que vas a hacer, no solo de lo que quieres hacer. 


Creas un compromiso contigo mismo que no se queda en la mente — lo oyes y lo haces real. 


La mayoría de nuestros propósitos fallidos no es porque no tengamos buenas intenciones, sino porque no salieron de las sombras del pensamiento. 


Los guardamos en lo inconsciente y luego nos preguntamos por qué no se cumplieron. 


Hábitos Atómicos enseña que para cambiar un hábito primero debemos traerlo a la conciencia — y la verbalización es una herramienta para lograrlo. 


Cuando hablas algo en voz alta, tu mente deja de interpretarlo como un simple deseo para convertirlo en una instrucción clara: quiero, pasa a voy a hacer. 


Es como si tu pensamiento interno se tradujera a un lenguaje que tu cerebro toma más en serio. 


Si además lo señalas físicamente, ese gesto ayuda a reforzar la conexión entre intención y acción. 


Conclusión — Lo que Puedes Hacer Hoy Mismo 


No esperes a que la motivación llegue. 


No confíes solo en la fuerza de voluntad. 


Di en voz alta lo que te vas a comprometer a hacer y, si puedes, señálalo con claridad: una libreta, una hora en el reloj, una meta en tu lista. 


Porque muchas veces no es que no queramos hacer lo que prometemos… 

sino que nunca lo hicimos real para nuestro cerebro. 

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lunes, 26 de julio de 2021

El hábito que más aleja el Dinero



El hábito que más aleja el Dinero

En una encuesta que se realizó en Estados Unidos y México, por parte del Centro Giordani hace ya varios años, se les preguntó a las personas sobre cuál era su área de mayor problema entre la salud, el dinero y el amor. 


Un 10% de las personas encuestadas afirmaba que su problema mayor era con la salud. 


Otro 10% respondieron que era el amor. 


Sin embargo, un increíble 80% de personas encuestadas afirmó que el dinero era un área que les generaba mucho malestar. 


Y si analizamos estos datos, un 80% de personas que se quejen sobre lo mismo no puede ser casualidad. 


Algo deben estar haciendo mal estas personas, para que las cosas no funcionen bien en un área tan importante de nuestras vidas. 


Como ya hemos visto anteriormente, el dinero es más que un objeto. 


Este tiene que ver mucho con nuestras creencias y la relación que formamos desde niños con él. 


Por ejemplo, si en tu casa el dinero era un impedimento para disfrutar de algo, aquí formaste una relación negativa hacia el dinero. 


Y puede que tú me digas en este momento, “pero Gabrielito lindo, yo ni siquiera recuerdo que se decía en mi casa sobre el dinero.” 


Este tipo de cosas posiblemente ocurrieron estando muy pequeño. 


Pero el psicoanálisis define la vida de un infante como un ser pensante, aunque inconsciente. 


Tu pequeño cerebro procesa absolutamente todo, y aunque no seas consciente en esos momentos, dicha información queda grabada en tu sistema nervioso en forma de emociones. 


Así que es imposible sustraerse ante la información que recibas en tu infancia. 


Especialmente la información que recibimos en esta etapa, forma nuestra personalidad de adultos. 


¿Puedes ir comprendiendo, por qué, a pesar de no recordar mucho esta etapa, en tu vida de adulto se presentan problemas con el dinero? 


Es como si este fuera una energía inteligente que no quiere estar con nosotros y se nos escapa de las manos. 


Y efectivamente por aquí comienza el segundo problema con el dinero. 


El 99% de las personas vemos el dinero como un objeto. 


Y esto es lógico pues durante toda nuestra vida vemos que con él podemos comprar diferentes artículos para hacer nuestra vida más agradable. 


Pero también vemos como nos negó y nos ha negado realizar muchas otras cosas. 


En realidad, el dinero es un símbolo, una representación de lo que podemos hacer por otras personas. 


Digamos que tú trabajas en un almacén de cadena como cajero. 


El trabajo que realizas no se te paga porque seas atractivo(a), porque sonrías muy lindo o porque el uniforme te queda muy bien. 


Estás realizando una labor que en este caso es el recaudo del dinero que entregan las personas como compensación al producto que se llevan. 


Ellos a su vez obtuvieron ese dinero que te están entregando como símbolo de una labor que hicieron previamente. 


Así pues, tu dinero, eso que simboliza tu labor en dicho almacén, también en algún momento se lo entregarás a otra persona o entidad para llevar más bienestar a tu vida. 


Las relaciones comerciales humanas se han llevado toda su historia de esta forma y todo comenzó con el famoso trueque. 


