Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 26 de noviembre de 2018

El problema de las expectativas en las relaciones de pareja



El problema de las expectativas en las relaciones de pareja Una de las quejas más comunes que se pueden observar entre parejas es que no todo es color de rosa en una relación.

Sin embargo cuando iniciamos esta o al menos en los primeros meses todo parecía muy bien.

Con el paso de los años al parecer las cosas se deterioran y los que no logran sobrevivir terminan separando sus caminos.

Es tan común esto, que cuando conocemos una pareja que pueda llevar muchos años juntos y los vemos felices, comenzamos a decir que son falsos, que en la casa se trataran de una forma y en público de otra, etc.

Personalmente he conocido parejas que sin ser perfectas, todo el tiempo se comportan como si aún estuvieran en sus inicios de la relación.

Es decir con el romanticismo y la cursilería que denominamos en estos casos los que no experimentamos este tipo de relaciones.

La mayoría nos comportamos, después de un tiempo, con nuestra pareja como si fuera un enemigo al cual hay que ganarle en alguna competencia.

La pregunta importante aquí es “por qué si al inicio todo era armonía, se termina esta especie de magia?”.

Gran parte de eso tiene que ver con lo que vimos anteriormente en el tema del propósito de las relaciones y el amor en los seres humanos.

Para hacerte un resumen, biológicamente cuando nuestro cerebro, observa a una persona apta para reproducirnos con ella, genera químicos en nuestro cuerpo con el fin de estimularnos y estimular a la otra persona y juntarnos.

Estos químicos no van a estar toda la vida en nuestro cuerpo, y son los responsables de esa sensación de enamoramiento que hemos sentido todos.

Así que cuando nuestro cerebro deja de producirlos, ese “enamoramiento” termina y es posible sentirlo con una nueva persona que podamos conocer en el futuro.

De aquí es que se ve mucho el abandono de hogares, las infidelidades y otro tipo de conflictos en las parejas que llevan un tiempo considerable.

Sin embargo entonces porque algunos a pesar de su largo tiempo juntos se comportan como en su etapa de “enamoramiento”?

Aquí es cuando comienzan a entrar en juego las expectativas.

Si observamos cuidadosamente, todos al inicio de una relación intentamos dar la mejor imagen que podamos sobre esa persona de nuestro interés.

Queremos dar la apariencia del hombre o la mujer perfectos con el fin de atraerlo(a) más hacia nosotros.

Cuando la etapa de enamoramiento, que podríamos llamar la etapa química, termina; comenzamos a formar una imagen, una expectativa de lo esperamos obtener de dicha relación.

Con esto me refiero a que yo espero que mi mujer sea cariñosa, dócil y obediente, por decir algo.

Si resulta que ella no cumple con esas expectativas y hace todo lo contrario, comienzo a sufrir y digo que ella hace cosas para molestarme y bla bla bla.

Conociendo todo esto, quizás te venga en estos momentos la pregunta, como dejar de sufrir por las expectativas si yo siempre espero algo de una relación?

Quizás tú me puedas decir “Gabrielito, es que tú desde el 2006 estás investigando estos procesos y por eso los manejas!”.

Y yo te puedo responder, sabías que tú realmente puedes vivir sin expectativas y de hecho lo estás haciendo en este momento?

Para poderlo entender mejor, hagamos el siguiente laboratorio mental. Piensa en una persona, no pariente, a la cual quieras mucho.

Puede ser un cuñado(a), amigo(a), etc. pero que no tengas parentesco con dicha persona.

Verdad que tienes una buena relación con esa persona, independiente que tenga mal genio, no sea sumiso(a), obediente y dócil?

Y esto es posible porque no tienes expectativas sobre esa persona. La aceptas tal y como ella es y no intentas cambiarla.

Ahora intenta pensar que pasaría si de la misma forma interactuaras con tu pareja? Crees que habría tensiones o problemas con esta persona?

Lamentablemente cuando hacemos este ejercicio nos invade un sentimiento de derrota o perdida pues creemos inconscientemente que vamos a perder el control sobre la relación, aunque en realidad es control sobre la persona.

