Hay días en los que dormimos ocho horas, tomamos café, cumplimos con nuestras obligaciones y, aun así, sentimos que no tenemos energía para continuar.
Entonces aparece la frase de siempre: "Estoy muy cansado". Pero ¿y si el problema no fuera el cansancio físico?
Quizá no estás cansado. Quizá estás saturado.
Vivimos en una época donde nuestra mente rara vez descansa.
Apenas despertamos revisamos el celular, respondemos mensajes, leemos noticias, atendemos reuniones, pensamos en las cuentas, en la familia, en el trabajo y, cuando por fin termina el día, seguimos conectados a las redes sociales.
Nuestro cuerpo puede estar sentado, pero nuestra mente lleva horas corriendo sin detenerse.
La saturación mental no siempre se manifiesta como tristeza o ansiedad.
A veces aparece de formas mucho más silenciosas: olvidar cosas sencillas, perder la paciencia con facilidad, sentir que cualquier tarea parece enorme o simplemente quedarse mirando una pantalla sin saber por dónde empezar.
Lo curioso es que muchas personas intentan solucionar este problema haciendo más cosas.
Se exigen ser más productivas, organizar mejor su tiempo o trabajar unas horas adicionales para "ponerse al día".
Sin embargo, una mente saturada no necesita más velocidad; necesita espacio.
No todo descanso consiste en dormir.
También descansamos cuando dejamos de tomar decisiones durante un momento, cuando caminamos sin mirar el teléfono, cuando conversamos con alguien sin interrupciones o cuando nos permitimos permanecer en silencio.
Esos pequeños espacios funcionan como una pausa para nuestro cerebro.
He visto que muchas personas creen que deben aguantar hasta que las vacaciones lleguen o hasta que termine ese proyecto importante.
El problema es que la saturación no suele desaparecer por sí sola.
Si ignoramos las señales durante demasiado tiempo, nuestro rendimiento disminuye, las emociones se vuelven más intensas y cualquier dificultad parece mucho más grande de lo que realmente es.
Por eso vale la pena hacerse una pregunta sencilla:
¿Mi cuerpo está cansado o mi mente está saturada?
La respuesta puede cambiar la manera en que decides cuidarte.
No siempre necesitamos dormir más.
A veces necesitamos pensar menos, desconectarnos un momento y recordar que nuestra mente también merece descansar.
Porque cuidar la salud mental no significa dejar de luchar por nuestros objetivos.
Significa entender que nadie puede dar lo mejor de sí cuando vive con la mente llena todo el tiempo.
Hoy te propongo un pequeño ejercicio.
Durante diez minutos, apaga las notificaciones, deja el celular a un lado y simplemente respira, observa lo que ocurre a tu alrededor o da una caminata corta.
Es posible que no resuelva todos tus problemas, pero le dará a tu mente algo que muchas veces olvida pedir: un respiro.
A veces no necesitamos más fuerza. Solo necesitamos dejar de cargar tanto.
Hace ya varios años, conocí a una persona que me pareció muy interesante pues ella enfocaba su vida basándose en el libro Un Curso de Milagros.
Por si no conoces el libro, se trata de una colección de escritos “espirituales” y que propone un profundo cambio en la forma de pensar.
Enseña que el miedo y el conflicto provienen del ego.
Mientras que el amor y la paz son nuestra verdadera naturaleza.
Tiene algunos ejercicios con los cuales busca ayudar a la persona a transformar su percepción de la vida.
También a practicar el perdón y a alcanzar una verdadera paz interior duradera.
Sin embargo, está señora en cierta oportunidad preguntó en un grupo de Whatsapp al cual este angelito lindo pertenecía, que, si tuvieras la oportunidad de regresar de nuevo a esta vida, ¿qué haríamos?
Bueno, yo abrí mi gran bocota y respondí que a mí me gustaría regresar muchas veces a esta vida pues me parece maravillosa.
Esto fue como le hubiera insultado a esta señora, pues salí regañado del grupo.
En resumen, yo estaba mal porque esto no era para nada divertido y bla bla.
