Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 14 de diciembre de 2020

Nuestro mayor miedo



Nuestro mayor miedo

El miedo es una de las emociones mas controversiales que tiene el ser humano.


Por un lado, el miedo nos ha servido de protector desde que llegamos a este planeta.


Por ejemplo, la primera vez que tuviste contacto con el fuego.


Quizás tus padres te advertían que no lo tocaras, pero tu insistías en saber qué era eso, hasta que finalmente lo ¡entendiste!


A partir de este momento ni por nada del mundo te volverías a acercar al fuego.


Lo mismo podríamos decir de la corriente eléctrica.


De hecho, llegué a conocer personas que su miedo por la electricidad les ha causado problemas al ver esta asignatura en la educación superior.


Aquí podemos ver como el miedo nos protege de seguir haciéndonos daño en el futuro con algunos elementos.


Pero también nos puede perjudicar a paralizarnos al actuar ante eventos o situaciones que nos convienen.


Si se lo permitimos, el miedo puede ser un enemigo bastante poderoso.


Incluso se ha llegado a clasificar una lista de 7 miedos que debemos vencer si queremos ser exitosos.


Por ejemplo, el miedo a la crítica.


De esto sí que padecemos la mayoría de personas.


Digamos que voy a crear un canal en YouTube sobre lo que he aprendido de las emociones y como estas nos ayudan o perjudican.


Al principio puedo sentir miedo al que dirás las personas que me conocen.


Es decir, si hablaré bien, si les gustará, etc.


Si observas, todas estas preguntas estarán orientadas a las críticas y opiniones que harán las personas sobre mí.


Y si el sigo dando energía a estas emociones y pensamientos negativos mucha gente perderá la oportunidad de aprovechar este conocimiento.


¿Cuántos amigos no me he llegado a encontrar en la calle, dándome gracias por que su economía mejoró ya que dejaron de trabajar para gente pobre?


Con esto me refiero a que soltaron esos empleos donde su jefe les daba pesar pagarles o les pagaba bien poquito.


Así que no sabemos, la gran cantidad de personas que dejaríamos de estar ayudando solo por el miedo a la crítica.


Otros miedos que existen son el miedo a la pobreza.


Es por eso que nos encanta “mostrar” nuestros logros en las redes sociales.


No queremos quedarnos callados y ser discretos para que no nos asocien con la pobreza.


Un fenómeno similar ocurre con el miedo a la vejez, y podríamos asociar este último con el miedo a la muerte.


Por eso adulamos tanto la juventud y queremos tener ese aspecto juvenil para siempre.


Caemos en cirugías y tratamientos para el rostro, que a la final no nos dejan envejecer con dignidad.


Literalmente podemos llegar a transformarnos en monstruos, al llegar a la vejez.


Los últimos cuatro grandes miedos que tenemos están bastante relacionados entre sí.


El miedo al fracaso, el miedo a ofender a otros.


Miedo al ridículo y finalmente miedo al éxito.


Si observas cuidadosamente de esta lista de 7 miedos que acabamos de nombrar, los 6 primeros tienen que ver mucho con terceros.


Es decir, miedo a la crítica, a lo que piensen los demás.


Nos importa mucho la imagen que proyectamos sobre otros.


Por eso nos pasamos la vida tratando de complacer a terceros.


Y nos damos cuenta que a la final ni siquiera miraron ese esfuerzo que hicimos por agradarlos o no les importó.


Estos miedos tienen que ver mucho con el ego, pues este, de cierta manera se ha estado alimentando por lo que otros opinan sobre ti.


En cambio, el último miedo de esta lista, es decir el miedo al éxito, tiene que ver mas con nuestro mayor temor.


Yo creo que la mayoría pensamos que el mayor temor es la muerte.


A nivel personal yo creía que el mayor miedo que yo tenía era al Diablo, a los demonios, fantasmas o similares.


Nuestro mayor temor no son esos miedos, sino el brillar más que otros.


Dejar salir nuestra luz, porque pensamos que vamos a opacar a las personas que amamos.


Imagínate por un momento que has tenido unos padres amorosos.


Ellos te dieron todo lo necesario de manera física y emocional para que tuvieras un excelente desempeño como adulto.


¿Cómo te sentirías logrando algo que por ejemplo ellos siempre lucharon por hacer y nunca pudieron?


Con la mano en el corazón nos sentiríamos mal, como si los estuviéramos traicionando.


Es por eso que no nos atrevemos a dejar brillar nuestra luz porque inconscientemente pensamos que estaremos haciéndole daño a las personas que amamos.


Cuando tu luz brilla, automáticamente le estás concediendo el permiso a la gente que te rodea para dejar brillar su propia luz.


A mi me ha ocurrido que cuando he realizado algo o he adquirido algo, las personas a mi alrededor, al poco tiempo también lo han hecho.


Quizás alguien se enoje porque a su alrededor “copiaron” su éxito o lo que hizo.


Tal vez diga que lo imitaron y que son puras envidias de sus vecinos o amigos.


