Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

Mostrando las entradas con la etiqueta Bienestar. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Bienestar. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de agosto de 2026

La carrera que nunca vas a ganar



La carrera que nunca vas a ganar

Vivimos en una época donde comparar nuestra vida con la de los demás se ha vuelto casi automático. 


Basta con abrir una red social para encontrar personas viajando, sonriendo, alcanzando metas, comprando una casa, iniciando un negocio o compartiendo el "momento perfecto". 


Sin darnos cuenta, comenzamos a preguntarnos: "¿Por qué mi vida no se ve así?" 


El problema no es admirar los logros de otros. 


El problema aparece cuando usamos esas publicaciones como una medida para evaluar nuestro propio valor. 


Las redes sociales no muestran la vida completa de las personas; muestran una selección de los mejores momentos. 


Vemos el ascenso, pero no los años de esfuerzo. 


Vemos el cuerpo saludable, pero no las horas de entrenamiento. 


Vemos la pareja feliz, pero no las discusiones que nunca se publican. 


Vemos el éxito, pero casi nunca los fracasos que lo hicieron posible. 


Es como intentar conocer un libro leyendo únicamente sus últimas páginas. 


Cuando olvidamos esto, empezamos a creer que los demás viven mejor, son más felices o tienen menos problemas que nosotros. 


Esa percepción, aunque parezca real, está profundamente distorsionada. 


Cada vez que comparas tu proceso con el resultado de otra persona, estás jugando una carrera que nunca podrás ganar. 


Siempre habrá alguien con más dinero. Siempre habrá alguien con más experiencia. 


Siempre habrá alguien con más seguidores. Siempre habrá alguien que parece más exitoso. 


Si tu bienestar depende de superar a todos los demás, nunca encontrarás tranquilidad. 


La comparación constante roba algo mucho más valioso que la felicidad: roba la capacidad de reconocer tus propios avances. 


Imagina dos corredores. Uno participa en una maratón. El otro corre cien metros planos. 


¿Tendría sentido compararlos? Probablemente no. 


Sin embargo, eso hacemos todos los días. 


Nos comparamos con personas que tienen historias diferentes, oportunidades distintas, edades distintas, responsabilidades distintas e incluso objetivos completamente diferentes. 


No conocemos el punto de partida de los demás, pero juzgamos el nuestro como si todos hubiéramos comenzado desde el mismo lugar. 


Detrás de una fotografía perfecta pueden existir ansiedad, estrés, soledad, problemas familiares, deudas, miedo al fracaso o un profundo cansancio emocional. 


Las redes sociales no mienten necesariamente, pero muestran solo una parte de la realidad. 


Y cuando comparas tu vida completa con los mejores segundos de otra persona, la comparación siempre será injusta. 


Existe una comparación que sí puede ayudarte a crecer. 


No es con tus amigos. No es con tus compañeros de trabajo. 


No es con los influencers. Es contigo mismo. 


Pregúntate: ¿Soy una mejor persona que hace un año? 


¿He aprendido algo nuevo? ¿Manejo mejor mis emociones? 


¿He superado dificultades que antes me parecían imposibles? 


¿Estoy avanzando hacia la vida que realmente quiero? 


Esas preguntas generan crecimiento. Las demás, muchas veces, solo generan frustración. 


Si notas que las redes sociales afectan tu autoestima, prueba pequeños cambios. 


Limita el tiempo que pasas comparándote con otras personas. 


Sigue cuentas que te inspiren en lugar de hacerte sentir insuficiente. 


Recuerda que nadie publica todos sus problemas. 


Dedica más tiempo a construir tu propia historia que a observar la de los demás. 


Celebra tus avances, aunque parezcan pequeños. 


El progreso no siempre es visible, pero sigue siendo progreso. 


La vida no es una competencia contra los demás. 


Es un proceso de crecimiento personal. 


Cada persona tiene su propio ritmo, sus propios desafíos y su propio camino. 


La verdadera meta no es llegar antes que otros, sino convertirte, poco a poco, en una mejor versión de ti mismo. 


Porque la carrera más importante no ocurre en las redes sociales. 


Ocurre dentro de ti.

Comparte:

lunes, 17 de agosto de 2026

No estás cansado... estás saturado



No estás cansado... estás saturado

Hay días en los que dormimos ocho horas, tomamos café, cumplimos con nuestras obligaciones y, aun así, sentimos que no tenemos energía para continuar. 


Entonces aparece la frase de siempre: "Estoy muy cansado". Pero ¿y si el problema no fuera el cansancio físico? 


Quizá no estás cansado. Quizá estás saturado. 


Vivimos en una época donde nuestra mente rara vez descansa. 


Apenas despertamos revisamos el celular, respondemos mensajes, leemos noticias, atendemos reuniones, pensamos en las cuentas, en la familia, en el trabajo y, cuando por fin termina el día, seguimos conectados a las redes sociales. 


Nuestro cuerpo puede estar sentado, pero nuestra mente lleva horas corriendo sin detenerse. 


La saturación mental no siempre se manifiesta como tristeza o ansiedad. 