Gracias al libro UCDM, yo aprendí a no perder el tiempo en discusiones ni tampoco intentar a convencer a la gente de mis creencias.
Estas solo me sirven a mí, a nadie más.
Así que yo agaché mis orejitas y me quedé calladito, porque así disfruto más la vida.
En otras palabras, si le doy la razón a la señora con mi silencio, queda contenta ella y quedo contengo yo porque no tuve ningún conflicto.
No me gané ningún malestar solo por tener la razón.
Sin embargo, debo aclarar que en la actualidad comprendo perfectamente el punto de vista de la señora y le doy toda la razón.
Esta vida puede ser muy maravillosa. Todo lo que quieras.
Hay naturaleza, animales hermosos e incluso personas increíbles que hacen que tu vida sea más maravillosa.
Pero tenemos que ser conscientes que no todo el tiempo es tan divertida.
En mi trabajo yo me enfrento casi cada día a nuevos desafíos.
Cosas que tengo que aprender sin el más mínimo conocimiento previo.
Todo esto va generando en mi estrés y ansiedad cada día.
Y no soy el único paciente con este problema.
Millones de personas al rededor del mundo enfrentan no solo mi situación sino cosas adicionales como enfermedades, conflictos con parientes y muchas otras cositas más.
Así pues, es muy probable que la señora de esta historia se estuviera enfrenando a múltiples frentes de conflictos, lo cual no le permitirá disfruta la vida, a pesar de tener un conocimiento sobre el libro UCDM.
Esto en ningún momento hace a esta persona equivocada o mala.
Simplemente todos vivimos diferentes circunstancias que nos amargan un rato los momentos.
Al final, quizás la pregunta no es si esta vida es una maravilla o una tortura.
Tal vez es ambas cosas, dependiendo del momento y de los ojos con los que la miremos.
Hay días en los que todo fluye y la vida parece un regalo.
Y hay otros en los que pesa, incomoda y nos pone a prueba.
Pero incluso en medio de lo difícil, seguimos teniendo la capacidad de elegir cómo responder.
Yo, por mi parte, sigo pensando que vale la pena volver.
No porque todo sea perfecto, sino porque incluso con sus sombras, hay suficiente luz como para querer intentarlo otra vez.
Las ideas del libro UCDM apuntan a que la percepción lo cambia todo, pero eso no elimina las experiencias duras, solo transforma cómo las vivimos.
En ese entonces no sabía ponerle nombre, solo sentía esa presión interna que aparecía cuando tenía que entregar una tarea en el colegio.
Días antes ya estaba imaginando que algo iba a salir mal: que no la iba a terminar, que me iba a equivocar, que el profesor me iba a llamar la atención.
Muchas veces la tarea se entregaba, todo salía bien… pero el sufrimiento ya había ocurrido.
Con el tiempo entendí que la ansiedad no espera a que las cosas pasen, se adelanta.
Vive en el “y si…”, en escenarios que casi nunca se materializan, pero que la mente presenta como inevitables.
De niño era una tarea; hoy, ya de adulto, esa misma sensación aparece cuando debo desarrollar un proyecto, cumplir una fecha, tomar una decisión importante.
El contexto cambia, pero el mecanismo es el mismo.
He notado que la ansiedad hace sufrir a las personas de forma innecesaria.
No porque el problema sea real, sino porque la mente lo convierte en una amenaza antes de tiempo.
El cuerpo reacciona como si estuviera frente a un peligro inmediato, cuando en realidad solo está anticipando una versión exagerada del futuro.
Esa anticipación constante desgasta, agota y nos roba la tranquilidad incluso cuando todo va relativamente bien.
Lo curioso es que muchas veces aquello que tanto tememos termina resolviéndose de una forma mucho más simple de lo que imaginábamos.
Pero la ansiedad no se queda a comprobarlo; ella ya cobró su precio emocional por adelantado.
Nos hace pagar hoy por problemas que quizá nunca existirán.
Con los años he aprendido que la ansiedad no desaparece solo por entenderla, pero sí cambia cuando uno la reconoce.
Saber que es una respuesta automática, que no siempre dice la verdad y que no define quién soy, ayuda a tomar un poco de distancia.