Esto ocurre básicamente por 2 razones. La primera tiene que ver con lo que nos confirma el psicoanálisis sobre la búsqueda de pareja basada en nuestros padres.

Es decir que si somos hombres, inconscientemente buscamos en nuestra mujer la figura materna. Y en el caso de las mujeres, buscan en su hombre la figura paterna.

Si quieres conocer una información más detallada te invito a leer la entrada EL ORIGEN DE LOS CELOS, publicada en el 2012.

Así pues, de la relación Padres/Hijos, es que hemos aprendido ese deseo de querer controlar y sobre todo el tener expectativas sobre otros.

La segunda razón es la retroalimentación que recibimos de nuestro entorno, incluyendo los medios de comunicación.

Al observar que otros hacen lo mismo, entonces inconscientemente lo aceptamos como una verdad que tiene que ocurrir.

Alguna vez te has preguntado por qué tu pareja está contigo?

Crees que haces algo para que esto ocurra o simplemente está contigo porque es su voluntad?

Así como tú estas al lado de esa persona por tu voluntad y en cualquier momento puedes dejarla, eso mismo puede hacer la otra parte.

No puedes, ni te pueden obligar a entrar en una relación.

De hecho cuando intentas someter a una persona o absorberla, vas a generar el efecto contrario de lo que deseas, es decir de retenerla.

Así que el truco de mantener la armonía en una relación es aceptar las personas como son.

No intentes cambiar a nadie, pues imagina que si no has podido cambiar cosas tuyas que no te gustan, crees que podrás lograrlo con alguien que no tienes acceso a sus pensamientos?

Así que te hago la invitación a través de esta información para que comiences a trabajar en tu libertad emocional.

Acéptate tal como eres y comenzarás a aceptar a los demás como son.

Si en realidad no te gusta lo que ves en otras personas pues simplemente no sigas torturándote y desgastándote en cuidar o controlar la vida de terceros.
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miércoles, 15 de febrero de 2012

La soledad que produce la falta de Amor


Todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado el dolor amargo de la soledad, a pesar de estar rodeados de millones de personas en este planeta, pues la tecnología hoy en día nos permite conectarnos de una forma que jamás llegamos a imaginar.

Sin embargo, este fenómeno de soledad se presenta no sólo en solteros, sino también en personas casadas, que aunque tengan su pareja al lado, sienten un absoluto abandono de la otra parte. Pero ¿por qué ocurre este fenómeno mundial?

Para poder entenderlo, analicemos la forma en que iniciamos nuestras relaciones. El escritor estadounidense Neale Donald Walsch, en su libro Conversaciones con Dios, describe la forma disfuncional en que nosotros iniciamos nuestras relaciones al basarlas en el temor y no en el Amor.

Allí se expresa que iniciamos sintiendo temor al decirle a una persona “te amo”, pues pensamos inmediatamente si a cambio vamos a recibir la misma expresión de “yo también te amo” y lo que es peor, cuando la escuchamos de vuelta, sentimos un nuevo temor y es, por cuánto tiempo vamos a conservar ese amor.

¿Qué clase de amor, puede ser uno basado en el temor?

Lamentablemente esta es la forma en que abordamos este tema tan importante en nuestras vidas, pues ese sentimiento nos acompaña desde nuestra concepción y nos acompañará hasta el último día que estemos en este planeta, pues se ha podido comprobar que al final de sus días una persona no está pensando en las cosas que adquirió, o donde viajó o cuantos títulos logró. Está pensando en el Amor, en las personas que dejará y que están a su lado.

Son varios errores los que nos permiten seguir viviendo de esta forma y reafirmando aun más la creencia en que el Amor es algo doloroso. El primer error es pensar que yo no me equivoco y que soy libre, pero libre para seguir siendo un pendejo(a), y que me las sé ya todas en el amor. El segundo error es pensar que soy un adulto y que puedo perfectamente manejar cualquier situación de forma madura.

