Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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martes, 12 de octubre de 2010

Enfrentando el Enojo

Según el RAE el enojo es un movimiento del estado de ánimo que suscita ira contra un semejante. Normalmente dicho semejante es ajeno a la causa del enojo. ¿Por qué sentimos enojo? ¿Es normal sentir enojo? ¿Se puede eliminar o controlar el enojo de nuestras vidas? ¿Es algo grave o es algo con lo que puedo vivir a diario?

Para llegar a las respuestas de estas preguntas, analicemos lo que ocurre en nuestra llegada a este mundo. Ningún ser humano llega con enojo, pues todos somos como una hoja en blanco, dispuestos a recibir información que nos permite adaptarnos a un medio y sentirnos parte de un grupo. El secreto está en la aprobación. Buscamos aprobación y por eso imitamos emociones, pues la emoción es el lenguaje de comunicación de nuestra alma, nuestra esencia con el mundo físico.

Si tienes la oportunidad de observar niños pequeños, notarás que estos no hacen lo que se les dice, sino lo que ven a los adultos hacer. Siempre les estamos inculcando cuando vemos destellos de independencia palabras tales como “tú no puedes hacer eso”, “deja que un adulto lo haga”, etc., y ellos pronto se dan cuenta que los adultos son el modelo a seguir. ¿Recuerdas cuando eras un niño o niña y deseabas crecer para hacer todo lo que no podías por ser niña o niño?

Ese sentimiento fue una creencia en su momento en ti, en la cual anhelabas ser “grande” para salir y disfrutar el mundo. Y ahora que eres grande ¿disfrutas el mundo? Ahora comienzas a mirar el pasado y recuerdas que de niño todo era más simple y te divertías más. Alguien te dijo que debías ser responsable, dejar de jugar, dejar de divertirte y poner cara larga y también preocuparte muchísimo pues eso era “ser responsable”.

Todo eso que has estado evitando enfrentar ha ido acumulando una serie de emociones conocida como Enojo. Esta emoción hace parte de nuestra neurosis. El Enojo llega a tal grado que nos irritamos por cosas que aparentemente no tienen importancia. Por ejemplo si realizamos una tarea en un computador y esta toma más tiempo del que estamos acostumbrados, toda nuestra frustración cargada de años, nos invade con emociones destructivas que disparan el Enojo. Entonces nuestra reacción es maldecir un aparato electrónico que ni siquiera es consciente de su existencia.

Mira he visto personas pelear con los semáforos, con el calor, con la lluvia, con el gobierno, con los políticos, con sus hijos, con sus parejas, con sus padres y hermanos, con la Biblia, con el Corán, con el Diablo, con Dios (como me pasaba a mí anteriormente).

Una vez iba en un taxi entre norte a sur de la ciudad. Subiéndome al taxi, una persona se atravesó al iniciar la marcha el conductor y este frenó de inmediato. Se levantó de su asiento y comenzó a amenazar al peatón. Espere 1 minuto, pues también sentí Enojo, pues pensaba “como dos estúpidos que nada les pasó se ponen a discutir y hacerme perder el tiempo” pero también disfrutaba el “chisme” y me quedé hasta que le hable al conductor “¿señor, cuánto tiempo más espero? ¿O elijo otro medio?”

Como era obvio el taxista no quería perder su carrera, se subió al vehículo nuevamente y TODO el trayecto se fue hablando del evento diciendo que la gente era muy desgraciada, que eran dormidos, que tenían la culpa y bla bla bla.

Otro caso similar me lo contó una buena amiga mía. Ella tiene varias hermanas y vino una de las menores diciéndole que jamás le perdonaría a la mayor que la hubiera dejado en la calle, pues le cerró con seguro la puerta de su casa ¡hace 24 años!

