Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 6 de abril de 2026

Cómo cambiar tu mentalidad sin motivación (cuando no tienes ganas de nada)



Cómo cambiar tu mentalidad sin motivación (cuando no tienes ganas de nada)

Una de las cosas de las que poco se habla en el mundo del desarrollo personal es de esos días en los que no tienes ganas de absolutamente nada. 


Nada de levantarte temprano. Nada de trabajar en tus metas. Nada de “dar lo mejor de ti”. 


Simplemente no quieres hacer nada. 


Y lo peor de todo es que sientes que deberías estar haciendo algo. 


Te sientes culpable. Te sientes atrasado. Te sientes como si estuvieras perdiendo el tiempo… y la vida. 


Pero déjame decirte algo que quizás no te va a gustar, pero necesitas escuchar: 


No estás desmotivado… estás esperando algo que nunca llega. 


Porque nos han vendido la idea de que primero viene la motivación y luego la acción. 


Que necesitas sentirte inspirado, con energía, con ganas… para empezar. 


Y eso es una completa mentira. 


Hace un tiempo me pasó algo curioso. 


Tenía varias cosas por hacer. Cosas importantes. Cosas que yo mismo había decidido. 


Pero no tenía ganas.Así de simple. 


No era pereza exactamente. Era más bien como un vacío… una desconexión. 


Me sentaba frente al computador… y nada. 


Abría un documento… y nada. 


Y mientras más lo intentaba, peor me sentía. 


Porque en mi cabeza había una voz diciendo: 


“Deberías estar aprovechando el tiempo”. 


“Así nunca vas a avanzar”. 


“Hay gente que sí lo está logrando… ¿y tú qué?” 


Y ahí estaba el problema. 


No era falta de motivación. 


Era exceso de presión. 


Mira, la motivación es traicionera. 


Un día está contigo… y al otro día desaparece sin avisar. 


Si dependes de ella, estás perdido. 


Porque tu vida va a avanzar solo los días en los que “tengas ganas”. 


Y siendo honestos… esos días no son la mayoría. 


Entonces, ¿qué haces cuando no tienes motivación? 


Haces algo muy simple… Pero muy incómodo: Actúas sin ganas. 


Suena absurdo, lo sé. Pero déjame explicarte.Tu mente siempre va a intentar protegerte. 


Evitar el esfuerzo. Evitar la incomodidad. Evitar el cambio. 


Por eso te dice: “No hoy… mañana sí”. Pero ese “mañana” nunca llega. 


Lo que cambió todo para mí fue entender algo muy sencillo: 


No necesito ganas… necesito movimiento. 


Ese día que te conté, hice algo ridículamente pequeño. 


Abrí el documento… y escribí una sola línea. Una. 


Ni siquiera era buena. Pero la escribí. 


Y pasó algo interesante. No sentí motivación de inmediato. Pero algo cambió. 


Como si una puerta interna se hubiera entreabierto. 


Entonces escribí otra línea. Y otra. 


No porque quisiera. Sino porque ya había empezado. 


Ahí entendí algo que no se me olvida hasta hoy: 


La motivación no viene antes de la acción. 


La motivación aparece después de empezar. 


Es como empujar un carro apagado. 


Al principio cuesta muchísimo. 


Pero una vez que agarra impulso… ya no es lo mismo. 


Ahora, no te voy a vender humo. 


Hay días en los que ni siquiera eso funciona del todo. 


Días en los que estás agotado mentalmente. 


Días en los que simplemente no puedes. Y está bien. 


Pero incluso en esos días… puedes hacer algo mínimo. 


Algo tan pequeño que tu mente no tenga excusas para rechazarlo. 


Leer una página. Escribir una idea. Organizar una cosa. 


Porque lo importante no es lo que haces… 


Es no romper el vínculo contigo mismo. 


Cuando dejas de hacer, empiezas a desconectarte. 


De tus metas. De tu disciplina. De la persona que quieres ser. 


Pero cuando haces algo, por pequeño que sea… le estás diciendo a tu mente: “Aquí sigo”. 


Y eso, aunque no lo parezca… lo cambia todo. 


Así que la próxima vez que no tengas ganas de nada… no esperes a sentirte mejor. 


No esperes a que llegue la motivación. Porque puede que no llegue. 


Haz algo pequeño. Algo simple. Algo casi ridículo. Pero hazlo. 


Porque al final… no es la motivación la que cambia tu vida. 


Es lo que haces cuando no la tienes.

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lunes, 16 de marzo de 2026

El Autopoder no es fuerza de voluntad



El Autopoder no es fuerza de voluntad

Una de las cosas que más nos frustra es querer cambiar… y no poder. 


Queremos empezar a hacer ejercicio. 


Queremos leer más. 


Queremos dejar de perder tiempo. 


Y pasan los días. 


Y seguimos igual. 


Entonces empezamos a decir que nos falta disciplina. 


Que somos débiles. 


Que no tenemos carácter. 


Pero el problema no es la fuerza de voluntad. 


Es el diseño. 