Aquí tenemos un verdadero problema, pues nuestras decisiones en cualquier tema de nuestras vidas, principalmente un tema emocional como el Amor, no dependen de la lógica o la inteligencia, sino de lo que aprendimos cuando éramos niños. En otras palabras son reacciones condicionadas por lo que le aprendimos a nuestros padres, profesores, parientes y personas influyentes en nuestra niñez.

Si nuestros padres, sufrieron por Amor, adivina quien estará copiando su forma de vida. Y en este punto hay que tener cuidado, pues inconscientemente es incorrecto ser mejor que nuestros padres. Los amamos tanto que “superarlos” o vivir mejor que ellos, podría llegar a ser una traición de nuestra parte.

Aquí alguien puede decir, “mi padre no tuvo automóvil a mi edad, pero yo si lo tengo y eso prueba que lo superé”. Pero en realidad lo ¿superaste emocionalmente? ¿Vives mejor que él como persona? ¿O también te has frenado al igual que él a expresar todo el amor que sientes en tu interior? ¿Tratas a los demás como él lo hacia contigo? Obsérvalo a tu edad y observarte, ¿se trata de una continuación emocional?

En realidad la mente inmadura, es un remedo o copia de sus padres. Y si estos sufrieron, pues ya entenderás por que la vida de una persona se basa en el sufrimiento, el dolor y la desdicha.

Conociendo todo esto, ya sabemos que estamos jodidos en esa área, pero entonces ¿cómo se puede cambiar todo esto? Como en todas las recuperaciones, lo más importante es aceptar el daño. Si aceptamos que tenemos un problema, es más fácil hacer algo por la situación. Seguido de esto debo hacerme cargo de mi mismo. De mis emociones. Aquí muchos fallamos, pues nuestro interior está lleno de tanto dolor que jamás entramos en contacto con nosotros mismos.

Es por eso que le huimos a la soledad, al silencio a través de la música disfuncional, la televisión, el entretenimiento (así sea de baja calidad), pero que me permita distraer mis momentos de dolor. ¿Recuerdas cuando eras un niño y te golpeabas? La madre (por lo general), intentaba desviar tu atención del dolor mostrándote otras cosas o cantando. Así fuiste aprendiendo a no sentirlo y expresarlo, sino a distraerlo. Y si observas, eso has estado haciendo toda la vida. Distrayendo el dolor o el miedo hacia otras cosas.

Esta es una salida muy inteligente, pero enferma, pues al final no soluciona nada, sino que cada vez te hace más dependiente de las distracciones, provocando cada vez más vacío en tu interior produciéndote aburrimiento y más dolor, y luego le reclamas a Dios, al Universo, la Vida o a cualquier Santo de tu devoción, por qué te está pasando eso a ti… Suspiro.

Por eso muchas personas sufren de insomnio. En la noche, como no pueden hacer ruido para distraerse, su cerebro comienza a generar voces e imágenes mentales, más emociones que te acosan y no te dejan dormir. Entras en modo “solucionar problemas” y por eso al otro día estás cansado(a) y por falta de concentración haces las cosas mal y esos errores te llevan en un ciclo infinito de desdicha.

Hacerse cargo de ti mismo significa aceptar tus emociones, no escapar de ellas. Escribirlas para aprender a conocer que nos dicen. Meditar en ellas y conocer su significado. Sentirlas y llorarlas y sobre todo comenzar a decirte a ti mismo que a pesar de sentir todo eso y vivir cosas que no te gustaron, te amas y te aceptas completa y profundamente a ti mismo. Y que siempre te acompañarás tú mismo, pase lo que pase o sientas lo que sientas. Esto es lo que se conoce como integración emocional.

Cuando comienzas a hacerte cargo de ti mismo, ocurre un fenómeno asombroso que consiste en dejar de meterte en la vida de los demás, pues pasas a solucionar tu vida y dejar de meterte en la vida de los demás a opinar, solucionar e intermediar. Dice una frase popular que el 90% de los problemas del ser humano son por meterse en lo que no le importa. Este fenómeno produce una sensación de libertad, pues sientes que te has quitado el peso de cargar con las emociones de otros que no te corresponden, pues al fin y al cabo tu Creador no te envío aquí a cuidar a nadie, salvo a ti mismo(a).