A veces aparece de formas mucho más silenciosas: olvidar cosas sencillas, perder la paciencia con facilidad, sentir que cualquier tarea parece enorme o simplemente quedarse mirando una pantalla sin saber por dónde empezar. 


Lo curioso es que muchas personas intentan solucionar este problema haciendo más cosas. 


Se exigen ser más productivas, organizar mejor su tiempo o trabajar unas horas adicionales para "ponerse al día". 


Sin embargo, una mente saturada no necesita más velocidad; necesita espacio. 


No todo descanso consiste en dormir. 


También descansamos cuando dejamos de tomar decisiones durante un momento, cuando caminamos sin mirar el teléfono, cuando conversamos con alguien sin interrupciones o cuando nos permitimos permanecer en silencio. 


Esos pequeños espacios funcionan como una pausa para nuestro cerebro. 


He visto que muchas personas creen que deben aguantar hasta que las vacaciones lleguen o hasta que termine ese proyecto importante. 


El problema es que la saturación no suele desaparecer por sí sola. 


Si ignoramos las señales durante demasiado tiempo, nuestro rendimiento disminuye, las emociones se vuelven más intensas y cualquier dificultad parece mucho más grande de lo que realmente es. 


Por eso vale la pena hacerse una pregunta sencilla: 


¿Mi cuerpo está cansado o mi mente está saturada? 


La respuesta puede cambiar la manera en que decides cuidarte. 


No siempre necesitamos dormir más. 


A veces necesitamos pensar menos, desconectarnos un momento y recordar que nuestra mente también merece descansar. 


Porque cuidar la salud mental no significa dejar de luchar por nuestros objetivos. 


Significa entender que nadie puede dar lo mejor de sí cuando vive con la mente llena todo el tiempo. 


Hoy te propongo un pequeño ejercicio. 


Durante diez minutos, apaga las notificaciones, deja el celular a un lado y simplemente respira, observa lo que ocurre a tu alrededor o da una caminata corta. 


Es posible que no resuelva todos tus problemas, pero le dará a tu mente algo que muchas veces olvida pedir: un respiro. 


A veces no necesitamos más fuerza. Solo necesitamos dejar de cargar tanto.

Comparte:

lunes, 10 de agosto de 2026

Cada vez que dices sí por miedo... te dices no a ti mismo



Cada vez que dices sí por miedo... te dices no a ti mismo

Hay una palabra tan pequeña que apenas tiene dos letras, pero para muchas personas pesa toneladas. Esa palabra es "no". 


Curiosamente, no nos cuesta decir "sí" cuando no queremos ir, cuando no tenemos tiempo, cuando estamos cansados o cuando simplemente necesitamos un momento para nosotros. 


Decimos "sí" para evitar discusiones, para no decepcionar a alguien, para que no nos llamen egoístas o porque creemos que si ponemos límites los demás dejarán de querernos. 


Y así, poco a poco, comenzamos a desaparecer. 


Nos acostumbramos a estar disponibles para todos, menos para nosotros mismos.  


Ayudamos, escuchamos, resolvemos problemas, hacemos favores, aceptamos responsabilidades que ni siquiera nos corresponden y terminamos el día agotados, preguntándonos por qué sentimos tanto cansancio si, en teoría, solo estuvimos "ayudando". 


La respuesta suele ser incómoda. 


Porque cada vez que dices "sí" por miedo, por culpa o por obligación, hay una parte de ti que está escuchando un enorme "no". 


Un no a tu descanso. Un no a tus necesidades. Un no a tus prioridades. Un no a tu tranquilidad. 


Con el tiempo eso pasa factura. 


No siempre aparece como tristeza. 


A veces llega como irritabilidad, ansiedad, agotamiento, falta de motivación o esa sensación de que los demás esperan demasiado de ti. 


Lo más curioso es que muchas veces no son los demás quienes esperan tanto. 


Fuimos nosotros quienes les enseñamos que siempre estábamos disponibles. 


Aprender a decir "no" no significa convertirse en una mala persona. 


Tampoco significa dejar de ser amable o solidario. Significa entender que tu bienestar también importa. 


Hay personas que se sienten culpables cuando ponen un límite. Es normal. 


Durante años aprendieron que ser buena persona era complacer a todos. 


Pero una cosa es ser amable y otra muy distinta es abandonarte para que los demás estén cómodos. 


No necesitas justificar cada decisión. 


No tienes que inventar excusas elaboradas para proteger tu tiempo. 


Un "hoy no puedo", un "prefiero no hacerlo" o un "gracias por pensar en mí, pero esta vez paso" son respuestas completamente válidas. 


Quien realmente te aprecia entenderá que también tienes límites. 


Y quien solo se acerca cuando siempre dices que sí, quizá nunca estuvo interesado en ti, sino en la comodidad que representabas. 


La autoestima también se construye con pequeñas decisiones. 


Cada vez que respetas tus límites, te envías un mensaje muy poderoso: "Lo que siento importa". 


Y cuando ese mensaje se repite una y otra vez, comienzas a tratarte con el mismo respeto que siempre has tenido para los demás. 


Tal vez hoy no necesites cambiar toda tu vida. 