La verdad estos conceptos provienen de una mente con muchas carencias emocionales.


Pero cuando haces algo y otra persona sigue tus pasos, debes alegrarte porque tu luz hizo que la luz de otra persona también brillara.


Si eso te produce malestar solo date cuenta que es un sentimiento de carencia.


Este universo es abundante y sobre abundante de cualquier cosa.


Tenemos la tendencia a creer lo que afirman medios oficiales sobre la carencia.


Pero si observas a tu alrededor, aun en medio de una “crisis” mundial, mucha gente, bastante gente, sale a comprar cosas suntuosas.


Hace unas semanas que salí a comer a la calle, me sorprendió la cantidad de personas que hacían fila para ingresar a toda una zona de diferentes restaurantes.


Yo imaginaba que por la “crisis” mundial y la pandemia, la gente no iba a salir mucho que digamos.


Y hace poco hablando con mi gran amigo, el doctor Víctor Giordani, me contó que en su país también intentó salir a comer y se sorprendió de la misma situación.


He visto en medio de esta “crisis” como amigos han comprado vehículos nuevos y esto ha hecho que otros a su alrededor también sigan sus pasos.


Así que quiero animarte a través de esta información a enfrentar a tu mayor miedo que es tu propia luz.


Tu oscuridad no solo te perjudica a ti, sino a los que te rodean.


En cambio, tu luz, te beneficiara tanto a ti como a los que amas.

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lunes, 9 de noviembre de 2020

Por qué el conocimiento está asociado a la riqueza?



Por qué el conocimiento está asociado a la riqueza?

Hace algunos días, mientras almorzaba con mi hija, se dio la conversación sobre las metas que ella tenía en la vida.


Hablábamos sobre el esfuerzo que se debe llevar a cabo para poder lograr lo que uno desea de la vida.


Ella confesó que admiraba mucho a una figura pública que era hija de un magnate petrolero.


Y confesaba que le parecía injusto que mientras ella tenía que estudiar, la chica que admiraba se la pasaba de playa en playa, conociendo el mundo y disfrutando de este.


Yo le pregunté de inmediato a mi hija sobre la edad de esta chica que admiraba y si ella hacía algo en la vida aparte de salir a disfrutar de sitios.


Isabellita me contó que la chica tenia un negocio de cosmética y su principal producto eran los labiales.


En esto le dije que la chica que ella admiraba no era cualquier persona sino alguien que pasó por el mismo proceso que ella.


Tuvo que estudiar y ver como otros personajes paseaban por el mundo mientras ella se “sacrificaba” por aprender.


Le hacía notar que está chica vivió su mismo proceso y tuvo que aprender a ser empresaria pues de lo contrario no podría hacer lo que ella tanto admira.


Mi hija pensó que, si ella fracasara en su negocio, su padre, que era un magnate petrolero la apoyaría y no perdería nunca.


Hasta aquí podríamos pensar que Isabellita tiene la razón.


Pero esto me hizo recordar una reunión que tuve hace muchos años con un empresario bastante importante de mi región.


Su padre llegó del extranjero a probar suerte en mi país.


Comenzó humildemente vendiendo en las plazas de mercado y poco a poco llegó a construir una de las empresas más grandes de alimentos de mi región.


Este empresario heredó todo el imperio que construyó su padre, pero antes de recibirlo se dedicó a prepararse para ello.


Y en medio de la reunión expresó algo muy curioso sobre el legado que él dejaría.


Dijo textualmente que la riqueza que construyó su padre y el que ayudó a aumentar, terminaría con sus hijos.


Yo le pregunté porque afirmaba tal cosa y me respondió que sus hijos nunca se interesaron por la educación ni el conocimiento para perpetuar su imperio económico.


Estos más bien se dedicaron fue a “disfrutar” de todo el esfuerzo que hicieron sus predecesores.


Nunca se interesaron por capacitarse.


Mal interpretaron la riqueza y no llegaron a entender que esta no sale de la nada, sino que hay que trabajar por ella.


En mi ciudad natal llegó a existir un imperio similar desde que era un niño.


Esta empresa llegó a tener sucursales por toda la ciudad y a pesar de tener un excelente producto, hoy en día no queda nada de esto.


Todo porque el hijo que heredó este negocio nunca se preocupó por capacitarse o adquirir el conocimiento para continuar con el legado de sus padres.


Otro caso similar que llegué a conocer de unas personas muy cercanas fue el de un padre bastante hábil en los negocios.


Intentó impulsar a su hija para que siguiera su propio camino y por más que lo intentó, está solo se dedicó a arruinarlo todo.


Finalmente, el padre agotado desistió y su hija en la actualidad trabaja como cualquier persona sin oportunidades.


¿Puedes ver la importancia de la educación no solo para generar riqueza, sino para sostenerla?


Muchas veces podemos llegar a pensar que la riqueza depende de la buena suerte.


Podemos ver que esto no es cierto, pues la gran mayoría de personas que ganan grandes cantidades de dinero en juegos de azar, pierden en poco tiempo su fortuna.