Los grados de Enojo son tan altos que no permiten a las personas ver la ridiculez de sus acciones. Si racionalizamos las situaciones comenzaremos a despertar nuestra inteligencia emocional. En el caso de la mujer que no le iba a perdonar a su hermana un evento de hace más de 20 años, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

Cuanto tiempo duro la señora en la calle. Supongamos que 6 horas. Digamos que 10 para ser “bondadosos”. ¿Cuánto tiempo ha durado la señora re-sentida por el evento? 20 años o más. Entonces ¿qué le ha hecho más daño a la señora algo que ocurrió 10 horas o lo que ha estado ocurriendo hace más de 20 años?

Es evidente que los más de 20 años que lleva dicha persona resentida hacen que su vida sea una desgracia. ¿Pero quien tiene la culpa? Mira, todos en este planeta hemos vivido situaciones lamentables, pero seguimos yendo al baño, seguimos comiendo, seguimos jugando, etc. es decir que nuestras funciones vitales y corporales no se han interrumpido por estos eventos.

Después de aprender a racionalizar los eventos con los que estaba resentido en el pasado, llegué a una conclusión muy importante que quizás te va a ayudar a ser muy feliz. De niño si uno sufre, no es culpa de uno, no tenemos poder de elección sino de sometimiento. Pero un adulto sufre por P__DEJO.

Lamentablemente nosotros no conocemos la gravedad de nuestra neurosis. Como lo mencioné en entradas anteriores, el odio, el enojo y el resentimiento, son disparadores de enfermedades terminales. Están no ocurren por casualidad sino que es el resultado de nuestro bombardeo emocional a nuestra células.

¿Por qué sufres? ¿Qué intentas demostrar con él sufrimiento? ¿Por qué sigues castigándote y castigando a los demás?

Mira, cuando yo estaba tan metido en mi neurosis crónica, y me enojaba por ejemplo con algún amigo o compañero, dejaba de almorzar ¿Te imaginas? ¿Qué culpa tiene mi estómago por un evento que no cumplía mis expectativas sobre la realidad? ¿Te ha pasado alguna vez que te enojes con una persona que para “castigarla” dejas de comer?

Eso se observa en las mentes infantiles de niños de 2 a 8 años donde “castigan” a sus padres con pucheros o tirándose en el suelo haciendo pataletas. Y así seguimos actuando después de adultos, como niños atrapados en un cuerpo grande.

Incluso mi neurosis llegó a “matarme”. Me enviaban a hacer algo en la tienda. Salía enojado y pensaba en cómo me atropellaba un vehículo y los que me enviaron les dolería por haberme enviado a hacer la diligencia. ¿Te ha pasado lo mismo o algo similar en que tu mente te suicide por enojo? ¿O eso solo ocurre en Europa, una de las lunas que tiene el planeta Júpiter? ¿Supongo que a ti no te pasa, cierto?

Como podemos ver, el Enojo es una enfermedad progresiva y degenerativa a nivel celular. Si tú quieres vivir una vida optima, tendrás que aprender a dominar tus emociones destructivas. Te sugiero que repases una entrada en la cual propongo un ejercicio de control para este padecimiento en la entrada ¿PENSAMOS O REACCIONAMOS?

No te pases la vida alimentando el Enojo. En realidad según el Investigador del Pensamiento Humano Víctor Giordani, el Enojo es el viejo miedo de siempre disfrazado. Es algo que si no enfrentas te perseguirá por el resto de tu vida. Dirás, puedo vivir con miedo o enojo y seguir normal. Eso es tu problema, pero en la próxima entrada trataré el tema sobre la conciencia de la existencia y espero puedas conocer lo importante que es tomar acción aquí y ahora.
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martes, 31 de agosto de 2010

Comunicación con el Poder Superior

Espero que la entrada anterior te haya ayudado a concientizarte de que tienes un Poder Superior y que existe para apoyarte en todas tus metas, no para ponerte obstáculos hacia ellas. Sin embargo debemos aprender algo muy importante, pues no basta con darnos cuenta que nunca hemos estado solos. Necesitamos llegar a comunicarle a nuestro Poder Superior nuestras inquietudes, sueños, metas, angustias, secretos, etc. que llevamos en nuestro interior.