Hace poco leía a James Clear en su libro Hábitos Atómicos y hay una idea que me pareció demasiado poderosa por lo simple que es: 


Si quieres crear un buen hábito, hazlo fácil. 

Si quieres eliminar uno malo, hazlo difícil. 


Nosotros hacemos lo contrario. 


Queremos leer, pero el libro está guardado. 

Queremos dejar el celular, pero dormimos con él en la mano. 

Queremos comer mejor, pero llenamos la casa de tentaciones. 


Y luego decimos que no podemos. 


No es que no puedas. 


Es que lo hiciste fácil. 


El entorno siempre gana. 


Si quieres hacer ejercicio, deja la ropa lista desde la noche anterior. 


Si quieres dejar redes sociales, elimina las apps. 


Si quieres ahorrar, automatiza el dinero antes de gastarlo. 


La mayoría de las personas ahorra así: 


Reciben el dinero → pagan cosas → gastan en lo que aparece → y si sobra algo… ahorran. 


El problema es que casi nunca sobra. 


Porque el cerebro siempre encuentra en qué gastar. 


Entonces dependes de tu fuerza de voluntad. 


Y la fuerza de voluntad se cansa. 


Ahora mira el mismo escenario, pero diseñado de forma inteligente: 


Recibes el dinero → automáticamente una parte se va a una cuenta de ahorro → el resto queda disponible para gastar. 


Eso cambia todo. 


Ya no estás decidiendo si ahorrar o no. 


Ya está hecho. 


No depende de tu estado de ánimo. 


No depende de si viste una oferta. 


No depende de si tuviste un día difícil. 


El sistema decide por ti. 


Y aquí está lo importante: 


No estás confiando en tu disciplina. 


Estás confiando en tu diseño. 


Haz que lo que te conviene sea sencillo. 


Haz que lo que te perjudica requiera esfuerzo. 


Eso es Autopoder. 


No es resistir todos los días. 


Es anticiparte. 


Es diseñar tu vida para que lo correcto sea lo cómodo. 


Porque cuando algo es fácil, lo repites. 


Y cuando lo repites, se convierte en parte de ti. 


Tal vez no eres débil. 


Tal vez solo estabas jugando en modo difícil. 


Cámbialo. 


Simplifica. 


Diseña. 


Y deja que el sistema trabaje a tu favor. 


El autopoder no es luchar contra ti todos los días. 

Es dejar de ponerte obstáculos y empezar a construir el camino.

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lunes, 9 de marzo de 2026

La mayoría de tus problemas se pueden evitar (y nadie te lo dice)



La mayoría de tus problemas se pueden evitar (y nadie te lo dice)

Hay algo que me parece curioso del ser humano. 


Muchas veces sabemos perfectamente qué nos conviene, qué deberíamos hacer o qué cambios podrían mejorar nuestra vida, pero aun así seguimos haciendo exactamente lo mismo de siempre. 


No es necesariamente falta de ganas ni de inteligencia. 


En gran parte es nuestro propio cerebro tratando de ahorrarse trabajo. 


El cerebro es un experto en optimizar energía. 


Todo lo que ya conoce le resulta más fácil, más seguro y menos costoso. 


Por eso muchas veces preferimos quedarnos donde estamos, incluso cuando en el fondo sabemos que podríamos estar mejor si cambiáramos algo. 


Lo conocido da una sensación de control, aunque a veces ese control sea solo una ilusión. 


Un empleo estable, una rutina fija, una forma de hacer las cosas que “siempre ha funcionado”. 


Todo eso tranquiliza, pero no necesariamente garantiza nada. 


La vida cambia constantemente, y cuando esos cambios llegan suelen hacerlo sin avisar. 


Ahí es cuando muchas personas se bloquean. 


No porque no tengan capacidades, sino porque nunca se plantearon seriamente la posibilidad de hacer las cosas desde otra perspectiva. 


Y cambiar la perspectiva, aunque no lo parezca, es un entrenamiento mental. 


Por ejemplo, hay algo que nos pasa todo el tiempo: cuando pensamos en una tarea completa, con todos sus pasos, nos desanimamos antes de empezar. 


Sabemos que tenemos que hacer algo, pero solo imaginar el proceso ya nos quita energía. 


Piensa en algo tan simple como pagar un servicio público. 


Si lo ves como “tengo que ir al banco, hacer fila, retirar dinero, luego ir a otra fila para pagar”, es muy probable que empieces a aplazarlo. 


No porque no puedas hacerlo, sino porque mentalmente ya lo sentiste pesado. 


Pero si automatizas ese pago desde tu cuenta, el problema prácticamente desaparece. 


No tienes que pensarlo cada mes, no gastas energía en decidir ni en organizarlo. 


Simplemente ocurre. Y sin darte cuenta te quitaste una carga. 


Ahora imagina aplicar esa lógica a más áreas de la vida. 


Muchas cosas que nos estresan no son problemas reales, son procesos mal organizados o decisiones que seguimos posponiendo. 


Ahí es donde cambiar la perspectiva vuelve a ser clave. 