Después de esta libertad, viene lo que llamo punto de peligro emocional, pues como ya te comienzas a sentir bien, quieres que todo el mundo este bien y vuelves a pasar en convertirte en el solucionador oficial de los problemas ajenos, lo cual te llevará nuevamente al malestar.

Mira, es muy noble ayudar a los demás y correcto. Pero meterse en sus vidas no es ayudar. Es complicar. La mejor ayuda que le puedes dar a las personas es mostrándoles con tu ejemplo que se puede vivir con calidad. Esto hará que otros quieran seguir tu ejemplo y solitos buscarán el modo de vivir bien. Es similar a dar limosna. La limosna a los pobres no les soluciona el problema. Les ayuda unos minutos a calmar el hambre pero de allí no pasarán, pues lo que aprendieron es que hay muchos pendejos que les dan y esto los lleva a una zona cómoda donde se quedan esperando que les sigan dando. Si quieres ayudar a los pobres, lo mejor que puedes hacer es convertirte en una persona rica, pues esto les dará un modelo y un ejemplo a seguir. Y eso si es ayudar, pues como dice la frase popular, es mejor enseñar a pescar que dar un pescado.

Cuando uno sana emocionalmente sus heridas, todo alrededor se transforma. Comienzas a ver el Amor de la vida por ti. Comienzas a sentirte enamorado de ti. De tu cuerpo, de tu vida y comienzas a disfrutar de los pequeños detalles de la vida, comer, oler, escuchar, dormir, de los animales, del silencio, de la belleza, de tu energía, del sexo y un sinfín de cosas que pasan por nuestros ojos y no las vemos por estar ocupados sufriendo y metiéndonos en lo que no nos importa.

Y al final cuando das amor, ya no te da miedo que te lastimen, pues te das cuenta que la única persona que puede lastimarte eres tú misma(o), lo das sin reserva y sobre todo no permitirás las cosas que permites hoy por temor al abandono, desprotección, que produce la dependencia emocional de otro guey.

Lucha por tu libertad. No permitas que tu vida pase en vano. Vive de tal forma que tu Creador se incline ante tu valor y amor por la vida. Te aseguro que la vida vale la pena vivirla de esa forma. Te deseo lo mismo que yo deseo para mi y que puedas rencontrarte con el amor de tu vida que eres tu misma, tu mismo.
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martes, 31 de agosto de 2010

Comunicación con el Poder Superior

Espero que la entrada anterior te haya ayudado a concientizarte de que tienes un Poder Superior y que existe para apoyarte en todas tus metas, no para ponerte obstáculos hacia ellas. Sin embargo debemos aprender algo muy importante, pues no basta con darnos cuenta que nunca hemos estado solos. Necesitamos llegar a comunicarle a nuestro Poder Superior nuestras inquietudes, sueños, metas, angustias, secretos, etc. que llevamos en nuestro interior.

Lamentablemente a ninguno de nosotros se nos enseñó una forma cómoda de comunicarnos con nuestro Creador. A algunos se nos enseñó a utilizar siempre las mismas palabras y a darle ÓRDENES a Dios. A otros se nos enseñó a decir “diferentes” palabras y ordenarle a Dios como hacer lo que queremos y que nos cuide a x o y persona.

Hoy en día comprendo y agradezco a Dios por no escuchar mi voluntad neurótica solicitándole que me quitara el miedo, la angustia de no haber llevado la tarea cuando me la pidieron en el colegio. O cuando me enojaba con una persona le pedía a Dios que se lo “llevará”. Si Dios escuchara nuestras voluntades neuróticas, ya estaríamos huérfanos, viudos, etc.

¿Cuantas veces no les has deseado el mal a personas que trabajan o habitan contigo? ¿Te imaginas un Dios cumpliendo con todo lo que le ordenas? Incluso tú también ya estarías muerto, pues otros han deseado tu extinción por tus actitudes.