Lamentablemente a ninguno de nosotros se nos enseñó una forma cómoda de comunicarnos con nuestro Creador. A algunos se nos enseñó a utilizar siempre las mismas palabras y a darle ÓRDENES a Dios. A otros se nos enseñó a decir “diferentes” palabras y ordenarle a Dios como hacer lo que queremos y que nos cuide a x o y persona.

Hoy en día comprendo y agradezco a Dios por no escuchar mi voluntad neurótica solicitándole que me quitara el miedo, la angustia de no haber llevado la tarea cuando me la pidieron en el colegio. O cuando me enojaba con una persona le pedía a Dios que se lo “llevará”. Si Dios escuchara nuestras voluntades neuróticas, ya estaríamos huérfanos, viudos, etc.

¿Cuantas veces no les has deseado el mal a personas que trabajan o habitan contigo? ¿Te imaginas un Dios cumpliendo con todo lo que le ordenas? Incluso tú también ya estarías muerto, pues otros han deseado tu extinción por tus actitudes.

Mira, Dios está dispuesto a ayudarte en tus metas. Pero no de la manera cómo has aprendido. Tú crees que Dios te necesita para que le pidas que cuide a tus hijos o a seres queridos? Acaso crees que él necesita que le digas como hacer su trabajo? Más bien, tú si necesitas que él te diga como debes hacer el tuyo para lograr lo que deseas.

Entonces, ya que reconocemos como lo hemos estado haciendo y la razón por la cual parece que él no nos escucha, pasemos a aprender una forma que te podría ayudar a comunicarte mejor. El primero paso que me ha estado ayudando mucho es limpiarme emocionalmente de la basura. Con esto me refiero a meditar. Si tú estás angustiado por un problema, te aseguro que tu conversación con Dios será unilateral y te dedicarás a darle órdenes y a decirle a Dios como quieres que arregle tu problema y entonces nuevamente sentirás que estás hablando solo o sola y sin ninguna respuesta a la vista. Recuerda, Dios no escucha voluntades neuróticas. Pueden ser muy peligrosas para otros. Entonces, lo primero que debes hacer es meditar, y meditar es poner tu atención en algo. Puede ser en cómo se encuentra tu piel. Si tienes frío o calor y pensar solo en eso. Puede ser en tu respiración y solo eso. O puede ser pensar en el Amor de Dios y solo concentrar tus sentidos en esa emoción.

Al hacer esto, tú dejarás de pensar en los problemas que tengas y te relajarás. Te estarás preparando en un estado de quietud para poder entrar en una comunicación bidireccional donde tú hablas y escuchas lo que Dios tiene para ti. Quizás no estás acostumbrado a esto pero si lo intentas, comenzarás a sentir la presencia de tu Poder Superior en todo lo que haces. Cuando logres estar calmada, calmado, entonces comienza a hablar con Dios. No necesitas lenguajes extraños o rezos. Olvida todo eso. Simplemente dile lo que sientes. Si sientes enojo porque sientes que no te ha ayudado, díselo. Si sientes alegría, díselo. Si quieres comentarle un problema, pues dile “mira, tengo este problema. Te lo entrego. Que quieres tú que yo haga para solucionarlo” y escucha la respuesta. Al estar tranquilo puede venir una sensación de paz, de amor, o puede venir tu propio pensamiento con una solución. No esperes “clarines” y “trompetas”. Escucha tu voz interior. Si no “ves” nada en ese momento, está atento, atenta a lo que te digan otros, a lo que escuches en los medios, a lo que ves pues allí puede estar la solución a tu problema. Quizás sientas que no debes hacer nada, entonces has precisamente eso, pero asegúrate que la respuesta que viene de verdad te sirva para solucionar tu problema. Como puedes ver, si no estás acostumbrado a este tipo de conversación deberás practicar hasta volverte un experto o experta.