No es lo mismo decir “tengo que hacer ejercicio” que facilitarte el camino para hacerlo. 


Si dejas la ropa deportiva lista desde la noche anterior, cuando te levantes ya eliminaste una fricción. 


No tienes que buscar qué ponerte, no tienes que decidir nada. Solo empiezas. 


Puede parecer algo pequeño, pero esas pequeñas optimizaciones reducen resistencia mental. 


Y cuando reduces resistencia, actuar se vuelve más natural. 


Yo cada vez estoy más convencido de que no se trata de vivir preocupado por el futuro, sino de ampliar la forma en la que vemos las cosas. 


A veces cambiar la perspectiva no significa hacer algo enorme, sino hacer más fácil lo que sabemos que nos conviene. 


Cuando amplías tu perspectiva, aparecen ideas, soluciones y oportunidades que antes ni siquiera considerabas. 


Incluso empiezas a sentir menos presión, porque sabes que estás construyendo caminos, no improvisando cuando ya no queda otra. 


Tal vez hoy todo esté bien en tu vida. 


Ojalá sea así. Pero aun así vale la pena preguntarse si estás haciendo solo lo que te resulta cómodo o también lo que realmente te conviene. 


A veces ese pequeño cambio en la forma de mirar las cosas termina simplificando más de lo que imaginabas. 


Y cuando empiezas a optimizar lo cotidiano, la vida deja de sentirse como una serie de problemas y empieza a parecerse un poco más a una dulce armonía. 


Porque cambiar la perspectiva no siempre cambia el mundo de inmediato… pero casi siempre cambia la manera en que lo enfrentas. 


Y eso, muchas veces, es lo que marca toda la diferencia entre el vivir en caos o el vivir en bienestar.

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lunes, 5 de enero de 2026

Decirlo para Creerlo: Cómo Hacer Realidad lo que Nos Prometemos



Decirlo para Creerlo: Cómo Hacer Realidad lo que Nos Prometemos

Cada año, cuando empieza un nuevo ciclo, muchos de nosotros hacemos propósitos: “este año voy a leer más”, “voy a estudiar”, “voy a ahorrar”. 


Y casi sin darnos cuenta, al tiempo empezamos a incumplirlos. 


Es como si esos compromisos que salen de nuestra mente no lograran anclarse en la realidad. 


Pero hay una parte del libro Hábitos Atómicos que nos da una pista poderosa de por qué sucede esto — y qué podemos hacer diferente. 


Esto es, Volver lo Invisible en Audible 


En nuestra vida, muchos hábitos ocurren sin que siquiera pensemos: nos dejamos llevar por la rutina, por el piloto automático. 


Eso hace que muchas veces nuestros propósitos se queden en pensamientos vagos. 


El autor sugiere una práctica muy simple, pero con un fondo profundo: decir en voz alta la acción que vas a hacer y, si es posible, incluso señalarla. 


Esta técnica no es algo sacado de la nada. 


En los sistemas ferroviarios japoneses —y también en algunos metros de países orientales— los operadores utilizan lo que llaman Pointing-and-Calling: 


Señalan con el dedo un elemento crítico y lo verbalizan en voz alta. 


Señalan la señal, la velocidad, la hora; lo dicen a viva voz. 


Aunque a primera vista parece algo “tonto”, funciona — reduce errores y aumenta la atención en cada paso. 


¿Por Qué Funciona? 


Porque cuando verbalizas y señalas, lo que era una idea vaga se convierte en algo concreto y consciente. 


No es lo mismo decir “debería estudiar más” en tu mente que decir “voy a estudiar 30 minutos a las 7 pm” mientras miras tu reloj y lo pronuncias en voz alta. 


Al decirlo y señalar el momento o el objeto de tu propósito: Tu cerebro lo registra con más claridad y no lo trata como rutina invisible. 


Te vuelves más consciente de lo que vas a hacer, no solo de lo que quieres hacer. 


Creas un compromiso contigo mismo que no se queda en la mente — lo oyes y lo haces real. 


La mayoría de nuestros propósitos fallidos no es porque no tengamos buenas intenciones, sino porque no salieron de las sombras del pensamiento. 


Los guardamos en lo inconsciente y luego nos preguntamos por qué no se cumplieron. 


Hábitos Atómicos enseña que para cambiar un hábito primero debemos traerlo a la conciencia — y la verbalización es una herramienta para lograrlo. 


Cuando hablas algo en voz alta, tu mente deja de interpretarlo como un simple deseo para convertirlo en una instrucción clara: quiero, pasa a voy a hacer. 


Es como si tu pensamiento interno se tradujera a un lenguaje que tu cerebro toma más en serio. 


Si además lo señalas físicamente, ese gesto ayuda a reforzar la conexión entre intención y acción. 


Conclusión — Lo que Puedes Hacer Hoy Mismo 


No esperes a que la motivación llegue. 


No confíes solo en la fuerza de voluntad. 


Di en voz alta lo que te vas a comprometer a hacer y, si puedes, señálalo con claridad: una libreta, una hora en el reloj, una meta en tu lista. 