Anteriormente conté el caso de un taxista que ganó 2 veces el premio mayor de una lotería de mi país.


Eso fue bastante dinero y de todo ello sólo quedó con un pequeño apartamento donde vive con su esposa y el taxi que manejaba para poder comer.


El mismo decía que lo gasto en fiestas y cuanto evento le proponían.


Hubiera sido diferente si tuviera un mejor conocimiento sobre el dinero, deudas, gastos, inversiones, etc.


Mi hija es una preadolescente, pero tiene muy claro que es una inversión y que es un gasto.


Desde muy pequeña aprendió el poder del ahorro, como generar dinero y sobre todo cómo negociar y no permitir que otra persona pueda sacar ventaja.


Algunos nos hemos demorado más de 40 años en aprender esto.


Otros quizás se van a ir de este planeta sin saberlo.


Si te interesa conocer la metodología que utilicé con ella, te invito a ver el tema LA MEJOR EDUCACIÓN PARA NUESTROS HIJOS.


Lo más importante es que a partir de este momento que conoces esta información tomes la decisión de educarte para generar riqueza.


O también capacitarte para sostener el legado que te hayan dejado tus parientes.


Recuerda que debemos pasar por los mismos procesos si quieres repetir el éxito que otros han logrado.


Las cosas no llegan por azar, o por magia o favor divino.


La vida quiere lo mejor para todos y por eso nos da en cada instante las oportunidades para alcanzar el bienestar.


Nuestro trabajo es estar alerta a estas y eso solo se consigue con el incremento del conocimiento.

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lunes, 31 de agosto de 2020

El problema de la permisividad en la educación



El problema de la permisividad en la educación Debido a que pertenezco a la generación de 1971, mi educación y respeto por las demás personas es bastante considerable.


En aquella época no se toleraba ni siquiera que uno mirara mal a los padres.


Y hay de aquel que les respondiera de forma agresiva.


De hecho, con una sola mirada que nos diera nuestra madre, de inmediato obedecíamos porque cada uno sabía lo que le esperaba en la casa.


Como quien dice, si naciste en aquellos años y no tienes cicatrices de castigos, no tuviste infancia.


Con los años, aproximadamente en la década de los 90, los modelos de disciplina en casa fueron cuestionados por los psicólogos y expertos en la educación.


Se decía que, por culpa de los castigos de nuestros padres, a muchos se les vio truncado su éxito personal.


Quizás porque con tanto castigo los niños crecían tímidos, temerosos o retraídos.


Esto obviamente iba a afectar su desempeño en todas las áreas de su vida.


Y aquí hay que hacer una aclaración respecto a los castigos.


Es evidente que los seres humanos al ser víctimas de otras víctimas, se puede presentar abuso de autoridad.


Es decir que en el caso de nuestros abuelos ellos fueron muy maltratados por sus padres, que, a su vez, fueron de forma más cruel maltratados.


Personalmente llegué a conocer a alguien que estando muy niño le pegaban con lo que encontraran a mano, debido a sus travesuras.


Pero indagando la violencia del padre de este niño pude saber que esta persona también fue maltratada de forma más cruel.


Así que podemos decir que, en medio de todo el salvajismo humano, ha existido una evolución donde la nueva generación es más permisiva que la anterior.


Esto ocurre porque si yo sufrí castigos que considero fuertes, existen altas probabilidades que al experimentar esto, los castigos a mis hijos sean menos fuertes, gracias a la empatía.


En mi caso, mi madre me llegó a decir que yo era bastante travieso y que llevé mucho garrote de parte de ella.


La verdad yo no puedo recordar mucho esto, pero me parece cuestionable por mi naturaleza angelical.


Los padres de hoy en día somos bastante permisivos, a tal grado que parece que nosotros fuéramos los hijos.


He visto en la calle como papá o mamá llegan a hacer la voluntad de un pequeño solo para evitar que este haga berrinche.


También he visto muchos de los niños que fueron creciendo bajo estos parámetros de permisividad, como le faltan al respeto a sus padres, ahora que son adolescentes.


Lo más increíble es que los padres se quejan por qué el niño les “salió” así.


En otras palabras, los humanos siempre nos vamos a los extremos y esta no ha sido la excepción.


La pregunta importante que nos viene en este momento es, ¿cuál debería ser el punto de equilibrio en la disciplina de nuestros hijos?


Primero que todo, cuando se le pregunta a uno de los padres de hoy en día por qué no disciplina a su angelito, de inmediato contesta que lo ama y que por eso NUNCA le hará daño.


Debemos aclarar que el amor no significa que nuestros hijos hagan lo que ellos quieran.


Al contrario, esto es abandonar a un hijo a la suerte del destino.


No hay nada de amor en dejar que tu hijo(a) haga su voluntad, pues no vas a estar todo el tiempo allí para protegerlo.


En algún momento vas a faltar y solo les quedará las cosas, buenas y malas, que aprendieron de ti.


Existe un dicho que vengo escuchando desde que era un niño sobre esto.