Tal vez solo necesites practicar un "no" cuando realmente quieras decir "no". 


Al principio será incómodo. Después será natural. 


Y un día descubrirás que poner límites no alejó a las personas correctas; simplemente hizo espacio para una relación más sana contigo mismo. 


Porque al final, cuidar de los demás siempre será algo valioso, pero no debería costarte perderte a ti en el camino.

Comparte:

lunes, 3 de agosto de 2026

La culpa no corrige el pasado... solo castiga tu presente



La culpa no corrige el pasado... solo castiga tu presente

Hay personas que despiertan cada mañana cargando un peso invisible. Ese peso es la culpa. 


Una emoción silenciosa que se instala en la mente y comienza a repetir una y otra vez aquello que hicimos, aquello que dejamos de hacer o aquello que desearíamos cambiar. 


La culpa tiene la capacidad de hacernos creer que sufrir es una forma de reparar el pasado. 


Pensamos que, si nos castigamos lo suficiente, de alguna manera compensaremos nuestros errores. 


Pero la realidad es otra. El pasado no cambia porque suframos más. 


Ninguna noche de insomnio, ninguna lágrima y ningún reproche pueden modificar lo que ya ocurrió. 


Eso no significa que debamos ignorar nuestros errores. 


Equivocarse hace parte de la experiencia de vivir. 


Todos hemos dicho palabras que hirieron, tomado decisiones apresuradas o dejado pasar oportunidades importantes. 


La diferencia no está en cometer errores, sino en lo que hacemos después de ellos. 


Existe una gran diferencia entre vivir con culpa y vivir con responsabilidad. 


La culpa nos mantiene atrapados mirando hacia atrás, mientras que la responsabilidad nos invita a mirar hacia adelante. 


La culpa nos dice que somos el error; la responsabilidad nos recuerda que cometimos un error y que todavía podemos aprender de él. 


Cuando dejamos que la culpa gobierne nuestra vida, comienza a robarnos la tranquilidad. 


Poco a poco afecta nuestra autoestima, nuestras relaciones y la manera en que nos vemos a nosotros mismos. 


Terminamos creyendo que no merecemos ser felices o que siempre estaremos definidos por una decisión equivocada. 


Sin embargo, ninguna persona debería ser recordada únicamente por su peor momento. 


Todos estamos en constante construcción. 


Cada experiencia, incluso las más dolorosas, tiene el potencial de enseñarnos algo valioso si tenemos la humildad de aprender. 


Perdonarse no significa justificar lo que estuvo mal ni olvidar las consecuencias de nuestras acciones. 


Significa reconocer que ya aprendimos la lección y permitirnos continuar. 


Nadie puede construir un futuro diferente mientras permanezca encadenado al pasado. 


Tal vez hoy todavía exista algo que te produce culpa. 


Tal vez una decisión, una palabra o una oportunidad perdida siga ocupando un espacio importante en tus pensamientos. 


Si es así, pregúntate con sinceridad: ¿seguir castigándome cambiará lo que ocurrió? 


Si la respuesta es no, entonces quizás sea momento de transformar esa culpa en responsabilidad, aprendizaje y crecimiento. 


Aunque no me lo creas, este angelito lindo también hizo cosas de las cuales se arrepiente. 


Durante mucho tiempo cargué la culpa por esos errores, pensando que castigarme era una forma de compensarlos. 


Un día entendí que el pasado ya no estaba en mis manos, pero el presente sí. 


Desde entonces decidí que la mejor manera de honrar lo aprendido no era seguir sufriendo, sino procurar que cada persona que se cruce en mi camino reciba una versión más consciente, más amable y humana de mí. 


No puedo cambiar lo que hice ayer, pero sí puedo decidir cómo vivir hoy. 


Puedo amar más, escuchar mejor, pedir perdón cuando sea necesario y procurar que mis acciones hablen más fuerte que mis errores. 


La vida no nos pide ser perfectos. 


Nos pide ser capaces de reconocer nuestros errores, reparar aquello que esté a nuestro alcance y continuar caminando con mayor sabiduría que ayer. 


Recuerda siempre esto: la culpa mira hacia atrás buscando un pasado imposible de cambiar. 


La responsabilidad mira hacia adelante construyendo un futuro que todavía está en nuestras manos. 


Y si hoy cargas con la culpa por algo que hiciste, no permitas que ese error defina toda tu historia. 


Aprende de él, conviértelo en una lección y sigue adelante. 


Al final, no somos las peores decisiones que hemos tomado; somos la persona que decidimos ser después de haberlas enfrentado.

Comparte:

lunes, 20 de octubre de 2025

El verdadero mapa de tu mente hacia la abundancia



El verdadero mapa de tu mente hacia la abundancia

Cuantas veces las preocupaciones por el dinero, no solo nos quitan el sueño, sino que hasta el cabello. 


Y te lo digo yo que hasta el pelo se me cayó de tanto preocuparme por dinero durante toda mi vida. 


Sin embargo, ¿sabías que nosotros en realidad no estamos buscando el dinero? 