Porque muchas veces no es que no queramos hacer lo que prometemos… 

sino que nunca lo hicimos real para nuestro cerebro. 

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lunes, 29 de diciembre de 2025

El poder silencioso del entorno



El poder silencioso del entorno

Una de las cosas que más nos afecta, aunque no lo notemos, es el entorno en el que vivimos. 


Las personas con las que compartimos el día a día terminan influyendo en lo que pensamos, en lo que creemos posible y hasta en nuestro nivel de ambición. 


Y no porque seamos débiles, sino porque así funciona la mente humana: se adapta al grupo para sobrevivir. 


Por eso siempre me acuerdo de una amiga de la universidad. 


Ella tenía un sueño grande, pero cometió un error muy común: se rodeó del grupo equivocado. 


En vez de juntarse con quienes avanzaban, decidió quedarse con los que todos llamaban “los fracasados”. 


Y lo hizo por una razón que en su momento sonaba noble: “Cuando alguno de ellos triunfe, les vamos a callar la boca a todos esos que se creen mejores”. 


Ella esperaba verlos cambiar. 


Pero mientras esperaba… fue ella la que cambió. Para abajo. 


Empezó a perder el interés por las clases, se atrasaba en todo, se conformaba con menos. 


Al final el entorno le ganó, porque cuando te rodeas de personas sin dirección, lo normal es que tú también pierdas la tuya. 


El día que no pasó un examen y ni siquiera le dolió, entendió que estaba tocando fondo. 


Y ese mismo día tomó la decisión que le salvó la carrera: alejarse. 


Empezó a juntarse con gente enfocada, disciplinada, ambiciosa. 


Y fue como si se encendiera de nuevo. No porque ellos fueran mágicos, sino porque ese ambiente la empujaba hacia arriba. 


La verdad es simple: tu vida cambia cuando cambias de entorno. 


No se trata de creerte más que otros, sino de cuidar tu mente. 


De estar donde puedas crecer y no donde te apaguen. 


Tú eres valioso y tienes un potencial enorme, pero necesitas estar cerca de personas que alimenten ese potencial, no que lo drenen. 


Así que no permitas que el entorno decida por ti. 


Rodéate de quienes te eleven. 


Aléjate de quienes te hundan. 


Y si a alguien le molesta, justamente por eso debías alejarte. 


La vida es tuya. El entorno lo eliges tú. Y ahí comienza todo.

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lunes, 28 de julio de 2025

¿Pobre porque quiere? No: pobre por falta de información



¿Pobre porque quiere? No: pobre por falta de información

Hace algunos años en este país, un personaje que desconozco dijo una frase que levantó bastantes ronchas en el público general. 


Lo que dijo ardió tanto a la gente que hasta yo que no veo noticias ni TV me llegue a dar cuenta. 


Mencionaba algo así como que la persona que es pobre es pobre porque quiere. 


Mejor dicho, se le fueron con uñas y dientes a la yugular por haber dicho algo tan sacrílego. 


Bueno, sí soltamos un poco las pasiones, yo creería que lo que dijo esta persona no está muy lejos de la realidad. 


Lo que más bien se equivocó fue en la expresión que utilizó. 


Yo diría que la frase correcta que debió utilizar es que la personas son pobres no por que quieran sino por ignorancia. 


No estoy diciendo que sean brutos o que cuenten con alguna discapacidad mental. 


Ignorancia se refiere más bien a la falta de información. 


¿Qué es lo que hace que una persona gane más dinero que otra? 


Quizás me puedas decir en este momento que la diferencia la hace el grado de escolaridad. 


O tal vez me digas que eso tiene que ver mucho con los contactos, carisma, etc. 


En cualquier caso, si observas se trata de información. 


Por ejemplo, si una persona ignora que para ganar dinero tiene que mejorar su carisma, pues ya sabes porque mantiene en su estado financiero actual. 


Mira, yo muchas veces me llegué a preguntar como ganar más dinero. 


Porque para serte sincero trabajando no es mucho lo que se gane. 


Y si lo hace no es mucho el tiempo con el que cuenta para disfrutarlo. 


Así que, si piensas que trabajando en una fábrica vas a volverte rico o al menos mejorar tu economía, mejor piénsalo de nuevo. 


Prácticamente eso es lo que hacen la mayoría de las personas y ya sabemos sus resultados. 


Si buscamos información en libros sobre educación financiera, la mayoría nos dicen que debemos incrementar nuestros ingresos pasivos. 


Por si no lo sabes, un ingreso pasivo es simplemente una inversión que haces y que te produce dinero este presente o no. 


No importa si duermes o estas de vacaciones, un ingreso pasivo te produce dinero. 


Un ejemplo de esto es un local o apartamento que tengas alquilado, o si cuentas con la suerte de ser músico y componer un éxito musical, eso te estaría dando rendimiento de forma automática. 


Pero, para hacer este tipo de cositas, hay que tener dinero. 


Y si ya sabemos que no lo tenemos, ¿entonces ahí qué? 


