Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

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lunes, 1 de junio de 2026

Todo salió bien… excepto en mi cabeza



Todo salió bien… excepto en mi cabeza

Una de las cosas que más afecta a una persona, aunque no lo diga, es la ansiedad. 


Y no me refiero a esa ansiedad que mencionan por ahí como algo ligero. 


Me refiero a esa que te aprieta el pecho. 


A esa que no te deja pensar con claridad. 


A esa que te hace ver problemas donde todavía no existen. 


Hace poco me cambié de lugar. 


Algo que en teoría es normal. 


Algo que miles de personas hacen todos los días sin problema. 


Pero en mi cabeza… no era algo normal. 


Era un caos. 


Tenía que coordinar el trasteo. 


Tenía que hablar con las personas que me iban a ayudar. 


Tenía que dejar el lugar donde estaba completamente limpio. 


Incluso pintarlo. 


Tenía que organizar el nuevo sitio. 


Ver dónde iba cada cosa. 


Asegurarme de que todo saliera bien. 


Y mientras todo eso pasaba… mi mente comenzó a hacer lo suyo. 


“¿Y si no alcanza el tiempo?” 


“¿Y si algo sale mal?” 


“¿Y si nadie me ayuda?” 


“¿Y si no logro organizar todo?” 


Es impresionante como la mente puede construir un desastre completo… 


Sin que todavía haya pasado nada. 


Yo ya estaba cansado… sin haber empezado. 


Ya estaba estresado… sin haber movido una sola caja. 


Ya estaba abrumado… sin que existiera un problema real. 


Y luego comenzó todo. 


Paso a paso. 


Sin afán. 


Sin caos. 


La gente ayudó. 


El tiempo alcanzó. 


Las cosas salieron. 


Incluso más fácil de lo que esperaba. 


Y fue ahí donde me di cuenta de algo. 


Nada fue como mi ansiedad decía. 


Nada. 


Todo ese sufrimiento… 


Fue adelantado. 


Fue innecesario. 


Fue creado. 


Porque la ansiedad no te muestra la realidad. 


Te muestra una versión exagerada de todo. 


Una versión donde todo sale mal. 


Donde todo es urgente. 


Donde todo es un problema gigante. 


Pero la vida real… no funciona así. 


La vida real se resuelve paso a paso. 


No toda al tiempo. 


No como la mente quiere hacerte creer. 


Pensar demasiado no me ayudó. 


No me dio soluciones. 


No hizo nada más fácil. 


Al contrario. 


Me desgastó antes de empezar. 


Pero actuar… 


Eso sí cambió todo. 


Mover una cosa. 


Resolver otra. 


Y luego otra. 


Y sin darme cuenta… todo estaba hecho. 


Tal vez la vida no es tan complicada como parece. 


Tal vez no es tan pesada como la sentimos. 


Tal vez… el verdadero problema es la historia que nos contamos antes de que las cosas pasen. 


Porque a veces… 


La ansiedad no viene de la realidad. 


Viene de lo que creemos que va a pasar.

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lunes, 26 de enero de 2026

La ansiedad y el costo invisible de imaginar el futuro



TITULO

La ansiedad me ha acompañado desde que era niño. 


En ese entonces no sabía ponerle nombre, solo sentía esa presión interna que aparecía cuando tenía que entregar una tarea en el colegio. 


Días antes ya estaba imaginando que algo iba a salir mal: que no la iba a terminar, que me iba a equivocar, que el profesor me iba a llamar la atención. 


Muchas veces la tarea se entregaba, todo salía bien… pero el sufrimiento ya había ocurrido. 


Con el tiempo entendí que la ansiedad no espera a que las cosas pasen, se adelanta. 


Vive en el “y si…”, en escenarios que casi nunca se materializan, pero que la mente presenta como inevitables. 


De niño era una tarea; hoy, ya de adulto, esa misma sensación aparece cuando debo desarrollar un proyecto, cumplir una fecha, tomar una decisión importante. 


El contexto cambia, pero el mecanismo es el mismo. 


He notado que la ansiedad hace sufrir a las personas de forma innecesaria. 


No porque el problema sea real, sino porque la mente lo convierte en una amenaza antes de tiempo. 


El cuerpo reacciona como si estuviera frente a un peligro inmediato, cuando en realidad solo está anticipando una versión exagerada del futuro. 


Esa anticipación constante desgasta, agota y nos roba la tranquilidad incluso cuando todo va relativamente bien. 


Lo curioso es que muchas veces aquello que tanto tememos termina resolviéndose de una forma mucho más simple de lo que imaginábamos. 


Pero la ansiedad no se queda a comprobarlo; ella ya cobró su precio emocional por adelantado. 