Yo diría que el dinero es la parte superficial de lo que realmente queremos en la vida. 


En realidad, el verdadero objetivo de este es lo que queremos experimentar con él. 


Para que me puedas comprender un poco mejor, tengo una amiga que desde que nació no la pasó nada bien la vida. 


Vivió en una pobreza que hasta asusta. 


En realidad, cuando ella me contó su historia, en mis adentros me decía que yo no sabría cómo vivir de esa forma. 


Y aunque ella era consciente que el dinero era el monstruo que todo lo negaba, había algo muy curioso en su imaginación. 


Siempre se imaginaba que estaba en un sitio con una ventana grande viendo pasar autos. 


Mira, la vida es tan increíble, que esta señorita a la fecha vive en un sitio similar al que imaginaba cuando era niña. 


Con una ventana grande donde puede ver pasar automóviles. 


Y como mencioné anteriormente, a pesar de sus limitaciones y experiencias negativas que vivó en ciertos momentos de su vida, respecto al dinero, nunca se desesperó por ir detrás de él. 


De cierta forma siempre confió en que el dinero iba y venía. 


Esto me hace recordar un tema anterior, en el cual un amigo de esta localidad me dijo sobre la confianza en la vida y el dinero. 


Lamentablemente la mayoría vemos el dinero como un objetivo. 


No lo vemos como una herramienta para experimentar cosas. 


Siempre lo andamos persiguiendo hasta el grado que muchos venden su dignidad por él o hasta hace peores cosas. 


Ahora bien, no te estoy diciendo que te sientes a esperar a que te llueva del cielo. 


Simplemente tu labor es definir qué es lo que quieres de tu vida. 


Qué es exactamente lo que quieres que pase con ella. 


Entre más tiempo pases visualizando eso que quieres y le pongas tus sentidos y atención, hay más posibilidades de que eso ocurra. 


Le estarás dando a tu mente un “mapa” para que vaya por ese camino de bienestar. 


Mira lo que has estado haciendo toda tu vida. 


Visualizando desastres, carencias, enfermedad, vejez y por último la muerte. 


Y adivina que clase de mapa le estás dando a tu cerebro y en donde vas a terminar si sigues con esa metodología.

Comparte:

lunes, 6 de octubre de 2025

No arregles vidas ajenas, vive la tuya



No arregles vidas ajenas, vive la tuya

A veces las personas que nos rodean, incluso aquellas que amamos con todo el corazón, tienen la sorprendente capacidad de sacarnos de nuestras casillas. 


Puede que peleemos con ellos, nos de rabia con ellos, les dejemos de hablar, pero finalmente la única cosa que despiertan en nosotros es amor. 


Y en oportunidades deseamos tanto que vivan en bienestar que prácticamente los obligamos a seguir nuestros pasos de “éxito”. 


Pero, lamentablemente esta actitud nos mete más en problemas con ellos. 


Quedamos como unos metidos en vidas ajenas, chismosos y cualquier otra cosa menos algo bonito para ellos. 


¿Y sabes una cosa? Ellos tienen toda la razón en llamarte chismoso y metiche. 


Simplemente porque nadie te puso en este planeta a arreglar vidas ajenas, solo la tuya. 


Existe una “estadística” popular que afirma que 9 de cada 10 problemas que tienes es por meterte en las vidas de las demás personas. 


Lo más triste es que a pesar de todos tus esfuerzos y buenas intenciones por ayudar a alguien, en definitiva, no va a servir para nada. 


Esas personas terminan haciendo lo que les da la gana y tú quedas como un lanbón, un metido que nadie ha llamado. 


Mira, personalmente yo tengo mucha gente a mi alrededor que me importa. 


Y me gustaría que estuvieran bien. 


Pero ellos viven sus vidas como mejor les parece y te entiendo esa parte de “querer” salvarlos pues yo mismo he experimentado ese desespero por ayudarlos. 


Hasta he llegado a pasar por metido, al igual que tú. 


¿Y sabes cuál fue la conclusión a la cual llegué? 


Que a la gente hay que amarla tal y como es. 


Absolutamente nadie es perfecto ni lo será, así que el único camino que tenemos es amarlos tanto como podamos. 


Y sobre todo amarlos tal como son ellos. 


Uno de los beneficios más grandes que trae esto como consecuencia, es la liberación emocional tan grande que tiene. 


Por ejemplo, pregúntate, ¿tú crees que el sol, el aire, el agua, el planeta son felices? 


¿O tú crees que Dios, la Vida, el Universo o como prefieras llamarle, es feliz? 


Si observas, todo el Universo entero nunca está preocupado por cambiarte. 


Te da todo lo que necesitas y allá verás tú si quieres recibir o no. 


Ni siquiera los animales, a pesar de que están en modo supervivencia por culpa nuestra o de sus depredadores, dejan de ser felices. 


Entonces por qué no copiar su ejemplo. 


Si realmente quieres ayudar a las personas que amas, SIN METERTE EN SUS VIDAS, lo único que tú tienes que hacer es vivir en bienestar. 


Mira, la gente no es tonta y si te ven bien, te aseguro que inconscientemente ellos van a querer vivir lo mismo que tú. 