Nuevamente los que “iluminan” nuestra ignorancia nos dice que debemos ahorrar. 


Pero esto también es utópico, pues ¿cuánto dinero debemos ahorra para comprar así sea un pequeño local? 


Y digamos que conseguimos el dinero prestado, tampoco hacemos nada pues prácticamente nos vamos a pasar mucho tiempo sin ganancia alguna. 


Es por eso por lo que algunos prefieren delinquir o tomar caminos más “fáciles”. 


Y tal vez me digas en este momento: “bueno Gabrielito lindo, tú que sabes tantas cositas, ¿qué se podría hacer en estos casos?” 


Bueno de acuerdo con mi “humilde opinión como científico”, una cosa que podría ayudarte es la inversión en divisas. 


Cosa que no te puedo explicar aquí pues aún no soy experto en el tema. 


Pero lo que si te puedo decir es que, con una pequeña cantidad, mucha información y disciplina, puedes llegar a mejorar tus estados financieros. 


Así pues, es mi intención mediante esta información animarte a estudiar nuevas posibilidades de ingresos. 


Para serte honesto, estos temas de inversiones de divisas a mi producían mucha pereza. 


Pero por cosas del destino o de pura casualidad llegué a tener contacto con este mundo y créeme que no solo es interesante sino muy apasionante. 


Mientras tú sigues esperando a que vengan el angelito vestido de traje con la maletita llena de un millón de dólares a solucionarte la vida, otros están invirtiendo tiempo y energía en capacitarse para traer bienestar a sus vidas.

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lunes, 21 de julio de 2025

La Trampa del Esfuerzo: Por Qué Producir Dinero No Es Suficiente



La Trampa del Esfuerzo: Por Qué Producir Dinero No Es Suficiente

Vivimos en un mundo donde, desde pequeños, nos enseñan a producir dinero. 


A estudiar, a conseguir un trabajo estable, a ganar un salario y—si nos va bien—ahorrar un poco. 


Y aunque todo eso suena responsable, es solo una parte de la historia. 


Lo que rara vez nos enseñan es a pensar como creadores de riqueza. 


Cuando tu mentalidad está enfocada en producir dinero, el dinero se convierte en el objeto de deseo. 


Todo gira en torno a él.  


Te levantas, trabajas, te esfuerzas… y al final del mes, esperas con ansiedad la recompensa. 


Pero ¿qué pasa? Que muchas veces, no alcanza. 


O si alcanza, te exige tanto tiempo y energía que apenas puedes disfrutarlo. 


 Y así, el dinero se convierte en una especie de zanahoria que te cuelgan delante. 


Siempre parece estar a unos pasos de ti, obligándote a correr más rápido, trabajar más horas, y vivir con la sensación de que nunca es suficiente. 


Pero existe otra forma de pensar. Una mentalidad muy diferente: la de hacer que el dinero trabaje para ti. 


Aquí el dinero deja de ser el fin… y se convierte en un medio. 


Ya no lo persigues. Lo utilizas. 


Lo pones a trabajar, como si fuera un empleado silencioso que genera valor mientras tú vives tu vida. 


En teoría todos sabemos que hay que ahorrar para comenzar a generar riqueza. 


Pero hay una gran diferencia entre ahorrar e invertir. 


Ahorrar es prácticamente dejar el dinero quieto en tu cuenta o donde lo tengas. 


La inversión es hacer que el dinero mantenga en movimiento mientras crece. 


Y para eso existe una herramienta poderosa: el interés compuesto. 


El interés compuesto es la capacidad que tiene el dinero de multiplicarse por sí mismo con el tiempo. 


Es como sembrar una semilla que no solo da fruto… sino que cada fruto da nuevas semillas. 


Y esas semillas, más árboles. Con el tiempo, lo que empezó como algo pequeño, puede convertirse en un bosque. 


Este principio no aplica solo al dinero. 


También aplica al conocimiento, a los hábitos, a las acciones pequeñas pero consistentes. 


Pero cuando lo aplicas en tus finanzas, ocurre algo mágico: dejas de depender solo de tu esfuerzo diario para generar ingresos. 


Creas sistemas, inviertes, automatizas, construyes.  


El cambio comienza en tu mente. 


Porque si sigues pensando como alguien que solo quiere producir dinero, vas a estar atrapado en un ciclo eterno. 


Pero si cambias tu mentalidad y empiezas a preguntarte: ¿Cómo hago para que el dinero trabaje por mí?… entonces estás en camino a la libertad. 


La libertad no está en ganar mucho. Está en dejar de cambiar tu tiempo por dinero. 


Y atención, hacer esto no es que ocurra el milagro y mañana ya eres millonario. 


Si así fuera, nadie en este planeta tendría problemas financieros. 


Esto es una disciplina, un camino que hay que construir gota a gota, paso a paso. 


Y también es una cuestión que requiere mucho del manejo de las emociones. 


¿Has notado que cuando tienes algo de dinero, es como si algo en ti quisiera darlo a conocer al público? 