Donde las personas intercambiaban por ejemplo frutos por pieles y muchas otras cosas más. 


Para que la persona tuviera esos frutos o lo que fuera a cambiar por lo que necesitara, tuvo que realizar una labor para obtenerlos. 


Esa labor fue representada en el bien que obtuvo y que va a intercambiar con otra persona. 


El concepto del dinero lo único que nos facilitó fue ser más livianos a la hora de intercambiar una cosa por la otra. 


Pero este concepto de dar y recibir es legendario. 


Muchas personas se han preguntado ante los problemas de dinero, si debería imprimirse más. 


El problema con esto es que, si imprimimos dinero de la nada, como por arte de magia, este, automáticamente perderá su valor. 


Esto es lo que se conoce en economía como la devaluación del dinero. 


Imagínate por un momento que hay demasiada circulación del dinero para que todos tengan como comprar. 


Las personas pueden comprar muchas cosas y estas comienzan en algún momento a escasear. 


Los artículos suben demasiado de precio con el fin de equilibrar la escasez. 


Mucha gente da grandes cantidades de propina por ejemplo a quien cuida su auto. 


Y no es porque no lo merezca, pero a nivel general se va generando una pérdida del valor del dinero, ya que este abunda por todas partes sin haberse generado por la labor de alguien. 


Como puedes ver, la solución a un problema económico no es la impresión del dinero, sino la producción o labor que hagan las personas para generarlo. 


Es por eso que, en las crisis económicas, las personas que se quedan esperando a ver que hacen otros por ellos, tienen bajas probabilidades de salir de ese caos. 


En cambio, muchos otros se vuelven ricos, debido a que se dedican a producir ideas para captar dinero. 


Pero aquí viene un tercer y verdadero problema con el dinero. 


En su totalidad, las personas están buscando solo hacer una labor y obtener dinero por ello. 


No están pensando en el servicio que hacen hacia los demás. 


Es por eso que tú ves gente trabajando 14 o más horas en el día para ganar solamente un salario mínimo legal. 


Es como si entre más trabajo duro hicieran, menos dinero reciben. 


Aquí podemos pensar, pero los empresarios son injustos, lo gobiernos, la vida, etc. 


El peor rol que podemos llegar a tomar en la vida es el de la victimización. 


Si somos víctimas, nos vamos a quedar allí esperando que alguien nos salve. 


Es por eso que muchas veces he recomendado en este blog, que si quieres dinero NUNCA, JAMAS, trabajes para gente pobre. 


Si no tienes más opción por el momento toma lo que tienes a la mano y trabaja, pero NUNCA, JAMAS te quedes allí para luego quejarte. 


Míralo como una solución temporal pero no vayas a hacer como las “medidas provisionales” que tomamos los seres humanos y que a la final terminan siendo medidas eternas. 


Como una vez lo definió mi hermano mayor, el dinero es como las mujeres bonitas. 


A cada rato le dicen cosas, halagos, les dan regalos, etc. 


Estas mujeres viven aburridas de tanta adulación que reciben. 


Vienes tú y le dices, “hola guapa”, de inmediato piensan “ahhh ya viene este otro a molestar” y se alejan de ti. 


Exactamente esto pasa con el dinero. 


Entre más lo persigas, más se va a alejar de ti. 


Adicionalmente las personas empeoran su situación porque basan su economía en el crédito o préstamos en vez del ahorro. 


No existe mayor cosa que cause insomnio que una deuda. 


Viajes, vehículos y hasta comida fiada da la mayor intranquilidad que el ser humano pueda experimentar. 


En mi caso prefiero aguantarme unos días y ahorrar para después comprar con la tranquilidad que no le debo nada a nadie. 


A nivel personal yo perseguí el dinero por muchos años y este me dejaba en visto. 


En la actualidad ni le presto atención, y tú nunca me ves con problemas de dinero o asado como decimos en mi localidad. 


Lo veo como una herramienta para adquirir bienestar y como una consecuencia del servicio y amor que presto hacia los demás. 


Así que quiero animarte, mediante esta información a dar primero con amor, para recibir de la misma manera. 


Finalmente si buscas algo desesperadamente es porque careces de ello, y por lo tanto el Universo responderá a dicha emoción de carencia con más carencia.

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lunes, 1 de febrero de 2021

Los hábitos que se convierten en una persona rica



Los hábitos que se convierten en una persona rica

La mayoría de nosotros si nos preguntaran la definición sobre riqueza, responderíamos que es tener dinero.


Lamentablemente esta definición está bastante lejos de la verdad.


Y es precisamente lo que nos mantiene persiguiendo algo que se nos escapa de las manos o que consideramos lejano.