Literalmente reza, “el que no tiene padres en la casa, pronto los conseguirá en la calle”.


Tristemente la gente en la calle no es tolerante como tu “amor de padre” permisivo.


Ten por seguro que si acostumbras a tu hijo(a) a pasar por encima de ti, alguien en la calle le romperá la boca.


Y puede que digas “es que yo a mi hijo(a) le voy a enseñar a defenderse”.


Recuerda que, para un fuerte, siempre hay otro más fuerte.


Yo creo firmemente que el punto de equilibrio en la disciplina está en darle conocimientos a tus hijos.


Con esto me refiero que en vez de darle las cosas simplemente porque sí, ¿por qué no le enseñas a ganárselas?


Automáticamente estarás enseñándole el valor de las cosas, que con su inteligencia puede ganar y también le estará enseñando a trabajar.


Al fin y al cabo, eso va a tener que hacer en algún momento futuro.


Si quieres conocer más información sobre estos métodos te invito a ver LA MEJOR EDUCACIÓN PARA NUESTROS HIJOS.


Nuestros hijos son bastante listos y no hay necesidad de maltratarlos para que entiendan.


Pero hay que ser firme y aprender a decir la palabra NO con ellos.


Enseñarles que hay una autoridad, pues cuando crezcan se van a enfrentar a que deben seguir una autoridad y unas leyes o de lo contrario tendrán que ser delincuentes y prófugos de la Ley.


Otra cosa que les estás quitando a tus hijos si eres permisivo es la fortaleza mental.


Normalmente cuando un niño crece sin reglas básicas o autoridad, se convierte en un adulto frágil mentalmente.


Es decir que nunca aprendió a resolver, a enfrentar las cosas y por lo tanto tendrá la tendencia a ser derrotista.


Hoy en día vemos como nuevas generaciones les ofende todo, se quejan por todo y quieren obtener de la vida bienestar sin esfuerzo.


Debemos ser conscientes que el mundo de cierta forma es un lugar implacable.


Y cuando nos creemos víctimas, siempre vamos a encontrar un abusador.


Al doctor Guillermo Villa Ríos, le aprendí la siguiente frase: “Se duro con la vida, para que la vida sea blanda contigo”.


Pues cuando uno “es blando con la vida, esta es dura con uno.”


Esto quiere decir que cuando tú te esfuerzas por ejemplo estudiando, eso va a ser bastante duro para ti.


Pero con el tiempo, debido a esta dureza, la vida se volverá blanda contigo, pues tus conocimientos te abrirán puertas.


En cambio, si eres blando con tu vida, es decir eres indiferente al esfuerzo o solo te importa divertirte, la vida será bastante dura contigo en el futuro.


Así pues, quiero animarte mediante esta información a darle verdadero amor a tus hijos interesándote por su avance diario.


No hagas como la mayoría que debido a su fracaso disciplinario entregan a sus hijos al sistema educativo que no necesariamente le puede estar enseñando a triunfar.

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lunes, 26 de agosto de 2019

El objetivo del dolor



El objetivo del dolor Cuando hablamos del dolor, debemos tener en cuenta que existen dos diferentes tipos.

El primero es el físico, el cual junto con el sistema nervioso lo podemos experimentar en nuestro cuerpo.

Tal es el caso de una fractura, un parto, heridas, etc.

El segundo es dolor emocional que junto con nuestro sistema de creencias e imaginación podemos llegar a experimentarlo en el alma.

Por ejemplo, la pérdida de un ser querido, una desilusión amorosa, miedo al fracaso económico, etc.

Podemos concluir que entre estos dos anteriores el que más podemos controlar sería el primer caso, es decir el dolor físico.

Y esto porque al menos en su gran mayoría los humanos huimos de este.

Aunque no ha de faltar el que le encanta que lo flagelen, pero esto ya es otro tema.

Lamentablemente todos tenemos la sensación, debido a nuestra poca educación emocional que sobre el dolor emocional no tenemos control.

Con esto me refiero a que llega inesperadamente y no podemos hacer nada salvo llorar sobre la “leche derramada”, como afirma el dicho popular.

A pesar de todo y por increíble que parezca, ¿sabías que el dolor emocional también lo podemos evitar?

¿Y cómo?, tal vez te estarás preguntando en este momento.

Hay dos formas de hacerlo. La primera es mediante nuestra experiencia personal.

Con esto me refiero a la experiencia adquirida en pérdidas anteriores.

La segunda forma es mediante la experiencia de terceros.

Tristemente esta última parece que no es de la simpatía de los seres humanos.

En ambos casos, solo es posible evitar el dolor emocional cuando hacemos conciencia de este.

Por ejemplo, la pérdida de un ser amado es difícil.

Aunque esto es inevitable, jamás hacemos conciencia de que llegará su momento.

A pesar de que no hay nada seguro en las relaciones interpersonales, nunca nos concientizamos que la otra persona o puede llegar a faltar o nos puede abandonar por el motivo que sea.