Es como si estuvieras intentando demostrar tu valía mediante las cosas que tienes o puedes comprar. 


Gracias a esto es que ocurren las fugas de capital y es lo que nos mantiene atados cada día más en la deuda. 


Y ese es el mejor método para trabajar duro y hacer a otros ricos. 


No te estoy prometiendo que te vas a volver millonario si haces que el dinero trabaje para ti. 


Pero al menos vas a dejar de comerte las uñas cada que te acercas a fin de mes.

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lunes, 19 de agosto de 2024

Adiós Deudas: Tu Guía para Gastar Inteligentemente



Adiós Deudas: Tu Guía para Gastar Inteligentemente

Una de las cosas que más nos suele generar malestar respecto al dinero es la palabra “presupuesto”. 


No hay cosa que nos asuste, moleste o produzca pereza que escuchar esta palabra. 


Es por eso que no planeamos como vamos a gastar el dinero o invertirlo. 


Es más, ni siquiera tenemos idea de cómo hacer eso. 


Respecto a esto, hace pocos días estaba hablando con un señor que trabaja en la empresa encargada del aseo de mi localidad. 


Me contaba que hace poco hubo una feria en la ciudad. 


Y que muchos de sus amigos estaban “ladrando” o llorando porque se gastaron el dinero en ese evento. 


Así pues, varios de sus compañeros al ver que él no había asistido a esa feria, estaban esperanzados en que él les prestara el dinero para poder llegar a fin de mes. 


Todo esto es consecuencia de no saber nuestro estado financiero antes de consumir algo. 


¿Cómo rayos haces para recibir un dinero y gastarlo de forma irresponsable, aun conociendo que vienen otros gastos tan importantes? 


Aquí es donde entra el concepto de presupuesto. 


Es por eso que vamos y nos “deshacemos” del dinero que hemos ganado. 


Y cuando menos pensamos nos gastamos el dinero del arriendo, alimentación, colegio, etc. 


¿Y adivina cual es la solución que le damos a nuestra situación, causada por nosotros mismos? 


Recurrimos al préstamo, con amigos o entidades financieras. 


Y así entramos en la eterna carrera por trabajar sólo para pagar deudas y medio comer. 


Llegando solo a fin de mes, mediante préstamos de dinero. 


Haciendo que nuestra vida se convierta en una insoportable carga de infelicidad. 


¿Pues quien en sus 5 sentidos puede vivir tranquilo conociendo que tiene compromisos financieros que cumplir? 


Bueno, hay excepciones a esto y durante mi vida he conocido unos pacientes que no les importa que les pueda pasar. 


Hasta les ha tocado esconderse de los deudores. 


Y quizás en este momento me preguntes: “Gabrielito lindo, si estoy en una situación como esta, ¿cómo puedo solucionarla y salir de ese ciclo de deuda eterna?”. 


Bueno, yo creo que la experiencia que tuvo mi nutricionista te puede dar una pequeña orientación. 


Ella me contó que hace muchos años entró en el “privilegio” de tener deudas. 


En mi localidad existen unas personas que viven de prestar dinero a otros, sin requisitos. 


El único problema es que los intereses por el dinero prestado son bastante altos. 


Y prácticamente le estás vendiendo tu alma a Satanás, pues donde no pagues, estas personas hasta pueden hacerte daño. 


Esta es una actividad no muy legal que digamos. 


Pero demasiada gente acude a ellos por la “facilidad” y es prácticamente imposible controlar eso. 


Así pues, esta señorita comenzó a ponerle freso a sus compras. 


Se limitó a comprar estrictamente lo necesario y con esto tuvo la disciplina para pagar a sus acreedores. 


Lamentablemente nos toca dejar de comprar cosas para impresionar a otros. 


Y esto es algo que nuestro ego no le gusta. 


Por eso es tan difícil salir de las deudas y preferimos convertir nuestra vida en una carga insoportable de infelicidad.

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lunes, 22 de enero de 2024

Disciplina con Amor: El Equilibrio Entre Corrección y Crianza Respetuosa



Disciplina con Amor: El Equilibrio Entre Corrección y Crianza Respetuosa

Muchas veces nos preguntamos si el castigo que le damos a los hijos los afectará o no en su vida adulta. 


La mayoría de los padres en la actualidad somos conscientes de la responsabilidad que tenemos en la forma de transmitir valores. 


Y por esta razón tomamos con pinzas la disciplina que tenemos para ellos. 


Muchos optan por tratar suavemente las indisciplinas de los hijos y hasta las faltas de respeto. 


Por ejemplo, en mi caso, cuando me di cuenta de que iba a ser padre, siempre tenía claro que a mi hijo(a) le iba a alcahuetear todo. 


Salvo una cosa y es que nunca le perdonaría las faltas de respeto. 


Y todo porque si yo le permitía ser grosero, en la calle no iban a tener la tolerancia o permisividad que yo tenía. 


Así que prefería disciplinarlo que otro fuera a hacerle daño por mi culpa. 


Y como todos sabemos, los padres solemos ser más condescendientes con las hijas. 