Mira, Dios está dispuesto a ayudarte en tus metas. Pero no de la manera cómo has aprendido. Tú crees que Dios te necesita para que le pidas que cuide a tus hijos o a seres queridos? Acaso crees que él necesita que le digas como hacer su trabajo? Más bien, tú si necesitas que él te diga como debes hacer el tuyo para lograr lo que deseas.

Entonces, ya que reconocemos como lo hemos estado haciendo y la razón por la cual parece que él no nos escucha, pasemos a aprender una forma que te podría ayudar a comunicarte mejor. El primero paso que me ha estado ayudando mucho es limpiarme emocionalmente de la basura. Con esto me refiero a meditar. Si tú estás angustiado por un problema, te aseguro que tu conversación con Dios será unilateral y te dedicarás a darle órdenes y a decirle a Dios como quieres que arregle tu problema y entonces nuevamente sentirás que estás hablando solo o sola y sin ninguna respuesta a la vista. Recuerda, Dios no escucha voluntades neuróticas. Pueden ser muy peligrosas para otros. Entonces, lo primero que debes hacer es meditar, y meditar es poner tu atención en algo. Puede ser en cómo se encuentra tu piel. Si tienes frío o calor y pensar solo en eso. Puede ser en tu respiración y solo eso. O puede ser pensar en el Amor de Dios y solo concentrar tus sentidos en esa emoción.

Al hacer esto, tú dejarás de pensar en los problemas que tengas y te relajarás. Te estarás preparando en un estado de quietud para poder entrar en una comunicación bidireccional donde tú hablas y escuchas lo que Dios tiene para ti. Quizás no estás acostumbrado a esto pero si lo intentas, comenzarás a sentir la presencia de tu Poder Superior en todo lo que haces. Cuando logres estar calmada, calmado, entonces comienza a hablar con Dios. No necesitas lenguajes extraños o rezos. Olvida todo eso. Simplemente dile lo que sientes. Si sientes enojo porque sientes que no te ha ayudado, díselo. Si sientes alegría, díselo. Si quieres comentarle un problema, pues dile “mira, tengo este problema. Te lo entrego. Que quieres tú que yo haga para solucionarlo” y escucha la respuesta. Al estar tranquilo puede venir una sensación de paz, de amor, o puede venir tu propio pensamiento con una solución. No esperes “clarines” y “trompetas”. Escucha tu voz interior. Si no “ves” nada en ese momento, está atento, atenta a lo que te digan otros, a lo que escuches en los medios, a lo que ves pues allí puede estar la solución a tu problema. Quizás sientas que no debes hacer nada, entonces has precisamente eso, pero asegúrate que la respuesta que viene de verdad te sirva para solucionar tu problema. Como puedes ver, si no estás acostumbrado a este tipo de conversación deberás practicar hasta volverte un experto o experta.

Tu cerebro te va a poner todas las excusas y trabas del mundo para que no lo hagas pues hay una parte de ti que no desea abandonar la situación en la cual te encuentras actualmente, pues inconscientemente piensas que si abandonas lo que has sido, dejarás de existir. Es absurdo pero eso ocurre en nuestra mente subconsciente. Por eso muchas veces no reaccionamos aunque nos duelan las situaciones y no hacemos nada por cambiarlas.

Para que puedas mejorar la comunicación te recomiendo hacer algo muy importante. No tengas miedo ni vergüenza y cuéntale a Dios todo lo más grave de lo más grave que tengas en tu vida. Sincérate con él. Mira, yo personalmente le he dicho que no le tengo fe, y que soy un interesado y que solo lo busco cuando estoy en problemas, que no le tengo amor porque no me lo enseñaron y que también he hecho eso con las personas, que he sido deshonesto, ladrón, mentiroso, hipócrita, egoísta, altivo, patán, etc., etc., etc., y un laaaaargooo etc. de mis defectos de carácter. Eso te servirá para limpiar tu corazón, te liberará de mucha carga emocional que traes durante toda tu vida por todas esas emociones represadas dentro de tu corazón.