Es como si negáramos toda posibilidad de que esto fuera a ocurrir.

En cambio, ¿logras observar que en el caso del dolor físico definitivamente tomamos medidas para que al máximo esto no nos vuelva a pasar?

Es exactamente esto lo que debemos hacer para evitar el dolor emocional. Tomar medidas.

Por lo general siempre optamos por cometer nuestros propios errores y hasta repetirlos, así veamos los de la gente que nos rodea.

Y peor aún, así nos estén diciendo “vea, tenga cuidado con esto o aquello”, a nosotros al parecer nos encanta demostrar que eso no nos va a pasar a nosotros.

Respecto a esto, este año tuve que observar el lamentable fracaso económico de unos amigos.

A pesar de que ya habían pasado por una situación muy parecida en años anteriores, increíblemente volvieron a caer en lo mismo.

Y lo peor no fue eso. Cuando intentaba sugerirles que vieran la información publicada en este blog que hablaba sobre las medidas a tomar en crisis financieras, simplemente ignoraron esto.

Como decían ellos, eso es basura y Dios, que siempre está con ellos los bendice para que todas sus metas les salgan con Su ayuda.

Bueno, yo hice lo que tenía que hacer y confiar en que todo les saliera bien.

Sin embargo, las cosas se les salieron de control y terminaron en una situación similar a la que yo padecí hace algunos años.

En la ruina total y viviendo de la caridad de personas cercanas.

Y atención, con esto no quiero decir que uno no deba confiar en Dios para la consecución de los objetivos.

Al contrario, y como hemos visto en temas anteriores, siempre es buena idea tener como aliado un Poder Superior que te pueda inspirar en tu camino.

Dios, la Vida, el Universo o como prefieras llamarlo te da la inspiración para hacer las cosas, pero tú debes estar atento y seguir esa voz interior por medio de la cual te habla y seguirla.

A veces nos obsesionamos tanto con nuestra meta que no prestamos atención a las advertencias que otros nos dicen.

En realidad, en dichos momentos cuando solo ves hacia adelante ignorando todo a tu paso, está actuando tu ego.

Es decir, esa parte que te dice que le demuestres a los demás que eres el mejor y bla bla bla.

Aunque el dolor sea inevitable en nuestras vidas, no podemos permitir que el ego nos lleva al sufrimiento.

Podemos omitir este último si y solo si actuamos con sabiduría. La sabiduría es la capacidad para actuar con prudencia.

No actuar de forma precipitada, ni lo primero que se nos ocurra, sino considerar todas las variables posibles.

Así que te animo mediante esta información a usar cualquier debilidad que tengas como fortaleza mediante el aprendizaje.

Jamás permitas que tu dolor sea en vano. O mejor aún se sabio y evítalo aprendiendo del dolor ajeno.
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lunes, 1 de julio de 2019

Definiendo el plan B de los proyectos



Definiendo el plan B de los proyectos Yo pienso que todos, cuando se trata de nuestras metas, intentamos ser lo más positivo que nos sea posible.

Y de hecho es muy buena idea hacerlo, ya que planear algo y considerar que va a fallar, es comprar un seguro para el fracaso.

Recuerda que lo que pensamos y sentimos afecta directamente lo que hacemos y también lo que planeamos.

¿Pero te has preguntado qué pasa cuando por más positivos que seamos nos fallan nuestras metas?

En teoría, si somos positivos, todo debería salirnos bien.

Esto es correcto en caso de haber tenido una educación emocional optima desde pequeños.

Sin embargo, ¿sabías que es prudente tener siempre un plan B, e incluso todo el abecedario de planes por si acaso?

Respecto a esto tal vez te llegue a asombrar el hecho que los gobiernos que son potencia tienen planes para todo.

Incluyendo escenarios de ciencia-ficción.

Aunque suene incoherente, ridículo y hasta cómico, existen protocolos que van desde una invasión extraterrestre hasta un ataque zombi.

Si, tal como lo estás escuchando y no lo estoy diciendo en broma o por exagerar.

Esto se hace porque la naturaleza humana es aislacionista y no reconocemos los problemas hasta que tocan la puerta.

De esto podemos aprender que JAMÁS podemos dar las cosas por sentado o como un hecho.

Nosotros debemos tener la sana costumbre de estar preparados para todo. Incluyendo lo más absurdo o increíble.

Esto no quiere decir que seamos personas negativas. Más bien, esto nos convierte en personas precavidas.

La planeación de algo debe incluir los errores y qué hacer en el caso de ellos.

Por ejemplo, en mi trabajo diario, cuando estoy escribiendo el código para que un algoritmo realice algo tan simple como recibir un dato del usuario siempre hay que pensar en que este se equivoque o interactúe de forma incorrecta.

Por más simple que sea la tarea siempre se debe considerar el proceso de fallo.

Esto no quiere decir que se esté programando para el fracaso.

Entre más se consideren los fallos y sus posibles mecanismos para resolverlos, el código se considera más robusto y tendrá más posibilidades de éxito.

