Retoma el control de tu vida. Estrategias efectivas para el control emocional

domingo, 11 de septiembre de 2016

Aportando tu grano de arena por la paz

paz
La paz en mi concepto es un estado abstracto. Con abstracto me refiero a que es intangible. No es un objeto, no se puede medir y tocar. Es muy similar al concepto de la música y de los números. En conclusión requerimos de nuestra mente para poder “sentirlo”.

Sin embargo, la paz a pesar de no ser algo que podamos sentir como algo real, es un estado que todos deseamos. Tanto es así que es un tema tendencia en las noticia mundiales desde que tengo uso de razón.

Incluso en las redes sociales se escucha mucho esto y en el momento noto que hay una gran discusión en mi país por este tema y una especie de participación comunitaria mediante un voto. Te soy sincero, yo desde el año 2006 corte con todo tipo de noticia e información oficial de los medios de comunicación de mi país o cualquier otro, pero en lo poco que he visto y que alcanzo a ver en redes sociales, veo con asombro como unos se atacan contra otros que no opinan lo mismo que ellos.

Yo la verdad no entiendo qué clase de paz esperan conseguir si no hay tolerancia y respeto por las ideas de otros.
pelea


Viendo todo esto, me llegó a mi mente una situación en mi vida que me hizo comprender como es que nosotros desde donde quiera que estemos podemos comenzar a vivir la verdadera paz que todos buscamos y me refiero a la paz mental. Pues la paz no es que tu vecino haga lo que tú quieres. La paz es algo mucho más profundo y tiene que ver con el interior de cada uno.

Hace algunos años, como lo llegué a comentar en entradas anteriores, yo viví una situación económica limitante. Todos los que han pasado por esto sabrán de lo que les estoy hablando cuando me refiero a que no solo la economía se ve afectada, sino todas las relaciones a tu alrededor.

La situación siempre se pone tensa en las relaciones de pareja cuando hay problemas económicos. En otras palabras ese amor que se manifiestan las parejas en la abundancia no necesariamente se ve en los casos de carencias de dinero.

En mi caso la situación llegó a tal punto que llegué a sentir miedo de mi pareja (aunque soy mucho más grande que ella) y posteriormente odio. Digo odio porque en realidad la palabra correcta es resentimiento. Ya que no puedes odiar y no decidirte dejar a esa persona.

problema de pareja
Bueno el caso es que me acostumbré tanto a esta situación que duro varios años, que cuando salimos de ella, yo seguía maltratando disimuladamente a mi esposa y por lógica consecuencia recibía la misma agresividad de parte de ella. No recuerdo el motivo de esa última pelea que tuvimos. Sin embargo si logro recordar que fue la última y los eventos que ocurrieron y que cambiaron mi vida para siempre.

La situación para que me comprendas es que estoy de pie diciéndole algo y ella me responde con rabia. Así que me paré firme como desafiándola a un enfrentamiento de fuerza, a lo cual ella acepto e intentó moverme de donde estaba con su cuerpo. Como es lógico ella chocó contra mí y al ser más pesado que ella, rebotó hacia atrás y nuestra pequeña niña quedó aplastada por mi esposa y un mueble.

La verdad yo sentí risa por la situación. De hecho en este momento aún me da risa recordarlo porque mi hija después de eso nos dijo “dejen de pelear que casi me aplastan”, con un tono de voz muy enojada. Mi esposa me culpó que yo la empuje de maldad contra la niña y yo solo me reía diciendo que ella se había chocado conmigo.

risa
Pero la risa no duro mucho tiempo. Unos minutos después comencé a ver la clase de padre que me había convertido. Y sobre todo lo que más terror me dio era imaginar a mi hija ya adulta con un hombre igual que yo, pues ese es el ejemplo que le estaba dando en esos días. Para no profundizar mucho en esto de la influencia que uno tiene sobre los hijos en sus futuras relaciones, te recomiendo leer la entrada EL ORIGEN DE LOS CELOS.

De inmediato recordé las palabras de mi compañero de tesis que siempre decía que él nunca trataba mal a su ex esposa para no hacerle daño a su hijo. Y esa misma noche con mucha vergüenza me disculpé con mi esposa y le dije que no se lo prometía a ella, sino que me lo iba prometer a mí mismo JAMAS volverla a agredir o enojarme con ella. Que desde ese instante en adelante la trataría como espero que el esposo de mi hija la trate cuando llegue el momento.

Como es lógico mi esposa no me creyó, sin embargo yo le volví a recordar que la promesa no era hacia ella, sino hacia mí mismo. La verdad con los días yo noté que ella no dejaba de responderme agresivamente a pesar de mi esfuerzo por ser “dulce”. Pero como todo en la vida es un proceso, y toma tiempo, esto no fue la excepción.

reconciliación
Con las semanas noté que ella fue bajando la guardia y comenzó a tratarme diferente a como lo venía haciendo. Noté que ahora podía hablar con ella y que ya no peleábamos sino que dialogábamos. Hoy en día es la mejor esposa del mundo. La más cariñosa, y sobre todo en momentos de tensión noto que resalta su buen humor y eso hace que las cosas las podamos manejar y solucionar de una forma más amorosa.

Después de todos estos eventos y tiempo que ha pasado llegué a dos conclusiones importantes de palabras que he escuchado y leído sobre este tema. El primero es que escuche decir por mi formación religiosa que el hombre es cabeza de familia. Tristemente esto se toma como que el hombre es un rey y la mujer es la esclava del señor. En otras palabras debe ser la pendeja que tiene que agachar la cabeza a todo lo que diga el varón.

Pero con mi experiencia noto que esto no es lo que quiso decir el autor de esa frase. Más bien lo que quiso decir se resume en “el hombre hace a la mujer”. Me doy cuenta que el hombre es el cabeza de un hogar porque es el que da el ejemplo de cómo quiere que lo traten. Si tu tratas bien a tu pareja, indefectiblemente te tratará bien. Y por el contrario si tú tratas de esclava a tu mujer, ella con el tiempo, (no ahora pero con el tiempo) se rebelará contra la tiranía, pues nadie en este planeta vino a obedecer a otros. Sino pregúntate por qué el ser humano siempre ha vivido y vivirá en guerra? He aquí un gran problema de la terminación de los matrimonios hoy en día. Lo más horrible es que pensamos que en la próxima pareja encontraremos la pendeja que se deje y al final terminamos solos.

ayuda
La segunda conclusión a la que llego tiene que ver con el inicio de esta entrada y es que la paz que tanto anhelamos y buscamos no es la que nos están ofreciendo a través de los “miedos de comunicación”. Eso solo son sofismas de distracción. La verdadera paz se construye desde tu casa, amando a tu esposa y tus hijos. Amando a tus padres y abuelos. Amando a tus hermanos. Amando a tus vecinos y a tus compañeros de trabajo. En general la paz se construye desde cualquier sitio o situación en la que te encuentres, porque cuando tu das paz, todo tu entorno automáticamente te regresa esa paz con el tiempo.


Esto te traerá paz mental que es la verdadera paz que todos buscamos. Y esa paz que te “venden” para distraerte ya no significará nada cuando tú mismo(a) la vives y la das a otros. Así que a partir de este día pregúntate que clase de legado le estás dejando a los que te rodean. Como quieres que te recuerden y de inmediato pon tu contribución para que puedas generar bienestar en ellos y la Vida como siempre busca un equilibrio te retornará aquello que estás dando a tus hermanos.
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Ingeniero de Sistemas e Investigador del Pensamiento Humano y las emociones, y como estas influyen en las decisiones que tomamos cada segundo para tener éxito o fracaso.

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