¿Hace cuánto tiempo no te aburres? Pero de verdad.
Hoy tenemos la costumbre de llenar cualquier espacio vacío con algo.
Esperamos cinco minutos y sacamos el celular.
Estamos comiendo y ponemos un video.
Vamos caminando y escuchamos un podcast.
Nos acostamos y buscamos algo que ver.
Parece que tenemos miedo de quedarnos a solas con nuestros propios pensamientos.
De acuerdo con mis observatorios y laboratorios sobre este tema, he visto con estos ojitos que tantas cositas han observado, que mucha gente acude al ruido para no quedarse con su “silencio” interior.
Conozco algunas personas que le suben el volumen a la música, al televisor, etc., especialmente cuando están solas.
Recuerdo que un profesor de ética que tuve en la universidad nos decía que una de las cosas más difíciles que podemos hacer es escribir lo que estamos pensando o sintiendo.
Porque en ese momento nos estamos enfrentando a nosotros mismos.
De allí que muchas personas intenten escapar de sí mismas a través del entretenimiento.
Lo más irónico es que muchas buenas ideas aparecen precisamente cuando no estamos haciendo nada.
Mientras te bañas. Mientras caminas. Mientras miras por la ventana.
Cuando dejas de recibir estímulos constantemente, tu mente empieza a hacer algo que hemos olvidado: pensar por sí misma.
Conecta ideas, recuerda cosas, imagina posibilidades.
El problema es que no le damos tiempo.
Apenas aparece el aburrimiento, lo eliminamos.
Y después nos preguntamos por qué nos cuesta concentrarnos, crear o simplemente pensar con claridad.
No necesitamos más entretenimiento.
Necesitamos un poco más de silencio.
Así que la próxima vez que tengas unos minutos libres, prueba algo diferente.
No saques el celular. No busques qué hacer. Abúrrete.
Tal vez descubras que ese vacío que tanto intentabas llenar era precisamente el espacio que necesitabas para que apareciera una buena idea.
El aburrimiento es el gimnasio de la creatividad.




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