Y puede que en este momento estés diciendo, pero Gabrielito lindo, si en el diccionario dice que la riqueza es la abundancia de recursos materiales e inmateriales.


Mira que, a nuestro alrededor, podemos ver personas que tienen abundancia de dinero, pero no se sienten ricas.


Es por eso que por todos los medios intentan obtener más dinero a pesar que no saben qué hacer con el que tienen.


Otro caso similar es el de personas que, aun teniendo suficiente dinero como para gastarlo en 3 vidas, sienten temor de comprar algo o viajar a algún lado.


Podemos ver que en estos ejemplos que la riqueza tiene que ver más con lo imperceptible que con la cantidad de bienes que tengamos.


Si analizamos la definición que nos da el diccionario, esta es abundancia de recursos materiales y también inmateriales.


Inmaterial es algo que pertenece al espíritu o que no se puede percibir con los sentidos.


Así pues, esto explicaría porque una persona teniendo tanto, aun puede en su interior estar pasando necesidades.


Y esta carencia entonces viene siendo expresada en la búsqueda de llenar ese vacío mediante más bienes materiales o dinero.


Uno de los personajes más sabios que han pisado este planeta fue el señor Hermes Trismegisto.


Este personaje fue tan importante, que muchas culturas intentaron apropiárselo bajo diferentes nombres.


Este pensador dijo la frase “como es adentro, es afuera”, haciendo clara referencia que la vida no viene hacia nosotros, sino que proviene de nosotros.


Si eres buen observador, habrás notado que entre más se “mate” una persona trabajando por ganar dinero, parece que este se le escapa.


A título personal, puedo dar plena fe que esto es cierto pues hace años debido al trabajo duro, lo único que pude conseguir fue más trabajo duro.


Quizás esto lo has visto en tu entorno cuando las personas con mayor riqueza trabajan sólo 3 o 4 horas diarias.


Personalmente tengo una amiga que no trabaja más de 3 horas en el día con propiedad raíz y su ingreso mensual está alrededor de 10 mil dólares.


Mientras que el empleado que trabaja 14 o más horas en el día, solo le alcanza para sobrevivir.


Esto demuestra claramente que la riqueza no tiene nada que ver con el esfuerzo.


Es evidente que quienes están en la cima, realizan las cosas de una cierta manera.


Si tomamos en cuenta que la vida proviene de nosotros, ¿entonces que deberíamos estar haciendo en nuestro interior para lograr lo que deseamos?


Aunque no lo creas, la gente que triunfa no hace nada especial o que tú mismo no puedas realizar.


Un rasgo característico de las personas de finanzas exitosas es el orden y la limpieza.


Algunos pueden ser refinados y otros más simples, pero todos tienen este factor común sobre la organización.


Por ejemplo, si observas la casa o el auto de un personaje de estos, es bastante “lujoso”.


Pero este lujo es en realidad el reflejo de un objeto pulcro.


Para que me puedas comprender mejor, hay personas que con mucho sacrificio adquieren el mismo objeto que un millonario.


Pero observando cuidadosamente no se llega a ver tan pulido como el de una persona organizada.


Un claro ejemplo de esto es cuando vas a un lavadero de vehículos.


Algunos clientes llegan en tremendos autos que parece que nunca han visto el agua y el jabón.


Y qué decir de su interior que hasta animales se han llegado a encontrar.


Y si una persona no es limpia, ten por seguro que la riqueza en su interior no se producirá mucho que digamos.


Y por lo tanto estaría manifestando esa misma carencia en su vida.


Entiendo perfectamente que limpiar tu casa constantemente produce hasta malestar.


Pero si comienzas tomando esta disciplina, pronto esto será un hábito en tu vida.


Acaso creías que las cosas se veían lujosas por nuevas o por los números que tengas en tu cuenta bancaría.


Recuerda que todo en este universo es energía.


La energía tiene movimiento, el cual llamamos vibración.


Esta vibración se atrae con otras vibraciones similares.


Hace años aprendí que uno debe ser organizado hasta para juntar el dinero.


Con esto quiero decir que al momento de meter el dinero en tu cartera este tiene que estar organizado según la cantidad y los más nuevos de primero.


Si observas, normalmente guardamos este tal como llegue.


Pero increíblemente un acto de organización como este trae como consecuencia que la energía que llamamos dinero “quiera estar” en tu cartera.


Y esto no ocurre porque sea algo esotérico.


Simplemente el orden en tu vida trae bienestar.


Y la riqueza viene a tu vida como resultado del bienestar y la paz mental.