La mejor forma de “cambiar” a las personas que amas, es mostrarles el camino a través de una vida de bienestar.

Comparte:

lunes, 22 de septiembre de 2025

Por qué algunos nunca se preocupan por el dinero



Por qué algunos nunca se preocupan por el dinero

Todo el mundo quisiera tener el suficiente dinero para poder disfrutar de la vida. 


Sin embargo, no todo el mundo lo logra. 


Por lo menos se considera que el 50% de la población mundial tiene problemas de dinero. 


Esto nos hace pensar que existe algún truco y no tiene nada que ver con lo que deseamos. 


Pregúntate, que hace una persona que no tiene problemas de dinero que este fluya en su vida sin esfuerzo. 


Por ejemplo, yo tengo un amigo que, aunque no tiene un trabajo estable, tiene más dinero que el promedio de los habitantes de esta localidad. 


De hecho, hablando con él le dije que me llamaba mucho la atención su caso. 


Decía que el dinero era lo que menos le preocupaba de la vida. 


Pues de cierta forma, para él, es muy fácil tenerlo. 


Esto nos podría llevar a una conclusión y es que nuestras actitudes influyen en lo que la vida nos concede. 


Por ejemplo, el solo hecho de buscar dinero o hacer cosas para atraerlo significa que estás sub comunicándole al Universo que no lo tienes, y por lo tanto vas a seguir experimentando ese no tener. 


Piensa por un momento que ocurre cuando llega una factura de algún servicio que tengas que pagar. 


¿Cómo te sientes y en que parte de tu cuerpo sientes eso? 


¿Pensar en dinero te produce tensión o tal vez estrés? 


Bueno, si la respuesta ante esto es positiva, ya sabes por qué, a pesar de querer tener mucho dinero, se te da muy bien lo contrario. 


Y entiendo perfectamente que controlar esa sensación es muy difícil. 


Yo mismo la he experimentado. 


Entonces si nuestra actitud es de rigidez frente al dinero, y la gente que no sufre de esto siente todo lo contrario, lo más inteligente es copiarlos. 


Un buen ejercicio es imaginar, constantemente, que en tu cuanta bancaria o debajo de tu colchón tienes una X gran cantidad de dinero. 


¿Como sería tu actitud? 


¿Estarías tenso al momento de pagar tus cuentas? 


Yo creo que no. Por el contrario, las pagarías con gusto, pues tienes con qué. 


Sentirías agradecimiento por tu situación. 


Si logras replicar ese estado, ¿qué crees que le estaría sub comunicando al universo y qué crees que este te daría? 


¡Hasta respirarías más profundo! 


Respecto a esto, nosotros subestimamos mucho la respiración. 


¿Sabías que saber respirar tiene el beneficio de relajar mucho tu cuerpo? 


Cuando estás relajado sub comunicas que todo está bien. 


Y mágicamente la Vida te comienza a dar todas las cosas que necesitas para vivir en bienestar. 


Lamentablemente nosotros tenemos la creencia de que, si producimos lástima en Dios, el Universo o como prefieras llamarle, este automáticamente nos va a decir “que le pasa papito, venga le doy lo que quiere”. 


Te tengo una mala noticia, la Vida no funciona de esa manera. 


Si tú comunicas sufrimiento, sufrimiento vas a seguir experimentando. 


Si tú transmites confianza, amor, felicidad, eso es exactamente lo que la vida te va a seguir entregando. 


Mira, nadie sobra en el mundo. Absolutamente todos somos deseados y por eso estamos aquí contando el cuento. 


La Vida quiere favorecernos, pero no nos va a obligar. 


Y si tú estás todo el tiempo rígido, realmente estás rechazando ese favor y protección divinos. 


Ahora que ya conoces esto, tienes la decisión en tus manos ¿Qué vas a hacer?

Comparte:

lunes, 5 de mayo de 2025

El Secreto que Todos Ignoran: ¿Qué es Realmente Más Importante en la Vida?



El Secreto que Todos Ignoran: ¿Qué es Realmente Más Importante en la Vida?

La mayoría de nosotros siempre buscamos tener un cuerpo saludable y hermoso. 


Un trabajo ideal con el cual podamos ganar el suficiente dinero para suplir nuestras necesidades. 


Y sobre todo una persona o personas con quien compartir ese bienestar financiero. 


Es por eso por lo que buscamos tener equilibrio en estas áreas tan importantes como lo son la salud, el dinero y el amor. 


Aunque no ha de faltar el paciente que no quiera esto o, todo lo contrario. 


Pero a nivel general todos buscamos esto, y lamentablemente no tenemos todas o si tenemos por ejemplo dinero, no tenemos salud. 


A nivel personal conocí a una señorita que tenía mucho dinero, pero en el amor no tenía muy buena suerte que digamos. 


Y ni que decir de la salud, pues ella afirmaba que no se sentía bien, aunque su aspecto físico era muy saludable. 


Mas bien yo creo que intentaba somatizar esa carencia de amor. 


El caso es que, si nos preguntan, cual de estos tres aspectos de nuestra vida es el más importante, la respuesta tiene que ver más con aquel que carecemos. 