Si haces esto, limpiarás tu alma, tu corazón, tu cuerpo, tu mente de toda la carga que te atormenta y no te deja ser como tú eres, un ser lleno de amor y paz para todos, que busca expresión divina. Así podrás sentir muy cerquita a tu Poder Superior, a ese Creador que te ama tanto y sin condiciones. Te darás cuenta que Dios no te perdona pues no tiene necesidad de hacerlo ya que él no juzga. El que perdona es el que se ha juzgado a sí mismo y Dios es Amor no juicio y mucho menos auto juicio. El amor que Dios siente por ti está garantizado y no está restringido si haces o cumples con ciertas cosas como te lo enseñaron. No tengas miedo que él simplemente ha tomado la decisión de amarte, pues tú eres su hijo el bien amado, la bien amada.

Otro proceso que ayuda mucho es confiar en una persona a la cual le puedas contar todos tus errores de carácter. Pero debe ser una persona que esté dispuesta a escucharte y no juzgarte, que ella misma haga este proceso contigo y se libere de toda esa carga que por años ha estado llevando y sin necesidad. Es una terapia emocional la cual te llevará por un sendero de libertad pues ya no tienes que ocultarte ante nadie y te sentirás merecedor de todo el Amor que tu Creador ha querido siempre darte.

Y como recomendación final, si tu figura paterna no te dio muy buen ejemplo o no recuerdas mucho amor de parte de tu padre, entonces no asocies a tu Poder Superior con un padre, pues inconscientemente estarás rechazándolo. Puedes usar una figura como amigo y tratarlo como tal, o asociarlo con la figura de tu abuelo, madre, tío, es decir alguien muy especial y que te recuerde el Amor con el que llegaste al mundo. Personalmente uso mi propia figura, pues desde muy niño recuerdo que hablaba mucho conmigo al espejo y me cuestionaba ciertas cosas de “adulto” como por ejemplo, ¿quién soy?, ¿existo?, ¿quién me hizo?, ¿por qué estoy aquí? Y entonces debido a mi comunicación conmigo hoy en día concibo a Dios dentro de mí como un “Gabriel” divino que está unido a mí y que quiere lo mejor para mí, y que desea que ame todo lo que más pueda a los demás y les entregue lo mejor. Esto me ayuda a acercarme a él con toda confianza y decirle lo que siento, lo que espero y lo que le entrego para que me ayude a corregir.

Como te prometí en la entrada anterior, te pongo el enlace del audio de meditación, el cual puedes usar para agradecer o desahogarte. El audio fue creado por el Investigador Víctor Giordani, el cual lo comparte con mucho amor con toda persona que esté dispuesta a sanar su corazón y a vivir en bienestar y que ya se haya cansado de vivir a medias.


Regalos
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jueves, 20 de mayo de 2010

El Monstruo del Castigo

Año tras año, desde que llegamos a esta existencia, vamos alimentando una “Mascota”, o Monstruo que lo podríamos denominar como Monstruo del Castigo. Esta criatura que habita en nuestra imaginación, aunque seamos muy adultos, nació desde el mismo momento en que nos dijeron frases como “no tocar”, “no puedes”, “no hagas”, “no saltes”, “no hagas ruido”, “no juegues” e incluso “no pienses”.

Como hemos estado analizando, La Vida (que es Dios en acción), nos ha entregado todo para disfrutar y vivir en armonía con todo y todos. Esto lo podemos experimentar a través de los sentidos, pues no es necesario ver en colores para vivir y ¿por qué nos fue dado ese don de esa manera? No es necesario disfrutar de la música y otros sonidos para vivir, pero nos fue dado de esa forma. Entonces ese simple hecho nos demuestra que el Poder que nos ha colocado aquí desea nuestro bien y nuestro bienestar.

No entraremos en detalles filosóficos o teosóficos sobre qué pasa en nuestras vidas que no están en armonía con esas evidencias pues ya sabemos que nuestro descontrol emocional nos ha traído hasta donde estamos. Lo que vamos a analizar en esta entrada es por qué nos castigamos y castigamos a otros.

