Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

lunes, 24 de junio de 2019

Los ganadores sólo se agrupan con ganadores



Los ganadores sólo se agrupan con ganadores Todos hemos escuchado el famoso refrán “dime con quien andas y te diré quién eres”.

Muchas personas dicen que esto no es cierto ya que ellos mismos tienen amistades un poco indecorosas, pero que nunca han perdido sus valores debido a esto.

Podríamos decir, de acuerdo a mis investigaciones, que esto es la forma de una persona confirmar que no tiene una personalidad maleable.

Es decir, que lo que otros hagan y digan muy poco tiene que ver con su personalidad “ya definida”.

Este comportamiento es bastante lógico ya que es muy difícil reconocer que nuestros actos han sido manipulados por otros.

Debemos ser conscientes que, según la psicología, la personalidad de un individuo se forma entre los 5 a 8 primeros años de vida.

Dicho de otra forma, todo lo que aprendió un niño en esta etapa será lo que marcará para siempre su personalidad.

¿Si aprendió a enojarse por todo y ver que todo el mundo reaccionaba a su favor, adivina que hará ese adulto en el futuro?

O si aprendió a levantarse después de sus fracasos, ya podrás intuir que hará esa personita cuando sea un adulto.

¿En fin, será que una vez formada mi personalidad en dicha edad no puedo aprender nuevos comportamientos?

Creo que esta pregunta la puedes responder tú mismo.

Si observas, no eres el mismo adulto de hace un par de años que en la actualidad.

Ya no tienes las mismas ideas, quizás no te gusta lo mismo que hacías tiempo atrás de la misma forma que al inicio, etc.

De seguro los que pueden notar más tus cambios son las personas que te rodean.

A veces pasamos de ser humildes a un poco altivos. Y otras veces nos suele ocurrir lo contrario.

Esto ha sido posible gracias a la influencia de terceras personas y eventos en nuestra vida.

Como puedes ver, definitivamente nuestra personalidad es maleable así ya seamos grandes y sepamos lo que queremos.

Respecto a esto, hace años escuche un comentario de una amiga cuando estudiaba en la universidad.

Su salón de clase estaba dividido por dos grupos. Los que se les veía futuro y los fracasados o que estaban allí esperando que viniera el angelito con el traje y la maleta llena de dólares a solucionarles todo.

Mi amiga, a pesar de ser una persona brillante y que se podría decir que pertenecía al grupo de estudiantes exitosos me decía que tenia un objetivo de formar un grupo con los menos favorecidos.

De esta forma intentaría demostrarle “al mundo”, teniendo éxito con ellos, que se habían equivocado de tildar de fracasados a estudiantes que por diferentes motivos no podían salir adelante.

Esto puede parecer una locura, pero hay que aceptar que los seres humanos tenemos la tendencia a sentir empatía por el débil.

¿Al final qué te imaginas que pasó?

Bueno yo creo que no hay que ser un vidente para predecir esto.

Tristemente mi amiga no sólo fracasó en su intento de ayudarlos, sino que ella también se vio afectada en su rendimiento cuando era profesional.

De cierta forma la actitud de sus compañeros modificó la suya y terminó buscando siempre perder oportunidades o dejar de conseguirlas.

Vas comprendiendo porque el ser humano se agrupa en clases sociales?

Tenemos la tendencia a rechazar a aquellos que no son afines a nosotros.

Y atención, no estoy aquí promoviendo el odio hacia aquellos que no son afines a tus metas.

Una cosa es discriminar a otros por sus diferentes condiciones y otra es ser amable y cortés con ellos.

Siéndote muy honesto, en el pasado, cuando me sentía inferior económicamente a alguna persona, de inmediato la despreciaba.

Y tenía la tendencia a conectar emocionalmente con aquellos que consideraba de mi nivel.

Con el tiempo, a medida que fui trabajando en mejorar mi conciencia de prosperidad, esto fue cambiando.

Puedo asegurarte que hoy en día a todo el mundo veo al mismo nivel, pues comprendo que todos tenemos las mismas oportunidades.

Lo único que nos diferencia es la información y esto pues afecta directamente nuestra consciencia sobre la vida.

¿Has observado por ejemplo si un excelente futbolista participa de un grupo que no son precisamente los mejores?

Definitivamente las cosas no funcionan muy bien que digamos.

En cambio, el caso contrario si puede tener éxito. Es decir que un futbolista mediocre tiene más posibilidades de mejorar su juego al lado compañeros exitosos.

Otro ejemplo que podemos observar es en el ámbito laboral.

Digamos que estás aspirando al trabajo ideal para ti. ¿Qué crees que pensaría tu futuro jefe si constantemente te ve rodeado de personas delincuentes?

Puedes ser muy bueno y tener muchos valores morales, ¿pero te contrataría?

Ahora te pregunto, ¿qué pasaría si comienzas a frecuentar más personas que ya han triunfado en lo que tu deseas?

Así que te animo, mediante esta información a conectar más con personas de éxito si realmente quieres alcanzar la prosperidad.

No permitas que prejuicios o ideas preconcebidas te impidan avanzar en la vida.
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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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