Por ejemplo, si yo le doy más importancia a la salud, que al dinero o al amor, es evidente que mi salud no es muy buena que digamos. 


Una vez hablaba con un amigo sobre la señorita que mencioné anteriormente y él me decía que como era posible que una persona sufriera por amor, si amar y ser amado era la cosa más fácil del mundo. 


Y el afirmaba que ella tenía lo más difícil de adquirir, que era el dinero. 


Es por eso por lo que podemos decir que el más importante para nosotros de estos aspectos, tiene que ver con nuestra carencia. 


Pero ahora viene la pregunta interesante. 


¿Si tuviéramos los tres, cual crees que sería el más importante de ellos? 


Creo que todos nos han enseñado de esta la lista que el orden es: #1 la salud, #2 el dinero y por último el amor. 


Supongamos que ya tienes salud. 


Pero al no tener amor, te vas a sentir vacío, entonces de que serviría tener buena salud. 


Y si decimos que el dinero ya lo tenemos, sería el mismo caso. 


¿Entonces por qué se nos ha enseñado que de estos 3 el último es el amor? 


Desde mi punto de vista este sería el primero que deberíamos trabajar para obtener. 


De hecho, si observas, el único que te puedes dar y que no te cuesta nada es el amor. 


Tanto por la salud, como en el caso del dinero, digamos que debes “trabajar” por ellos. 


No ocurre como con el amor que ya lo tienes en tu interior y solo es expresarlo. 


De esto existe una fábula que muestra la importancia del amor. 


Esta se conoce como la fábula de la isla de los sentimientos. 


En una isla muy lejana vivían todos los sentimientos humanos: 

la Alegría, la Tristeza, la Sabiduría, el Miedo, el Orgullo, el Amor, y muchos más. 


Un día, se anunció que la isla se hundiría. Todos los sentimientos prepararon sus barcos para huir... excepto el Amor, que quiso quedarse un poco más, porque aún sentía apego por aquel lugar. 


Cuando ya casi no quedaba tierra firme, el Amor decidió pedir ayuda: 


—Riqueza, ¿puedes llevarme contigo? 

 —No puedo, Amor. Mi barco está lleno de oro y joyas. No hay espacio para ti. 


Entonces el Amor le pidió ayuda a la Vanidad, que también pasaba cerca: 

 —Vanidad, ¿puedes llevarme contigo? 

 —Imposible, estás todo mojado y vas a arruinar mi barco. 


Pasó la Tristeza: 

 —Tristeza, ¿puedo ir contigo? 

 —Ay, Amor… estoy tan triste que necesito estar sola. 


Luego pasó la Alegría, pero estaba tan feliz que ni siquiera escuchó cuando el Amor la llamó. 


De pronto, una voz grave lo llamó: 

 —Ven, Amor, yo te llevo. 


Era un anciano. El Amor subió al barco sin saber quién era, y juntos se alejaron de la isla que ya desaparecía bajo el mar. 


Cuando llegaron a tierra firme, el Amor preguntó a la Sabiduría, que estaba allí: 


—¿Quién era ese anciano que me ayudó? 


La Sabiduría respondió: 


—Era el Tiempo. 

 Solo el Tiempo es capaz de ayudar a entender el verdadero valor del Amor. 


Esto nos recuerda que muchas veces el amor no es comprendido en el momento. 


Pero con el tiempo, su valor se revela con más claridad que nunca. 


Y aunque parezca frágil o fácil de ignorar, es lo único que permanece cuando todo lo demás falla.

Comparte:

lunes, 3 de marzo de 2025

El Mayor Pecado: Rendirse Antes de Intentarlo



El Mayor Pecado: Rendirse Antes de Intentarlo

Todos hemos tenido metas y deseos por cumplir. 


Sin embargo, también muchos de esos planes que teníamos, tuvieron su fecha de caducidad. 


La mayoría no fueron por temas de imposibilidades, sino más bien porque nos olvidamos de cumplirlos. 


Tal vez nos dio miedo, pues frente a la primera dificultad, creímos que se trataba de algo imposible. 


Y cuando vemos a alguien hacer eso que pensábamos imposible, es donde sacamos cualquier tipo de excusa para disimular nuestra falta de competencia. 


A nivel personal conozco el caso de un joven que admiraba mucho por su sabiduría y poder personal. 


Tristemente su vida cambió de un momento a otro. 


Quizás por su soberbia se sintió el dueño del mundo y cometió algunos errores que incluso lo llevaron a problemas judiciales. 


Este muchacho en la actualidad siente que no se puede levantar y regresar a lo que algún día consideró su mejor versión. 


Es como si hubiera perdido totalmente su voluntad y sus ganas de luchar. 


Y se ha puesto a esperar a que venga algún ser espiritual a salvarlo de su malestar actual. 


Y con esto no te estoy diciendo que uno no debe creer en un poder superior. 


Al contrario, si eres seguidor de este canal desde hace un buen tiempo, habrás notado que siempre he dicho que se vive una mejor vida si tienes la creencia de que algo más grande te está ayudando. 