Es exactamente esto mismo lo que debemos hacer con nuestras metas.

Recuerda que no se trata de ser negativo al planear, pues todo proceso es factible de fallos.

Simplemente es considerar que camino tomar en caso de que algo ocurra por muy absurdo que esto sea.

Ahora nuevamente te pregunto, ¿qué pasaría si lo que has planeado no sale como lo esperabas?

¿Sabes qué camino seguir para levantarte de tu fracaso y conseguir de nuevo el camino hacia el éxito?

Es precisamente esto lo que causa el abandono de los sueños y metas en la mayoría de personas.

Así que te animo mediante esta información a no dar las cosas por sentado y dejar de improvisar en tus proyectos.

Al éxito se llega considerando todos los pros y contras de las acciones a tomar.
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lunes, 24 de junio de 2019

Los ganadores sólo se agrupan con ganadores



Los ganadores sólo se agrupan con ganadores Todos hemos escuchado el famoso refrán “dime con quien andas y te diré quién eres”.

Muchas personas dicen que esto no es cierto ya que ellos mismos tienen amistades un poco indecorosas, pero que nunca han perdido sus valores debido a esto.

Podríamos decir, de acuerdo a mis investigaciones, que esto es la forma de una persona confirmar que no tiene una personalidad maleable.

Es decir, que lo que otros hagan y digan muy poco tiene que ver con su personalidad “ya definida”.

Este comportamiento es bastante lógico ya que es muy difícil reconocer que nuestros actos han sido manipulados por otros.

Debemos ser conscientes que, según la psicología, la personalidad de un individuo se forma entre los 5 a 8 primeros años de vida.

Dicho de otra forma, todo lo que aprendió un niño en esta etapa será lo que marcará para siempre su personalidad.

¿Si aprendió a enojarse por todo y ver que todo el mundo reaccionaba a su favor, adivina que hará ese adulto en el futuro?

O si aprendió a levantarse después de sus fracasos, ya podrás intuir que hará esa personita cuando sea un adulto.

¿En fin, será que una vez formada mi personalidad en dicha edad no puedo aprender nuevos comportamientos?

Creo que esta pregunta la puedes responder tú mismo.

Si observas, no eres el mismo adulto de hace un par de años que en la actualidad.

Ya no tienes las mismas ideas, quizás no te gusta lo mismo que hacías tiempo atrás de la misma forma que al inicio, etc.

De seguro los que pueden notar más tus cambios son las personas que te rodean.

A veces pasamos de ser humildes a un poco altivos. Y otras veces nos suele ocurrir lo contrario.

Esto ha sido posible gracias a la influencia de terceras personas y eventos en nuestra vida.

Como puedes ver, definitivamente nuestra personalidad es maleable así ya seamos grandes y sepamos lo que queremos.

Respecto a esto, hace años escuche un comentario de una amiga cuando estudiaba en la universidad.

Su salón de clase estaba dividido por dos grupos. Los que se les veía futuro y los fracasados o que estaban allí esperando que viniera el angelito con el traje y la maleta llena de dólares a solucionarles todo.

Mi amiga, a pesar de ser una persona brillante y que se podría decir que pertenecía al grupo de estudiantes exitosos me decía que tenia un objetivo de formar un grupo con los menos favorecidos.

De esta forma intentaría demostrarle “al mundo”, teniendo éxito con ellos, que se habían equivocado de tildar de fracasados a estudiantes que por diferentes motivos no podían salir adelante.

Esto puede parecer una locura, pero hay que aceptar que los seres humanos tenemos la tendencia a sentir empatía por el débil.

¿Al final qué te imaginas que pasó?

Bueno yo creo que no hay que ser un vidente para predecir esto.

Tristemente mi amiga no sólo fracasó en su intento de ayudarlos, sino que ella también se vio afectada en su rendimiento cuando era profesional.

De cierta forma la actitud de sus compañeros modificó la suya y terminó buscando siempre perder oportunidades o dejar de conseguirlas.

Vas comprendiendo porque el ser humano se agrupa en clases sociales?

Tenemos la tendencia a rechazar a aquellos que no son afines a nosotros.

Y atención, no estoy aquí promoviendo el odio hacia aquellos que no son afines a tus metas.

Una cosa es discriminar a otros por sus diferentes condiciones y otra es ser amable y cortés con ellos.

Siéndote muy honesto, en el pasado, cuando me sentía inferior económicamente a alguna persona, de inmediato la despreciaba.

Y tenía la tendencia a conectar emocionalmente con aquellos que consideraba de mi nivel.

Con el tiempo, a medida que fui trabajando en mejorar mi conciencia de prosperidad, esto fue cambiando.

Puedo asegurarte que hoy en día a todo el mundo veo al mismo nivel, pues comprendo que todos tenemos las mismas oportunidades.

Lo único que nos diferencia es la información y esto pues afecta directamente nuestra consciencia sobre la vida.

¿Has observado por ejemplo si un excelente futbolista participa de un grupo que no son precisamente los mejores?