Aun así, hay momentos en los que se intensifica y se necesita apoyo inmediato.
En esos casos, los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) pueden ser una herramienta útil.
Existen aplicaciones gratuitas de PAP pensadas para momentos de crisis emocional, como episodios de ansiedad o angustia intensa.
No reemplazan la terapia, pero ofrecen orientación y contención en el momento exacto en que más se necesita.
A veces, tener ese apoyo a la mano marca la diferencia entre quedar atrapado en la ansiedad o poder atravesarla con un poco más de calma.
La preocupación por parientes y amigos que buscan problemas es un sentimiento humano natural que surge de nuestro profundo amor y cuidado por ellos.
Cuando vemos a alguien cercano enfrentarse a situaciones problemáticas o tomar decisiones imprudentes, es normal sentir preocupación.
Esto puede manifestarse como ansiedad, estrés y un constante deseo de ayudar.
Es importante reconocer que la preocupación no es necesariamente negativa en sí misma.
Puede ser un indicador de que nos importa genuinamente la persona y queremos verla prosperar.
Pero debemos aprender a manejar esta preocupación de manera efectiva para evitar que nos consuma.
Pues esta preocupación constante por nuestros seres queridos puede tener un profundo impacto en nuestra salud emocional, mental y física.
Por qué sabias que esto puede llevar al estrés crónico, la ansiedad y la depresión.
Puede interferir en nuestra capacidad para concentrarnos en otras áreas de la vida, como el trabajo o nuestras relaciones personales
Ya que nuestra mente está constantemente ocupada por los problemas de nuestros seres queridos.
Estudios científicos en las áreas de psicología y medicina han demostrado que la preocupación crónica puede tener efectos negativos en la salud física.
Como aumentar la presión arterial y debilitar el sistema inmunológico.
Esto subraya la importancia de abordar la preocupación de manera efectiva para proteger nuestra propia salud.
Mira, una cosa es amar a nuestros seres queridos y otra muy diferente enterrarnos con ellos y sus problemas.
Desde mi punto de vista, la mejor forma de gestionar esto y todos nuestros problemas a nivel general es preguntarnos si podemos hacer algo por dicha situación.
Si la respuesta es afirmativa, la solución está en nuestras manos, así que no vale la pena preocuparnos.
Y en caso de que no podamos hacer nada, tampoco sirve en absoluto preocuparnos ya que esto se sale de nuestras manos.
Aquí debemos tener especial cuidado pues debido a nuestro amor hacia ellos, es muy probable que no sepamos diferenciar entre una solución y aquello que está fuera de nuestro alcance.
Así que siempre vamos a ver que “podemos” hacer algo para solucionarles la vida.
Déjame decirte que la mayoría de los problemas que nos generamos es por meternos donde no nos han llamado.
Nosotros usamos el amor como estandarte para solucionar los problemas de los demás.
Pero detrás de ese “amor”, lo único que existe es pánico de solucionar nuestros propios problemas.
Por lo tanto, si quieres vivir en bienestar en muy importante que seas consciente que una cosa es el amor a nuestros seres queridos y otra muy diferente solucionarles la vida.
Hay que amarlos, pero soltarlos.
Primero porque sus vidas no son tu responsabilidad (a no ser que se trate de tus hijos aun pequeños).
Y segundo porque ellos te van a percibir como un metido, un lambón que nadie ha llamado.
Ya si ellos te vienen a pedir un consejo, es buena idea indicarles que eso es lo que harías tú.
Pero no necesariamente esa es la solución al problema.
Porque si les va bien con tu consejo, la sacaste barata.
Pero si fracasan, el culpable vas a ser tú y eso no te lo perdonarán.
La soledad es un problema creciente en la sociedad moderna.
A pesar de que estamos más conectados que nunca gracias a la tecnología, muchas personas se sienten solas y aisladas.
Y eso que somos aproximadamente 8 mil millones de habitantes en este planeta.
La soledad puede afectar a personas de todas las edades y orígenes, y puede tener un impacto negativo en su salud mental y física.
Hay muchas razones por las cuales las personas pueden sentirse solas en la actualidad.