Es más, yo siempre he creído que, si no fuera por algo más grande o extraordinario, yo nunca hubiera salido de mi crisis financiera. 


Si fuera por mí, yo todavía estaría durmiendo en el suelo y viviendo de la caridad de mis parientes. 


Y te lo digo no porque yo estuviera con las manos cruzadas esperando al angelito trajeado con la maleta y el millón de dólares a solucionarme la vida. 


Sino porque a pesar de todos mis esfuerzos por salir de esa situación, parecía que cualquier puerta que intentara abrir se cerrara. 


Es por eso que llegué a la conclusión de que algo más allá de mi comprensión definitivamente me ayudó. 


O me quieren mucho o es que valoraron todo ese esfuerzo que hacía para salir de la situación. 


Y si tú estás en este momento en una situación similar, créeme que entiendo perfectamente la frustración que se siente de luchar con el cuchillo entre los dientes y no ver resultados. 


Pero como lo mencioné en un tema pasado sobre la historia de los 2 náufragos, no dejes de orar, ni de remar. 


En algún punto las cosas te van a cambiar si persistes. 


Aunque a veces es bueno mirar si lo que estás haciendo, está bien. 


Si haces algo y no funciona, hay que observar si se puede hacer de otra y mejor forma. 


Recuerda que locura es hacer miles de veces la misma cosa y esperar un resultado diferente. 


Y puede que en este momento me preguntes: “pero Gabrielito lindo, ¿y si lucho con todas mis fuerzas y finalmente me voy de este planeta sin cumplir mis sueños?”. 


Lamentablemente eso es una posibilidad. 


Pero si no luchas por lo que quieres, te aseguro que al final de tus días te vas a lamentar. 


Mira, en mi caso hay metas que aún me faltan por cumplir. 


Y en algún momento me hice esa pregunta y llegué a tener miedo de irme de este planeta sin cumplirlas. 


Pero al menos no me voy a ir sin pelear. 


Uno debe irse con la satisfacción de haberlo intentado. 


Es decir, irse sin remordimientos de que pudo haberlo hecho y nunca lo hizo. 


Desde mi punto de vista, el mayor pecado, que existe (si podemos llamarlo de esa forma) es la omisión. 


Eso es prácticamente dejar de vivir lo que uno realmente siente en su corazón. 


Si no vives bajo tu verdad, realmente estás viviendo una vida que alguien más te ha impuesto. 


Y definitivamente bajo esas condiciones, podemos decir que nunca vas a alcanzar el bienestar.

Comparte:

lunes, 3 de febrero de 2025

El Secreto para Ganar Cualquier Discusión



El Secreto para Ganar Cualquier Discusión

Todos quisiéramos tener siempre la razón cuando estamos hablando con alguien. 


No existe nada más satisfactorio que “ganar” una discusión o tener la razón cada vez que abrimos la bocota. 


Es por eso que una de las cosas que mayor malestar no trae en buscar siempre tener la razón. 


Es como si nuestro ego, que siempre nos impulsa a avanzar, nos dijera al oído: “dale, tú puedes. Solo falta poco para ganar la discusión”. 


Respecto a esto, hace ya algunos meses me encontraba hablando con un buen amigo. 


No recuerdo muy bien la conversación, pero creo que tenía que ver con dietas y alimentación. 


Por supuesto, este angelito que desde la adolescencia ha estado en el mundo del fitness, tenía los argumentos y sobre todo la razón absoluta sobre el tema. 


Mi amigo me comenzó a decir sus argumentos, que para mí no eran válidos, pues este paciente apenas había comenzado a leer sobre el tema. 


Bueno llegó entonces el punto donde ambos comenzamos a hablar al mismo tiempo para “tener” la razón y “ganar” la discusión. 


Entonces fue allí cuando mi amigo me dijo: “¿Sabe qué? ¡Usted tiene toda la razón!”. 


De esta forma queda usted contento porque tiene la razón y quedo contento yo porque no gasto energía en una conversación sin sentido. 


Al final de cuentas, cada uno se va a ir para su casa pensando que tienen la razón, que ganó y sobre todo que “convenció” al otro con sus poderosos argumentos. 


Yo creo que esta ha sido una de las mayores enseñanzas para ganar el bienestar de forma fácil y rápida. 


A partir de ese día, si estoy hablando con alguien y veo que la conversación se vuelve una pelea de egos por ganar quien tiene la razón, siempre respondo eso. 


Y no te imaginas la paz emociona que uno siente de no haber entrado en el juego de ganar una discusión. 


Te recomiendo que lo pruebes. 


Como es lógico, al principio tu ego te va a “decir” que no te dejes y bla bla. 


Que como vas a dejarlo ganar si está equivocado. 


Pero con el paso del tiempo te vas dando cuenta que sale más beneficioso dar la razón que el desgaste emocional de buscar ganar. 


Y suponiendo que “ganes”, ¿es qué acaso estás ganando más vida, belleza, dinero o qué otra cosa? 


Bueno así que es mi intención, mediante esta información estimularte a dejar de perder tu bienestar por un momento de “felicidad” efímera. 