Definitivamente las cosas no funcionan muy bien que digamos.

En cambio, el caso contrario si puede tener éxito. Es decir que un futbolista mediocre tiene más posibilidades de mejorar su juego al lado compañeros exitosos.

Otro ejemplo que podemos observar es en el ámbito laboral.

Digamos que estás aspirando al trabajo ideal para ti. ¿Qué crees que pensaría tu futuro jefe si constantemente te ve rodeado de personas delincuentes?

Puedes ser muy bueno y tener muchos valores morales, ¿pero te contrataría?

Ahora te pregunto, ¿qué pasaría si comienzas a frecuentar más personas que ya han triunfado en lo que tu deseas?

Así que te animo, mediante esta información a conectar más con personas de éxito si realmente quieres alcanzar la prosperidad.

No permitas que prejuicios o ideas preconcebidas te impidan avanzar en la vida.
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lunes, 7 de enero de 2019

Por qué el fracaso y los problemas nos llevan al éxito



Por qué el fracaso y los problemas nos llevan al éxito Todos hemos tenidos tropiezos en la vida. Algunos muy grandes, otros son simples.

El asunto es que nuestros errores provienen de nuestras decisiones. Al menos en su gran mayoría.

Debemos ser conscientes que a veces nuestro fracaso puede tener el efecto dominó, es decir que por decisiones de terceros, nosotros sufrimos las consecuencias.

Esto suele ocurrir en los niños, pues estos no pueden hacer su vida a parte de sus padres o personas encargadas de ellos.

Lamentablemente los niños pagan siempre las malas elecciones de sus padres.

Cuando somos adultos y nos llega a ocurrir un infortunio por las malas decisiones que hizo alguien con quien tenemos tratos, tenemos la tendencia a pensar en la mala suerte, el destino, karma, etc.

Existen dos maneras de encarar las dificultades, y una de ellas es con pesimismo.

La segunda es intentando aprender de lo que nos ocurre, para que nunca volvamos a pasar por esta situación.

La única diferencia entre estas dos opciones es que en la primera verdaderamente estamos fracasando y en un futuro hay bastantes probabilidades de volver a pasar por lo mismo.

En la segunda tenemos la opción de crecer como seres humanos tanto intelectual como emocionalmente.

Sin embargo en el fracaso existe un problema y es que muchas veces no tocamos fondo.

Con esto me refiero a que por alguna extraña razón no tuvimos el suficiente fracaso para poder aprender y evitar volver a lo mismo en un futuro.

Para poder entenderlo mejor, tenemos que hacer consciencia de un enemigo que llevamos dentro, al menos en situaciones críticas.

Me refiero al Ego. Como hemos visto, el Ego es una estructura mental que nos está animando constantemente a avanzar.

Pero crees que en un momento de crisis, un consejero como estos que te impulsa a realizar lo que sea para avanzar te estaría dando buenas ideas?

Puede que tú digas, “si hay algo que me está animando en un momento crítico, es porque debe servirme”.

Esto sería válido si nosotros tuviéramos una educación emocional óptima. Es decir que pudiéramos controlar nuestras emociones y no ser tan reactivos a estas, sino más bien analíticos.

Y aquí es cuando podemos darle valor a la frase que reza “cuando tocas fondo, el único camino es subir”.

Este momento es cuando tu Ego muere. Es tanta la frustración que te das cuenta que una imagen que puedas proyectar sobre terceros no sirve de nada.

Te vuelves una persona más humilde, compasiva y sobre todo aprendes a soltar todo.

Es precisamente en esos momentos más oscuros cuando todo deja de tener importancia que tu verdadero ser se conecta contigo.

Dicho de otra forma, sale a flote lo que verdaderamente somos: puro amor, compasión, sabiduría y paz.

Por eso es que las cosas parece que tomaran otro rumbo, como si las oportunidades que antes no tenías, comenzaran a llegar.

Aquí es cuando comienzas a valorar las pequeñas cosas que te rodean cada día y a darle sentido a tu vida.

Milagrosamente tu visión se abre y comienzas a ver lo errores tan básicos de las elecciones que tomaste en el pasado y por lo tanto te llevaron a dicha situación.

Y que pasa con los errores de terceros que nos perjudican? Aquí nos vamos dando cuenta de que les permitimos a otros manejar nuestra vida de forma irresponsable.

Así que te das cuenta que el único culpable está frente al espejo.

Quiere decir esto que es necesario equivocarnos y sufrir?

Como vimos en el tema titulado LA IMPORTANCIA DE LA EXPERIENCIA EN NUESTRO CAMINO AL ÉXITO, los errores de otros nos pueden ayudar a avanzar en la vida.

Hacer esto es realmente de sabios pues te evitará mucho sufrimiento.

Así que te animo mediante esta información a aprender de tus fallos para que estos jamás se repitan.

El dolor es inevitable en el ser humano, pero el sufrimiento definitivamente es opcional.
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lunes, 3 de septiembre de 2018

El miedo y sus orígenes



El miedo y sus orígenes El miedo es una emoción que nos puede servir para protección. Como vimos en anteriores temas, al igual que los animales, este nos sirve para cuidarnos de peligros.