El ajetreo y el bullicio de la vida moderna pueden hacer que sea difícil para las personas conectarse cara a cara con los demás.
Además, la pandemia que tuvimos agravó aún más este problema.
Ya que muchas personas se vieron obligadas a quedarse en casa y limitar sus interacciones sociales.
A menudo, la soledad puede llevar a sentimientos de depresión, ansiedad y estrés.
Las personas que se sienten solas pueden tener dificultades para encontrar un propósito en la vida y pueden perder interés en las actividades que antes disfrutaban.
La soledad también puede afectar la salud física de las personas, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud.
Esta puede tener un impacto negativo significativo en la salud física y emocional de una persona.
Problemas de salud mental: La soledad puede aumentar el riesgo de problemas de salud mental, como la depresión, la ansiedad y el estrés.
Las personas que se sienten solas pueden experimentar una sensación de vacío, tristeza y desesperanza, lo que puede afectar su capacidad para llevar a cabo actividades cotidianas y disfrutar de la vida.
Problemas de sueño: Las personas que se sienten solas pueden tener dificultades para conciliar el sueño y experimentar interrupciones frecuentes del sueño.
La falta de sueño puede llevar a problemas de salud adicionales, como fatiga, dolores de cabeza y problemas de concentración.
Enfermedades cardiovasculares: La soledad puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial y el accidente cerebrovascular.
Esto se debe en parte a que la soledad puede aumentar los niveles de estrés y la presión arterial.
Problemas de inmunidad: Las personas que se sienten solas pueden tener un sistema inmunológico más débil, lo que aumenta el riesgo de enfermedades infecciosas y crónicas.
Problemas de autoestima: La soledad puede hacer que las personas se sientan inseguras acerca de sí mismas y disminuir su autoestima.
Esto puede afectar su capacidad para relacionarse con los demás y puede llevar a problemas de ansiedad social.
Respecto a esto, hace algunas semanas en mi país se dio a conocer un caso bastante extraño, acerca de una persona que inventó toda una realidad para mitigar su soledad.
Este era un joven que creó, literalmente, toda una familia de trapo.
El transporta su “familia” a donde quiera que vaya.
Se toma fotos con ellos y las sube a redes sociales.
Y es tan convincente lo que hace, que uno siente al ver estás fotos como si de personas reales se tratara y no de simples trapos.
Por supuesto, los memes, chistes y burlas no se han hecho esperar respecto a este caso.
Pero quiero que prestes mucha atención a lo que voy a preguntarte.
¿Qué diferencia existe entre unas personas de trapo y gatos?
Porque ¿sabías que mucha gente debido a la soledad, intenta mitigarla con mascotas?
Y OJO, no te estoy diciendo que todo el mundo que posee mascotas sufre de soledad.
Pero también es cierto que mucha gente está optando por preferir tener mascotas que relaciones humanas.
Por ejemplo, en México el mercado de alimento para perros y gatos creció un 8.5% en los últimos 4 años.
Y se ha calculado que en Colombia el 62% de los hogares incluye en su mercado semanal comida para estas mascotas.
Europa, sólo en el 2021, lideró el mercado global con un incremento de 11.6 millones de toneladas métricas de alimento para animales de compañía.
Estos datos no son casualidad y coinciden con el estimado de un 34% de personas reportadas solteras en el mundo a 2021.
Y para el 2030, se ha llegado a estimar que llegaremos a un 50% de personas en ese estado.
Es importante que las personas reconozcan la importancia de la conexión humana y busquen formas de combatir la soledad.
Esto puede incluir cosas simples como hablar con amigos y familiares, unirse a un club o grupo de interés, o participar en actividades comunitarias.
La tecnología también puede ser útil para conectar a las personas, ya sea a través de las redes sociales o plataformas en línea diseñadas específicamente para conectar a las personas.
Así pues, quiero animarte, mediante esta información a prestar mucha atención a tus relaciones personales.
No subestimes el poder del contacto humano, pues gracias a las relaciones es que se dan los negocios, oportunidades y demás cosas buenas de la vida, que nos pueden ayudar a aumentar nuestro bienestar.
Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.