La verdad, esta vida no solo es maravillosa, sino muy cortita como para perder el tiempo en algo que no sea disfrutarla.

Comparte:

lunes, 27 de enero de 2025

La Rutina: El Pequeño Cambio que Puede Transformar tu Vida



La Rutina: El Pequeño Cambio que Puede Transformar tu Vida

Una de las cosas que más atormenta al ser humano es la rutina. 


Sin embargo, esta nos permite organizarnos, aunque de forma mecánica para cumplir tareas imprescindibles como por ejemplo trabajar, hacer las compras, comer, cepillarnos los dientes, etc. 


Y aunque estas tareas no las podemos obviar, en determinados momentos de nuestra vida, no dejan de convertirse en un tormento. 


Por ejemplo, nos estancamos mental y creativamente. 


La falta de novedad es lo que nos lleva a una disminución en la capacidad creativa del cerebro. 


A parte que nos puede llevar al aburrimiento. 


La rutina también nos puede llevar al agotamiento mental y en algunos casos a padecer de la temible depresión. 


Y nos podemos volver tan insensibles a la novedad que cuando se nos presentan experiencias nuevas, es muy probable que las rechacemos. 


Yo recuerdo que cuando estaba en la universidad, un profesor siempre nos hablaba de esto. 


Y recomendaba que, en las tareas repetitivas, intentáramos hacerlas siempre de forma diferente. 


Por ejemplo, que, si somos derechos, nos cepilláramos los dientes con la mano izquierda. 


También que nunca nos fuéramos por la misma ruta al trabajo o estudio, etc. 


Bueno este angelito que vez en pantalla, inocente, puro y casto, adivina con el tiempo que hizo con esas buenas recomendaciones. 


Efectivamente me las fui pasando por el forro y gran parte de mi vida me dediqué a la ruta, pues esto de cierta forma ayuda a cumplir las tareas sin mucho esfuerzo. 


Afortunadamente hace algunos meses me reencontré con una señorita que fue compañera de estudio. 


Ella es terapeuta y cuando comenzamos a hablar de inmediato me analizo y me dijo: “Gabrielito lindo, usted tiene una vida muy interesante, pero es bastante sicorrígido”. 


Por supuesto yo me sentí un poco incómodo con su comentario de la nada y le dije que no me gustaba esa palabra. 


Ella me dijo que en si eso no era tan malo como estaba pensando pues gracias a eso yo era muy disciplinado con el ejercicio, la dieta, el trabajo, etc. 


Y que por eso lograba cumplir con todo lo que me proponía. 


Pero a su vez, eso me estaba robando la tranquilidad, la felicidad y por supuesto me impedía disfrutar plenamente de lo que hacía. 


Bueno, allí si me dejó callado porque en ocasiones me he tenido que obligar a la madrugada ir a ejercitarme. 


Ella me explicó que la sicorrigidez es como tener un palo atravesado en el “c” que no te permite mover, sino que tienes que seguir por esa senda pues es el único camino verdadero. 


Que si yo lograba sacarme ese “palito” me iba a dar cuenta de lo que era el bienestar en la vida. 


Bueno como la única forma de saber si las cosas funcionan es probándolas, decidí comenzar a hacer las cosas sin tanta rigidez. 


Es decir, tenemos que hacer tareas obligatorias, pero hacerlas de forma diferente. 


Por ejemplo, comencé a ir más tarde a hacer ejercicio. 


Al principio me sentí como ansioso por tantos años de madrugar. 


Pero con los días comencé a sentir felicidad por entrenar. 


He conocido nuevas e interesantes personas y definitivamente me siento más feliz con lo que estoy haciendo. 


Y así he comenzado a realizar el resto de tareas que tengo que hacer. 


Con esto no te estoy diciendo que mandes todo al carajo y seas un irresponsable en tu vida, pues eso te traerá mucho más malestar. 


Se trata de cumplir con tus “obligaciones” pero de forma más flexible en los horarios o métodos que vienes utilizando. 


Así pues, mediante esta información quiero animarte a que te saques el palito y dejes de hacer de tu vida una rutina inagotable. 


Tuve una amiga que cuando se levantaba siempre decía: “este es otro día más. Otro día de lo mismo”. 


Espero que ahora que sabes esto no te sigas amargando la vida, sino disfrútala. 


Para eso te pusieron aquí o de lo contrario no te hubieran dado un sistema nervioso que te permite experimentar olores, colores, sabores, etc.

Comparte:

Comprar PBA

Compra BPA

Contáctame

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Donaciones

Acerca de mí

Mi foto
Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

Notificaciones Telegram

Telegram
Canal Ingeniero Gabriel Salazar / AUTOPODER Recupera tu Poder Interior

Para recibir el vídeo de cada lunes en tu Telegram:

Ingresa a:
t.me/autopoder1
t.me/IngenieroGabrielSalazar
Grupo Telegram:
t.me/+Z7ZMi8tw4WdjYTcx

Vídeo Bienvenida

YouTube

Copyright © Ritmo Positivo 2009 - 2026. Con tecnología de Blogger.

Popular Posts