Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

lunes, 10 de enero de 2022

El problema de la falta de carácter



El problema de la falta de carácter

Hace algunos días, que me encontraba en el taller de mecánica el propietario me pidió entrar a su oficina. 


Me dijo que ese arreglo no tardaba mucho y que eso en 5 minuticos estaría listo. 


Esos 5 minutos resultaron casi una hora, pero este tiempo me dio la oportunidad de conocer una persona bastante interesante. 


En ese lugar se encontraba un niño de 10 años llamado Luis. 


Lo particular de Luisito era que a pesar de su corta edad tenía una habilidad social impresionante para conectar con las personas. 


Se notaba super hiper activo que la primera impresión que daba era de estar frente a esos niños cansones que uno solo piensa y dice “ah que pereza”. 


Pero como llamó mi atención lo hábil que era para conectar, decidí hablar con él. 


Me enseñó varios trucos de magia, me contó algunos chistes que me hicieron reír bastante y al parecer le caí tan bien que me dio la dirección de su casa 2 veces para que lo fuera a visitar. 


Por supuesto, como no la apunté se me olvidó y espero que Luisito me pase esa falta de consideración por alto, la próxima vez que me lo encuentre. 


Cuando su señor padre me llamó para ver los cambios que había realizado sobre el vehículo, lo felicité por ese niño tan avanzando que tenía. 


Sin embargo, me dijo que habían tenido unos problemas con él y a cada rato los llamaban del colegio porque el niño era algo “brusco” para jugar e interactuar con los demás. 


Yo le dije que, desde mi punto de vista, el problema no era el niño. 


Lamentablemente en estos últimos años a los niños los estaban criando como “princesas”. 


Con esto quiero decir que, a los niños, independientes de su género, los han estado enseñando a ser mansos, frágiles, dóciles, sumisos y obedientes. 


Si tu observas el comportamiento de las personas hoy en día se basa mucho en la queja. 


Se quejan de que no tienen esto o lo otro y que, por solamente quejarse, tienen derechos y privilegios especiales, sin ninguna clase de esfuerzo. 


Tristemente los seres humanos siempre nos vamos a los extremos. 


No somos capaces de mantener el equilibrio. 


¿Recuerdas cuando hace años el bullying era el diario vivir de muchas personas por algún defecto físico o simplemente porque le caías mal al abusador de turno? 


Bueno la humanidad decidió poner fin a este fenómeno, pero ahora se fue al otro extremo de “fragilizar” demasiado a las nuevas generaciones. 


Y quizás en este momento me estés preguntando, “pero Gabrielito lindo, que tiene de malo enseñarle a respetar a un niño y que no sea abusador”. 


“Por el contrario eso me parece que está muy bien”. 


En eso del respeto si estamos totalmente de acuerdo. 


A los niños por su salud y propio bien, se les tiene que enseñar el respeto o de lo contrario su dentadura estará en juego cuando sean adultos. 


En la calle se va a encontrar con gente implacable que no va a ser tan tolerante como tú con la patanería. 


A lo que estoy haciendo referencia es que a un niño se le tiene que enseñar a formar un carácter fuerte, pero leal. 


Seamos sinceros y miremos como es la Vida en general. 


Se que suena horrible, pero aquí sobrevive el más fuerte. 


Comienza analizando como fue la forma en que llegaste a este mundo. 


De los millones de espermatozoides que depositó tu señor padre en el interior de tu mami, solo 1 pudo fecundar ese óvulo. 


Y el ganador no era el que más se quejaba y decía que no le estaban dando oportunidades o que lo estaban discriminando o haciendo bullying. 


Es más, en caso de que eso fuera así, esos “llorones” fueron los primeros que quedaron en el camino. 


Y no te quiero preocupar, pero la vida funciona exactamente como este pequeño ejemplo de la concepción humana. 


Digamos que tú estás en el proceso de construir un negocio. 


¿Crees que, por quejarte, los clientes van a venir corriendo a consumir tu producto o servicio? 


¿O que te vas a convertir en millonario de la noche a la mañana solo por estar llorando? 


Lamento decirte, pero la vida no funciona de esta forma. 


Es más, muchos viven todo el año tomando malas decisiones, con la esperanza que el nuevo año les traiga aquello que desean. 


Por cambiar un número en el calendario, no van a ocurrir cosas maravillosas ni milagros sorprendentes. 


Ese cuento del angelito con el traje y la maleta de un millón de dólares que viene a solucionarte la vida es una figura jocosa de mi imaginación calenturienta, que nació en este blog. 


Pero en realidad, ese angelito trajeado eres tú mismo tomando decisiones acertadas. 


Las cosas se construyen con carácter y congruencia. 


Digamos, por ejemplo, que estás más sólo que Adán el día de la madre y te gusta una persona. 


¿Qué estás esperando para decírselo? 


Lo que te detiene es el miedo, esa espantosa sensación de sentirte rechazado. 


Te pregunto, ¿qué pasa si esa persona te rechaza? 


¿Se acaba la humanidad? ¿Era la única persona que había en el planeta? 


Y tal vez me digas “pero Gabrielito lindo, es que es persona es tan especial que ¡no la quiero perder!”. 


Primero que todo, pensar que solo existe una persona en este mundo que te hace feliz es un pensamiento de pobreza impresionante en tu vida. 


Estás viviendo en la carencia absoluta. 


Y segundo, da lo mismo que te diga que no a que estés allí gastando tu energía y recursos sobre una fantasía. 


Mira por lo general cuando estás bien interesado en una persona, esta, por tu lenguaje no verbal hace rato se dio cuenta de eso. 


Y si tú sigues de jetón(a), lo único que te están haciendo es utilizarte, ya sea como proveedor o como alguien que orbita a su alrededor solo para alimentarle su ego o narcisismo. 


La falta de carácter es lo que hace que muchos abusen de nosotros. 


Mira la gente, ni mucho menos la vida se va a poner a considerarte y a mimarte. 


El mundo, por si no lo sabías, cada uno vive al sálvese quien pueda. 


Y aclaro, ahora no te me vayas al extremo de ser un gandalla con la gente que te rodea. 


Para vivir en bienestar tienes que desarrollar un equilibrio interior y con tu entorno. 


Aprender a ceder no es aprender a dejarse. 


El mundo está lleno de gente que pelea por tonterías y luego salen como vacas obedientes caminando hacia el matadero en las cosas importantes. 


Así pues, quiero animarte mediante esta información a trabajar en fortalecer tu carácter para alcanzar lo que deseas. 


A la Vida no le sirven las personas ignorantes, ni muchos menos los cobardes.

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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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