Tu cerebro te va a poner todas las excusas y trabas del mundo para que no lo hagas pues hay una parte de ti que no desea abandonar la situación en la cual te encuentras actualmente, pues inconscientemente piensas que si abandonas lo que has sido, dejarás de existir. Es absurdo pero eso ocurre en nuestra mente subconsciente. Por eso muchas veces no reaccionamos aunque nos duelan las situaciones y no hacemos nada por cambiarlas.

Para que puedas mejorar la comunicación te recomiendo hacer algo muy importante. No tengas miedo ni vergüenza y cuéntale a Dios todo lo más grave de lo más grave que tengas en tu vida. Sincérate con él. Mira, yo personalmente le he dicho que no le tengo fe, y que soy un interesado y que solo lo busco cuando estoy en problemas, que no le tengo amor porque no me lo enseñaron y que también he hecho eso con las personas, que he sido deshonesto, ladrón, mentiroso, hipócrita, egoísta, altivo, patán, etc., etc., etc., y un laaaaargooo etc. de mis defectos de carácter. Eso te servirá para limpiar tu corazón, te liberará de mucha carga emocional que traes durante toda tu vida por todas esas emociones represadas dentro de tu corazón.

Si haces esto, limpiarás tu alma, tu corazón, tu cuerpo, tu mente de toda la carga que te atormenta y no te deja ser como tú eres, un ser lleno de amor y paz para todos, que busca expresión divina. Así podrás sentir muy cerquita a tu Poder Superior, a ese Creador que te ama tanto y sin condiciones. Te darás cuenta que Dios no te perdona pues no tiene necesidad de hacerlo ya que él no juzga. El que perdona es el que se ha juzgado a sí mismo y Dios es Amor no juicio y mucho menos auto juicio. El amor que Dios siente por ti está garantizado y no está restringido si haces o cumples con ciertas cosas como te lo enseñaron. No tengas miedo que él simplemente ha tomado la decisión de amarte, pues tú eres su hijo el bien amado, la bien amada.

Otro proceso que ayuda mucho es confiar en una persona a la cual le puedas contar todos tus errores de carácter. Pero debe ser una persona que esté dispuesta a escucharte y no juzgarte, que ella misma haga este proceso contigo y se libere de toda esa carga que por años ha estado llevando y sin necesidad. Es una terapia emocional la cual te llevará por un sendero de libertad pues ya no tienes que ocultarte ante nadie y te sentirás merecedor de todo el Amor que tu Creador ha querido siempre darte.

Y como recomendación final, si tu figura paterna no te dio muy buen ejemplo o no recuerdas mucho amor de parte de tu padre, entonces no asocies a tu Poder Superior con un padre, pues inconscientemente estarás rechazándolo. Puedes usar una figura como amigo y tratarlo como tal, o asociarlo con la figura de tu abuelo, madre, tío, es decir alguien muy especial y que te recuerde el Amor con el que llegaste al mundo. Personalmente uso mi propia figura, pues desde muy niño recuerdo que hablaba mucho conmigo al espejo y me cuestionaba ciertas cosas de “adulto” como por ejemplo, ¿quién soy?, ¿existo?, ¿quién me hizo?, ¿por qué estoy aquí? Y entonces debido a mi comunicación conmigo hoy en día concibo a Dios dentro de mí como un “Gabriel” divino que está unido a mí y que quiere lo mejor para mí, y que desea que ame todo lo que más pueda a los demás y les entregue lo mejor. Esto me ayuda a acercarme a él con toda confianza y decirle lo que siento, lo que espero y lo que le entrego para que me ayude a corregir.

Como te prometí en la entrada anterior, te pongo el enlace del audio de meditación, el cual puedes usar para agradecer o desahogarte. El audio fue creado por el Investigador Víctor Giordani, el cual lo comparte con mucho amor con toda persona que esté dispuesta a sanar su corazón y a vivir en bienestar y que ya se haya cansado de vivir a medias.


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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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