Así que en mi caso lo que dijera la muchachita se le complacía. 


Pero en cierta oportunidad y como a la edad de 3 años una vez que le advertí que no hiciera algo, me respondió: “no me regañe que usted no es mi papá”. 


Yo quedé asombrado, pero supuse que lo había escuchado esta frase en su jardín infantil. 


Entonces la llamé y le dije: “mira mi amor, yo soy tu papá”. 


“No soy tu amigo, ni tu compañerito del salón. Así que a mí me respetas. Soy tu papá y eso no te lo voy a volver a permitir. ¿Te quedó claro mi amor?”. 


Ella me respondió: “Si papi”. 


Bueno, meses después yo estaba hablando con mi señora madre y la niña llegó a jugar con su primito a mi escritorio. 


Entonces le dije: “mi amor por favor no juegues allí con tu primo que puedes dañar mi computador”. 


¿Y adivina que me dijo la muchachita? 


“No me regañe que usted no es mi papá”. 


Bueno, seguí usando mi hemisferio izquierdo para hablar con mi mamá, pero con el derecho se la tenía guardada a mi hija. 


Entonces cuando terminé la llamada, la busqué y le di un par de nalgadas que, hasta el día de hoy, aún se está sobando. 


Como que todavía tiene mis huellas digitales en la colita. 


Ella se quedó como sin aire, miró a su mamá, buscando la aprobación y ella solo le dijo: “mamita, ya su papá se lo había advertido”. 


Esa fue la última vez que la muchachita se atrevió a hacer el chistecito. 


Ahora que es una adolescente se acuerda y le da risa. 


¿Pero será que dañé de alguna forma a mi hija por corregirla con ese castigo? 


Mira, todo el mundo que conoce a Isabellita siempre dicen: “esa niña es una dama”. 


“Es muy educada y muy respetuosa”. 


Y a pesar de que va para su cuarto año practicando artes marciales y podría hacerle daño a los demás, es una persona muy cordial y educada con todos. 


¿Sabes que hubiera pasado si yo no hubiera castigado a mi hija en ese tiempo? 


Lo más seguro es que nunca hubiera sido la persona amorosa y cariñosa que todo el mundo conoce en la actualidad. 


No disciplinarla hubiera sido una falta de amor de mi parte. 


Mira hasta la fecha yo soy muy alcahueta con mi hija. 


Hablo mucho con ella y cuando es momento de aconsejarla, lo hago. 


Y cuando es momento de complacerla también. 


Pero siempre me baso en el amor y en todo lo que traiga para ella bienestar. 


También llegué a conocer el caso de una niña que se crio con su abuela. 


En cierta oportunidad la niña fue muy grosera con su abuela hasta el grado de casi agredirla. 


Entonces la señora llamó al padre y le dijo lo que había hecho la niña. 


El padre que estaba lejos la llamó y le dijo que respetara a la abuela que ella hacia todo. 


A lo cual la muchachita le dijo que lo iba a denunciar por maltrato a los hijos. 


El señor dejó de hacer lo que estaba haciendo y salió de inmediato para donde su hija y le dio garrote. 


Después le dijo “mamita bien pueda y me denuncia, pero su pela se la ganó”. 


Bueno, después de eso la niña se volvió super educada que hasta comenzó a saludar a todos los vecinos. 


Antes de eso, la niña era muy descortés con todos. 


Ahora era toda una dama. 


Y hasta se volvió la mejor estudiante de su salón. 


Muchos profesionales de la salud mental dicen que castigarlos lo traumatiza y bla bla. 


Lamentablemente tenemos que ser conscientes que siempre nos vamos a los extremos. 


O somos muy permisivos o somos muy tiranos. 


Muchos padres que tienen sus hijos en la actualidad en la etapa de adolescencia se están dando cuenta del error tan grande que cometieron al no corregirlos. 


Todos los extremos son malos en cualquier cosa que hagamos. 


Lo único cierto es que si tu no corriges a un ser humano cuando esta pequeño, no lo vas a poder hacer cuando crezca. 


No se trata de estarlos amenazando que les vas a pegar. 


Mira un error muy común que tienen las madres es amenazar con el “te voy a pegar”. 


O con el famoso “le voy a decir a tu padre cuando venga”. 


En ambos casos le estás sub comunicando al niño que no tienes autoridad y que cualquier orden tuya se la puede pasar por el forro. 


Hay que hablar con ellos, jugar con ellos y preguntarles siempre como se sienten. 


Más que comida y juguetes, un niño necesita atención. 


Ellos suelen hacer cosas para llamar tu atención, como por ejemplo ser indisciplinados. 


Hay que tener disciplina, pero con amor. 


Y tengas los problemas que tengas, recuerda que ellos no tienen la culpa. 


Solo quieren tu amor y atención.

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lunes, 1 de febrero de 2021

Los hábitos que se convierten en una persona rica



Los hábitos que se convierten en una persona rica

La mayoría de nosotros si nos preguntaran la definición sobre riqueza, responderíamos que es tener dinero.