Así que quiero animarte mediante esta información a mejorar tu mundo cambiando tu interior.


Las cosas buenas de la vida no llegan por casualidad, sino que se manifiestan por la disciplina y constancia de lo que las buscas.


Y esta búsqueda no es física sino algo interior.


El orden y la limpieza es lo más importante que puedes hacer para alcanzar tu éxito personal.

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lunes, 6 de abril de 2020

Cómo cambiar las cosas que ya no te gustan



Cómo cambiar las cosas que ya no te gustan Todos en algún momento nos sentimos inconformes con nuestra personalidad.

Nos gustaría por ejemplo no enojarnos tan fácil o tener mayor valor para tomar decisiones.

Muchas veces nos preguntamos por qué somos así y la respuesta ya la hemos tocado anteriormente.

La mayoría de nuestras acciones provienen de nuestra infancia.

Es allí donde aprendimos o mejor dicho absorbimos mucha información que determina la calidad de vida que tenemos en la actualidad.

Vimos a las personas más cercanas hablar del dinero de forma positiva o negativa y ya te podrás imaginar como son tus finanzas en la actualidad.

También si vimos a nuestros padres frecuentemente peleando o si se llegaron a divorciar por regla general, nosotros vamos a tener la tendencia a hacer lo mismo.

Y ni que decir de nuestra salud y cuidados que tendremos con nuestro cuerpo si la gente más cercana a nosotros fueron sedentarios o extremistas para comer.

Esto no quiere decir que si lo vimos en una oportunidad ya se nos quedó grabado para siempre.

Para que estos comportamientos llegaran a formar parte de nuestra vida, no solo los tuvimos que observar muchas veces.

También nosotros tuvimos que practicar estos comportamientos ya sea mediante acciones o a través de imágenes mentales.

Es por eso que los traumas funcionan. Me refiero a que, si te pasa un evento y no piensas en él, para ti no es importante, este no tendrá mayor trascendencia en tu vida.

Para que algo sea parte de nuestra vida, debemos repetirlo así sea en pensamientos de forma constante.

Ahora que ya sabemos esto, se nos viene a la mente que podríamos comenzar a crear nuevos patrones de comportamiento.

Pero la verdad decirlo es muy fácil, en cambio hacerlo es otra cosa.

Por ejemplo, digamos que quieres dejar de enojarte por todo.

Cuando intentas hacerlo de seguro te dará hasta mal genio tratar de sonreírle a la gente simplemente por que sí.

Así que cómo cambiar un patrón emocional tan fuertemente arraigado en nuestro interior.

El truco es hacerlo mediante cosas más simples y que no sean tan fuertes en tu vida.

Por ejemplo, si tu costumbre es levantarte y no tender la cama, comienza por algo tan simple como eso.

Y tu me dirás que tiene ¿qué ver el tender una cama con mi enojo?

Directamente no tiene nada que ver, pero a medida que dominas un hábito y creas uno nuevo, poco a poco vas a sentir la fuerza emocional para ir cambiando cosas más grandes.

Por ejemplo, a mi toda la vida me ha dominado la ansiedad.

Específicamente no se a que se debe esto, pero en mi mente siempre me anticipaba a los eventos antes que ocurrieran de forma anormal.

Incluso hoy en día a veces esa clase de anticipos mentales me pueden ocurrir, aunque puedo decir que domino un poco mejor esa parte.

Cuando hice conciencia de lo perjudicial que era esto para mí, comencé a tomar el control poco a poco en cosas simples.

Si tenía que presentar una tarea 5 o más días después, intentaba no pensar en dicho evento.

Al principio fue muy difícil, pero luego leí algo sobre esos temas y me di cuenta que un buen método para controlar la ansiedad era observar lo que sentía en ese momento.

De hecho, es un excelente “truco” para soltar cualquier otra emoción que te perjudique.

Observar es poner tu mente en que parte de tu cuerpo sientes la emoción que te afecta.

¿Sientes vacío, frío, soledad, sudoración, etc.?

La idea no es juzgar o analizar lo que estás sintiendo.

Es simplemente observar como si estuvieran observando algo que no es tuyo, que no tiene que ver contigo.

Cada vez que lo haces te darás cuenta que esa emoción pierde poder en ti y tu paz interior retoma el control.

Al principio puede que fracases, pero entre más lo hagas, te volverás experto.

Así que quiero animarte mediante esta información y mediante esta herramienta de observación a tomar el control de tu vida.

Si ya no te gusta algo ya sabes que puedes cambiarlo, sin necesidad de enfrentarte a ti mismo o pelear con tus emociones.
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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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