Sin el miedo la vida no sería posible, pero también hemos visto como el descontrol de esta emoción en nuestras vidas puede llevarnos a estados de depresión, ataques de pánico e incluso a la muerte.

A diferencia de los animales, el ser humano puede llevar el miedo más allá de lo natural, es decir del origen inicial que es protegernos.

Con esto me refiero a que el ser humano puede abusar de esta emoción en su vida, pasando de ser una emoción útil a una emoción destructiva.

Sentimos miedo por todo. Incluso hasta del amor, pues sentimos miedo de decir te amo a una persona pues qué tal que no sienta lo mismo por nosotros?

Y una vez que escuchamos ese tan anhelado te amo de respuesta, inmediatamente sentimos la preocupación de cuánto va a durar ese amor y que debemos protegerlo de que nos lo “quiten”.

O si nos lo “quitaron” llegamos a sentir miedo de expresarlo a futuras parejas para que no nos “hagan de nuevo daño”.

Sentimos miedo de decir te amo a nuestros padres y parientes más cercanos. Por ejemplo en mi caso, y anteriormente lo hablé en una entrada de hace varios años, cuando decidí decir te amo a todos mis parientes, el más difícil fue mi señor padre.

Por alguna razón sentía terror de decírselo. Recuerdo que sentía que se iba a enojar conmigo y tanto fue el terror que pasaron casi 25 minutos para que al final el con una dulce voz me dijera “lo se hijo y también te amo”.

Como puedes ver sentimos miedo a cosas que aparentemente no tienen lógica.

Respecto a esto, hace unos días realicé una encuesta a mis allegados haciéndoles 2 preguntas sobre algo que podría ejemplificar y mostrar que el miedo natural, ese que nos protege, lo extendemos más allá de los límites imaginarios.

Las dos preguntas de la encuesta fueron: Crees en el diablo? Y segundo, en caso afirmativo, posees alguna evidencia de él?

La verdad me divertí mucho haciendo esto pues algunos se asustaron tanto con la primera pregunta que me contestaban de inmediato. NO yo creo en Dios! Te pasa algo? Estás bien?

Otros evadían tanto que nunca respondieron la pregunta, a pesar que les indicaba que era una encuesta para estudiar un tema sobre el miedo de este canal.

Otros me comentaron que no le tenían miedo pues ahora tenían otro concepto del diablo. Por decir algo, era una imagen más amigable.

Personalmente, yo fui enseñado desde muy niño con terror hacia el diablo. Con los años ese concepto cambió y ahora la emoción que genera esa figura en mí, es más bien como  uno de los dioses más de este universo.

En otras palabras es como si pensara en Zeuz, Ala, que para mí son personajes muy respetables los cuales no intervienen conmigo, pero tampoco forman parte de mi cotidianidad.

Esta encuesta me confirmó la frase que se le atribuye al alemán Joseph Goebbels que reza “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

Las personas que afirmaban una creencia en el diablo, en realidad nunca lo habían visto, y por lo tanto no tenían evidencia de su existencia.

Me decían que lo habían leído, o se los habían dicho, pero personalmente nunca lo había visto, ni siquiera de lejos.

Cada día millones de personas alrededor del mundo escuchan noticias repetidas a diario, una y otra vez sobre la carencia, enfermedades, vejez y muerte.

Irónicamente esperan tener una mejor vida introduciendo esta información en sus cabezas cada día.

Así pues, se levantan cada día con la creencia de que van a perder su trabajo, el amor o la salud e inconscientemente por su creencia, comienza a hacer cosas para que esto ocurra pues sus pensamientos y sentimientos de miedo lo hacen posible.

Luego cuando ocurre el desastre se convencen de que tenían razón y que su “sexto sentido” jamás se equivoca.

Y esto vendría explicando la famosa Ley de Murphy, la cual postula que si algo malo puede pasar, pasará.

No hay nada más efectivo que pensar o hablar una cosa con miedo. Es la forma más rápida de grabar algo en tu mente subconsciente.

Si esta en tu subconsciente, por más que quieras hacer algo no lo lograrás. Es por eso que muchas veces tratamos de tener más dinero y este parece que nos huye.

O buscamos ser felices con una pareja y siempre damos con el mismo “pato” o “pata” (léase indeseable).

O por más deporte o alimentación sana que llevemos nunca obtenemos la salud y el cuerpo que deseamos.

Si estamos programados para el fracaso, es muy complicado que triunfes. Y si lo logras va a ser por poquito tiempo.

Puede que te estés preguntando cómo hacer para controlar el miedo? Bueno eso será el tema que trataremos en el siguiente vídeo.

Así que quiero animarte mediante esta información a que comiences a ocuparte más de tus emociones. No permitas que algo natural y que fue diseñado para protegerte se vuelva tu peor enemigo. Ese que no te permite llegar donde quieres estar.
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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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