Desde niños hemos sido condicionados a desear cosas y luego nos enseñan que no podemos tenerlas. Esto, sumado a experiencias similares mientras vamos creciendo, va creando frustración, ira, venganza, odio y se ha estado acumulando vez tras vez pues no hemos sabido cómo enfrentarlo.

Es por eso que cuando todo nos está saliendo bien, nos llega una extraña sensación de temor y nos preguntamos internamente ¿por cuánto tiempo vamos a estar bien? Y nos llegan pensamientos pesimistas tales como “no me puedo sentir muy feliz, pues quizás el mundo se de cuenta y me traiga catástrofes o enfermedades a mi o a mis parientes”, entonces decido vivir a medias, medio feliz, medio sano, con más o menos dinero suficiente para vivir “tranquilo”.

Mira, nuestro cerebro es como un niño que se va conduciendo obedientemente con lo que le digas si tú muestras autoridad. Nuestros pensamientos producen emociones que finalmente nos llevan a acciones.

Por eso si constantemente le sigues enseñando a tu cerebro que lo que te ocurre es un castigo por x o y motivo, que si alguien no hizo lo que tú crees que debería hacer entonces lo castigas con palabras o ideas, estarás conduciendo tu cerebro a seguir alimentando ese Monstruo que te atormenta día y noche y que no solo recibirás castigo en esta vida, NO. También te espera un infierno o un lago de fuego, etc. ¿Te parece que a eso viniste aquí? ¿Es ese el objetivo de un Creador “justo” que te puso todo para disfrutar pero que si no haces lo que dicen sus “puentes” serás castigado en esta y la otra vida?

No estoy criticando tus creencias o diciendo que las mías son mejores y que tengo la verdad. Eso es asunto tuyo seguir las ideas que quieras. Pero si de verdad deseas cambiar a una mejor vida, tu concepto de Dios debe apoyarte. No animo a nadie a pasarse o cambiarse a otra religión, pero si sería bueno que viviéramos como Buda o como vivió Jesucristo u otros tantos maestros espirituales que han pasado por este planeta, es decir viviendo con pasión, alegría, amor, paz, abundancia, bienestar, aunque fueran criticados por vivir de esa forma maravillosa.

Tampoco te exhorto a que no te responsabilices de la educación de tus hijos si los tienes y permitas que ellos hagan lo que quieran hasta el punto de hacerse daño. Recuerda que los extremos son nocivos. Una cosa es castigar y otra cosa muy diferente y positiva es educar.

Recuerda, lo que te sirvió en tu educación de niño fue perfecto mientras vivías esos momentos. Te ayudo a vivir y ahora estás aquí, pero muchas de esas situaciones y personas ya no están, y si seguimos enfrentando la vida como lo hacíamos en el pasado no va a funcionar, pues ahora hay otra información, personas y nuevas situaciones.

Lo ideal con los hijos es explicarles que uno le enseña normas para su protección ahora y en el futuro, pero que ellos mismos en el futuro vivirán nuevas situaciones que deberán enfrentar con inteligencia. Y para enseñarles a ser inteligentes primero debes volverte tu inteligente de forma emocional, pues ya lo eres intelectualmente y así ellos podrán copiar tu ejemplo.

¿Alguna vez te ha pasado que escuchas una frase de alguien y te gustó tanto que la comienzas a decir a otros y la haces parte tuya? Eso que te acabo de describir es lo que hemos estado haciendo siempre con otros. Buscamos aceptación en otros, tener un punto de referencia nuestro en otros. Es decir ser aceptados, por eso imitamos y hemos venido imitando no muy bueno ejemplos de carencia, enfermedad, odio, venganza, dolor, tristeza y sufrimiento.

Es hora de comenzar a imitar a Dios que es abundancia, luz, paz, amor, creatividad, pasión, dulzura, alegría, verdad, bienestar, fuerza, pureza, belleza, armonía, bendición, poder, salud, amistad, entrega, libertad y una gran larga lista de buenas cualidades. Tú ya eres uno con el Creador, ya estás protegido, todo lo que existe es para ti y tu bienestar y para que compartas con otros tu Poder Interior.
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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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