Lamentablemente esta definición está bastante lejos de la verdad.


Y es precisamente lo que nos mantiene persiguiendo algo que se nos escapa de las manos o que consideramos lejano.


Y puede que en este momento estés diciendo, pero Gabrielito lindo, si en el diccionario dice que la riqueza es la abundancia de recursos materiales e inmateriales.


Mira que, a nuestro alrededor, podemos ver personas que tienen abundancia de dinero, pero no se sienten ricas.


Es por eso que por todos los medios intentan obtener más dinero a pesar que no saben qué hacer con el que tienen.


Otro caso similar es el de personas que, aun teniendo suficiente dinero como para gastarlo en 3 vidas, sienten temor de comprar algo o viajar a algún lado.


Podemos ver que en estos ejemplos que la riqueza tiene que ver más con lo imperceptible que con la cantidad de bienes que tengamos.


Si analizamos la definición que nos da el diccionario, esta es abundancia de recursos materiales y también inmateriales.


Inmaterial es algo que pertenece al espíritu o que no se puede percibir con los sentidos.


Así pues, esto explicaría porque una persona teniendo tanto, aun puede en su interior estar pasando necesidades.


Y esta carencia entonces viene siendo expresada en la búsqueda de llenar ese vacío mediante más bienes materiales o dinero.


Uno de los personajes más sabios que han pisado este planeta fue el señor Hermes Trismegisto.


Este personaje fue tan importante, que muchas culturas intentaron apropiárselo bajo diferentes nombres.


Este pensador dijo la frase “como es adentro, es afuera”, haciendo clara referencia que la vida no viene hacia nosotros, sino que proviene de nosotros.


Si eres buen observador, habrás notado que entre más se “mate” una persona trabajando por ganar dinero, parece que este se le escapa.


A título personal, puedo dar plena fe que esto es cierto pues hace años debido al trabajo duro, lo único que pude conseguir fue más trabajo duro.


Quizás esto lo has visto en tu entorno cuando las personas con mayor riqueza trabajan sólo 3 o 4 horas diarias.


Personalmente tengo una amiga que no trabaja más de 3 horas en el día con propiedad raíz y su ingreso mensual está alrededor de 10 mil dólares.


Mientras que el empleado que trabaja 14 o más horas en el día, solo le alcanza para sobrevivir.


Esto demuestra claramente que la riqueza no tiene nada que ver con el esfuerzo.


Es evidente que quienes están en la cima, realizan las cosas de una cierta manera.


Si tomamos en cuenta que la vida proviene de nosotros, ¿entonces que deberíamos estar haciendo en nuestro interior para lograr lo que deseamos?


Aunque no lo creas, la gente que triunfa no hace nada especial o que tú mismo no puedas realizar.


Un rasgo característico de las personas de finanzas exitosas es el orden y la limpieza.


Algunos pueden ser refinados y otros más simples, pero todos tienen este factor común sobre la organización.


Por ejemplo, si observas la casa o el auto de un personaje de estos, es bastante “lujoso”.


Pero este lujo es en realidad el reflejo de un objeto pulcro.


Para que me puedas comprender mejor, hay personas que con mucho sacrificio adquieren el mismo objeto que un millonario.


Pero observando cuidadosamente no se llega a ver tan pulido como el de una persona organizada.


Un claro ejemplo de esto es cuando vas a un lavadero de vehículos.


Algunos clientes llegan en tremendos autos que parece que nunca han visto el agua y el jabón.


Y qué decir de su interior que hasta animales se han llegado a encontrar.


Y si una persona no es limpia, ten por seguro que la riqueza en su interior no se producirá mucho que digamos.


Y por lo tanto estaría manifestando esa misma carencia en su vida.


Entiendo perfectamente que limpiar tu casa constantemente produce hasta malestar.


Pero si comienzas tomando esta disciplina, pronto esto será un hábito en tu vida.


Acaso creías que las cosas se veían lujosas por nuevas o por los números que tengas en tu cuenta bancaría.


Recuerda que todo en este universo es energía.


La energía tiene movimiento, el cual llamamos vibración.


Esta vibración se atrae con otras vibraciones similares.


Hace años aprendí que uno debe ser organizado hasta para juntar el dinero.


Con esto quiero decir que al momento de meter el dinero en tu cartera este tiene que estar organizado según la cantidad y los más nuevos de primero.


Si observas, normalmente guardamos este tal como llegue.


Pero increíblemente un acto de organización como este trae como consecuencia que la energía que llamamos dinero “quiera estar” en tu cartera.


Y esto no ocurre porque sea algo esotérico.


Simplemente el orden en tu vida trae bienestar.


Y la riqueza viene a tu vida como resultado del bienestar y la paz mental.


Así que quiero animarte mediante esta información a mejorar tu mundo cambiando tu interior.


Las cosas buenas de la vida no llegan por casualidad, sino que se manifiestan por la disciplina y constancia de lo que las buscas.


Y esta búsqueda no es física sino algo interior.


El orden y la limpieza es lo más importante que puedes hacer para alcanzar tu éxito personal.

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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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