Nos hace pagar hoy por problemas que quizá nunca existirán. 


Con los años he aprendido que la ansiedad no desaparece solo por entenderla, pero sí cambia cuando uno la reconoce. 


Saber que es una respuesta automática, que no siempre dice la verdad y que no define quién soy, ayuda a tomar un poco de distancia. 


Aun así, hay momentos en los que se intensifica y se necesita apoyo inmediato. 


En esos casos, los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) pueden ser una herramienta útil. 


Existen aplicaciones gratuitas de PAP pensadas para momentos de crisis emocional, como episodios de ansiedad o angustia intensa. 


No reemplazan la terapia, pero ofrecen orientación y contención en el momento exacto en que más se necesita. 


A veces, tener ese apoyo a la mano marca la diferencia entre quedar atrapado en la ansiedad o poder atravesarla con un poco más de calma.

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lunes, 25 de febrero de 2019

Los orígenes del estrés y la depresión



Los orígenes del estrés y la depresión Según el RAE, el estrés se define como un conjunto de alteraciones que se producen en el organismo como respuesta física ante determinados estímulos repetitivos.

Estos pueden ser frío, miedo, calor, alegría, etc.

La depresión es algo más serio, pues es considerada una enfermedad severa.

Normalmente asociamos la depresión con sentirnos tristes por algunos días.

En realidad cuando existe la depresión estos sentimientos no desaparecen y pueden afectar nuestras actividades diarias.

Como puedes ver si nos tocara elegir uno de estos dos, es menos nocivo el estrés.

De hecho la medicina general recomienda que un poco de estrés en nuestra vida es saludable.

Pero como todos los extremos son malignos, demasiado estrés puede afectar nuestra salud en general.

De acuerdo a mis observatorios sobre este tema, el estrés es el principio de la depresión.

Recuerda que todo lo que hacemos cada día es un entrenamiento para fortalecer nuestras “habilidades”.

Así que si nos acostumbramos a vivir diariamente en estrés, con el tiempo nos volveremos expertos en este, a tal grado que lo llevaremos a un estado crónico.

De alguna forma nuestro cerebro se debe liberar de las cargas emocionales y es en estos casos cuando podemos desarrollar en el futuro, una depresión.

Aquí es cuando nos puede surgir la pregunta: qué es, o qué origina el estrés y al final la depresión?

La respuesta a esto está en la información.

Te has puesto a analizar la clase de información que recibes constantemente a través de los medios oficiales de información, redes sociales y personas cercanas?

Seamos sinceros y aceptemos que el 99% de dicha información es para ponernos los nervios de punta.

Todo es malo, es peligroso, enferma, no conviene, etc. Mejor dicho, parece que este planeta no fuera nuestro y todo nos envenena.

La información negativa genera preocupación, o en otras palabras comenzamos a realizar cálculos sobre situaciones futuras que muchas de ellas ni pasarán.

A la final esto se convierte en miedo. Y si recuerdas la definición inicial, el miedo repetitivo es un estímulo para generar estrés.

Podríamos decir que la información negativa no afecta directamente a los niños y adolescentes.

Más bien nos comienza a afectar cuando ya somos totalmente independientes y tenemos que responder por nosotros mismos o incluso por terceras personas.

Respecto a esto, el estrés me llevó casi a la depresión.

Recuerdo que cada mañana que me levantaba sentía como si en pecho tuviera una especie de efervescencia.

Para nada era algo agradable sino que a partir de abrir mis ojos y durante el resto de la mañana sentía mucho malestar.

Tanto era el malestar que deseaba no despertarme y seguir durmiendo.

Esto siempre iba acompañado de una tristeza sin ningún motivo, pues tenía todo para vivir bien.

Cuando me di cuenta que la información que había recibido durante años, era la causante de esto, me di a la tarea de solo ver, escuchar y hablar cosas que me engrandecieran.

Honestamente pensé que esa sensación desparecería de forma inmediata pero la verdad me tocó trabajar varios años para poder dejar de sentir el malestar.

Según recuerdo, la última vez que llegué a sentir malestar fue en el año 2010 y por unos cuantos minutos.

Pero todos estos años no descuido la clase de información que ingreso a mi cerebro.

Pongo especial cuidado en la música pues esta tiene la particularidad de abrir partes importantes emocionales en nosotros.

Así que te animo mediante esta información a no permitir que la información que recibes y tu imaginación comiencen a llenarte de terror.

Comienza a vigilar la clase de música, entretenimiento, conversaciones y en general la información que estas recibiendo todos los días.

Cada segundo que pasa es una oportunidad para tener un destino nuevo. No lo desperdicies en cosas que pueden arruinarte la vida.
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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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